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	<title>redes archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>redes archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Pensamiento vs. algoritmos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 21:26:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación y cultura digital]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[digitalización]]></category>
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		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[Pocos ignoran que las&#160;redes sociales&#160;(una explosiva mezcla de brevedad, inmediatez, emociones y algoritmos) son un factor determinante en la&#160;polarización de nuestra sociedad. Si bien muchas de las ideologías, religiones o sensibilidades, tienen en sus autores de origen todo un fundamento&#160;lleno de matices, estos se van&#160;perdiendo&#160;progresivamente en aras de la brevedad cuando se expresan en redes sociales. Las afirmaciones, cada vez más reducidas y simples, van reduciendo la vida mental y social a un tablero en blanco y negro, en posturas que finalmente se vuelven irreconciliables y antagónicas. Ya no se dialoga intentando comprender al otro: se juega al pin pon de frases agresivas, con cada vez más virulencia. A esta polarización, que sin duda&#160;empobrece el pensamiento, hay que añadir la decidida tendencia de los proveedores de redes sociales a&#160;personalizar la publicidad. Lo hacen contabilizando con cookies nuestras visitas a sitios web, registrando el tipo de contenidos que consumimos, nuestros «me gusta» a ciertos autores, etc., y&#160;calculando con algoritmos&#160;qué nos gustaría recibir. De ese modo, nos van&#160;encerrando en nuestro propio ambiente, nos reducen a leer lo que&#160;ya creemos y pensamos.&#160;Así que cuando nos enfrentamos a otros puntos de vista, la sensación de extrañeza es cada vez mayor. La opción de salirse de las redes -cada vez más frecuente entre los personajes relevantes de la vida social- proviene precisamente de la fatiga que genera esa polarización. Es urgente aprender a pensar juntos ¿Significa esto que todos deberíamos&#160;darles la espalda a las redes sociales? A mi modo de ver,&#160;no necesariamente. Reducir nuestras horas de consumo, seguramente. Pero sí urge convertirnos en usuarios/ciberciudadanos que toman conciencia de esa dinámica empobrecedora: la simplificación y la autorreferencia. Necesitamos personas mucho más proactivas que decidan abrir espacios para el auténtico&#160;pensamiento en común. Nos enfrentamos a grandes desafíos.&#160;Desafíos que no son individuales, sino precisamente, sociales. Todos estamos implicados, tanto en los problemas, como en sus posibles soluciones. Es imprescindible que&#160;avancemos&#160;en estrategias que permitan a personas con sensibilidades, ideologías o religiones distintas,&#160;escucharse y entenderse mutuamente, que se abran a ponerse en la piel de los otros, aprendan a&#160;deliberar&#160;y decidir de manera&#160;corresponsable. El&#160;diálogo fecundo es un arte&#160;que se debe enseñar desde la infancia, porque implica la&#160;humildad de la razón: comprender que&#160;yo veo sólo una parte&#160;de las situaciones, y que&#160;puedo equivocarme&#160;incluso en aquello que veo. La humildad de la razón es la que nos permite&#160;admitir que los demás nos aportan algo, su visión puede completar o corregir la nuestra, y viceversa. Nadie sabe todo, todos sabemos algo, no hay nadie de quien no podamos aprender algo. Esta humildad ayuda también a sanar las emociones: se reduce la ira, la descalificación de los otros, y podemos empezar a empatizar con personas de otras «tribus» hasta comprender que la persona es más valiosa que sus ideas. ¡Podemos incluso empezar a ser amigos! Este aprender&#160;a pensar con otros&#160;debería empezar por los más cercanos, para luego abrirnos a los que nos quedan más lejos y los consideramos distintos y divergentes respecto a nosotros. La razón humilde nos permite dar esos primeros pasos. Pensar juntos, dentro y fuera de las redes, eligiendo las cookies que aceptamos, venciendo a los algoritmos y a nuestros propios sesgos de autoconfirmación, implica por supuesto un esfuerzo. Pero nuestra sociedad está hondamente necesitada de concordia y buen diálogo para conseguirla. Leticia SOBERÓN MAINEROPsicóloga y doctora en comunicación Fuente: https://www.revistare.com/2021/06/el-arte-de-pensar-juntos/]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-3459" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-1024x683.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-768x512.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-1536x1024.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-2048x1365.jpg 2048w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/pensamiento-vs-algoritmos-cottonbro-studio-1320x880.jpg 1320w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">foto: cottonbro studio</figcaption></figure>



<p>Pocos ignoran que las&nbsp;redes sociales&nbsp;(una explosiva mezcla de brevedad, inmediatez, emociones y algoritmos) son un factor determinante en la&nbsp;polarización de nuestra sociedad. Si bien muchas de las ideologías, religiones o sensibilidades, tienen en sus autores de origen todo un fundamento&nbsp;lleno de matices, estos se van&nbsp;perdiendo&nbsp;progresivamente en aras de la brevedad cuando se expresan en redes sociales. Las afirmaciones, cada vez más reducidas y simples, van reduciendo la vida mental y social a un tablero en blanco y negro, en posturas que finalmente se vuelven irreconciliables y antagónicas. Ya no se dialoga intentando comprender al otro: se juega al pin pon de frases agresivas, con cada vez más virulencia.</p>



<p>A esta polarización, que sin duda&nbsp;empobrece el pensamiento, hay que añadir la decidida tendencia de los proveedores de redes sociales a&nbsp;personalizar la publicidad. Lo hacen contabilizando con cookies nuestras visitas a sitios web, registrando el tipo de contenidos que consumimos, nuestros «me gusta» a ciertos autores, etc., y&nbsp;calculando con algoritmos&nbsp;qué nos gustaría recibir. De ese modo, nos van&nbsp;encerrando en nuestro propio ambiente, nos reducen a leer lo que&nbsp;ya creemos y pensamos.&nbsp;Así que cuando nos enfrentamos a otros puntos de vista, la sensación de extrañeza es cada vez mayor.</p>



<p>La opción de salirse de las redes -cada vez más frecuente entre los personajes relevantes de la vida social- proviene precisamente de la fatiga que genera esa polarización.</p>



<p>Es urgente aprender a pensar juntos</p>



<p>¿Significa esto que todos deberíamos&nbsp;darles la espalda a las redes sociales?</p>



<p>A mi modo de ver,&nbsp;no necesariamente. Reducir nuestras horas de consumo, seguramente. Pero sí urge convertirnos en usuarios/ciberciudadanos que toman conciencia de esa dinámica empobrecedora: la simplificación y la autorreferencia. Necesitamos personas mucho más proactivas que decidan abrir espacios para el auténtico&nbsp;pensamiento en común.</p>



<p>Nos enfrentamos a grandes desafíos.&nbsp;Desafíos que no son individuales, sino precisamente, sociales. Todos estamos implicados, tanto en los problemas, como en sus posibles soluciones. Es imprescindible que&nbsp;avancemos&nbsp;en estrategias que permitan a personas con sensibilidades, ideologías o religiones distintas,&nbsp;escucharse y entenderse mutuamente, que se abran a ponerse en la piel de los otros, aprendan a&nbsp;deliberar&nbsp;y decidir de manera&nbsp;corresponsable.</p>



<p>El&nbsp;diálogo fecundo es un arte&nbsp;que se debe enseñar desde la infancia, porque implica la&nbsp;humildad de la razón: comprender que&nbsp;yo veo sólo una parte&nbsp;de las situaciones, y que&nbsp;puedo equivocarme&nbsp;incluso en aquello que veo. La humildad de la razón es la que nos permite&nbsp;admitir que los demás nos aportan algo, su visión puede completar o corregir la nuestra, y viceversa. Nadie sabe todo, todos sabemos algo, no hay nadie de quien no podamos aprender algo. Esta humildad ayuda también a sanar las emociones: se reduce la ira, la descalificación de los otros, y podemos empezar a empatizar con personas de otras «tribus» hasta comprender que la persona es más valiosa que sus ideas. ¡Podemos incluso empezar a ser amigos!</p>



<p>Este aprender&nbsp;a pensar con otros&nbsp;debería empezar por los más cercanos, para luego abrirnos a los que nos quedan más lejos y los consideramos distintos y divergentes respecto a nosotros. La razón humilde nos permite dar esos primeros pasos.</p>



<p>Pensar juntos, dentro y fuera de las redes, eligiendo las cookies que aceptamos, venciendo a los algoritmos y a nuestros propios sesgos de autoconfirmación, implica por supuesto un esfuerzo. Pero nuestra sociedad está hondamente necesitada de concordia y buen diálogo para conseguirla.</p>



<p>Leticia SOBERÓN MAINERO<br>Psicóloga y doctora en comunicación<br><br></p>



<p>Fuente: <a href="https://www.revistare.com/2021/06/el-arte-de-pensar-juntos/">https://www.revistare.com/2021/06/el-arte-de-pensar-juntos/</a></p>
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