<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>realidad archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
	<atom:link href="https://colegiatacieloenlatierra.org/tag/realidad/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/tag/realidad/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 10 Dec 2025 18:51:39 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/cropped-favicon_colegiata_512_2-32x32.png</url>
	<title>realidad archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
	<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/tag/realidad/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>VIVIR EL PRESENTE EN LO COTIDIANO</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/12/vivir-el-presente-en-lo-cotidiano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lourdes Flaviá Forcada]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Dec 2025 18:48:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Salud, psicologia]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[saborear]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=5816</guid>

					<description><![CDATA[Amanece y los primeros rayos de sol se asoman por la Cordillera de los Andes en el altiplano chileno. Es el naciente, denominación que se da en estas latitudes cuando el sol aparece por el Este. Para los antiguos atacameños “mirar el sol” era calcular el tiempo durante el día. En estas primeras horas de la mañana, el termómetro marca varios grados bajo cero. Es lo habitual en este desierto de altura, como es el Desierto de Atacama, donde la oscilación térmica entre el día y la noche es considerable. Sin embargo, a medida que el astro rey asciende, el ambiente se va entibiando. Salgo a caminar por los senderos que surcan este árido paisaje. El aire es fresco pero no helado. Se agradece su caricia mientras contemplo los volcanes que, majestuosos, se alzan en el horizonte. Son los “mallku” o “apus”,&#160; cerros tutelares que cuidan y protegen a los habitantes de los valles regados por las aguas que provienen de sus nevadas cumbres. Procuro no pensar. Solo contemplar. Pero inevitablemente, mil pensamientos bombardean mi mente. Los dejo estar y vuelvo a la percepción. Sentir la caricia del sol, oír el silbido del viento, mirar y contemplar la cordillera y este cielo de azul intenso, escuchar mis pasos… A medida que me acerco a los campos de cultivo del&#160; pequeño oasis, huelo la tierra recién abonada y regada. De vez en cuando, respiro hondo. &#160;De nuevo, pensamientos vienen y van, van y vienen… &#160; Después de un buen trecho de solitaria caminata, me encuentro con Irene. Está pastoreando sus ovejas. Es boliviana. Habla quechua. Mientras pastorea y camina, hila con la puchka (huso, en lengua quechua). Ella misma esquila la lana de sus ovejas, la escarmena, la hila, la lava y con ella teje hermosos chales y otras prendas de abrigo. No ha tenido una vida fácil. Sin embargo, dice, es feliz. Vive con su esposo, cuatro hijos y dos nietas. Siendo niña tuvo que empezar a pastorear las llamas de sus padres. Largas jornadas de soledad en la inmensidad de la puna altiplánica boliviana. Fue poco a la escuela, pero tiene esa sabiduría que da la vida a quienes saben extraer lecciones de ella. Afirma que con lo que tienen pueden vivir tranquilos y no necesitan más. Sigo mi camino. Me viene a la mente esa concepción cíclica del tiempo que tienen algunos de los pueblos originarios chilenos: aymaras, lickan-antai (atacameños), mapuches. Representan simbólicamente el tiempo como un círculo o rueda que gira en movimiento continuo en dirección contraria a las manecillas del reloj, siguiendo los movimientos del sol y otros astros. Sorprende, por ejemplo, que para los aymaras, el pasado está adelante y el futuro atrás. Una cosmovisión totalmente distinta a la occidental que concibe el tiempo como una flecha disparada hacia delante. Me hace pensar en algo ya dicho por el Dr. Alfredo Rubio acerca de que estamos demasiado influenciados por una filosofía griega, clásica, escolástica en que todo es orden, lógica, claridad. Cuando de hecho, la realidad es compleja, difusa, misteriosa, muchas veces, inabarcable.  Respecto al pasado, presente y futuro, Rubio señalaba: “Otra cosa fruto de nuestra mentalidad (pasado-presente-futuro) es que creemos que el pasado ya está definitivamente hecho. Y no. El pasado está aún haciéndose. Pues depende del presente, y aún del futuro, que el pasado sea de una manera o de otra… O sea que el pasado vive presente y en el presente. En cierto modo, como ya simultaneidad. Es artificial desglosarnos en pasado, presente y futuro, como desglosar en haces de colores la luz blanca con un prisma.”  Similar a la concepción del tiempo  que tiene el mundo andino donde no hay una distinción tajante entre pasado y futuro porque el “presente” los contiene a ambos. Vivir con profundidad y sentido el tiempo que tenemos es un aprendizaje. “No es fácil vivir con hondura lo cotidiano. Es un arte que se ha de aprender”, afirma Pagola. Vivir el día a día con paz y sosiego, sin dejarse arrastrar por el activismo, no necesariamente depende del lugar donde transcurre la cotidianidad. La actitud, el posicionamiento, los valores,  las prioridades que cada uno va tomando ante la realidad es lo que marca la diferencia. Habitar en una gran metrópoli no significa que no se pueda encontrar tiempo para cultivar la vida interior. Del mismo modo, que vivir en un medio rural o desértico no asegura que la persona logre ese saber habitar con uno mismo. El sol, aunque es invierno, ya calienta. Voy llegando a casa. Entro en mi habitación. Cierro la puerta. En la soledad y el silencio me aquieto. Saboreo unos instantes de eternidad. Lourdes Flavià Forcada, Chile]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-5817" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-1024x576.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-300x169.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-768x432.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto, Lola Mar en Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Amanece y los primeros rayos de sol se asoman por la Cordillera de los Andes en el altiplano chileno. Es el <em>naciente</em>, denominación que se da en estas latitudes cuando el sol aparece por el Este. Para los antiguos atacameños “mirar el sol” era calcular el tiempo durante el día. En estas primeras horas de la mañana, el termómetro marca varios grados bajo cero. Es lo habitual en este desierto de altura, como es el Desierto de Atacama, donde la oscilación térmica entre el día y la noche es considerable. Sin embargo, a medida que el astro rey asciende, el ambiente se va entibiando. Salgo a caminar por los senderos que surcan este árido paisaje. El aire es fresco pero no helado. Se agradece su caricia mientras contemplo los volcanes que, majestuosos, se alzan en el horizonte. Son los “mallku” o “apus”,&nbsp; cerros tutelares que cuidan y protegen a los habitantes de los valles regados por las aguas que provienen de sus nevadas cumbres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Procuro no pensar. Solo contemplar. Pero inevitablemente, mil pensamientos bombardean mi mente. Los dejo estar y vuelvo a la percepción. Sentir la caricia del sol, oír el silbido del viento, mirar y contemplar la cordillera y este cielo de azul intenso, escuchar mis pasos… A medida que me acerco a los campos de cultivo del&nbsp; pequeño oasis, huelo la tierra recién abonada y regada. De vez en cuando, respiro hondo. &nbsp;De nuevo, pensamientos vienen y van, van y vienen… &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de un buen trecho de solitaria caminata, me encuentro con Irene. Está pastoreando sus ovejas. Es boliviana. Habla quechua. Mientras pastorea y camina, hila con la puchka (huso, en lengua quechua). Ella misma esquila la lana de sus ovejas, la escarmena, la hila, la lava y con ella teje hermosos chales y otras prendas de abrigo. No ha tenido una vida fácil. Sin embargo, dice, es feliz. Vive con su esposo, cuatro hijos y dos nietas. Siendo niña tuvo que empezar a pastorear las llamas de sus padres. Largas jornadas de soledad en la inmensidad de la puna altiplánica boliviana. Fue poco a la escuela, pero tiene esa sabiduría que da la vida a quienes saben extraer lecciones de ella. Afirma que con lo que tienen pueden vivir tranquilos y no necesitan más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sigo mi camino. Me viene a la mente esa concepción cíclica del tiempo que tienen algunos de los pueblos originarios chilenos: aymaras, lickan-antai (atacameños), mapuches. Representan simbólicamente el tiempo como un círculo o rueda que gira en movimiento continuo en dirección contraria a las manecillas del reloj, siguiendo los movimientos del sol y otros astros. Sorprende, por ejemplo, que para los aymaras, el pasado está adelante y el futuro atrás. Una cosmovisión totalmente distinta a la occidental que concibe el tiempo como una flecha disparada hacia delante. Me hace pensar en algo ya dicho por el Dr. Alfredo Rubio acerca de que estamos demasiado influenciados por una filosofía griega, clásica, escolástica en que todo es orden, lógica, claridad. Cuando de hecho, la realidad es compleja, difusa, misteriosa, muchas veces, inabarcable.  Respecto al pasado, presente y futuro, Rubio señalaba: “<em>Otra cosa fruto de nuestra mentalidad (pasado-presente-futuro) es que creemos que el pasado ya está definitivamente hecho. Y no. El pasado está aún haciéndose. Pues depende del presente, y aún del futuro, que el pasado sea de una manera o de otra… O sea que el pasado vive presente y en el presente. En cierto modo, como ya simultaneidad. Es artificial desglosarnos en pasado, presente y futuro, como desglosar en haces de colores la luz blanca con un prisma.”</em>  Similar a la concepción del tiempo  que tiene el mundo andino donde no hay una distinción tajante entre pasado y futuro porque el “presente” los contiene a ambos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivir con profundidad y sentido el tiempo que tenemos es un aprendizaje. <em>“No es fácil vivir con hondura lo cotidiano. Es un arte que se ha de aprender”</em>, afirma Pagola. Vivir el día a día con paz y sosiego, sin dejarse arrastrar por el activismo, no necesariamente depende del lugar donde transcurre la cotidianidad. La actitud, el posicionamiento, los valores,  las prioridades que cada uno va tomando ante la realidad es lo que marca la diferencia. Habitar en una gran metrópoli no significa que no se pueda encontrar tiempo para cultivar la vida interior. Del mismo modo, que vivir en un medio rural o desértico no asegura que la persona logre ese saber habitar con uno mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sol, aunque es invierno, ya calienta. Voy llegando a casa. Entro en mi habitación. Cierro la puerta. En la soledad y el silencio me aquieto. Saboreo unos instantes de eternidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lourdes Flavià Forcada, Chile</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carnaval</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/02/carnaval/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Feb 2025 17:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[persona]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=3551</guid>

					<description><![CDATA[Por Carnaval nos disfrazamos. En Cuaresma estamos invitados a llevar el vestido de la Transfiguración. Es un vestido diferente de todos los demás, ¡porque no nos cubre! Este traje es tan luminoso que muestra todo el misterio de la persona; nada queda escondido… Los discípulos Pedro, Santiago y Juan han podido ver la divinidad de Jesús. Han entendido mejor quien era Jesús, el Hijo bien amado. Dios nos invita a todos a una transfiguración, en el sentido de mostrarnos tal como somos, dejando fuera las apariencias… Y así, llevando el vestido de la transparencia, de la desnudez, de la autenticidad, del realismo, de la verdad, lo divino – que tiene cada uno de nosotros – se hace visible. Entonces, ¿quién no quisiera como Pedro, plantar una tienda para quedarse en el Tabor? ¡Pero hace falta bajar y estar dispuestos a dar nuestra vida para transfigurar el mundo! Pauline LodderFuente: Luz de clara esperanza, Edimurtra]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3552" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-768x1024.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-225x300.jpg 225w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-300x400.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-1152x1536.jpg 1152w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-1536x2048.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-1320x1760.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-rotated.jpg 1845w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">foto: Pauline Lodder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por Carnaval nos disfrazamos. En Cuaresma estamos invitados a llevar el vestido de la Transfiguración. Es un vestido diferente de todos los demás, ¡porque no nos cubre! Este traje es tan luminoso que muestra todo el misterio de la persona; nada queda escondido… Los discípulos Pedro, Santiago y Juan han podido ver la divinidad de Jesús. Han entendido mejor quien era Jesús, el Hijo bien amado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios nos invita a todos a una transfiguración, en el sentido de mostrarnos tal como somos, dejando fuera las apariencias… Y así, llevando el vestido de la transparencia, de la desnudez, de la autenticidad, del realismo, de la verdad, lo divino – que tiene cada uno de nosotros – se hace visible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿quién no quisiera como Pedro, plantar una tienda para quedarse en el Tabor? ¡Pero hace falta bajar y estar dispuestos a dar nuestra vida para transfigurar el mundo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder<br>Fuente: Luz de clara esperanza, Edimurtra<br><br></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Expectativas: ¿Por qué nos afectan y cómo manejarlas mejor?</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/07/expectativas-por-que-nos-afectan-y-como-manejarlas-mejor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Equipo Editorial Sanarai]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Jul 2024 19:00:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[presente]]></category>
		<category><![CDATA[psicologia]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=3900</guid>

					<description><![CDATA[Aprender a diferenciar los tipos de expectativas que existen te ayudará a poder materializar lo que realmente quieres. Introducción Parece que no existe un solo concepto de expectativa, ya que hay tantas expectativas en el mundo como creencias para el ser humano. Podemos hablar de las expectativas predictivas, de las expectativas normativas, de las expectativas merecidas, de las realistas y de las que se alejan de todo esto y nos permiten soñar en grande. Y no es que soñar a lo grande tenga algo de malo, pero si no somos conscientes de las consecuencias de vivir solo desde estos puntos de vista, puede llegar a ser contraproducente a largo plazo. No te preocupes. En este artículo, te contamos la forma en la que nos afectan las expectativas, sobre todo, cuando vienen del entorno. También hablaremos de cómo podemos estar en sintonía con nuestros deseos para hacerlos realidad. ¿Qué son las expectativas? No podemos brindar una definición de expectativa o teoría de las expectativas sin antes mencionar que estas se basan en aquellas creencias personales o deseos que tenemos sobre lo que sucederá o no en determinado momento.&#160; Una expectativa de vida puede estar basada en una gran combinación de experiencias personales, anhelos, entornos y, ¿por qué no decirlo?, también de las personas que nos rodean. Es difícil hablar de expectativas por primera vez sin considerar que su raíz se divide tanto en&#160;aspectos subjetivos&#160;como en&#160;aspectos objetivos.&#160; Algo muy curioso de las expectativas es que no suelen ser de la misma forma, es decir, existen expectativas de pequeña posibilidad y otras tantas que son casi seguras de materializar. ¿Cómo se manifiestan unas y otras? Ahí es donde está la gran pregunta, ya que muchas veces no somos conscientes del origen. Algunos anhelos pueden venir, tal vez, de forma automática, alimentados por nuestras ilusiones. Otros, por su parte, sí pueden ser de carácter reflexivo, y están más ligados a una posibilidad razonable.&#160; La teoría de las expectativas no habla de algo malo, todo lo contrario. Forma parte de la motivación humana. Es una realidad. Es la información disponible que tenemos a nuestro alcance y que nos permite prepararnos para el futuro. A través de ella, podemos armar planes de acción ante determinadas situaciones. Tipos y ejemplos de expectativas Existen distintos tipos de expectativas. Conocer cada uno te ayudará a mantenerlas más ajustadas a la realidad y, desde luego, a poder materializarlas. ‍Expectativas predictivas‍ Con este tipo de expectativa, estamos casi seguros de lo que va a suceder en alguna situación cercana. Podemos imaginar, por ejemplo, lo que ocurrirá en la próxima entrevista de trabajo que tenemos agendada. Funciona como una recreación de lo que esperamos que suceda. Por lo general, estos pensamientos están estrechamente relacionados a situaciones similares vividas anteriormente, momentos parecidos que nos predisponen o, tal vez, se basan en experiencias de personas cercanas a nosotros. Además de imaginarnos un escenario, también mantenemos una expectativa en cuanto al estado de ánimo que podríamos tener: ¿estaremos felices, tristes, melancólicos, etc.? ‍Expectativas normativas‍ Pensar que una persona no va a fumar en un espacio cerrado, que un funcionario público nos tratará con amabilidad o que una persona no verá su móvil mientras cruza una calle son algunas de las expectativas que forman parte de las normas que hemos asumido dentro de la sociedad.&#160; Todos conocemos y compartimos ciertos valores, es la información disponible que tenemos como colectivo. Por lo tanto, esperamos que los demás se comporten de determinada manera en diferentes situaciones sociales. ‍Expectativas merecidas‍ Puede ser una de las expectativas más subjetivas que tenemos, ya que se alimentan de lo que creemos merecer, desde nuestro punto de vista. Por ejemplo, si somos buenos empleados (cumplimos con nuestras obligaciones, somos puntuales, tratamos a todos con respeto, y más), pensamos que el próximo ascenso será nuestro. ‍El problema de este tipo de pensamientos empieza cuando son irracionales. Aquí ignoramos los deseos de otros, no contamos con los imprevistos propios de la vida ni con la incertidumbre constante. Las consecuencias de esto son indignación y sufrimiento. El mundo no nos parece justo, pero no significa que lo sea. Es nuestra percepción.&#160; ¿Cómo nos afectan las expectativas de los demás? Es cierto que las expectativas que tenemos de nosotros mismos nos afectan. Pero también es cierto que las expectativas que los demás tienen de nosotros pueden llegar a transformarnos, tanto así, que podemos llegar a tener actitudes que antes no podíamos ni imaginar. Las creencias de los demás sobre nosotros son una fuerte influencia. El psicólogo e investigador Bob Rosenthal, al principio de su carrera, demostró cómo los pensamientos y expectativas personales pueden influir en lo bien que una rata maneja un laberinto. Como parte de su experimento, colocó carteles con las palabras «inteligente» y «tonta» en las jaulas de las ratas. Ninguna de estas categorías era cierta. Fueron colocadas al azar por primera vez. Luego, invitó a su laboratorio a un grupo de investigadores y les propuso trabajar con las ratas para ver que tan bien completaban un laberinto. El resultado fue que las ratas «inteligentes» lo hicieron el doble de bien que las «tontas». Puedes conocer más de este experimento&#160;aquí. El experimento de Rosenthal y de sus colaboradores reflejó la influencia y la importancia de la teoría de las expectativas. El concepto que tiene el ser humano sobre sí mismo se ha creado por las expectativas que tienen los demás. Si miramos atrás, podremos darnos cuenta de esto: nuestros padres han sido una gran influencia, al igual que nuestros maestros y amigos de la infancia. Este tipo de influencia puede tener importantes consecuencias: positivas y negativas. Este efecto, conocido como Pigmalión, es muy importante para entender cómo influimos los unos con los otros. Si estamos trabajando en una empresa, podemos ver el efecto Pigmalión cuando uno de los líderes tiene formada una determinada imagen de sus empleados y los trata según esa expectativa que se ha formado en su mente. El empleado puede percibir esa mirada, aunque nadie se la diga. Si es positiva,]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/personas-Pixabay-man-g115fdb32e_1280-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-3895" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/personas-Pixabay-man-g115fdb32e_1280-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/personas-Pixabay-man-g115fdb32e_1280-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/personas-Pixabay-man-g115fdb32e_1280-768x512.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/personas-Pixabay-man-g115fdb32e_1280-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/personas-Pixabay-man-g115fdb32e_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Aprender a diferenciar los tipos de expectativas que existen te ayudará a poder materializar lo que realmente quieres.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Introducción</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Parece que no existe un solo concepto de expectativa, ya que hay tantas expectativas en el mundo como creencias para el ser humano. Podemos hablar de las expectativas predictivas, de las expectativas normativas, de las expectativas merecidas, de las realistas y de las que se alejan de todo esto y nos permiten soñar en grande. Y no es que soñar a lo grande tenga algo de malo, pero si no somos conscientes de las consecuencias de vivir solo desde estos puntos de vista, puede llegar a ser contraproducente a largo plazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No te preocupes. En este artículo, te contamos la forma en la que nos afectan las expectativas, sobre todo, cuando vienen del entorno. También hablaremos de cómo podemos estar en sintonía con nuestros deseos para hacerlos realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué son las expectativas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos brindar una definición de expectativa o teoría de las expectativas sin antes mencionar que estas se basan en aquellas creencias personales o deseos que tenemos sobre lo que sucederá o no en determinado momento.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una expectativa de vida puede estar basada en una gran combinación de experiencias personales, anhelos, entornos y, ¿por qué no decirlo?, también de las personas que nos rodean. Es difícil hablar de expectativas por primera vez sin considerar que su raíz se divide tanto en&nbsp;<strong>aspectos subjetivos</strong>&nbsp;como en&nbsp;<strong>aspectos objetivos</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo muy curioso de las expectativas es que no suelen ser de la misma forma, es decir, existen expectativas de pequeña posibilidad y otras tantas que son casi seguras de materializar. ¿Cómo se manifiestan unas y otras? Ahí es donde está la gran pregunta, ya que muchas veces no somos conscientes del origen. Algunos anhelos pueden venir, tal vez, de forma automática, alimentados por nuestras ilusiones. Otros, por su parte, sí pueden ser de carácter reflexivo, y están más ligados a una posibilidad razonable.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La teoría de las expectativas no habla de algo malo, todo lo contrario. Forma parte de la motivación humana. Es una realidad. Es la información disponible que tenemos a nuestro alcance y que nos permite prepararnos para el futuro. A través de ella, podemos armar planes de acción ante determinadas situaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tipos y ejemplos de expectativas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Existen distintos tipos de expectativas. Conocer cada uno te ayudará a mantenerlas más ajustadas a la realidad y, desde luego, a poder materializarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>‍Expectativas predictivas‍</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este tipo de expectativa, estamos casi seguros de lo que va a suceder en alguna situación cercana. Podemos imaginar, por ejemplo, lo que ocurrirá en la próxima entrevista de trabajo que tenemos agendada. Funciona como una recreación de lo que esperamos que suceda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo general, estos pensamientos están estrechamente relacionados a situaciones similares vividas anteriormente, momentos parecidos que nos predisponen o, tal vez, se basan en experiencias de personas cercanas a nosotros. Además de imaginarnos un escenario, también mantenemos una expectativa en cuanto al estado de ánimo que podríamos tener: ¿estaremos felices, tristes, melancólicos, etc.?</p>



<p class="wp-block-paragraph">‍<strong>Expectativas normativas‍</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensar que una persona no va a fumar en un espacio cerrado, que un funcionario público nos tratará con amabilidad o que una persona no verá su móvil mientras cruza una calle son algunas de las expectativas que forman parte de las normas que hemos asumido dentro de la sociedad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos conocemos y compartimos ciertos valores, es la información disponible que tenemos como colectivo. Por lo tanto, esperamos que los demás se comporten de determinada manera en diferentes situaciones sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">‍<strong>Expectativas merecidas‍</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede ser una de las expectativas más subjetivas que tenemos, ya que se alimentan de lo que creemos merecer, desde nuestro punto de vista. Por ejemplo, si somos buenos empleados (cumplimos con nuestras obligaciones, somos puntuales, tratamos a todos con respeto, y más), pensamos que el próximo ascenso será nuestro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">‍El problema de este tipo de pensamientos empieza cuando son irracionales. Aquí ignoramos los deseos de otros, no contamos con los imprevistos propios de la vida ni con la incertidumbre constante. Las consecuencias de esto son indignación y sufrimiento. El mundo no nos parece justo, pero no significa que lo sea. Es nuestra percepción.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo nos afectan las expectativas de los demás?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es cierto que las expectativas que tenemos de nosotros mismos nos afectan. Pero también es cierto que las expectativas que los demás tienen de nosotros pueden llegar a transformarnos, tanto así, que podemos llegar a tener actitudes que antes no podíamos ni imaginar. Las creencias de los demás sobre nosotros son una fuerte influencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El psicólogo e investigador Bob Rosenthal, al principio de su carrera, demostró cómo los pensamientos y expectativas personales pueden influir en lo bien que una rata maneja un laberinto. Como parte de su experimento, colocó carteles con las palabras «inteligente» y «tonta» en las jaulas de las ratas. Ninguna de estas categorías era cierta. Fueron colocadas al azar por primera vez. Luego, invitó a su laboratorio a un grupo de investigadores y les propuso trabajar con las ratas para ver que tan bien completaban un laberinto. El resultado fue que las ratas «inteligentes» lo hicieron el doble de bien que las «tontas». Puedes conocer más de este experimento&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=hbhwlRRW_3o" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aquí</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El experimento de Rosenthal y de sus colaboradores reflejó la influencia y la importancia de la teoría de las expectativas. El concepto que tiene el ser humano sobre sí mismo se ha creado por las expectativas que tienen los demás. Si miramos atrás, podremos darnos cuenta de esto: nuestros padres han sido una gran influencia, al igual que nuestros maestros y amigos de la infancia. Este tipo de influencia puede tener importantes consecuencias: positivas y negativas. Este efecto, conocido como Pigmalión, es muy importante para entender cómo influimos los unos con los otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si estamos trabajando en una empresa, podemos ver el efecto Pigmalión cuando uno de los líderes tiene formada una determinada imagen de sus empleados y los trata según esa expectativa que se ha formado en su mente. El empleado puede percibir esa mirada, aunque nadie se la diga. Si es positiva, todo se dará en las mejores condiciones. Pero si es negativa, seguramente existan problemas de comunicación y salgan a la luz ciertas inseguridades o temores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando tenemos la tendencia a ver los errores de los demás, sentimos desesperación. Esta actitud solo condiciona a que se repita una y otra vez el mismo patrón de conducta. Una vez que comencemos a ver lo mejor de las personas con las que interactuamos y trabajemos en ello, podremos expresar lo mejor de nosotros, ayudaremos a esa persona y mantendremos relaciones más saludables a largo plazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Recomendaciones para un mejor manejo de expectativas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No tiene nada de malo mantener expectativas realistas. No le hacen daño a nadie. De hecho, tiene grandes beneficios como hemos podido ver. Pero cuando se trata de mantener, aunque sea una gran expectativa de vida basada solamente en deseos alejados de la realidad, puede conducirnos a emociones de tristeza, desilusión, frustración o fracaso.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación, algunas recomendaciones para lograr un mejor manejo de las expectativas y de las emociones:</p>



<ol class="wp-block-list" type="1" start="1">
<li><strong>Intenta diferenciar las expectativas reales y las irreales</strong>: mientras más alta sea la expectativa, es probable que sea menos realista. Se trata de ser más proactivos con nosotros mismos desde un terreno seguro.</li>



<li><strong>Vive más en el presente</strong>: recordemos que las expectativas nacen desde nuestras experiencias pasadas y se vislumbran en el futuro, pero es en el presente donde podemos materializarlas. Vivir fuera del presente podría llevarnos a ser pasivos y herméticos.</li>



<li><strong>No busques satisfacer las expectativas de los demás</strong>: la motivación humana no se puede basar en cumplir los deseos de los demás. Tener esta actitud ante la vida es agotador y nada satisfactorio para ambas partes. Dar un no por respuesta, siempre y cuando sea con respeto, puede ser el ejercicio más sano y educativo.</li>



<li><strong>Comunica tus expectativas</strong>: al igual que nosotros no sabemos los deseos de los demás, no podemos esperar que los demás adivinen los nuestros. Comunicar nuestras expectativas de algo aumenta la probabilidad de que se cumpla. Pero es muy importante ser asertivo y empático con el otro, no se trata de imponernos. Poder manifestar nuestro pensamiento o punto de vista implica también respetar el del otro.</li>



<li><strong>Espera menos y toma la iniciativa</strong>: cuando existe una posibilidad razonable de que algo se cumpla, debemos ser activos también. Mantener la pasividad no nos llevará al lugar que queremos. El plan de acción que debemos mantener es el de ser proactivos, pero permitiendo la incertidumbre. En el caso de que no lleguemos al objetivo deseado, mantener este equilibrio nos llenará de un gran aprendizaje.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, necesitamos de mucha práctica. Pero no hay nada más satisfactorio que poder recorrer nuestro camino en armonía con nosotros mismos y con nuestras emociones. Piensa en tu día a día, porque ahí es donde radica la fuente para empezar a disfrutar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Equipo Editorial Sanarai</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://www.sanarai.com/blog/expectativas-por-que-nos-afectan-y-como-manejarlas-mejor">https://www.sanarai.com/blog/expectativas-por-que-nos-afectan-y-como-manejarlas-mejor</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Dios nunca se repite</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/07/dios-nunca-se-repite/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jul 2024 16:22:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=4467</guid>

					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/07/Anadir-un-subtitulo-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-4468" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/07/Anadir-un-subtitulo-1024x1024.png 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/07/Anadir-un-subtitulo-300x300.png 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/07/Anadir-un-subtitulo-150x150.png 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/07/Anadir-un-subtitulo-768x768.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/07/Anadir-un-subtitulo-500x500.png 500w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/07/Anadir-un-subtitulo.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sanar de las enfermedades del ser</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/05/sanar-de-las-enfermedades-del-ser/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elena Gimenez Romero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 May 2023 16:05:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[persona]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=3888</guid>

					<description><![CDATA[Una tarea importante en la vida es «sanar el ser» de posibles enfermedades. Pero… ¿puede uno estar «enfermo» en el ser? ¿Qué significa eso? Nuestro ser es el modo concreto como cada persona existe en medio del universo. Irrepetible en sus genes, situada en el tiempo y en el espacio en un momento histórico que no eligió, y con su condición humana de la cual no puede escapar: limitada y también llena de potencias. Este modo de existir, que nos ha sido dado, suscita en las personas actitudes variadas. La mayoría de nosotros pasamos por el ser sin darnos cuenta; somos, sin más. Y sólo nos revolvemos cuando algo escapa a nuestros planes y proyectos, cuando se tuerce el camino, cuando sufrimos. Pero no solemos llegar más allá. Esta superficialidad nos pone en una situación de desprotección ante las adversidades de la vida. Muchos otros, ante su propia existencia, se sienten incómodos con alguno de los límites que la constituyen (la posibilidad de equivocarse, de estar en compañía de personas limitadas, el hecho de envejecer, de morir). Y se instalan en la apariencia (vanidad) para poder sobrellevar la vida. Se pierden el cariño auténtico porque no son capaces de asumir con transparencia su propia verdad. Hay quien echa mano del poder para saciar su deseo de absolutez. Y dominan a los demás (orgullo) como medio para sentirse más fuertes. Muestran así, paradójicamente, una debilidad óntica que nadie puede expresarles sin arriesgarse a una cruel venganza. Por eso están profundamente solos. Algunos más se adentran en una carrera infinita para tener cosas o prestigio que llenen su vacío (ambición), y no parecen saciarse nunca. Por ello establecen relaciones humanas de baja calidad con tal de mantener su estatus y posesiones. Estas tres formas de incomodidad con el ser son auténticas enfermedades que roban energía, reducen la capacidad de ser felices y generan fricciones y desazón a su alrededor. La salud del ser consiste en aceptar de manera natural el hecho de ser seres humanos, de ser uno mismo tal cual es, con su origen, su cuerpo, sus coordenadas históricas no elegidas. Se asume lo que es y no se puede cambiar, para en cambio desplegar todas las capacidades que cada uno tiene. Promovamos una sociedad que impulse la salud del ser. Que no nos ponga en una carrera infinita por la juventud a toda costa, que nos ayude a reconciliarnos con el hecho simple de ser, nada más y nada menos, que seres humanos Elena Gimenez Fuente: https://www.revistare.com/2023/04/10055/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="640" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/Sanar-de-las-enfermedades-del-ser-pexels-chevanon-photography-317157-scaled-1-1024x640.jpg" alt="" class="wp-image-3889" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/Sanar-de-las-enfermedades-del-ser-pexels-chevanon-photography-317157-scaled-1-1024x640.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/Sanar-de-las-enfermedades-del-ser-pexels-chevanon-photography-317157-scaled-1-300x188.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/Sanar-de-las-enfermedades-del-ser-pexels-chevanon-photography-317157-scaled-1-768x480.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/Sanar-de-las-enfermedades-del-ser-pexels-chevanon-photography-317157-scaled-1-1536x960.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/Sanar-de-las-enfermedades-del-ser-pexels-chevanon-photography-317157-scaled-1-2048x1280.jpg 2048w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/Sanar-de-las-enfermedades-del-ser-pexels-chevanon-photography-317157-scaled-1-1320x825.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Foto: pexels-chevanon-photography-317157</strong></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarea importante en la vida es «sanar el ser» de posibles enfermedades. Pero… ¿puede uno estar «enfermo» en el ser? ¿Qué significa eso?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro ser es el modo concreto como cada persona existe en medio del universo. Irrepetible en sus genes, situada en el tiempo y en el espacio en un momento histórico que no eligió, y con su condición humana de la cual no puede escapar: limitada y también llena de potencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este modo de existir, que nos ha sido dado, suscita en las personas actitudes variadas. La mayoría de nosotros pasamos por el ser sin darnos cuenta; somos, sin más. Y sólo nos revolvemos cuando algo escapa a nuestros planes y proyectos, cuando se tuerce el camino, cuando sufrimos. Pero no solemos llegar más allá. Esta superficialidad nos pone en una situación de desprotección ante las adversidades de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos otros, ante su propia existencia, se sienten incómodos con alguno de los límites que la constituyen (la posibilidad de equivocarse, de estar en compañía de personas limitadas, el hecho de envejecer, de morir). Y se instalan en la apariencia (vanidad) para poder sobrellevar la vida. Se pierden el cariño auténtico porque no son capaces de asumir con transparencia su propia verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quien echa mano del poder para saciar su deseo de absolutez. Y dominan a los demás (orgullo) como medio para sentirse más fuertes. Muestran así, paradójicamente, una debilidad óntica que nadie puede expresarles sin arriesgarse a una cruel venganza. Por eso están profundamente solos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos más se adentran en una carrera infinita para tener cosas o prestigio que llenen su vacío (ambición), y no parecen saciarse nunca. Por ello establecen relaciones humanas de baja calidad con tal de mantener su estatus y posesiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas tres formas de incomodidad con el ser son auténticas enfermedades que roban energía, reducen la capacidad de ser felices y generan fricciones y desazón a su alrededor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La salud del ser consiste en aceptar de manera natural el hecho de ser seres humanos, de ser uno mismo tal cual es, con su origen, su cuerpo, sus coordenadas históricas no elegidas. Se asume lo que es y no se puede cambiar, para en cambio desplegar todas las capacidades que cada uno tiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Promovamos una sociedad que impulse la salud del ser. Que no nos ponga en una carrera infinita por la juventud a toda costa, que nos ayude a reconciliarnos con el hecho simple de ser, nada más y nada menos, que seres humanos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Elena Gimenez</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: https://www.revistare.com/2023/04/10055/</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ver nevar, contemplar</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/ver-nevar-contemplar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Esther Borrego Linares]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Feb 2023 09:36:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=3164</guid>

					<description><![CDATA[Ayer nevó, sí y hoy también.¡Qué regalo poder observar como la Naturaleza se abre camino a pesar nuestro! Ayer, martes comí en un bello lugar, cercano a Barcelona, pero que te hace sentir de una forma especial todo lo hermoso más hermoso, quizás porque allí uno puede dedicarse a contemplar. Sí, es el lugar ideal para contemplar. Contemplar la realidad, esa que cuando estamos en ella nos invade de tal forma que no podemos sentirnos más que parte de ella, en ocasiones sin diferenciarnos.Contemplar nuestra vida, la que cada día llenamos, y nos llena.Contemplar-nos a nosotros mismos, con lo que somos y con lo que deseamos.Contemplar… contemplar… Pero de forma especial contemplar la belleza, la externa también, pero de forma muy singular aquella que en el día a día no nos dedicamos a contemplar, sea interna o externa. Sí, ayer, lejos de pensar en lo difícil que resultaría el temporal a mi regreso a Barcelona, o si hoy podría desenvolverme con soltura si seguía nevando…. me dediqué a contemplar cómo la nieve iba cayendo sobre la fuente, el claustro, los árboles… Cómo la naturaleza nos recuerda que cada cosa tiene su ritmo y, que si sabemos respetarlo y observarlo, todo resulta más sencillo. Contemplar la realidad que se nos regala, sea la que sea, sin pretender que sea otra, disfrutar de cada instante y no estar pendiente del siguiente y después del siguiente… y así la vida se nos escapa. Contemplar, gran verbo que practicamos poco y pocas veces. Contemplar para poder agradecer. Esther BorregoFuente: https://hoja.claraesperanza.net/2018/04/ver-nevar-contemplar/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/ver-nevar-pixabay-682x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3165" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/ver-nevar-pixabay-682x1024.jpg 682w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/ver-nevar-pixabay-200x300.jpg 200w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/ver-nevar-pixabay-768x1154.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/ver-nevar-pixabay.jpg 852w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ayer nevó, sí y hoy también.<br>¡Qué regalo poder observar como la Naturaleza se abre camino a pesar nuestro!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ayer, martes comí en un bello lugar, cercano a Barcelona, pero que te hace sentir de una forma especial todo lo hermoso más hermoso, quizás porque allí uno puede dedicarse a contemplar. Sí, es el lugar ideal para contemplar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplar la realidad, esa que cuando estamos en ella nos invade de tal forma que no podemos sentirnos más que parte de ella, en ocasiones sin diferenciarnos.<br>Contemplar nuestra vida, la que cada día llenamos, y nos llena.<br>Contemplar-nos a nosotros mismos, con lo que somos y con lo que deseamos.<br>Contemplar… contemplar…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero de forma especial contemplar la belleza, la externa también, pero de forma muy singular aquella que en el día a día no nos dedicamos a contemplar, sea interna o externa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, ayer, lejos de pensar en lo difícil que resultaría el temporal a mi regreso a Barcelona, o si hoy podría desenvolverme con soltura si seguía nevando…. me dediqué a contemplar cómo la nieve iba cayendo sobre la fuente, el claustro, los árboles… Cómo la naturaleza nos recuerda que cada cosa tiene su ritmo y, que si sabemos respetarlo y observarlo, todo resulta más sencillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplar la realidad que se nos regala, sea la que sea, sin pretender que sea otra, disfrutar de cada instante y no estar pendiente del siguiente y después del siguiente… y así la vida se nos escapa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplar, gran verbo que practicamos poco y pocas veces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplar para poder agradecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esther Borrego<br><strong>Fuente: <a href="https://hoja.claraesperanza.net/2018/04/ver-nevar-contemplar/">https://hoja.claraesperanza.net/2018/04/ver-nevar-contemplar/</a></strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Contemplar el misterio</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/contemplar-el-misterio/</link>
					<comments>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/contemplar-el-misterio/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2023 16:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>
		<category><![CDATA[misterio]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=2317</guid>

					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/7a-pauline-lodder-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-2318" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/7a-pauline-lodder-1024x1024.png 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/7a-pauline-lodder-300x300.png 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/7a-pauline-lodder-150x150.png 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/7a-pauline-lodder-768x768.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/7a-pauline-lodder.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/contemplar-el-misterio/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mirar con hondura</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/contemplar-los-espacios/</link>
					<comments>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/contemplar-los-espacios/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Jan 2023 09:58:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[soledad y silencio]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=1885</guid>

					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/Los-espacios-de-estar-a-solas-y-en-silencio-no-son-para-huir-de-la-realidad-sino-para-mirarla-con-mayor-perspectiva-u-hondura-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-2680" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/Los-espacios-de-estar-a-solas-y-en-silencio-no-son-para-huir-de-la-realidad-sino-para-mirarla-con-mayor-perspectiva-u-hondura-1024x1024.png 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/Los-espacios-de-estar-a-solas-y-en-silencio-no-son-para-huir-de-la-realidad-sino-para-mirarla-con-mayor-perspectiva-u-hondura-300x300.png 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/Los-espacios-de-estar-a-solas-y-en-silencio-no-son-para-huir-de-la-realidad-sino-para-mirarla-con-mayor-perspectiva-u-hondura-150x150.png 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/Los-espacios-de-estar-a-solas-y-en-silencio-no-son-para-huir-de-la-realidad-sino-para-mirarla-con-mayor-perspectiva-u-hondura-768x768.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/Los-espacios-de-estar-a-solas-y-en-silencio-no-son-para-huir-de-la-realidad-sino-para-mirarla-con-mayor-perspectiva-u-hondura.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Pexels &#8211; Miriam Espacio</figcaption></figure>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/contemplar-los-espacios/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
