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	<title>transformación archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>transformación archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Habitar el cuerpo, la mente y el espíritu</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/09/habitar-el-cuerpo-la-mente-y-el-espiritu/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Sep 2025 14:23:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
		<category><![CDATA[consciencia]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
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					<description><![CDATA[✨ ¿Alguna vez has sentido miedo de mirar dentro de ti? ¿De encontrarte con esas partes ocultas, con esos dolores que preferimos silenciar? Nazaret Castellanos nos invita a habitar el cuerpo, la mente y el espíritu; a una introspección, a mirarme y realizar un viaje a mi interior, un camino que, aunque a veces está lleno de obstáculos, es a la vez transformador.]]></description>
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<p><strong>✨ ¿Alguna vez has sentido miedo de mirar dentro de ti? ¿De encontrarte con esas partes ocultas, con esos dolores que preferimos silenciar?</strong></p>



<p><strong>Nazaret Castellanos nos invita a <u>habitar el cuerpo, la mente y el espíritu</u>; a una introspección, a mirarme y realizar un viaje a mi interior, un camino que, aunque a veces está lleno de obstáculos, es a la vez transformador.</strong></p>



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		<title>Libre tras los muros de una prisión</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/03/libre-tras-los-muros-de-una-prision/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Mar 2025 08:37:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
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					<description><![CDATA[Leí que algunos definían la libertad interior como la libertad que se desenvuelve en el secreto de nuestra mente; como la libertad de conciencia y de pensamiento. Interna porque el acto de elegir se decide al interior nuestro. Decidir de manera independiente, por sí mismo. Es también la capacidad de llevar hacia adelante la vida conforme a nuestros propios criterios. A veces, esta libertad interior se ejerce al acoger una realidad dura a asumir y transformarla, dándole un sentido. Situaciones que no hemos escogido y que la vida nos trae. ¿Cómo reaccionamos ante lo que nos sucede? ¿Qué actitud elegimos adoptar en la situación que vivimos hoy? Leí un libro sobre un hombre, que personalmente creo da un testimonio de esta libertad interior, en una situación extrema. Está escrito por Pierre Pradervand, sociólogo, periodista y escritor suizo y habla sobre Roger W. McGowen . Roger nació en Houston, Texas, (Estados Unidos) en una familia muy pobre de diez hermanos. Fue encarcelado en 1986. Al final de un proceso que dicen fue una parodia de justicia, Roger fue condenado a muerte en 1987, a la edad de 23 años, por un crimen por el que él clama su inocencia. Sus abogados intentan probar su inocencia y en Suiza hay un grupo de personas que lo apoya. En 2016, gracias al trabajo de un nuevo abogado y al apoyo de muchas personas, Roger fue transferido a una cárcel de prisioneros de derecho común, en Huntsville, Texas. Roger cumple una pena de cadena perpetua y obtendrá la libertad condicional cuando tenga 72 años. Habrá entonces cumplido 50 años de prisión, a menos que se encuentre una prueba de su inocencia. Detrás de los muros de la prisión, Roger ha hecho todo un camino de crecimiento personal y de libertad interior. El libro que Pierre Pradervand &#160;ha escrito, narra el itinerario espiritual de Roger, principalmente a través de sus cartas. Roger comenta que todos los días escucha a la gente quejarse de todo lo que no tienen, pero raramente agradecen a Dios por las bendiciones que han recibido. Y dice que cada día encuentra razones para dar gracias. Roger dice en una de sus cartas: “Mientras haya esperanza, nuestras mentes permanecen libres y nadie puede aprisionar el corazón y el alma de quien ha elegido permanecer libre.» Dice también: “Sólo me pueden aprisionar si yo les doy mi consentimiento. Y yo me niego a darles mi consentimiento.» Roger dice vivir su vida en la prisión como si no estuviera encarcelado, consciente de que ahí donde hay odio, el amor ha de reinar y que donde hay tanta muerte, ha de reinar la vida. Tras los muros de la prisión, Roger ha elegido permanecer libre. María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza Publicado en Revista RE (2018)]]></description>
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<p></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1024x682.jpg" alt="Libre, tras los muros" class="wp-image-4769" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-768x512.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1536x1024.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1320x880.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY.jpg 1772w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p></p>



<p>Leí que algunos definían la libertad interior como la libertad que se desenvuelve en el secreto de nuestra mente; como la libertad de conciencia y de pensamiento. Interna porque el acto de elegir se decide al interior nuestro. Decidir de manera independiente, por sí mismo. Es también la capacidad de llevar hacia adelante la vida conforme a nuestros propios criterios.</p>



<p>A veces, esta libertad interior se ejerce al acoger una realidad dura a asumir y transformarla, dándole un sentido. Situaciones que no hemos escogido y que la vida nos trae. ¿Cómo reaccionamos ante lo que nos sucede? ¿Qué actitud elegimos adoptar en la situación que vivimos hoy?</p>



<p>Leí un libro sobre un hombre, que personalmente creo da un testimonio de esta libertad interior, en una situación extrema. Está escrito por Pierre Pradervand, sociólogo, periodista y escritor suizo y habla sobre  Roger W. McGowen<sup data-fn="e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f" class="fn"><a href="#e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f" id="e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f-link">1</a></sup> .</p>



<p>Roger nació en Houston, Texas, (Estados Unidos) en una familia muy pobre de diez hermanos. Fue encarcelado en 1986. Al final de un proceso que dicen fue una parodia de justicia, Roger fue condenado a muerte en 1987, a la edad de 23 años, por un crimen por el que él clama su inocencia.</p>



<p>Sus abogados intentan probar su inocencia y en Suiza hay un grupo de personas que lo apoya. En 2016, gracias al trabajo de un nuevo abogado y al apoyo de muchas personas, Roger fue transferido a una cárcel de prisioneros de derecho común, en Huntsville, Texas. Roger cumple una pena de cadena perpetua y obtendrá la libertad condicional cuando tenga 72 años. Habrá entonces cumplido 50 años de prisión, a menos que se encuentre una prueba de su inocencia.</p>



<p>Detrás de los muros de la prisión, Roger ha hecho todo un camino de crecimiento personal y de libertad interior. El libro que Pierre Pradervand &nbsp;ha escrito, narra el itinerario espiritual de Roger, principalmente a través de sus cartas.</p>



<p>Roger comenta que todos los días escucha a la gente quejarse de todo lo que no tienen, pero raramente agradecen a Dios por las bendiciones que han recibido. Y dice que cada día encuentra razones para dar gracias.</p>



<p>Roger dice en una de sus cartas: “Mientras haya esperanza, nuestras mentes permanecen libres y nadie puede aprisionar el corazón y el alma de quien ha elegido permanecer libre.»<sup data-fn="aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6" class="fn"><a href="#aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6" id="aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6-link">2</a></sup></p>



<p>Dice también: “Sólo me pueden aprisionar si yo les doy mi consentimiento. Y yo me niego a darles mi consentimiento.»<sup data-fn="867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206" class="fn"><a href="#867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206" id="867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206-link">3</a></sup> </p>



<p>Roger dice vivir su vida en la prisión como si no estuviera encarcelado, consciente de que ahí donde hay odio, el amor ha de reinar y que donde hay tanta muerte, ha de reinar la vida.</p>



<p>Tras los muros de la prisión, Roger ha elegido permanecer libre.</p>



<p></p>



<p><em>María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza</em></p>



<p><em>Publicado en Revista RE (2018)</em></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p></p>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f">L&#8217;audace d&#8217;aimer : une voie vers la liberté intérieure (French Edition)  <a href="#e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 1">↩︎</a></li><li id="aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6">Pradervand, Pierre: L’audace d’aimer, une voie vers la liberté intérieure. L’itinéraire spirituel de Roger W. McGowen,  Ed, Jouvence, 2012, p. 72. <a href="#aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 2">↩︎</a></li><li id="867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206">Ibid, p. 64 <a href="#867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 3">↩︎</a></li></ol>


<p></p>
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			</item>
		<item>
		<title>No hay palabras. Asumir la muerte de un hijo</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/11/no-hay-palabras-asumir-la-muerte-de-un-hijo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Nov 2024 14:51:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[Reseña del libro de Francesc Torralba. Editorial Now Books, 2024 Vivir en primera persona la muerte de un hijo es, según quienes la han experimentado, un dolor lacerante, inimaginable, que va más allá de cualquier pérdida y resulta difícil de asimilar. Francesc Torralba (Barcelona, 1967), maestro, filósofo y teólogo, nos presenta en su libro No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo una obra profundamente personal, centrada en sus vivencias, percepciones y sentimientos, y en cómo comprende la realidad a partir de la experiencia traumática de perder a su hijo Oriol en plena juventud adulta. Antes de esta dolorosa vivencia, Torralba ya había escrito sobre la muerte; sin embargo, en esta ocasión, lo hace desde una perspectiva vivencial, encarnando su propio duelo por Oriol. Este es un libro sereno y pragmático, escrito desde el corazón. En la primera parte, Francesc Torralba inicia relatando con detalle aquel fatídico 14 de agosto, cuando él y su hijo emprendieron una travesía retadora, motivadora y cuidadosamente planeada por Oriol. Ambos, apasionados por las caminatas y el deporte, solían compartir estas salidas en complicidad amistosa. En la segunda parte de No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo, el autor explora los temas que le han ayudado a aprender y a sanar durante el proceso de duelo tras la trágica muerte de su hijo. En cada capítulo, presenta reflexiones a través de conceptos emparejados y, en algunos casos, contrapuestos. Cito algunos: Experiencia y autoridad; Hechos y acontecimiento; La situación límite; Relatividad y trascendencia; Apego, sufrimiento y dolor; De la ira a la resignación infinita; Proximidad y continuidad; El valor terapéutico del ritual; Afrontamiento y evasión; El duelo, la risa y la culpa; y, finalmente, La experiencia de la gratitud. Como buen maestro y filósofo, Torralba cierra el libro con un capítulo titulado Las Palabras del Filósofo. En este apartado, reflexiona a partir de la obra Junto a una Tumba de Soren Kierkegaard, un filósofo que ha estudiado y releído y a quien considera un compañero de camino. Inspirado por Kierkegaard, el autor encuentra un bálsamo para su alma atormentada. De modo intimista, expresa: “Mi hijo murió demasiado joven, pero dio mucho mientras vivía, y estos dones que nos regaló son evocados y recordados por sus amigos. Permanecerán siempre en sus recuerdos”. Con No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo, Francesc Torralba busca ofrecer un bálsamo a otras personas que, como él, se encuentran atravesando una situación de duelo y pérdida. Termino esta reseña con una hermosa canción dedicada a Oriol Torralba. En referencia a la «felicidad imperfecta» que su padre, F. Torralba, expone en la tercera parte de No Hay Palabras, su hija Anna, tras este trágico suceso, supo expresar en una canción compuesta por ella misma la &#8216;Felicidad imperfecta&#8217; que compartió con su hermano del alma. Cantar ayuda a asumir la tristeza, el dolor, y a revivir recuerdos y presencias a través de un lenguaje artístico y emotivo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Reseña del libro de Francesc Torralba. Editorial Now Books, 2024</strong></p>



<p>Vivir en primera persona la muerte de un hijo es, según quienes la han experimentado, un dolor lacerante, inimaginable, que va más allá de cualquier pérdida y resulta difícil de asimilar.</p>



<p>Francesc Torralba (Barcelona, 1967), maestro, filósofo y teólogo, nos presenta en su libro <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em> una obra profundamente personal, centrada en sus vivencias, percepciones y sentimientos, y en cómo comprende la realidad a partir de la experiencia traumática de perder a su hijo Oriol en plena juventud adulta. Antes de esta dolorosa vivencia, Torralba ya había escrito sobre la muerte; sin embargo, en esta ocasión, lo hace desde una perspectiva vivencial, encarnando su propio duelo por Oriol.</p>



<p>Este es un libro sereno y pragmático, escrito desde el corazón. En la primera parte, Francesc Torralba inicia relatando con detalle aquel fatídico 14 de agosto, cuando él y su hijo emprendieron una travesía retadora, motivadora y cuidadosamente planeada por Oriol. Ambos, apasionados por las caminatas y el deporte, solían compartir estas salidas en complicidad amistosa.</p>



<p>En la segunda parte de <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em>, el autor explora los temas que le han ayudado a aprender y a sanar durante el proceso de duelo tras la trágica muerte de su hijo. En cada capítulo, presenta reflexiones a través de conceptos emparejados y, en algunos casos, contrapuestos. Cito algunos: Experiencia y autoridad; Hechos y acontecimiento; La situación límite; Relatividad y trascendencia; Apego, sufrimiento y dolor; De la ira a la resignación infinita; Proximidad y continuidad; El valor terapéutico del ritual; Afrontamiento y evasión; El duelo, la risa y la culpa; y, finalmente, La experiencia de la gratitud.</p>



<p>Como buen maestro y filósofo, Torralba cierra el libro con un capítulo titulado <em>Las Palabras del Filósofo</em>. En este apartado, reflexiona a partir de la obra <em>Junto a una Tumba</em> de Soren Kierkegaard, un filósofo que ha estudiado y releído y a quien considera un compañero de camino. Inspirado por Kierkegaard, el autor encuentra un bálsamo para su alma atormentada.</p>



<p>De modo intimista, expresa: “Mi hijo murió demasiado joven, pero dio mucho mientras vivía, y estos dones que nos regaló son evocados y recordados por sus amigos. Permanecerán siempre en sus recuerdos”.</p>



<p>Con <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em>, Francesc Torralba busca ofrecer un bálsamo a otras personas que, como él, se encuentran atravesando una situación de duelo y pérdida.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p></p>



<p>Termino esta reseña con una hermosa canción dedicada a Oriol Torralba. En referencia a la «felicidad imperfecta» que su padre, F. Torralba, expone en la tercera parte de <em>No Hay Palabras</em>, su hija Anna, tras este trágico suceso, supo expresar en una canción compuesta por ella misma la <a href="https://youtu.be/8qBDc_iATWc" data-type="link" data-id="https://youtu.be/8qBDc_iATWc">&#8216;Felicidad imperfecta&#8217;</a> que compartió con su hermano del alma. Cantar ayuda a asumir la tristeza, el dolor, y a revivir recuerdos y presencias a través de un lenguaje artístico y emotivo.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img decoding="async" width="981" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-981x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4536" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-981x1024.jpg 981w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-287x300.jpg 287w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-768x802.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1472x1536.jpg 1472w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1962x2048.jpg 1962w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1320x1378.jpg 1320w" sizes="(max-width: 981px) 100vw, 981px" /></figure>
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			</item>
		<item>
		<title>Transición ecológica y desigualdad social</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/10/transicion-ecologica-y-desigualdad-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Oct 2023 10:27:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[´sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[Video de la conferencia organizada por Caixa Forum, el 22 de febrero 2021, en el Palau Macaya. Intervienen Pere Macias, presidente de la Fundación Cercle d’Infraestructures, Mariano Marzo, doctor en Geología y catedrático de la Universidad de Barcelona y Begoña Román, doctora en Filosofía de la Universidad de Barcelona. No se puede tratar el tema de la transición ecológica y tomar medidas para combatir el cambio climático, sin tener en cuenta sus consecuencias a nivel social y humano. Queremos un entorno más saludable, pero ¿cómo evitar que incrementen las desigualdades sociales?]]></description>
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<p>Video de la conferencia organizada por Caixa Forum, el 22 de febrero 2021, en el Palau Macaya. Intervienen Pere Macias, presidente de la Fundación Cercle d’Infraestructures, Mariano Marzo, doctor en Geología y catedrático de la Universidad de Barcelona y Begoña Román, doctora en Filosofía de la Universidad de Barcelona.</p>



<p>No se puede tratar el tema de la transición ecológica y tomar medidas para combatir el cambio climático, sin tener en cuenta sus consecuencias a nivel social y humano. Queremos un entorno más saludable, pero ¿cómo evitar que incrementen las desigualdades sociales?</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Desvelos por la Paz</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/09/desvelos-por-la-paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá Vidal]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Sep 2023 18:22:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caseidad y convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Escribía el filósofo&#160;J. M. Esquirol&#160;que, en ocasiones,&#160;la solidaridad es una suerte de desvelo, la más saludable de las caras del insomnio, la “de no poder salir de la vigilia, de no poder dormirse, de no poder abandonarse a la inconsciencia”. Este es el desvelo que ha mantenido a muchas mujeres en estado de alerta para incidir en bien de sus sociedades, para trabajar en bien de la paz. Trabajo que ha sido reconocido internacionalmente con galardones de gran prestigio. En estas mujeres convive la formación con la astucia y la creatividad. Toda una tradición de vida al margen de los cauces institucionales ha agudizado, sin duda, la generación de vías alternativas para luchar por las cosas que han considerado necesarias o importantes. Y ello sostenido, fundamentalmente, por una tenacidad a prueba de cualquier intento de desaliento o desacreditación: quien ha crecido fuera de los baremos del reconocimiento, se sostiene sin que la falta de apoyo merme lo más mínimo el empeño decidido por mantenerse en la brega. En el caso del Nobel de la Paz, ha recaído sobre mujeres en varias ocasiones desde que&#160;Bertha von Suttner&#160;lo recibiera en 1905. Su texto «Abajo las armas»&#160;(Die Warfen nieder)&#160;se convirtió en un acicate para la sociedad de su tiempo: urgía describir con realismo qué es lo que la guerra genera y cuáles eran los ingredientes sociales que, en su opinión, actuaban como cómplices de esa lógica perversa que llevaba a resolver los conflictos a través de la guerra en lugar de hacerlo con el uso de la palabra. Hace unos años, en 2003, era la jurista&#160;Shirim Ebadi&#160;quien recibía este prestigioso galardón, convirtiéndose en la&#160;primera iraní y la primera musulmana merecedora de él. Cuando Ebadi fue apartada de la judicatura con la llegada del nuevo régimen, se concentró en defender los derechos humanos de la mujer y la infancia, además de representar a disidentes y liberales perseguidos por la justicia. Es decir,&#160;su empeño es garantizar en lo posible el derecho a un juicio justo, a una defensa profesional de los ciudadanos perseguidos por su desafección al sistema imperante. Como tantas otras de estas mujeres, solo acepta el protagonismo como una contribución a la difusión del trabajo que se está llevando a cabo a favor de la justicia.&#160;El convencimiento de Ebadi es que la transformación ha de producirse desde dentro, por eso hay que vertebrar una sociedad civil que no permita a los gobiernos que lleven a la guerra a sus gentes. Por ello claramente se posiciona en que lo invertido en guerra, se invierta en estimular a los movimientos sociales para que sean ellos los que pasen a deponer pacíficamente a los gobiernos dictatoriales. Y, sin ir más lejos, recordemos que el&#160;Nobel de la Paz de 2011 ha sido adjudicado a tres mujeres, de largo recorrido activista en bien de la paz y la reconciliación.&#160;Se reconoce su lucha por las mujeres, cierto, pero el beneficio de esa tarea redunda en bien de todos por igual. Son agentes del cambio social y político de sus países. El primer ministro noruego afirmó tras hacerse público el nombre de las tres galardonadas, que se trataba de “un tributo a todas las mujeres del mundo y a su papel en los procesos de paz y de reconciliación.” Procedente del ámbito de la economía,&#160;Ellen Johnson-Sirleaf&#160;se convirtió, al ganar las elecciones de Liberia en 2005, en la primera mujer africana que accedía a la presidencia de un gobierno estatal por vía democrática. Asumió un país roto y dividido por la guerra civil y prometió ser implacable con la corrupción. Poco antes de que esta mujer llegara al gobierno, había tenido lugar una singular campaña encabezada por la activista&#160;Leymah Gbowee,&#160;asistente social y miembro de la&#160;Red de mujeres por la paz y la seguridad en África. Una huelga de sexo fue secundada por mujeres de distintas etnias y religiones con un solo fin: detener la segunda guerra civil que desangraba a ese país, cosa que lograron en 2003. Esa fue, tal vez, la más pintoresca de las iniciativas, pero no fue menor la decisión de poner barricadas en las puertas donde los hombres estaban a punto de romper las conversaciones que tenían que llevar a un acuerdo de paz: no les dejarían salir de allí sin un acuerdo firme para terminar con la guerra. La tríada reconocida en 2011 se completa con la&#160;periodista y política yemení, Tawakkul Kerman, que forma parte de la oposición activa al régimen dictatorial vigente desde hace treinta años en la persona de&#160;Saleh. Dada la vinculación de Kerman con el grupo de&#160;Mujeres Periodistas sin Cadenas, se considera que con su premio se respalda también a los jóvenes blogueros que han sido partícipes fundamentales de las primaveras árabes de 2011. Ella misma se apresuró a dedicar el Premio a todos los jóvenes y mujeres de las revoluciones pacíficas que han estado teniendo lugar en varios países africanos, considerando que el Nobel es una victoria para su revolución. El derecho de la persona a la vida y con él la posibilidad de consecución de la felicidad es lo que tantas mujeres a lo largo de la historia han defendido y promovido con su trabajo en áreas de la vida personal, familiar, social y política, aun cuando para hacerlo hayan tenido que desmarcarse de los roles adjudicados. Estas mujeres, en uso de su libertad, se han adherido y entregado a lo que, como ya decía von Suttler es la mejor de las causas posibles: la del pacifismo, entendiendo que la paz es condición de posibilidad para el desarrollo de una vida plena. Quizá por esa especial sensibilidad, no sea extraño que,&#160;dentro de la amplia minoría que suponen las mujeres premiadas con un Nobel con respecto de los varones (algo así como un 5%), sea en la categoría de la Paz donde mayoritariamente han sido reconocidas. Hay quien apunta que es la natural configuración biológica de la mujer preparada para la gestación y la atención de los recién nacidos, lo que hace que el trabajo por la paz de tantas mujeres]]></description>
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<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="390" height="300" data-id="4243" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/09/paz2011.jpg" alt="" class="wp-image-4243" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/09/paz2011.jpg 390w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/09/paz2011-300x231.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px" /><figcaption class="wp-element-caption">Ellen Johnson, Tawakkul Kerman y Leymah Gbowee. Fuente: EdiMurtra</figcaption></figure>
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<p>Escribía el filósofo&nbsp;<strong>J. M. Esquirol</strong>&nbsp;que, en ocasiones,&nbsp;<strong>la solidaridad es una suerte de desvelo, la más saludable de las caras del insomnio, la “de no poder salir de la vigilia, de no poder dormirse, de no poder abandonarse a la inconsciencia”</strong>. Este es el desvelo que ha mantenido a muchas mujeres en estado de alerta para incidir en bien de sus sociedades, para trabajar en bien de la paz. Trabajo que ha sido reconocido internacionalmente con galardones de gran prestigio.</p>



<p>En estas mujeres convive la formación con la astucia y la creatividad. Toda una tradición de vida al margen de los cauces institucionales ha agudizado, sin duda, la generación de vías alternativas para luchar por las cosas que han considerado necesarias o importantes. Y ello sostenido, fundamentalmente, por una tenacidad a prueba de cualquier intento de desaliento o desacreditación: quien ha crecido fuera de los baremos del reconocimiento, se sostiene sin que la falta de apoyo merme lo más mínimo el empeño decidido por mantenerse en la brega.</p>



<p>En el caso del Nobel de la Paz, ha recaído sobre mujeres en varias ocasiones desde que&nbsp;<strong>Bertha von Suttner</strong>&nbsp;lo recibiera en 1905. Su texto «<a href="https://cierzo.blogia.com/2005/111701-abajo-las-armas.php" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Abajo las armas</strong></a>»&nbsp;(Die Warfen nieder)&nbsp;se convirtió en un acicate para la sociedad de su tiempo: urgía describir con realismo qué es lo que la guerra genera y cuáles eran los ingredientes sociales que, en su opinión, actuaban como cómplices de esa lógica perversa que llevaba a resolver los conflictos a través de la guerra en lugar de hacerlo con el uso de la palabra.</p>



<p>Hace unos años, en 2003, era la jurista<strong>&nbsp;Shirim Ebadi</strong>&nbsp;quien recibía este prestigioso galardón, convirtiéndose en la<strong>&nbsp;primera iraní y la primera musulmana merecedora de él</strong>. Cuando Ebadi fue apartada de la judicatura con la llegada del nuevo régimen, se concentró en defender los derechos humanos de la mujer y la infancia, además de representar a disidentes y liberales perseguidos por la justicia. Es decir,&nbsp;<strong>su empeño es garantizar en lo posible el derecho a un juicio justo, a una defensa profesional de los ciudadanos perseguidos por su desafección al sistema imperante</strong>. Como tantas otras de estas mujeres, solo acepta el protagonismo como una contribución a la difusión del trabajo que se está llevando a cabo a favor de la justicia.<strong>&nbsp;El convencimiento de Ebadi es que la transformación ha de producirse desde dentro, por eso hay que vertebrar una sociedad civil que no permita a los gobiernos que lleven a la guerra a sus gentes</strong>. Por ello claramente se posiciona en que lo invertido en guerra, se invierta en estimular a los movimientos sociales para que sean ellos los que pasen a deponer pacíficamente a los gobiernos dictatoriales.</p>



<p>Y, sin ir más lejos, recordemos que el&nbsp;Nobel de la Paz de 2011 ha sido adjudicado a tres mujeres, de largo recorrido activista en bien de la paz y la reconciliación.&nbsp;<strong>Se reconoce su lucha por las mujeres, cierto, pero el beneficio de esa tarea redunda en bien de todos por igual</strong>. Son agentes del cambio social y político de sus países. El primer ministro noruego afirmó tras hacerse público el nombre de las tres galardonadas, que se trataba de “un tributo a todas las mujeres del mundo y a su papel en los procesos de paz y de reconciliación.”</p>



<p>Procedente del ámbito de la economía,<strong>&nbsp;Ellen Johnson-Sirleaf&nbsp;se convirtió, al ganar las elecciones de Liberia en 2005, en la primera mujer africana que accedía a la presidencia de un gobierno estatal por vía democrática</strong>. Asumió un país roto y dividido por la guerra civil y prometió ser implacable con la corrupción. Poco antes de que esta mujer llegara al gobierno, había tenido lugar una singular campaña encabezada por la activista&nbsp;<strong>Leymah Gbowee,&nbsp;asistente social y miembro de la&nbsp;Red de mujeres por la paz y la seguridad en África</strong>. Una huelga de sexo fue secundada por mujeres de distintas etnias y religiones con un solo fin: detener la segunda guerra civil que desangraba a ese país, cosa que lograron en 2003. Esa fue, tal vez, la más pintoresca de las iniciativas, pero no fue menor la decisión de poner barricadas en las puertas donde los hombres estaban a punto de romper las conversaciones que tenían que llevar a un acuerdo de paz: no les dejarían salir de allí sin un acuerdo firme para terminar con la guerra.</p>



<p>La tríada reconocida en 2011 se completa con la&nbsp;<strong>periodista y política yemení, Tawakkul Kerman</strong>, que forma parte de la oposición activa al régimen dictatorial vigente desde hace treinta años en la persona de&nbsp;<strong>Saleh</strong>. Dada la vinculación de Kerman con el grupo de<strong>&nbsp;Mujeres Periodistas sin Cadenas</strong>, se considera que con su premio se respalda también a los jóvenes blogueros que han sido partícipes fundamentales de las primaveras árabes de 2011. Ella misma se apresuró a dedicar el Premio a todos los jóvenes y mujeres de las revoluciones pacíficas que han estado teniendo lugar en varios países africanos, considerando que el Nobel es una victoria para su revolución.</p>



<p>El derecho de la persona a la vida y con él la posibilidad de consecución de la felicidad es lo que tantas mujeres a lo largo de la historia han defendido y promovido con su trabajo en áreas de la vida personal, familiar, social y política, aun cuando para hacerlo hayan tenido que desmarcarse de los roles adjudicados. Estas mujeres, en uso de su libertad, se han adherido y entregado a lo que, como ya decía von Suttler es la mejor de las causas posibles: la del pacifismo, entendiendo que la paz es condición de posibilidad para el desarrollo de una vida plena. Quizá por esa especial sensibilidad, no sea extraño que,<strong>&nbsp;dentro de la amplia minoría que suponen las mujeres premiadas con un Nobel con respecto de los varones (algo así como un 5%), sea en la categoría de la Paz donde mayoritariamente han sido reconocidas</strong>.</p>



<p>Hay quien apunta que es la natural configuración biológica de la mujer preparada para la gestación y la atención de los recién nacidos, lo que hace que el trabajo por la paz de tantas mujeres sea un denodado empeño por proteger la vida de los seres humanos en cualquier circunstancia. Pareciera que, como escribía el escritor y periodista británico&nbsp;<strong>John Carlin</strong>, los habitantes de “países que han sufrido hace poco un trauma terrible, que están enfermos y necesitan sanar […] hubieran reaccionado, por un lado, de forma instintiva, recurriendo al calor materno; pero, por otro, desde un punto de vista más racional, como si hubieran llegado a la conclusión de que los viejos gobernantes egoístas y sanguinarios […] han acabado para siempre con la idea tradicional de que los hombres son los jefes naturales de la humanidad”. Quizás eso esté detrás del claro aumento del papel político de la mujer en muchos países:&nbsp;<strong>tal vez necesitamos que sean ellas las que guíen los países en los procesos de reconciliación y reconstrucción de un hogar común</strong>.</p>



<p>La fragilidad de los procesos de paz, reconciliación y democratización en estos países es evidente. Pero no lo es menos la fortaleza de las mujeres que hace años logran sacar la vida adelante allá donde todo parece agostado.</p>



<p><strong>Natàlia Plá</strong><strong></strong></p>



<p>Fuente:&nbsp;<a href="http://pliegotante.blogspot.com/2012/07/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nuestra Señora de la Paz y la Alegría</a></p>
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		<title>Desenterrar a Dios</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/05/desenterrar-a-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 May 2023 14:57:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[misterio]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[DESENTERRAR A DIOS, El proceso espiritual de Etty Hillesum, Ana Martín Echagüe SEMD, Editorial Sal Terrae, 2021&#160; La autora Ana Martín Echagüe es formadora. Investigando sobre el poder de transformación de la fe, estudió el proceso espiritual de Etty Hillesum. Etty vive un crecimiento humano y de fe impresionante en medio del Holocausto. Ana Martín lo describe con gran claridad y termina con una proposición de un itinerario espiritual para hoy.También añade dos apéndices interesantes: uno que ayuda a entender el contexto histórico y otro con un elenco de algunas oraciones donde Etty se dirige explícitamente a Dios. El libro es un tesoro para acercarse a Etty que con su testimonio nos invita a desenterrar a Dios, a no añadir ninguna gota de odio al mundo de hoy, y a confesar la belleza de la vida en toda circunstancia.]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="552" height="827" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/desenterrar-a-dios.jpg" alt="" class="wp-image-3876" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/desenterrar-a-dios.jpg 552w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/desenterrar-a-dios-200x300.jpg 200w" sizes="auto, (max-width: 552px) 100vw, 552px" /></figure>



<p>DESENTERRAR A DIOS, El proceso espiritual de Etty Hillesum, Ana Martín Echagüe SEMD, Editorial Sal Terrae, 2021&nbsp;</p>



<p><strong>La autora Ana Martín Echagüe</strong> es formadora. Investigando sobre el poder de transformación de la fe, estudió el proceso espiritual de Etty Hillesum. Etty vive un crecimiento humano y de fe impresionante en medio del Holocausto. Ana Martín lo describe con gran claridad y termina con una proposición de un itinerario espiritual para hoy.<br>También añade dos apéndices interesantes: uno que ayuda a entender el contexto histórico y otro con un elenco de algunas oraciones donde Etty se dirige explícitamente a Dios. El libro es un tesoro para acercarse a Etty que con su testimonio nos invita a desenterrar a Dios, a no añadir ninguna gota de odio al mundo de hoy, y a confesar la belleza de la vida en toda circunstancia.</p>
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		<title>Hacia el ser ecológico</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/hacia-el-ser-ecologico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 06:15:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[A raíz de la docencia universitaria prolongada y enriquecedora con el documento de la Carta de la Paz &#160;(texto corto de sensibilización que pretende favorecer una cultura de paz, equidad y justicia), inicié una profunda reflexión personal y un largo proceso de transformación en algunos aspectos de mi vida. En mí se despertó algo dormido, fui sintiendo la gran necesidad de ‘desaprender y deconstruir’; seguir otros senderos y abrirme, incluso, hacia lo profundo de mí, para conocer lo que soy, aceptándome&#160;tal y&#160;como soy, con capacidades, límites y circunstancias del entorno. En esta tarea me fui reconociendo como portadora de injusticias, sustentadora de un estilo de vida consumista -devastador para los seres y el planeta-; incoherente ante mis discursos de respeto hacia los otros ‘diferentes y libres’ como yo&#8230;&#160;&#160;Con el paso del tiempo, caí en la cuenta de que me había desconectado de aspectos que, nuevamente, iban tomando relevancia, como por ejemplo: mi cuerpo, sus órganos y funcionamiento; o los elementos de la naturaleza que nos conforman y de los que somos una parte; la unión con el resto de seres vivos o con la fuente energética que nos sostiene. Agradezco estos 15 años. Mientras trataba de enseñar se me abrían horizontes nuevos, otras visiones del mundo, e iba haciendo cambios, recibiendo experiencias y aprendizajes. El punto 5 de la Carta de la Paz&#160;que tanto pregonaba en las aulas, había calado en mis adentros. Me hizo darme cuenta, sentir -no tanto pensar- mis raíces primigenias (existo como única posibilidad de ser lo que soy, fruto de lo que me precedió históricamente: acontecimientos, ancestros, átomos, tiempo y espacio). Se juntaron en mí, un yo soy rescatado de la nada, singular único e irrepetible que podía y puede reír y llorar, amar y odiar junto a todo lo que existe.&#160;&#160;Asimismo, iba creciendo el valor existencial por el otro, aunque esté lejos o no lo conozca -es un tú que existe por gratuidad y carambola cósmica como yo-. Redescubrí el valor de la compleja y rica diversidad cultural que nada tiene que ver con el linaje sanguíneo y sí, con la hermandad, incluso de todo lo existente, que se amplía sin límites hasta fuera de nuestro universo.&#160;&#160;Lentamente, fue una evolución hacia una mayor consciencia de mí, con la imperiosa necesidad de vivir desde el cuido y la conservación en los indivisibles&#160;ámbitos de la vida. Me iba unificando de tal manera que opté por lo ecológico como una alternativa para mí, más austera y sostenible. Empecé a sentir el cántico de san Francisco a las criaturas como una oración de palabras sagradas que me arropaban y se encarnaban. Fruto de este proceso, y tratando de producir el menor impacto funesto en el entorno, decidí apoyar iniciativas de respeto a los seres humanos y al resto de vivientes. Empecé a reciclar, compostar, buscar formas alternativas de menor agresión ambiental; también a colaborar, cuidar y conservar lo que usaba o tenía, fuera una cuchara, un pájaro o una flor. Inicié una dieta vegetariana a favor de la vida y en contra de la industria cárnica que tanto encarecen los alimentos y es la causante de enormes cantidades de gases tóxicos y residuos sólidos. Sí, siento el gozo de reconocerme en lo que soy, una con lo creado -desde sus múltiples formas de vida que apuestan de forma silenciosa y creativa por mejorar el mundo, la subsistencia y la convivencia-. Siento la importancia de continuar por este camino ya que formo parte de ese bello universo donde las personas tenemos la posibilidad de humanizarnos o destruirnos, no solo a nosotros mismos, también a la naturaleza que es nuestra casa común. Los seres humanos sabemos que -por ser imagen y semejanza de Dios-, podemos expresar que somos ‘los preferidos’ (cfr. Gn.1,26), pero también sabemos de nuestra responsabilidad en la evolución planetaria. Formamos parte del universo y el planeta; y en él no somos mucho más que otras especies, podemos llegar a extinguirnos fácilmente por nuestra propia y amenazante inhumanidad con actitudes de preponderancia, poder, vanagloria, injusticia….&#160;&#160;¡Somos responsables de que el Reino de Dios se realice en nosotros y en quienes nos rodean! Todo lo creado es bello, diferente, variado, con diversas funciones, papeles y características dentro del ecosistema universal. Parafraseando a san Pablo podríamos decir, ‘somos un solo cuerpo con muchos miembros…’ (cfr. 1 Corintios, 12). Lo que concierne a la vida, es parte de un sistema conexo que se mueve al unísono y en armonía, si cada uno responde libre y benévolamente desde la paz, la belleza, el bien. Y para eso, tenemos buenos guías: Jesús con sus bienaventuranzas (Mt.5,3-12), San Francisco con su suplica a Dios, ‘hazme un instrumento de tu paz’]&#160;y que nos invita ante cualquier ofensa, a ofrecer amor, perdón, unión, fe, verdad, alegría, luz, consuelo, comprensión; a entregarlo todo, sin mirar a quien. Es un gran reto responder a los desafíos actuales y reconstruir, crear, hacer crecer, florecer y cuidar cuanto existe en nuestra casa común. Anna M. Ollé Borque Fuente: https://colegiatansdc.blogspot.com/search?updated-max=2022-07-09T19:12:00-07:00&#38;max-results=7]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2259" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1024x1024.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-300x300.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-150x150.jpg 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-768x768.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1536x1536.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-2048x2048.jpg 2048w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1320x1320.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Pauline Lodder</figcaption></figure>



<p> A raíz de la docencia universitaria prolongada y enriquecedora con el documento de la <a href="https://cartadelapaz.org/el-texto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta de la Paz &nbsp;</a>(texto corto de sensibilización que pretende favorecer una cultura de paz, equidad y justicia), inicié una profunda reflexión personal y un largo proceso de transformación en algunos aspectos de mi vida.</p>



<p>En mí se despertó algo dormido, fui sintiendo la gran necesidad de ‘desaprender y deconstruir’; seguir otros senderos y abrirme, incluso, hacia lo profundo de mí, para conocer lo que soy, aceptándome&nbsp;tal y&nbsp;como soy, con capacidades, límites y circunstancias del entorno. En esta tarea me fui reconociendo como portadora de injusticias, sustentadora de un estilo de vida consumista -devastador para los seres y el planeta-; incoherente ante mis discursos de respeto hacia los otros ‘diferentes y libres’ como yo&#8230;&nbsp;&nbsp;Con el paso del tiempo, caí en la cuenta de que me había desconectado de aspectos que, nuevamente, iban tomando relevancia, como por ejemplo: mi cuerpo, sus órganos y funcionamiento; o los elementos de la naturaleza que nos conforman y de los que somos una parte; la unión con el resto de seres vivos o con la fuente energética que nos sostiene.</p>



<p>Agradezco estos 15 años. Mientras trataba de enseñar se me abrían horizontes nuevos, otras visiones del mundo, e iba haciendo cambios, recibiendo experiencias y aprendizajes.</p>



<p>El punto 5 de la <a href="https://cartadelapaz.org/el-texto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta de la Paz&nbsp;</a>que tanto pregonaba en las aulas, había calado en mis adentros. Me hizo darme cuenta, sentir -no tanto pensar- mis raíces primigenias (existo como única posibilidad de ser lo que soy, fruto de lo que me precedió históricamente: acontecimientos, ancestros, átomos, tiempo y espacio). Se juntaron en mí, un yo soy rescatado de la nada, singular único e irrepetible que podía y puede reír y llorar, amar y odiar junto a todo lo que existe.&nbsp;&nbsp;Asimismo, iba creciendo el valor existencial por el otro, aunque esté lejos o no lo conozca -es un tú que existe por gratuidad y carambola cósmica como yo-. Redescubrí el valor de la compleja y rica diversidad cultural que nada tiene que ver con el linaje sanguíneo y sí, con la hermandad, incluso de todo lo existente, que se amplía sin límites hasta fuera de nuestro universo.&nbsp;&nbsp;Lentamente, fue una evolución hacia una mayor consciencia de mí, con la imperiosa necesidad de vivir desde el cuido y la conservación en los indivisibles&nbsp;ámbitos de la vida.</p>



<p>Me iba unificando de tal manera que opté por lo ecológico como una alternativa para mí, más austera y sostenible. Empecé a sentir el <a href="https://www.usbcali.edu.co/sites/default/files/cantico.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cántico de san Francisco a las criaturas</a> como una oración de palabras sagradas que me arropaban y se encarnaban.</p>



<p>Fruto de este proceso, y tratando de producir el menor impacto funesto en el entorno, decidí apoyar iniciativas de respeto a los seres humanos y al resto de vivientes. Empecé a reciclar, compostar, buscar formas alternativas de menor agresión ambiental; también a colaborar, cuidar y conservar lo que usaba o tenía, fuera una cuchara, un pájaro o una flor. Inicié una dieta vegetariana a favor de la vida y en contra de la industria cárnica que tanto encarecen los alimentos y es la causante de enormes cantidades de gases tóxicos y residuos sólidos.</p>



<p>Sí, siento el gozo de reconocerme en lo que soy, una con lo creado -desde sus múltiples formas de vida que apuestan de forma silenciosa y creativa por mejorar el mundo, la subsistencia y la convivencia-. Siento la importancia de continuar por este camino ya que formo parte de ese bello universo donde las personas tenemos la posibilidad de humanizarnos o destruirnos, no solo a nosotros mismos, también a la naturaleza que es nuestra casa común.</p>



<p>Los seres humanos sabemos que -por ser imagen y semejanza de Dios-, podemos expresar que somos ‘los preferidos’ (cfr. Gn.1,26), pero también sabemos de nuestra responsabilidad en la evolución planetaria. Formamos parte del universo y el planeta; y en él no somos mucho más que otras especies, podemos llegar a extinguirnos fácilmente por nuestra propia y amenazante inhumanidad con actitudes de preponderancia, poder, vanagloria, injusticia….&nbsp;&nbsp;¡Somos responsables de que el Reino de Dios se realice en nosotros y en quienes nos rodean!</p>



<p>Todo lo creado es bello, diferente, variado, con diversas funciones, papeles y características dentro del ecosistema universal. Parafraseando a san Pablo podríamos decir, ‘somos un solo cuerpo con muchos miembros…’ (cfr. 1 Corintios, 12). Lo que concierne a la vida, es parte de un sistema conexo que se mueve al unísono y en armonía, si cada uno responde libre y benévolamente desde la paz, la belleza, el bien. Y para eso, tenemos buenos guías: Jesús con sus bienaventuranzas (Mt.5,3-12), San Francisco con su suplica a Dios, <a href="https://www.ewtn.com/es/catolicismo/devociones/oracion-de-san-francisco-de-asis-15183" target="_blank" rel="noreferrer noopener">‘hazme un instrumento de tu paz’</a><a href="file:///C:\Users\Talleres\Documents\Colegiata\ARTICULOS%20BLOG\Anna%20M%20Oll%C3%A9\Hacia%20el%20SER%20ECOLOGICO%20-%20Amo%20,%20abril,%202022%20-%20corregido%20gramaticalmente.docx#_ftn4">]</a>&nbsp;y que nos invita ante cualquier ofensa, a ofrecer amor, perdón, unión, fe, verdad, alegría, luz, consuelo, comprensión; a entregarlo todo, sin mirar a quien.</p>



<p>Es un gran reto responder a los desafíos actuales y reconstruir, crear, hacer crecer, florecer y cuidar cuanto existe en nuestra casa común.</p>



<p>Anna M. Ollé Borque</p>



<p>Fuente: <a href="https://colegiatansdc.blogspot.com/search?updated-max=2022-07-09T19:12:00-07:00&amp;max-results=7" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://colegiatansdc.blogspot.com/search?updated-max=2022-07-09T19:12:00-07:00&amp;max-results=7</a></p>
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		<title>Cuaresma-1</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/cuaresma-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2023 19:40:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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