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	<title>paz archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>paz archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Luz en el silencio</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/04/luz-en-el-silencio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 09:41:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[actuar]]></category>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/04/BHAGAVAD-GITA-CORREGIDO-819x1024.png" alt="" class="wp-image-6085" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/04/BHAGAVAD-GITA-CORREGIDO-819x1024.png 819w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/04/BHAGAVAD-GITA-CORREGIDO-240x300.png 240w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/04/BHAGAVAD-GITA-CORREGIDO-768x960.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/04/BHAGAVAD-GITA-CORREGIDO.png 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
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		<title>¿Dispuesta a morir?</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/03/dispuesta-a-morir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 12:08:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[morir]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[Las guerras nunca me han dejado indiferente: ¡causan una destrucción y sufrimiento inmensos! Evito tomar partido por uno u otro bando; más bien, busco entender los intereses, lo que está en juego y quiénes son los actores detrás de los conflictos armados. Leo artículos de opinión, escucho podcasts y me documento, aunque también me esfuerzo por limitar el tiempo que dedico a ello. Cuando me preguntan qué pienso sobre una situación, casi siempre comienzo diciendo que el mundo es muy complejo. Además, hay una gran manipulación de la información: la propaganda y las noticias de guerra son herramientas poderosas que impactan nuestras vidas, sembrando odio, miedo y resentimientos. Al mismo tiempo, necesito encontrar mi lugar y saber qué hacer en este mundo del que formo parte. Recientemente, una reflexión sobre el conflicto en Oriente Medio me impactó profundamente. Se decía que, en el mundo musulmán, donde existen numerosas teocracias, hay muchas personas dispuestas al martirio, listas para morir por una causa… Y de ahí surgió una pregunta en lo más profundo de mi ser: ¿y yo, para qué causa estoy dispuesta a morir? Tardé un tiempo en encontrar las palabras que reflejen lo que siento y pienso. Pensé en Jesús de Nazaret: ¿qué haría él? Llegué a la conclusión de que deseo ser una artesana de paz; renuncio a la violencia. Estoy en contra de la producción y venta de armas; quiero vivir desarmada. Algunos dicen que soy ingenua, que entonces nos dominarán, nos invadirán, nos matarán… Pero yo pensé en la cruz. ¿Qué sentido tenía y tiene? Jesús fue fiel a sus convicciones: no entró en la espiral de violencia, siguió amando a todos, incluso a sus enemigos, incluso cuando eso significaba enfrentar una muerte espantosa. Me queda claro que lo único que debo hacer en esta vida es amar en todas las circunstancias. La causa por la cual estoy dispuesta a vivir y morir es el amor. Intento hacerlo con todas mis limitaciones y con todo lo que soy. Deseando aprender a amar cada día más y mejor. Escribo estas palabras, en una fecha cercana de pascua. Estoy feliz de celebrar un año más, en profundidad, esta fiesta que en hebreo se dice Pesah, que significa “paso” o “salto”. Se trata de dar un salto cualitativo en nuestra forma de amar. Pasar de un amor egocéntrico a un amor ecocéntrico, un amor a todo lo que existe. Amar siempre, a todos y a toda la creación. Abandonar una cultura de la destrucción y de muerte, para saltar a una cultura de vida y de amor. Ojalá la fiesta de Pascua sea fuente de inspiración, para vivir una nueva humanidad.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Las guerras nunca me han dejado indiferente: ¡causan una destrucción y sufrimiento inmensos! Evito tomar partido por uno u otro bando; más bien, busco entender los intereses, lo que está en juego y quiénes son los actores detrás de los conflictos armados. Leo artículos de opinión, escucho podcasts y me documento, aunque también me esfuerzo por limitar el tiempo que dedico a ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando me preguntan qué pienso sobre una situación, casi siempre comienzo diciendo que el mundo es muy complejo. Además, hay una gran manipulación de la información: la propaganda y las noticias de guerra son herramientas poderosas que impactan nuestras vidas, sembrando odio, miedo y resentimientos. Al mismo tiempo, necesito encontrar mi lugar y saber qué hacer en este mundo del que formo parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recientemente, una reflexión sobre el conflicto en Oriente Medio me impactó profundamente. Se decía que, en el mundo musulmán, donde existen numerosas teocracias, hay muchas personas dispuestas al martirio, listas para morir por una causa… Y de ahí surgió una pregunta en lo más profundo de mi ser: ¿y yo, para qué causa estoy dispuesta a morir?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tardé un tiempo en encontrar las palabras que reflejen lo que siento y pienso. Pensé en Jesús de Nazaret: ¿qué haría él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué a la conclusión de que deseo ser una artesana de paz; renuncio a la violencia. Estoy en contra de la producción y venta de armas; quiero vivir desarmada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos dicen que soy ingenua, que entonces nos dominarán, nos invadirán, nos matarán… Pero yo pensé en la cruz. ¿Qué sentido tenía y tiene? Jesús fue fiel a sus convicciones: no entró en la espiral de violencia, siguió amando a todos, incluso a sus enemigos, incluso cuando eso significaba enfrentar una muerte espantosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me queda claro que lo único que debo hacer en esta vida es amar en todas las circunstancias. La causa por la cual estoy dispuesta a vivir y morir es el amor. Intento hacerlo con todas mis limitaciones y con todo lo que soy. Deseando aprender a amar cada día más y mejor. Escribo estas palabras, en una fecha cercana de pascua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy feliz de celebrar un año más, en profundidad, esta fiesta que en hebreo se dice Pesah, que significa “paso” o “salto”. Se trata de dar un salto cualitativo en nuestra forma de amar. Pasar de un amor egocéntrico a un amor ecocéntrico, un amor a todo lo que existe. Amar siempre, a todos y a toda la creación. Abandonar una cultura de la destrucción y de muerte, para saltar a una cultura de vida y de amor. Ojalá la fiesta de Pascua sea fuente de inspiración, para vivir una nueva humanidad.</p>
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		<title>Paz</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/03/paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Mar 2026 15:39:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/El-primer-deber-de-un-cristiano-no-consiste-en-ser-perfeco-ni-en-resolver-todos-los-problemas-ni-en-que-todo-le-salga-bien-consiste-en-estar-en-paz-Jacques-Philippe-2-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-6011" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/El-primer-deber-de-un-cristiano-no-consiste-en-ser-perfeco-ni-en-resolver-todos-los-problemas-ni-en-que-todo-le-salga-bien-consiste-en-estar-en-paz-Jacques-Philippe-2-1024x1024.png 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/El-primer-deber-de-un-cristiano-no-consiste-en-ser-perfeco-ni-en-resolver-todos-los-problemas-ni-en-que-todo-le-salga-bien-consiste-en-estar-en-paz-Jacques-Philippe-2-300x300.png 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/El-primer-deber-de-un-cristiano-no-consiste-en-ser-perfeco-ni-en-resolver-todos-los-problemas-ni-en-que-todo-le-salga-bien-consiste-en-estar-en-paz-Jacques-Philippe-2-150x150.png 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/El-primer-deber-de-un-cristiano-no-consiste-en-ser-perfeco-ni-en-resolver-todos-los-problemas-ni-en-que-todo-le-salga-bien-consiste-en-estar-en-paz-Jacques-Philippe-2-768x768.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/El-primer-deber-de-un-cristiano-no-consiste-en-ser-perfeco-ni-en-resolver-todos-los-problemas-ni-en-que-todo-le-salga-bien-consiste-en-estar-en-paz-Jacques-Philippe-2-500x500.png 500w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/El-primer-deber-de-un-cristiano-no-consiste-en-ser-perfeco-ni-en-resolver-todos-los-problemas-ni-en-que-todo-le-salga-bien-consiste-en-estar-en-paz-Jacques-Philippe-2.png 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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		<title>Pan y paz</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/03/pan-y-paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 12:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
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		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Recientemente leí que se escogió la fecha del 8 de marzo, para la celebración del Día Internacional de la Mujer, por una razón precisa. Fue ese día, que las mujeres rusas, en 1917, se declararon en huelga, en protesta por la muerte de dos millones de soldados rusos en la guerra. Entre ellos, sin duda, estaban sus maridos e hijos. Lo que más me impactó fue su eslogan en la manifestación: pedían “pan y paz”. Las mujeres de hoy tenemos numerosas reivindicaciones legítimas, a causa de las desigualdades que aún persisten en el mundo. Al mismo tiempo, observando la creciente proliferación de guerras y conflictos armados, me parece fundamental retomar esta antigua demanda de “pan y paz”. Este pensamiento me ha recordado a la celebración de la Pascua. Según los Evangelios, Jesús Resucitado saludaba a sus discípulos con las palabras “la paz esté con vosotros”, y ellos lo reconocían a través del gesto de “compartir el pan”. Por esta razón, en cada eucaristía se invita a un gesto de paz y se comparte el pan. La Pascua simboliza el acto de PASAR, es decir, el tránsito de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. Hoy podríamos vivir una nueva pascua: de “hambre y guerra” a “pan y paz”. Dejar atrás la esclavitud de las injusticias, la violencia y las armas. Fue María Magdalena, una mujer, quien anunció por primera vez la resurrección de Jesús. Ojalá que en todas las manifestaciones programadas este año por el Día Internacional de la Mujer se escuche este grito, que expresa nuestro deseo más profundo: ¡PAN Y PAZ! Pauline Lodder, Pineda de Mar]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Recientemente leí que se escogió la fecha del 8 de marzo, para la celebración del Día Internacional de la Mujer, por una razón precisa. Fue ese día, que las mujeres rusas, en 1917, se declararon en huelga, en protesta por la muerte de dos millones de soldados rusos en la guerra. Entre ellos, sin duda, estaban sus maridos e hijos. Lo que más me impactó fue su eslogan en la manifestación: pedían “pan y paz”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las mujeres de hoy tenemos numerosas reivindicaciones legítimas, a causa de las desigualdades que aún persisten en el mundo. Al mismo tiempo, observando la creciente proliferación de guerras y conflictos armados, me parece fundamental retomar esta antigua demanda de “pan y paz”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este pensamiento me ha recordado a la celebración de la Pascua. Según los Evangelios, Jesús Resucitado saludaba a sus discípulos con las palabras “la paz esté con vosotros”, y ellos lo reconocían a través del gesto de “compartir el pan”. Por esta razón, en cada eucaristía se invita a un gesto de paz y se comparte el pan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pascua simboliza el acto de PASAR, es decir, el tránsito de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. Hoy podríamos vivir una nueva pascua: de “hambre y guerra” a “pan y paz”. Dejar atrás la esclavitud de las injusticias, la violencia y las armas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue María Magdalena, una mujer, quien anunció por primera vez la resurrección de Jesús. Ojalá que en todas las manifestaciones programadas este año por el Día Internacional de la Mujer se escuche este grito, que expresa nuestro deseo más profundo: ¡PAN Y PAZ!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder, Pineda de Mar</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Mirar el mundo por más de una ventana</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/01/mirar-el-mundo-por-mas-de-una-ventana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2026 16:24:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>
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					<description><![CDATA[Con este fragmento, recordamos la sabiduría de Jane Goodall recogida en su obra autobiográfica Gracias a la vida (Mondadori, 2002). Mirar el mundo por más de una ventana “Me preguntan a qué se debe esta apariencia sosegada, esta serenidad. Quieren saber si medito. No de una manera formal, les digo, pero sí que intento mantenerme conectada por un hilo de poder espiritual. […] Son mis largos días, meses y años en los bosques tropicales de Gombe los que me ayudan a mantener la serenidad en medio del caos, porque la paz la llevo en mi interior.” “La existencia en la selva me absorbió por completo. Fue un periodo muy especial, en el que estar sola se convirtió en una forma de vida, en una oportunidad perfecta para meditar sobre el significado de la existencia y de mi lugar en ella. Pero estaba demasiado ocupada aprendiendo cosas sobre la vida de los chimpancés como para preocuparme por el sentido de la mía. Había ido a Gombe a desarrollar una tarea concreta y no a alimentar mi interés por la filosofía y la religión; no obstante, es cierto que aquellos meses en Gombe contribuyeron a modelar la persona que soy hoy. Y habría demostrado muy poca sensibilidad si el milagro y la infinita fascinación de aquel nuevo mundo no hubieran ejercido una profunda influencia en mi manera de pensar. Cada día me acercaba un poco más a los animales y a la naturaleza y, por lo tanto, también a mí misma, y me sentía más en armonía con el poder espiritual que respiraba a mi alrededor. Quien ha experimentado el placer de estar a solas con la naturaleza no necesita más explicaciones, y a quien no lo haya experimentado nunca solo puedo decirle que no hay palabra capaz de describir el maravilloso contacto con la belleza y la eternidad que nos embarga de forma repentina y totalmente inesperada. La belleza siempre está ahí, presente, pero los momentos de auténtica conciencia de ella eran infrecuentes. Llegaban sin avisar, quizás mientras contemplaba los primeros relámpagos que preceden al alba, o cuando miraba a través de las hojas de un árbol gigante, hacia los verdes y los castaños, las sombras negras, y el punto de cielo azul infinitamente seductor y brillante; o cuando al anochecer apoyaba la mano sobre el tronco todavía caliente de un árbol y contemplaba el reflejo de la luna nueva sobre las aguas siempre inquietas y susurrantes del lago Tanganica. Cuanto más tiempo pasaba a solas, más me confundía con el mundo mágico y frondoso que ahora era mi hogar. Los objetos inanimados llegaron a tener su propia identidad y, como Francisco de Asís, mi santo predilecto, les ponía nombres y les saludaba como si fueran buenos amigos. “Buenos días, Cima”, le decía cada mañana cuando llegaba allá arriba; “Hola, Riachuelo” le decía cuando iba a buscar agua; “Oh, Viento, por Dios cálmate”, cuando aullaba en aquellas alturas, frustrando mis posibilidades de localizar a los chimpancés. Y desarrollé en particular una profunda conciencia del existir de los árboles. Palpar la corteza áspera y todavía caliente de uno de aquellos viejos gigantes, o la piel fresca y suave de un árbol joven y orgulloso, hacía que, de una manera intuitiva y extraña, sintiera circular la savia desde las invisibles raíces hasta las últimas ramas, allá en la copa. […] Y cada día aprendía más cosas sobre los chimpancés […] Las horas que pasaba en la selva siguiendo, observando o simplemente estando con los chimpancés no solo me proporcionaban datos científicos, sino que me llenaban de una profunda paz. Los árboles inmensos, retorcidos y viejos, los pequeños arroyos abriéndose paso a través de las rocas para llegar al lago, los insectos, los pájaros, los propios chimpancés. De aquellos días recuerdo uno en particular, y lo hago con un sentimiento casi reverencial. Estaba tumbada boca arriba, entre las hojas y ramas del suelo tropical. Notaba las piedras incrustadas contra mi cuerpo y me moví unos milímetros hasta quedar cómodamente encajada entre ellas. Allá arriba, a cierta altura, estaba David Barbagrís comiendo higos. De vez en cuando veía un brazo negro que se estiraba para arrancar un fruto, un pie que se balanceaba, una oscura sombra que se desplazaba ágilmente entre las ramas. Recuerdo la extraña sensación de armonía de colores en el bosque, entre las tonalidades amarillas y verdes que se oscurecían hasta convertirse en marrón y púrpura, las lianas enroscadas en los árboles y adheridas a las ramas, fundiéndose unas con otras. Al mediodía, el aire tropical se llenó de la música estridente de las cigarras, de sus ondas intermitentes de canto y silencio, como miembros vocingleros de un coro entonando una ronda infinita de canciones sin palabras. […] Aquel día sentí que el antiguo misterio me volvía a cautivar, que volvía aquel silencio interior. Estaba allí tumbada, como un fragmento más de la naturaleza experimentando de nuevo aquella mágica intensificación del sonido, aquella riqueza de percepción aumentada. Tenía clara conciencia de movimientos secretos en los árboles. Una pequeña ardilla, con el pelaje a rayas, subía por un tronco haciendo sus típicas espirales, metiendo la nariz en los agujeros de la corteza, con ojos brillantes y orejas redondas, alerta. […] Es casi imposible describir la renovada conciencia que se tiene cuando se abandonan las palabras. Las palabras pueden intensificar la experiencia, pero también pueden empobrecerla. Contemplamos un insecto y ya estamos abstrayendo determinadas características y clasificando: una mosca, decimos. Y en ese mismo momento cognitivo, parte del milagro ha desaparecido. Una vez hemos etiquetado las cosas que nos rodean, dejamos de observarlas con tanta atención. Las palabras son parte de nuestro yo racional y olvidarnos de ellas un rato equivale a dejar que nuestro yo intuitivo vuele con total libertad. […] Mi creciente comprensión de David y de sus amigos incrementó el profundo respeto que siempre había sentido hacia formas de vida diferentes a las mías, y me permitió valorar desde una nueva perspectiva el lugar de los chimpancés y también el]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="665" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/Ventana-pexels-iOnix08-665x1024.jpg" alt="" class="wp-image-5812" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/Ventana-pexels-iOnix08-665x1024.jpg 665w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/Ventana-pexels-iOnix08-195x300.jpg 195w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/Ventana-pexels-iOnix08-768x1183.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/Ventana-pexels-iOnix08-scaled.jpg 1662w" sizes="(max-width: 665px) 100vw, 665px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: iOnix08 en Pexels</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con este fragmento, recordamos la sabiduría de Jane Goodall recogida en su obra autobiográfica <strong>Gracias a la vida</strong> (Mondadori, 2002).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mirar el mundo por más de una ventana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me preguntan a qué se debe esta apariencia sosegada, esta serenidad. Quieren saber si medito. No de una manera formal, les digo, pero sí que intento mantenerme conectada por un hilo de poder espiritual. […] Son mis largos días, meses y años en los bosques tropicales de Gombe los que me ayudan a mantener la serenidad en medio del caos, porque la paz la llevo en mi interior.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La existencia en la selva me absorbió por completo. Fue un periodo muy especial, en el que estar sola se convirtió en una forma de vida, en una oportunidad perfecta para meditar sobre el significado de la existencia y de mi lugar en ella. Pero estaba demasiado ocupada aprendiendo cosas sobre la vida de los chimpancés como para preocuparme por el sentido de la mía. Había ido a Gombe a desarrollar una tarea concreta y no a alimentar mi interés por la filosofía y la religión; no obstante, es cierto que aquellos meses en Gombe contribuyeron a modelar la persona que soy hoy. Y habría demostrado muy poca sensibilidad si el milagro y la infinita fascinación de aquel nuevo mundo no hubieran ejercido una profunda influencia en mi manera de pensar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada día me acercaba un poco más a los animales y a la naturaleza y, por lo tanto, también a mí misma, y me sentía más en armonía con el poder espiritual que respiraba a mi alrededor. Quien ha experimentado el placer de estar a solas con la naturaleza no necesita más explicaciones, y a quien no lo haya experimentado nunca solo puedo decirle que no hay palabra capaz de describir el maravilloso contacto con la belleza y la eternidad que nos embarga de forma repentina y totalmente inesperada. La belleza siempre está ahí, presente, pero los momentos de auténtica conciencia de ella eran infrecuentes. Llegaban sin avisar, quizás mientras contemplaba los primeros relámpagos que preceden al alba, o cuando miraba a través de las hojas de un árbol gigante, hacia los verdes y los castaños, las sombras negras, y el punto de cielo azul infinitamente seductor y brillante; o cuando al anochecer apoyaba la mano sobre el tronco todavía caliente de un árbol y contemplaba el reflejo de la luna nueva sobre las aguas siempre inquietas y susurrantes del lago Tanganica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuanto más tiempo pasaba a solas, más me confundía con el mundo mágico y frondoso que ahora era mi hogar. Los objetos inanimados llegaron a tener su propia identidad y, como Francisco de Asís, mi santo predilecto, les ponía nombres y les saludaba como si fueran buenos amigos. “Buenos días, Cima”, le decía cada mañana cuando llegaba allá arriba; “Hola, Riachuelo” le decía cuando iba a buscar agua; “Oh, Viento, por Dios cálmate”, cuando aullaba en aquellas alturas, frustrando mis posibilidades de localizar a los chimpancés. Y desarrollé en particular una profunda conciencia del existir de los árboles. Palpar la corteza áspera y todavía caliente de uno de aquellos viejos gigantes, o la piel fresca y suave de un árbol joven y orgulloso, hacía que, de una manera intuitiva y extraña, sintiera circular la savia desde las invisibles raíces hasta las últimas ramas, allá en la copa. […] Y cada día aprendía más cosas sobre los chimpancés […]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las horas que pasaba en la selva siguiendo, observando o simplemente estando con los chimpancés no solo me proporcionaban datos científicos, sino que me llenaban de una profunda paz. Los árboles inmensos, retorcidos y viejos, los pequeños arroyos abriéndose paso a través de las rocas para llegar al lago, los insectos, los pájaros, los propios chimpancés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De aquellos días recuerdo uno en particular, y lo hago con un sentimiento casi reverencial. Estaba tumbada boca arriba, entre las hojas y ramas del suelo tropical. Notaba las piedras incrustadas contra mi cuerpo y me moví unos milímetros hasta quedar cómodamente encajada entre ellas. Allá arriba, a cierta altura, estaba David Barbagrís comiendo higos. De vez en cuando veía un brazo negro que se estiraba para arrancar un fruto, un pie que se balanceaba, una oscura sombra que se desplazaba ágilmente entre las ramas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo la extraña sensación de armonía de colores en el bosque, entre las tonalidades amarillas y verdes que se oscurecían hasta convertirse en marrón y púrpura, las lianas enroscadas en los árboles y adheridas a las ramas, fundiéndose unas con otras. Al mediodía, el aire tropical se llenó de la música estridente de las cigarras, de sus ondas intermitentes de canto y silencio, como miembros vocingleros de un coro entonando una ronda infinita de canciones sin palabras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[…] Aquel día sentí que el antiguo misterio me volvía a cautivar, que volvía aquel silencio interior. Estaba allí tumbada, como un fragmento más de la naturaleza experimentando de nuevo aquella mágica intensificación del sonido, aquella riqueza de percepción aumentada. Tenía clara conciencia de movimientos secretos en los árboles. Una pequeña ardilla, con el pelaje a rayas, subía por un tronco haciendo sus típicas espirales, metiendo la nariz en los agujeros de la corteza, con ojos brillantes y orejas redondas, alerta. […] Es casi imposible describir la renovada conciencia que se tiene cuando se abandonan las palabras. Las palabras pueden intensificar la experiencia, pero también pueden empobrecerla. Contemplamos un insecto y ya estamos abstrayendo determinadas características y clasificando: una mosca, decimos. Y en ese mismo momento cognitivo, parte del milagro ha desaparecido. Una vez hemos etiquetado las cosas que nos rodean, dejamos de observarlas con tanta atención. Las palabras son parte de nuestro yo racional y olvidarnos de ellas un rato equivale a dejar que nuestro yo intuitivo vuele con total libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[…] Mi creciente comprensión de David y de sus amigos incrementó el profundo respeto que siempre había sentido hacia formas de vida diferentes a las mías, y me permitió valorar desde una nueva perspectiva el lugar de los chimpancés y también el nuestro, en el esquema global. Los chimpancés son partes de un todo, junto con los babuinos y los monos, las aves y los insectos, la vida fecunda de la selva, las aguas agitadas y nunca tranquilas del gran lago, y las infinitas estrellas y planetas del sistema solar. Todo era uno, todo formaba parte del gran misterio. Y yo también formaba parte. Me invadió una sensación de profunda paz. […]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo particularmente un día entre muchos otros. […] Durante unas horas nos fuimos desplazando ociosamente de un árbol frutal a otro, subiendo cada vez a mayor altura. […] No me había dado cuenta de la inminencia de la tormenta […] el cielo se había oscurecido, estaba muy negro, y las nubes cargadas de lluvia habían borrado las cimas más altas. […] La lluvia caía sin parar, y el agua me calaba más y más. […] Abajo el lago todavía estaba oscuro y embravecido, y donde rompían las olas se formaba espuma blanca, al norte el cielo estaba claro […] La belleza del cuadro me dejó sin aliento. […] Es difícil -imposible, de hecho- plasmar en palabras el momento de verdad que de repente me invadió. […] Cuando después traté de recordar la experiencia, me pareció que el yo había estado totalmente ausente: yo y los chimpancés, la tierra y los árboles y el aire, parecían fundirse para convertirse en una sola cosa con el poder espiritual de la vida. […] Más tarde, sentada junto a un pequeño fuego, calentando mi cena de judías, tomates y huevos, todavía seguía inmersa en el milagro de mi experiencia. […] Sí, pensé, hay más de una ventana a través de la cual los humanos podemos mirar el mundo y darle un sentido. Tenemos la ventana hecha bajo el patrón de la ciencia occidental, con sus cristales pulidos por una sucesión de mentes brillantes. A través de ella podemos penetrar cada vez más a fondo y con mayor claridad en áreas que hasta hace poco eran inaccesibles para el conocimiento humano. Aprendí a mirar a los chimpancés a través de esta ventana científica. Durante más de veinticinco años, por medio de un meticuloso registro y análisis crítico de datos, había intentado recomponer las piezas de su compleja conducta social, conocer el funcionamiento de sus mentes. Lo cual nos había ayudado no solo a comprender mejor el lugar que los chimpancés ocupan en la naturaleza sino a comprender también algunos aspectos de nuestra propia conducta humana, nuestro propio lugar en el mundo natural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, además, los humanos podemos mirar el mundo que nos rodea a través de otro tipo de ventana, como la que han usado los místicos y los santos, y también los fundadores de las grandes religiones del mundo, para intentar descubrir el significado de nuestra vida en la Tierra, tanto en su increíble belleza como en su oscuridad y fealdad. Aquellos maestros contemplaron las verdades no solo con su mente, sino también con su corazón y su alma. De aquellas revelaciones emanó la esencia espiritual de las grandes escrituras, los libros sagrados y los poemas y escritos místicos más bellos. Aquella tarde fue como si una mano invisible hubiera retirado una cortina y, por un segundo, hubiera visto a través de una de aquellas ventanas. Como si en un instante de “visión” hubiera conocido la infinitud y el éxtasis sereno, y la verdad de unas sensaciones que la ciencia dominante solo vislumbra. Y supe que aquella revelación me acompañaría el resto de mi vida, que la recordaría de manera imperfecta pero siempre la llevaría en mi interior. Una fuente de fuerza de la cual poder valerme cuando la vida fuera dura, o cruel, o desesperada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[…] Tumbada boca arriba contemplaba cómo caía la noche. Qué triste sería, pensé, que los humanos perdiéramos el sentido del misterio, la capacidad de admirar y sentir este profundo y conmovedor respeto; que la lógica y la razón se impusieran a la intuición alejándonos totalmente de nuestra profundidad, de nuestros corazones, de nuestro espíritu.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Selección de: Jane Goodall y Phillip Berman. <strong>Gracias a la vida</strong>. Barcelona, Mondadori, 2002. (págs. 84-89, 160-161).</p>



<p class="wp-block-paragraph">*******</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para saber más sobre Jane Goodall y los proyectos que impulsó: Web del <a href="https://janegoodall.es/es/">Instituto Jane Goodall</a> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Paz en movimiento</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/11/paz-en-movimiento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Nov 2025 13:26:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Salud, psicologia]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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		<category><![CDATA[universo]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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		<title>Cántico de las criaturas, san Francisco de Asís</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/11/cantico-de-las-criaturas-san-francisco-de-asis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Nov 2025 17:39:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[contemplar]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace unos 800 años, San Francisco de Asís, mientras vivía en San Damián y poco antes de su muerte (en 1226), escribió el Cántico de las criaturas. Esta obra es un himno que expresa amor, gratitud y unidad con toda forma de vida. Con el paso del tiempo, este himno ha trascendido fronteras y culturas, convirtiéndose en una inspiración para músicos, cantores y artistas de todo el mundo. Su mensaje, lleno de paz y ternura, nos recuerda la importancia de cuidar, respetar y amar la creación. En él, San Francisco nos invita a reconocer a Dios como el origen de toda vida y a asumir nuestra responsabilidad de protegerla y cultivarla con amor. A continuación, presentamos el Cántico de las criaturas, recitado en varios idiomas: italiano medieval, español, inglés, alemán y francés, &#160;https://www.youtube.com/watch?v=rMt4rLoY9Mo&#160;&#160; y en catalán, https://youtu.be/miF6rCuuFo0 El Cántico de las criaturas interpretado en diferentes lenguas:]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/lago-di-limides-Julius-Silver-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-5740" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/lago-di-limides-Julius-Silver-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/lago-di-limides-Julius-Silver-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/lago-di-limides-Julius-Silver-768x511.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/lago-di-limides-Julius-Silver-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/lago-di-limides-Julius-Silver.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto de Julius Silver</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos 800 años, San Francisco de Asís, mientras vivía en San Damián y poco antes de su muerte (en 1226), escribió el <em>Cántico de las criaturas</em>. Esta obra es un himno que expresa amor, gratitud y unidad con toda forma de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el paso del tiempo, este himno ha trascendido fronteras y culturas, convirtiéndose en una inspiración para músicos, cantores y artistas de todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su mensaje, lleno de paz y ternura, nos recuerda la importancia de cuidar, respetar y amar la creación. En él, San Francisco nos invita a reconocer a Dios como el origen de toda vida y a asumir nuestra responsabilidad de protegerla y cultivarla con amor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación, presentamos el <em>Cántico de las criaturas</em>, recitado en varios idiomas: italiano medieval, español, inglés, alemán y francés, &nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=rMt4rLoY9Mo">https://www.youtube.com/watch?v=rMt4rLoY9Mo</a>&nbsp;&nbsp; <em>y en catalán, </em><a href="https://youtu.be/miF6rCuuFo0"><em>https://youtu.be/miF6rCuuFo0</em></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>Cántico</em> <em>de las criaturas</em> interpretado en diferentes lenguas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Italiano, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2i5XtoCbpas">https://www.youtube.com/watch?v=2i5XtoCbpas</a></li>



<li>Inglés,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=CfJ6WJPUff8&amp;list=RDCfJ6WJPUff8&amp;start_radio=1">https://www.youtube.com/watch?v=CfJ6WJPUff8&amp;list=RDCfJ6WJPUff8&amp;start_radio=1</a></li>



<li>Francés, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=SNWKwbXyRkY&amp;list=RDSNWKwbXyRkY">https://www.youtube.com/watch?v=SNWKwbXyRkY&amp;list=RDSNWKwbXyRkY</a></li>



<li>Castellano, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=j0hheIqIShw">https://www.youtube.com/watch?v=j0hheIqIShw</a></li>



<li>Catalán, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7_bGI-A4UVE">https://www.youtube.com/watch?v=7_bGI-A4UVE</a>&nbsp;&nbsp; y&nbsp; &nbsp;</li>
</ul>



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<iframe loading="lazy" title="CÀNTIC DE LES CRIATURES" width="800" height="600" src="https://www.youtube.com/embed/H5oLkyN5eY0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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			</item>
		<item>
		<title>Este es el camino</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/09/este-es-el-camino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Sep 2025 16:13:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[bien]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/09/Este-es-el-camino-819x1024.png" alt="" class="wp-image-5535" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/09/Este-es-el-camino-819x1024.png 819w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/09/Este-es-el-camino-240x300.png 240w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/09/Este-es-el-camino-768x960.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/09/Este-es-el-camino.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
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		<item>
		<title>Lo que la Historia exige del presente</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/08/lo-que-la-historia-exige-del-presente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Aug 2025 12:17:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Pedro Pastor canta en Los olvidados a la dignidad de quienes fueron perseguidos durante la dictadura franquista. Un homenaje necesario. Una memoria que interpela. Pero en pleno siglo XXI, esa misma canción me lleva a mirar no solo al pasado, sino al presente sintiéndome responsable de él. Hoy quiero decir con claridad: no olvidaré que la gran mayoría de las personas anhelamos vivir en paz. No solo con paz externa, sino desde la paz interior. Sin embargo, la realidad nos golpea con fuerza. Las fracturas de la paz son visibles en demasiados rincones del mundo. También cerca de nosotros. Sí, es difícil lograr la paz. Y a veces, desmoralizante. Pero no podemos quedarnos paralizados. Cuanto más conozco el pasado, más me siento comprometida con el presente. Con ganas de hacer algo útil; de aportar, aunque sea poco, a un mundo más justo. Sabemos que no es una tarea sencilla. Los obstáculos son muchos: intereses políticos, económicos, ideológicos. A eso se suman heridas históricas que no terminan de cerrar y resentimientos que se heredan, muchas veces sin entender por qué. Por eso propongo detenernos en algunas ideas que podrían ayudar a construir desde otro lugar. Desde el respeto, la justicia, la equidad; y sobre todo, desde la voluntad de avanzar. ¿No olvidar el pasado? Por supuesto que no. Pero que ese recuerdo no sea un lastre o atadura, sino un impulso. Una razón más para construir un presente más justo, más libre y humano.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=xsI90LhZwxs" data-type="link" data-id="https://www.youtube.com/watch?v=xsI90LhZwxs">Pedro Pastor canta en <em>Los olvidados</em></a> a la dignidad de quienes fueron perseguidos durante la dictadura franquista. Un homenaje necesario. Una memoria que interpela. Pero en pleno siglo XXI, esa misma canción me lleva a mirar no solo al pasado, sino al presente sintiéndome responsable de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy quiero decir con claridad: <strong>no olvidaré</strong> que la gran mayoría de las personas anhelamos vivir en paz. No solo con paz externa, sino desde la paz interior. Sin embargo, la realidad nos golpea con fuerza. Las fracturas de la paz son visibles en demasiados rincones del mundo. También cerca de nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, es difícil lograr la paz. Y a veces, desmoralizante. Pero no podemos quedarnos paralizados. Cuanto más conozco el pasado, más me siento comprometida con el presente. Con ganas de hacer algo útil; de aportar, aunque sea poco, a un mundo más justo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabemos que no es una tarea sencilla. Los obstáculos son muchos: intereses políticos, económicos, ideológicos. A eso se suman heridas históricas que no terminan de cerrar y resentimientos que se heredan, muchas veces sin entender por qué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso propongo detenernos en algunas ideas que podrían ayudar a construir desde otro lugar. Desde el respeto, la justicia, la equidad; y sobre todo, desde la voluntad de avanzar.</p>



<ol start="1" class="wp-block-list">
<li><strong>Los que vivimos hoy no somos responsables de los crímenes del pasado.</strong> No podemos cargar con culpas por hechos ocurridos antes de nuestro engendramiento. Simplemente, no estábamos allí.</li>



<li><strong>Entonces, ¿por qué tantos resentimientos heredados?</strong> Desde la familia, la escuela, el entorno, el gobierno, los medios&#8230; se nos transmiten rencores hacia personas o grupos actuales que, al igual que nosotros, nada tuvieron que ver con aquellos hechos. ¿Tiene sentido?</li>



<li><strong>La Historia debe conocerse, no revivirse.</strong> Estudiarla es necesario. Recordar también para no repetir atrocidades. Pero no podemos volver atrás en el tiempo. Si el pasado hubiera sido distinto, ni siquiera nosotros estaríamos aquí. No se trata de justificar el dolor que otros causaron. Todo lo contrario: lo repudiamos. Pero existe una paradoja que no podemos ignorar: nuestra vida es también fruto de aquella historia.</li>



<li><strong>Podemos reparar sin quedarnos atrapados.</strong> Honrar a las víctimas, reconocer los errores, resarcir lo posible. Pero sin alimentar odios interminables. ¿Y si intentamos vernos hoy con más confianza? ¿Y si trabajamos codo a codo por un presente y futuro compartido?</li>



<li><strong>Somos hermanos en la existencia.</strong> Esa es la verdad más simple y poderosa. Sólo por existir ya estamos conectados. Incluso más allá de la sangre, de la cultura, de la historia. Existir es un milagro. Y si estamos aquí, podemos hacerlo mejor.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">¿No olvidar el pasado? Por supuesto que no. Pero que ese recuerdo no sea un lastre o atadura, sino un impulso. Una razón más para construir un presente más justo, más libre y humano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Pedro Pastor ft. Rozalén - Los Olvidados" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/xsI90LhZwxs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Aspiramos a vivir en paz</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/03/aspiramos-vivir-en-paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Mar 2025 20:09:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[guerra]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[rearme]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=4831</guid>

					<description><![CDATA[Recomendamos leer este excelente artículo del obispo de San Feliu de Llobregat.&#8211; la guerra es siempre una derrota para la humanidad&#8211; el armamentismo y la escalada bélica son una locura&#8211; hay una creciente manipulación de la opinión pública mediante la difusión de narrativas que justifican la guerra&#8211; los pueblos y los ciudadanos aspiran a vivir en paz https://revistaecclesia.es/rearme-europa-paz-dialogo-doctrina-social-iglesia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Recomendamos leer este excelente artículo del obispo de San Feliu de Llobregat.<br>&#8211; la guerra es siempre una derrota para la humanidad<br>&#8211; el armamentismo y la escalada bélica son una locura<br>&#8211; hay una creciente manipulación de la opinión pública mediante la difusión de narrativas que justifican la guerra<br>&#8211; los pueblos y los ciudadanos aspiran a vivir en paz</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://revistaecclesia.es/rearme-europa-paz-dialogo-doctrina-social-iglesia">https://revistaecclesia.es/rearme-europa-paz-dialogo-doctrina-social-iglesia</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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