<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>memoria archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
	<atom:link href="https://colegiatacieloenlatierra.org/tag/memoria/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/tag/memoria/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 12 Sep 2025 14:33:46 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/cropped-favicon_colegiata_512_2-32x32.png</url>
	<title>memoria archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
	<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/tag/memoria/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Beguinas, Memoria Herida</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/09/beguinas-memoria-herida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Sep 2025 14:32:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=5528</guid>

					<description><![CDATA[Un libro apasionante y formativo. Quiere hacer justicia y alzar la voz por un grupo de mujeres relegadas de la historia y de la Iglesia de su tiempo. Fueron tratadas injustamente como brujas y herejes por la Inquisición, y algunas incluso llevadas a la hoguera. Hoy en día, todavía no se ha resarcido públicamente esta nefasta tergiversación histórica. Este libro de la teóloga M. Cristina Inogés Sanz (PPC, 2021) busca hacer memoria y, al menos, ayudar a cicatrizar alguna de las heridas que dejó la injusticia cometida contra estas mujeres: las beguinas. Ellas fueron mujeres valientes, que vivieron a contracorriente. Ni casadas ni religiosas, nunca fueron bien vistas; más bien se las consideró un peligro. Eran profundamente originales en su ser y en su hacer: espirituales, místicas, teólogas, algunas con gran formación, con pensamiento teológico y experiencias místicas. Se sustentaban con su propio trabajo y realizaban acciones humanitarias de ayuda hacia los más desfavorecidos de su tiempo —mujeres, niños, enfermos, viudas, prisioneros y exconvictos— sin pedir nada a cambio. La mayoría vivía en comunidad para protegerse en medio de las ciudades. Desde allí rezaban, trabajaban y se dedicaban al cuidado de los demás. El movimiento de las beguinas, nacido en la Edad Media, traspasó los siglos hasta llegar a nuestros días. Aunque la última beguina falleció en 2013, este modo de vida no terminó con ella. Mujeres —y también hombres— con el deseo de vivir intensamente, de cuidar y atender a los pobres, y de mantener una mirada abierta a lo trascendente, siguen existiendo en el mundo. Son portadores de luz en las penumbras que hoy nos rodean. Como dice la autora:“El misterio siempre tiene vida propia, deberíamos estar más abiertos a esos misterios cotidianos que aún duermen en el lecho de la historia, que somos incapaces de ver y que, sin embargo, nos están esperando”. “Misterio el que todas esas mujeres, y otras muchas de la historia que no aparecen en este libro, nos han legado. Todas ellas han contado con palabras como han sabido, como han podido, como han sentido; desde un templo, desde la vida de cada día, desde la vida vivida en la reforma, desde la vida atropellada, pisoteada y masacrada por las guerras, el hambre, la miseria y el dolor causado por el hombre: la experiencia de ese Absoluto-Misterio-Dios que todos llevamos dentro.” Anna M. Ollé]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un libro apasionante y formativo.</strong> Quiere hacer justicia y alzar la voz por un grupo de mujeres relegadas de la historia y de la Iglesia de su tiempo. Fueron tratadas injustamente como brujas y herejes por la Inquisición, y algunas incluso llevadas a la hoguera. Hoy en día, todavía no se ha resarcido públicamente esta nefasta tergiversación histórica. Este libro de la teóloga M. Cristina Inogés Sanz (PPC, 2021) busca hacer memoria y, al menos, ayudar a cicatrizar alguna de las heridas que dejó la injusticia cometida contra estas mujeres: las beguinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellas fueron mujeres valientes, que vivieron a contracorriente. Ni casadas ni religiosas, nunca fueron bien vistas; más bien se las consideró un peligro. Eran profundamente originales en su ser y en su hacer: espirituales, místicas, teólogas, algunas con gran formación, con pensamiento teológico y experiencias místicas. Se sustentaban con su propio trabajo y realizaban acciones humanitarias de ayuda hacia los más desfavorecidos de su tiempo —mujeres, niños, enfermos, viudas, prisioneros y exconvictos— sin pedir nada a cambio. La mayoría vivía en comunidad para protegerse en medio de las ciudades. Desde allí rezaban, trabajaban y se dedicaban al cuidado de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El movimiento de las beguinas, nacido en la Edad Media, traspasó los siglos hasta llegar a nuestros días. Aunque la última beguina falleció en 2013, este modo de vida no terminó con ella. Mujeres —y también hombres— con el deseo de vivir intensamente, de cuidar y atender a los pobres, y de mantener una mirada abierta a lo trascendente, siguen existiendo en el mundo. Son portadores de luz en las penumbras que hoy nos rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dice la autora:<br>“El misterio siempre tiene vida propia, deberíamos estar más abiertos a esos misterios cotidianos que aún duermen en el lecho de la historia, que somos incapaces de ver y que, sin embargo, nos están esperando”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Misterio el que todas esas mujeres, y otras muchas de la historia que no aparecen en este libro, nos han legado. Todas ellas han contado con palabras como han sabido, como han podido, como han sentido; desde un templo, desde la vida de cada día, desde la vida vivida en la reforma, desde la vida atropellada, pisoteada y masacrada por las guerras, el hambre, la miseria y el dolor causado por el hombre: la experiencia de ese Absoluto-Misterio-Dios que todos llevamos dentro.”</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Anna M. Ollé</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Lo que la Historia exige del presente</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/08/lo-que-la-historia-exige-del-presente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Aug 2025 12:17:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=5479</guid>

					<description><![CDATA[Pedro Pastor canta en Los olvidados a la dignidad de quienes fueron perseguidos durante la dictadura franquista. Un homenaje necesario. Una memoria que interpela. Pero en pleno siglo XXI, esa misma canción me lleva a mirar no solo al pasado, sino al presente sintiéndome responsable de él. Hoy quiero decir con claridad: no olvidaré que la gran mayoría de las personas anhelamos vivir en paz. No solo con paz externa, sino desde la paz interior. Sin embargo, la realidad nos golpea con fuerza. Las fracturas de la paz son visibles en demasiados rincones del mundo. También cerca de nosotros. Sí, es difícil lograr la paz. Y a veces, desmoralizante. Pero no podemos quedarnos paralizados. Cuanto más conozco el pasado, más me siento comprometida con el presente. Con ganas de hacer algo útil; de aportar, aunque sea poco, a un mundo más justo. Sabemos que no es una tarea sencilla. Los obstáculos son muchos: intereses políticos, económicos, ideológicos. A eso se suman heridas históricas que no terminan de cerrar y resentimientos que se heredan, muchas veces sin entender por qué. Por eso propongo detenernos en algunas ideas que podrían ayudar a construir desde otro lugar. Desde el respeto, la justicia, la equidad; y sobre todo, desde la voluntad de avanzar. ¿No olvidar el pasado? Por supuesto que no. Pero que ese recuerdo no sea un lastre o atadura, sino un impulso. Una razón más para construir un presente más justo, más libre y humano.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=xsI90LhZwxs" data-type="link" data-id="https://www.youtube.com/watch?v=xsI90LhZwxs">Pedro Pastor canta en <em>Los olvidados</em></a> a la dignidad de quienes fueron perseguidos durante la dictadura franquista. Un homenaje necesario. Una memoria que interpela. Pero en pleno siglo XXI, esa misma canción me lleva a mirar no solo al pasado, sino al presente sintiéndome responsable de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy quiero decir con claridad: <strong>no olvidaré</strong> que la gran mayoría de las personas anhelamos vivir en paz. No solo con paz externa, sino desde la paz interior. Sin embargo, la realidad nos golpea con fuerza. Las fracturas de la paz son visibles en demasiados rincones del mundo. También cerca de nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, es difícil lograr la paz. Y a veces, desmoralizante. Pero no podemos quedarnos paralizados. Cuanto más conozco el pasado, más me siento comprometida con el presente. Con ganas de hacer algo útil; de aportar, aunque sea poco, a un mundo más justo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabemos que no es una tarea sencilla. Los obstáculos son muchos: intereses políticos, económicos, ideológicos. A eso se suman heridas históricas que no terminan de cerrar y resentimientos que se heredan, muchas veces sin entender por qué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso propongo detenernos en algunas ideas que podrían ayudar a construir desde otro lugar. Desde el respeto, la justicia, la equidad; y sobre todo, desde la voluntad de avanzar.</p>



<ol start="1" class="wp-block-list">
<li><strong>Los que vivimos hoy no somos responsables de los crímenes del pasado.</strong> No podemos cargar con culpas por hechos ocurridos antes de nuestro engendramiento. Simplemente, no estábamos allí.</li>



<li><strong>Entonces, ¿por qué tantos resentimientos heredados?</strong> Desde la familia, la escuela, el entorno, el gobierno, los medios&#8230; se nos transmiten rencores hacia personas o grupos actuales que, al igual que nosotros, nada tuvieron que ver con aquellos hechos. ¿Tiene sentido?</li>



<li><strong>La Historia debe conocerse, no revivirse.</strong> Estudiarla es necesario. Recordar también para no repetir atrocidades. Pero no podemos volver atrás en el tiempo. Si el pasado hubiera sido distinto, ni siquiera nosotros estaríamos aquí. No se trata de justificar el dolor que otros causaron. Todo lo contrario: lo repudiamos. Pero existe una paradoja que no podemos ignorar: nuestra vida es también fruto de aquella historia.</li>



<li><strong>Podemos reparar sin quedarnos atrapados.</strong> Honrar a las víctimas, reconocer los errores, resarcir lo posible. Pero sin alimentar odios interminables. ¿Y si intentamos vernos hoy con más confianza? ¿Y si trabajamos codo a codo por un presente y futuro compartido?</li>



<li><strong>Somos hermanos en la existencia.</strong> Esa es la verdad más simple y poderosa. Sólo por existir ya estamos conectados. Incluso más allá de la sangre, de la cultura, de la historia. Existir es un milagro. Y si estamos aquí, podemos hacerlo mejor.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">¿No olvidar el pasado? Por supuesto que no. Pero que ese recuerdo no sea un lastre o atadura, sino un impulso. Una razón más para construir un presente más justo, más libre y humano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Pedro Pastor ft. Rozalén - Los Olvidados" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/xsI90LhZwxs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
