La chakana o cruz andina

Adentrarse en el mundo de los símbolos prehispánicos y preincaicos exige respeto y cuidado, pues nos acercamos a significados que han llegado hasta nosotros por la tradición oral y están escasamente documentados. Estas culturas no contaban con sistemas de escritura formal. Sin embargo, la falta de escritura no implica ausencia de pensamiento complejo: cada tejido, cada piedra, cada geometría encierra ideas, experiencias y valores, y la cruz andina debe entenderse como uno de esos fragmentos de conocimiento materializado, un símbolo que condensa en su forma la cosmovisión de los pueblos andinos. Aunque el término quechua chakana es el que ha llegado hasta nosotros, la forma geométrica y el concepto del símbolo existían previamente en otras culturas y lenguas preincaicas. La palabra quechua nombra así algo más ancestral y compartido, manteniendo su sentido de puente, escalera y conexión entre mundos. Los cuatro brazos de la cruz andina presentan tres peldaños cada uno, y en conjunto generan doce puntas externas y un centro circular que señala el punto de convergencia. En ese espacio central simbólico coinciden caminos, energías y dimensiones de la vida, uniendo lo visible con lo invisible, lo humano con lo cósmico y lo cotidiano con lo trascendente. Parecería que los tres peldaños remiten a la triple dimensión de la existencia, mientras que las doce puntas sugieren totalidad y ciclos completos, configurando un mapa del tiempo en el que se integran los ritmos agrícolas, lunares y solares. De este modo, el tiempo se concibe como un proceso cíclico en el que cada fase concluye y se renueva, en sintonía con el movimiento constante del cielo y de la naturaleza. Así, los cuatro brazos representan principios de orden y equilibrio, articulando los puntos cardinales, niveles del cosmos y relaciones comunitarias. El hanan pacha (mundo de arriba), el kay pacha (mundo presente) y el uku pacha (mundo interior) convergen en esta geometría, que integra espacio, tiempo y cielo en un único símbolo. Las culturas andinas poseían un conocimiento del cielo extraordinariamente preciso y miraban las estrellas más allá de la mera contemplación, utilizándolas como guías para la vida y los rituales. La constelación de la Cruz del Sur, visible en el hemisferio sur, marcaba estaciones y organizaba ceremonias. Parece ser que, en ciertos momentos del año, las cuatro estrellas de esta constelación se alinean de manera que evocan la forma cruciforme de la chakana. Algunos autores sugieren que ese es su origen y que, por eso, el 3 de mayo se señalaba tradicionalmente como un momento significativo en la observación del cielo. Es importante resaltar que en el mundo preincaico los pueblos no tenían fronteras políticas rígidas, aunque existían zonas de influencia, territorios agrícolas y centros de encuentro ceremonial. La cruz andina expresa, precisamente, esta forma de entender el mundo, en la que comunidad, naturaleza y cosmos se integran sin necesidad de límites físicos, a través de la observación, la transmisión y la práctica ritual. Posteriormente, con la expansión del Tahuantinsuyo, los incas adoptaron la chakana y la incorporaron a su administración y cosmovisión. Sus brazos pasaron a representar los cuatro suyos (las cuatro regiones): Chinchaysuyo, Antisuyo, Collasuyo y Contisuyo, todos convergentes en Cusco. La gran diferencia con los pueblos preincaicos es que los incas sí establecieron fronteras y ejercieron control sobre los territorios conquistados, organizando su imperio mediante una compleja estructura administrativa. De este modo, un símbolo de orden y equilibrio natural adquirió también una dimensión política. Con la llegada de los europeos a estas tierras, tiempo más tarde, la cruz cristiana encontró un territorio donde la cruz ya existía como principio de orden y vínculo entre planos. Y, aunque ambos símbolos comparten la forma de dos ejes que se cruzan, su significado es diferente: la cruz cristiana remite al sacrificio y la redención, así como a la fe, la resurrección y la unión entre lo humano y lo divino, mientras que la cruz andina articula espacio, tiempo y cosmos. Sin restar el dolor causado por el colonialismo cultural, ejercido tanto por los incas como por los europeos y que tuvo un impacto dramático sobre las poblaciones preincaicas, este “cruce de cruces” muestra cómo distintas culturas, en distintos momentos de la historia, ofrecen respuestas complementarias a preguntas sobre la existencia, la naturaleza y la trascendencia. Y hoy, aquí, en pleno siglo XXI, en la Murtra de Santa María del Silencio, donde conviven con respeto ambas cruces, me viene a la mente la “intuición cosmoteándrica” del místico Raimon Panikkar —por cosmo se entiende la naturaleza y el universo como un todo ordenado, con sus ritmos y ciclos; por teo, la dimensión de lo divino, aquello que otorga sentido y profundidad a la existencia; y por andro, la experiencia humana, concreta y vivida—, según la cual lo humano, lo cósmico y lo divino forman un tejido interrelacionado e indivisible. Al contemplar la cruz andina y la cruz cristiana compartiendo espacio en un mismo oratorio, como símbolos en diálogo, ambas parecen interpelarse en torno a esas mismas dimensiones de la existencia. Y es precisamente en este encuentro, desde este diálogo posible y respetuoso de significados, donde se revela algo más profundo: que la suma de saberes y culturas no diluye las diferencias, sino que nos acerca y nos enriquece, con mayor profundidad y sentido, a la comprensión de la realidad y de nuestro lugar trascendente en ella. Olga Fajardo, @olgafajardo_escrituraintima Fuente, https://murtra.org/2026/04/la-chakana-o-cruz-andina/

La poscensura: Silenciar sin prohibir

La poscensura constituye un fenómeno reciente. A diferencia de la censura tradicional, que suele ser centralizada, visible y aplicada de arriba hacia abajo por las autoridades, la poscensura funciona de manera más horizontal y desorganizada. No hay un centro único que la controle, y en lugar de usar leyes o prohibiciones, es llevada a cabo por usuarios comunes, comunidades indignadas y plataformas digitales. En lugar de silenciar con restricciones legales o allanamientos, recurren a campañas de desprestigio, amenazas y boicots en línea para hacer que ciertas voces se apaguen. El articulo de Álvaro Duque Soto, Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad de Turín (Italia), profundiza en la temática. https://razonpublica.com/detector-humo-desorden-informativo-28-silenciar-sin-prohibir

No queremos flores ni chocolates. Exigimos respeto a nuestra dignidad de ser Mujer

El Día Internacional de la Mujer, se celebra cada 8 de marzo conmemorando la lucha de la mujer por su emancipación y participación en la sociedad con equidad y justicia. Desde hace décadas trabajamos para derrotar la cultura machista, el abuso contra la mujer, el patriarcado… favoreciendo la dignidad y el desarrollo integro de cada persona, especialmente de las mujeres. Hemos avanzado. En este día, honramos y agradecemos a tantas mujeres que luchadoras, tenaces, revolucionarias cambiaron sus mundos y la historia.   Este breve y sustancioso escrito que adjuntamos de María Esperanza Sosa, colombiana, expresa bellamente lo que muchos corazones sentimos y vivimos en relación a este día Internacional de la Mujer que, debería ser vivido CADA DIA reclamando el reconocimiento y respeto hacia todas las mujeres. Aún nos queda mucho por avanzar para desechar el servilismo, las violencias y la esclavitud en muchas partes del mundo. Que nuestro pan de cada día sea lograr que ‘la dignidad se haga costumbre’. ********************** Ni flores ni chocolates. Ocho de marzo, día de memoria dolorosa, pero sobre todo, resiliente. Este resistir en la esperanza, que es la mejor definición de resiliencia, me lleva a contemplar los caminos inmemoriales, y en ellos, millares de mujeres formando el gran espiral del origen y la trascendencia: Veo a la mítica Agar, lanzada por la violencia del patriarcado, de la casa de Sara a la sequedad del desierto lleno de peligros y de muerte, llevando abrazado al hijo rechazado y enfrentada al dios de Abraham exigiendo su derecho a existir. Derecho a existir, que piden hoy entre lágrimas y sangre, las mujeres de Gaza e Israel; de Ucrania y Rusia… Veo a María de Nazareth, huyendo a lo desconocido, para salvar el fruto de su vientre de la violencia prepotente y desalmada de Herodes. Y, en esta joven madre desplazada, hoy veo mujeres de todos los rincones de la Casa común, huyendo en medio de la noche entre bombas y ráfagas de metralletas, atormentadas por el hambre y la guerra, «con los pies descarnados sobre los duros caminos de piedra» -como dice una antigua canción-. Veo con dolor y rabia al interior de las comunidades, a mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar que muchas veces termina en feminicidios. Hoy recuerdo a Luz Mary y a Naidu, mujeres que se atrevieron a estudiar y a graduarse y, encontraron la muerte de mano de sus parejas, por querer un mundo mejor para las mujeres. Pero por encima de tanto dolor, veo a MUJERES empoderadas que levantan la voz, que caminan con la frente alta, que actúan con conciencia clara en sus comunidades. Mujeres animando a otras mujeres, para que formen círculos abiertos que se conviertan en espirales de Vida. Hoy, es un día para este reconocimiento… No bastaría el papel, para consignar la fértil labor de las mujeres. Esta es la razón para decir que hoy no queremos flores ni chocolates. Exigimos respeto a nuestra dignidad de ser MUJER. Queremos sentirnos Amadas. Valoradas. Aceptadas. Y, seguir luchando como dice Francia Márquez, la vicepresidenta de mi país, que ha sufrido en carne propia el latigazo de la violencia y la discriminación por ser empobrecida. Por ser mujer. Por ser negra:» Hasta que la dignidad se haga costumbre.» María Esperanza Sosa, Córdoba. COLOMBIA, 28.02.2024 |

Mensaje para los artistas

Con ocasión del año jubilar de la Iglesia Católica Romana el papa Francisco recuerda a los artistas su responsabilidad y lo que pueden aportar a la humanidad. Un mensaje inspirador. https://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2025/documents/20250216-omelia-giubileo-artisti.html

El silencio de la Vida

Hablamos “del arte”, pero no hay un solo arte, más bien personas que sienten arte y viven artísticamente. Y, quien vive así, extrae de la realidad, de la vida, de la Creación, la materia prima para transformarla en una expresión personal de su sentir. Esa vivencia artística es transformadora, tanto para quien la produce, como para quien la contempla. Dicha transformación puede ser creadora o destructora. De ahí que el arte pueda ser susceptible de ser instrumentalizado. El arte nos puede llevar al Cielo, entendido este como un estado de comunión con la Creación, donde lo temporal y lo sempiterno cohabitan porosamente. Pero también una instrumentalización del arte nos puede encerrar en nosotros mismos, aislándonos de la comunión con lo creado, produciendo sentimientos de temor y terror que devienen destructores. Una manera de conectar con la realidad y percibirla de manera artística es el silencio, muchas veces acompañado de soledad. La perspectiva que ofrecen estas coordenadas vitales (la de la soledad y el silencio), nos ayuda a descalzarnos de falsas percepciones de la realidad y sentir nuestra filiación con la vida, descubriéndonos seres felizmente vulnerables. El hábitat humano, las casas, los pueblos, las ciudades son una respuesta de la vulnerabilidad de nuestra especie. Construimos una casa para guarecernos del frío, del calor, para crear intimidad, para sentirnos seguros ante otros seres de nuestra especie y de otras especies. Estos hábitats, de los cuales se desprenden relaciones interpersonales que pueden desembocar en distanciamiento de la naturaleza, relaciones de poder y desigualdad, necesitan ser ajardinados, es decir, repoblados de naturaleza para impedir que la vulnerabilidad natural se convierta en una vulnerabilidad instrumentalizada. En este sentido, ajardinar la sociedad tiene que ver con propiciar condiciones de reconocimiento a la diversidad como un valor que aporta sinergia y nutrientes al crecimiento colectivo. Para llegar a la consciencia de unicidad propia y diversidad necesaria y reconocer que nacemos en la vulnerabilidad, el silencio es un medio propicio. Silencio no como mutismo o inactividad, sino como apertura y escucha desde todo el ser. Silencio como actitud de permeabilidad con la realidad de la cual formo parte. Silencio que habla de Vida. Javier Bustamante EnriquezNació en la Ciudad de México en 1973 y llegó a vivir a Catalunya en 1996. Hizo estudios de Psicología Social en la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha trabajado en la creación de textos literarios, poéticos y publicitarios, colaborando como articulista en medios digitales e impresos. Durante 26 años vivió en el antiguo monasterio Sant Jeroni de la Murtra, Badalona, colaborando en la gestión cultural y promoción de la soledad y el silencio. Actualmente colabora en un proyecto para personas sin techo en la ciudad de Badalona. También se forma continuamente en diversas disciplinas artísticas como la danza contemporánea, la encuadernación artesanal y más recientemente la cerámica. Ha publicado diversos poemarios y todo su trabajo literario lo recoge en la web: www.javierbustamante.info

Olympe de Gouges, revolucionaria y silenciada por la historia

Monólogo sobre Olympe de Gouges, creado e interpretado por la actriz Sílvia Aranda La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), escrita por Olympe de Gouges; pretendía complementar la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto de 1789), sin embargo sólo consiguió la guillotina.   ¿Y qué dice la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana? La mujer nace, permanece y muere libre al igual que el hombre en derechos. El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión. La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana es de las primeras reivindicaciones femeninas y una proclama auténtica de la universalización de los derechos humanos. ¡Aún nos queda mucho para avanzar hacia el pleno reconocimiento, la dignidad y los derechos de igualdad, justicia y libertad! ¿Quien fue y qué hizo Olympe de Gouges?

Ave Maria

Helene Fischer nació en Krasnoyarsk en la Siberia rusa el 5 de agosto de 1984. Su familia, de ascendencia alemana, se traslada a Alemania cuando ella era joven; estudió música y teatro en Frankfurt. Helene es conocida y exitosa en Alemania; en 2015 lanzó su primer álbum navideño. Compartimos su interpretación del Ave María de Schubert, con una letra solidaria, compasiva, que llega al corazón.

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