
Es fácil, en nuestra vida cotidiana —ajetreada y estresada—, mutilar procesos humanos como reacción al acelerarnos y dispersarnos.
Luis González Fabra, periodista y consultor de la República Dominicana, expresa en este artículo -La prisa y el ruido: males de nuestro tiempo– que la velocidad no es progreso; más bien, lo es la calidad de la presencia con la que vivimos. Para ello, hace falta silencio por fuera y serenidad por dentro.
Además, expone una serie de prácticas que pueden ayudarnos a centrarnos, respirar hondo y vivir con sentido.