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	<title>esperanza archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>esperanza archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Inviernos y vida</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/01/inviernos-y-vida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2026 16:04:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/01/En-los-inviernos-819x1024.png" alt="" class="wp-image-5840" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/01/En-los-inviernos-819x1024.png 819w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/01/En-los-inviernos-240x300.png 240w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/01/En-los-inviernos-768x960.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/01/En-los-inviernos.png 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
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		<item>
		<title>La esperanza, semilla del renacer interior</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/12/la-esperanza-semilla-del-renacer-interior/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sara Canca Repiso]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2025 15:48:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[cambios]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[psicologia]]></category>
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					<description><![CDATA[Vivimos tiempos en los que hablar de esperanza puede sonar ingenuo. Sin embargo, cuando las certezas se desmoronan y el futuro parece incierto, es precisamente la esperanza —esa emoción tan silenciosa como poderosa— la que sostiene la posibilidad del cambio. Richard Boyatzis, con su modelo de aprendizaje autodirigido, nos recuerda que todo proceso de transformación personal comienza con un acto profundamente humano: creer que es posible llegar a ser alguien mejor, más pleno, más coherente con los propios valores, desde una base real. El yo ideal: el faro que guía en la niebla En esta primera fase, Boyatzis propone que el cambio parte del yo ideal, esa visión íntima de lo que deseamos ser. No se trata de una meta superficial, sino de una imagen cargada de sentido y emoción. En ella habitan nuestros sueños, nuestras aspiraciones más nobles y, sobre todo, la esperanza. Esa esperanza no es pasiva ni ingenua, sino que moviliza energía y perseverancia. Nos impulsa a actuar en dirección a nuestras metas y nos permite sostener el esfuerzo incluso cuando los resultados tardan en llegar. La esperanza, entendida así, no es un deseo vago, sino un combustible psicológico que fortalece la voluntad consciente. El yo real: el espejo que no siempre queremos mirar El cambio requiere también un encuentro honesto con el yo real. Mirarnos sin máscaras ni defensas puede resultar doloroso, pero solo al reconocer nuestras fortalezas y debilidades podemos trazar un camino auténtico hacia el crecimiento. En este punto, la esperanza vuelve a ser esencial: sin ella, el espejo del yo real solo reflejaría carencias; con ella, se convierte en un mapa de posibilidades. Boyatzis sugiere que el foco no debe ponerse únicamente en corregir errores, sino en fortalecer aquello que ya funciona bien. La esperanza, de nuevo, nos ayuda a mirar con amabilidad lo que somos, sin rendirnos ante lo que aún no hemos logrado. La agenda del cambio: cultivar la esperanza en acción El proceso de transformación personal requiere un plan, una hoja de ruta emocional y práctica. Pero más allá de los objetivos, Boyatzis resalta la necesidad de activar lo que llama el “atractor emocional positivo”: un conjunto de emociones —entre ellas la esperanza, el optimismo y la autoeficacia— que crean un estado fisiológico y mental propicio para el aprendizaje y la renovación. Cuando la esperanza domina sobre el miedo, el cerebro se abre, el cuerpo se calma y la creatividad florece. Es entonces cuando el cambio se vuelve sostenible, no forzado. La esperanza, en este sentido, no solo es una emoción; es una condición biológica para el crecimiento. Practicar, fallar, persistir Nada cambia de un día para otro, por eso en la cuarta fase de este modelo, se indica que la transformación requiere práctica, repetición y paciencia. Aprender nuevas formas de pensar, sentir o actuar es un proceso que se consolida poco a poco. Visualizar el yo ideal —ese futuro posible que deseamos alcanzar— nos ayuda a mantener el rumbo cuando la duda o el cansancio aparecen. Y aquí la esperanza vuelve a desplegar su magia: nos da permiso para fallar sin rendirnos, para empezar de nuevo sin perder la fe. El poder de las relaciones resonantes Nadie cambia solo. Las relaciones significativas, aquellas donde somos vistos y aceptados tal como somos, actúan como espejos y refugios. Nos sostienen cuando flaquea la voluntad y nos recuerdan quiénes queremos ser cuando la confusión nos desorienta. La esperanza también se contagia: crece cuando alguien confía en nosotros, cuando nos miran con esa mezcla de ternura y fe que dice “sé que puedes”. Esperar, pero también actuar La propuesta de Boyatzis no es un canto ingenuo al optimismo. Es un recordatorio profundo de que la esperanza es una fuerza activa, no un refugio pasivo. Es lo que transforma el deseo en compromiso, la visión en acción, la intención en cambio real. En un mundo que premia la inmediatez y el miedo al fracaso, mantener viva la esperanza es casi un acto de rebeldía. Significa elegir creer —una y otra vez— en la posibilidad de ser mejores, de sanar, de reinventarnos. Quizás la esperanza no cambie las circunstancias externas, pero sí transforma el modo en que nos relacionamos con ellas. Es el hilo invisible que une lo que somos con lo que soñamos ser; la emoción que da forma al coraje, la constancia y la fe en el propio camino. Porque al final, todo cambio verdadero comienza con un simple gesto interior: atreverse a esperar. Sara Canca RepisoPsicóloga del Centro Integral de Psicología&#160;Psiete Fuente: Hoja Ntra. Sra. de la Claraessperanza No. 227 &#8211; https://hoja.claraesperanza.net/2025/11/la-esperanza-el-hilo-invisible-del-cambio-interior/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="557" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Zapato-maceta-Virgi-Dianez-1024x557.jpg" alt="" class="wp-image-5766" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Zapato-maceta-Virgi-Dianez-1024x557.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Zapato-maceta-Virgi-Dianez-300x163.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Zapato-maceta-Virgi-Dianez-768x418.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Zapato-maceta-Virgi-Dianez.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Virgi Dianez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos tiempos en los que hablar de esperanza puede sonar ingenuo. Sin embargo, cuando las certezas se desmoronan y el futuro parece incierto, es precisamente la esperanza —esa emoción tan silenciosa como poderosa— la que sostiene la posibilidad del cambio. Richard Boyatzis, con su modelo de aprendizaje autodirigido, nos recuerda que todo proceso de transformación personal comienza con un acto profundamente humano: creer que es posible llegar a ser alguien mejor, más pleno, más coherente con los propios valores, desde una base real.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El yo ideal: el faro que guía en la niebla</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta primera fase, Boyatzis propone que el cambio parte del yo ideal, esa visión íntima de lo que deseamos ser. No se trata de una meta superficial, sino de una imagen cargada de sentido y emoción. En ella habitan nuestros sueños, nuestras aspiraciones más nobles y, sobre todo, la esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa esperanza no es pasiva ni ingenua, sino que moviliza energía y perseverancia. Nos impulsa a actuar en dirección a nuestras metas y nos permite sostener el esfuerzo incluso cuando los resultados tardan en llegar. La esperanza, entendida así, no es un deseo vago, sino un combustible psicológico que fortalece la voluntad consciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El yo real: el espejo que no siempre queremos mirar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio requiere también un encuentro honesto con el yo real. Mirarnos sin máscaras ni defensas puede resultar doloroso, pero solo al reconocer nuestras fortalezas y debilidades podemos trazar un camino auténtico hacia el crecimiento. En este punto, la esperanza vuelve a ser esencial: sin ella, el espejo del yo real solo reflejaría carencias; con ella, se convierte en un mapa de posibilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Boyatzis sugiere que el foco no debe ponerse únicamente en corregir errores, sino en fortalecer aquello que ya funciona bien. La esperanza, de nuevo, nos ayuda a mirar con amabilidad lo que somos, sin rendirnos ante lo que aún no hemos logrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La agenda del cambio: cultivar la esperanza en acción</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El proceso de transformación personal requiere un plan, una hoja de ruta emocional y práctica. Pero más allá de los objetivos, Boyatzis resalta la necesidad de activar lo que llama el “atractor emocional positivo”: un conjunto de emociones —entre ellas la esperanza, el optimismo y la autoeficacia— que crean un estado fisiológico y mental propicio para el aprendizaje y la renovación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la esperanza domina sobre el miedo, el cerebro se abre, el cuerpo se calma y la creatividad florece. Es entonces cuando el cambio se vuelve sostenible, no forzado. La esperanza, en este sentido, no solo es una emoción; es una condición biológica para el crecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Practicar, fallar, persistir</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada cambia de un día para otro, por eso en la cuarta fase de este modelo, se indica que la transformación requiere práctica, repetición y paciencia. Aprender nuevas formas de pensar, sentir o actuar es un proceso que se consolida poco a poco. Visualizar el yo ideal —ese futuro posible que deseamos alcanzar— nos ayuda a mantener el rumbo cuando la duda o el cansancio aparecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí la esperanza vuelve a desplegar su magia: nos da permiso para fallar sin rendirnos, para empezar de nuevo sin perder la fe.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El poder de las relaciones resonantes</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie cambia solo. Las relaciones significativas, aquellas donde somos vistos y aceptados tal como somos, actúan como espejos y refugios. Nos sostienen cuando flaquea la voluntad y nos recuerdan quiénes queremos ser cuando la confusión nos desorienta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza también se contagia: crece cuando alguien confía en nosotros, cuando nos miran con esa mezcla de ternura y fe que dice “sé que puedes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esperar, pero también actuar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La propuesta de Boyatzis no es un canto ingenuo al optimismo. Es un recordatorio profundo de que la esperanza es una fuerza activa, no un refugio pasivo. Es lo que transforma el deseo en compromiso, la visión en acción, la intención en cambio real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo que premia la inmediatez y el miedo al fracaso, mantener viva la esperanza es casi un acto de rebeldía. Significa elegir creer —una y otra vez— en la posibilidad de ser mejores, de sanar, de reinventarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás la esperanza no cambie las circunstancias externas, pero sí transforma el modo en que nos relacionamos con ellas. Es el hilo invisible que une lo que somos con lo que soñamos ser; la emoción que da forma al coraje, la constancia y la fe en el propio camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque al final, todo cambio verdadero comienza con un simple gesto interior: atreverse a esperar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sara Canca Repiso<br></strong>Psicóloga del Centro Integral de Psicología&nbsp;<strong><em>Psiete</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: Hoja Ntra. Sra. de la Claraessperanza No. 227 &#8211; https://hoja.claraesperanza.net/2025/11/la-esperanza-el-hilo-invisible-del-cambio-interior/</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>La regeneración del planeta, fuente inagotable de riqueza</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/06/la-regeneracion-del-planeta-fuente-inagotable-de-riqueza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jun 2025 18:17:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
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		<category><![CDATA[ecología]]></category>
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		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[Participé en una sesión de trabajo organizada por el Centro de Estudios Alfredo Rubio, de la ‘Universitas Albertiana’, para preparar el primer Congreso sobre Realismo Existencial, “Fundamentos para una equidad”. Uno de los ponentes, el economista y auditor de cuentas, David Martínez disertó sobre “Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta”. &#160; Entre sus sugerentes propuestas mencionó el movimiento internacional “HOPE” (esperanza) que muestra, científicamente y en la práctica, la capacidad para encontrar soluciones regenerativas. En ocasiones había visto algunos videos de HOPE. Todos ellos creativos y motivadores para el despertar de las consciencias hacia un giro copernicano, difícil pero viable: detener el cambio climático fruto de la depredación humana, la falta de comunión y fraternidad entre nosotros y con el planeta.&#160; En la Web de HOPE, entre otras propuestas, presentan la serie, Estamos a tiempo, con Javier Peña. Una serie de reportajes que desvelan experiencias reales de que es posible accionar en pro de la vida. Vivimos en un planeta generoso y, en equilibrio, todos ganamos. La esperanza de esta serie y la labor de HOPE está en que, la crisis climática se presenta como una oportunidad única para transformar nuestro futuro. Nos ofrecen valiosísimas iniciativas de regeneración ecológica que, no sólo han restaurado la vida en la Tierra, también han mejorado la calidad de vida de las personas. Estamos a tiempo consta de 6 capítulos (1. La gran oportunidad, 2. El poder de las palabras, 3. Metamorfosis, 4. Lo invisible, 5. La gran transformación, 6. El ingrediente secreto) y puede verse en RTVE – Play, también a través de otras plataformas. Al respecto de la serie y de las transformaciones que en el mundo necesitamos realizar para que sea más justo, solidario y fraterno, el economista David Martínez comentó en su exposición Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta que, “Las soluciones que aportan son soluciones viables y rentables económicamente: pueden hacerse creando millones de empleos. Empleos que, en muchos casos, podrían estar situados en aquellas regiones del planeta donde la desigualdad es más profunda. No se trata de oponer un mundo “tecnificado” a un mundo “naturalizado”, sino de reconciliar ambas dimensiones. De entender que la dignidad no se alcanza solo con conectividad o digitalización, sino también con tierra fértil, agua limpia y comunidades cohesionadas”. Y continuó, “Por eso, abogo por un nuevo modelo de desarrollo. Un modelo que tenga en su centro la regeneración del planeta como fuente inagotable de riqueza. Que use la tecnología no para excluir, sino para integrar. Que genere empleos dignos, sostenibles, arraigados en el territorio. Que revalorice la economía primaria -la agricultura, la pesca, la silvicultura- no como actividades del pasado, sino como el corazón de un futuro viable. En definitiva, un modelo económico que iguale en dignidad, en lugar de separar y segmentar porque todos nos necesitamos para sobrevivir en este planeta”. “No podemos permitirnos seguir corriendo tras una modernidad vacía que convierte todo en mercancía y todo lo desecha. Debemos imaginar otro modo de habitar el planeta. Donde la dignidad de las personas y la salud del planeta no estén en conflicto, sino en armonía”. Cada uno desde nuestro lugar y espacio, tenemos un papel insustituible en la regeneración ecológica y, como la tierra es generosa, esperamos que sus efectos multiplicadores germinen en vida abundante para el planeta y todos sus habitantes. Anna M. Ollé Borque Barcelona]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-5037" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-768x512.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">StockSnap, Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Participé en una sesión de trabajo organizada por el Centro de Estudios Alfredo Rubio, de la ‘Universitas Albertiana’, para preparar el primer Congreso sobre Realismo Existencial, “<em>Fundamentos para una equidad</em>”. Uno de los ponentes, el economista y auditor de cuentas, David Martínez disertó sobre “<em>Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta”</em>. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre sus sugerentes propuestas mencionó el movimiento internacional “<a href="https://hoperevolution.earth/">HOPE</a>” (esperanza) que muestra, científicamente y en la práctica, la capacidad para encontrar soluciones regenerativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ocasiones había visto algunos videos de HOPE. Todos ellos creativos y motivadores para el despertar de las consciencias hacia un giro copernicano, difícil pero viable: detener el cambio climático fruto de la depredación humana, la falta de comunión y fraternidad entre nosotros y con el planeta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Web de HOPE, entre otras propuestas, presentan la serie, <em><u>Estamos a tiempo</u></em>, con Javier Peña. Una serie de reportajes que desvelan experiencias reales de que es posible accionar en pro de la vida. Vivimos en un planeta generoso y, en equilibrio, todos ganamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza de esta serie y la labor de HOPE está en que, la crisis climática se presenta como una oportunidad única para transformar nuestro futuro. Nos ofrecen valiosísimas iniciativas de regeneración ecológica que, no sólo han restaurado la vida en la Tierra, también han mejorado la calidad de vida de las personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><u>Estamos a tiempo</u></em> consta de 6 capítulos (1. La gran oportunidad, 2. El poder de las palabras, 3. Metamorfosis, 4. Lo invisible, 5. La gran transformación, 6. El ingrediente secreto) y puede verse en RTVE – Play, también a través de otras plataformas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto de la serie y de las transformaciones que en el mundo necesitamos realizar para que sea más justo, solidario y fraterno, el economista David Martínez comentó en su exposición <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=HkNNxWhqHa4&amp;t=391s">Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta</a></em> que, “Las soluciones que aportan son soluciones viables y rentables económicamente: pueden hacerse creando millones de empleos. Empleos que, en muchos casos, podrían estar situados en aquellas regiones del planeta donde la desigualdad es más profunda. No se trata de oponer un mundo “tecnificado” a un mundo “naturalizado”, sino de reconciliar ambas dimensiones. De entender que la dignidad no se alcanza solo con conectividad o digitalización, sino también con tierra fértil, agua limpia y comunidades cohesionadas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y continuó, “Por eso, abogo por un nuevo modelo de desarrollo. Un modelo que tenga en su centro la regeneración del planeta como fuente inagotable de riqueza. Que use la tecnología no para excluir, sino para integrar. Que genere empleos dignos, sostenibles, arraigados en el territorio. Que revalorice la economía primaria -la agricultura, la pesca, la silvicultura- no como actividades del pasado, sino como el corazón de un futuro viable. En definitiva, un modelo económico que iguale en dignidad, en lugar de separar y segmentar porque todos nos necesitamos para sobrevivir en este planeta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No podemos permitirnos seguir corriendo tras una modernidad vacía que convierte todo en mercancía y todo lo desecha. Debemos imaginar otro modo de habitar el planeta. Donde la dignidad de las personas y la salud del planeta no estén en conflicto, sino en armonía”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada uno desde nuestro lugar y espacio, tenemos un papel insustituible en la regeneración ecológica y, como la tierra es generosa, esperamos que sus efectos multiplicadores germinen en vida abundante para el planeta y todos sus habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Anna M. Ollé Borque</p>



<p class="wp-block-paragraph">Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>La mirada de Isabel</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/05/la-mirada-de-isabel/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 May 2025 15:12:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[alegria]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
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					<description><![CDATA[Un relato bíblico de la religiosa, teóloga y profesora en Sagrada Escritura, Dolores Aleixandre -en Fe Adulta- que a los cristianos nos remite al pasaje bíblico de la Visitación, fiesta que conmemoramos el 31 de mayo. En el hemisferio boreal estamos en el equinoccio de primavera, propicio para el reverdecimiento de la naturaleza, la floración, la apertura a nuevas temperaturas y condiciones de vida y, metafóricamente, va asociada al renacimiento, la resurrección. La primavera nos recarga de optimismo, alegría, vitalidad, esperanza&#8230; Es tiempo de novedad y apertura, como la de María de Nazaret (¡“Aquí estoy&#8230;!”. “Hágase en mí&#8230;!”). María, ¡bienaventurada Arca de la alianza, el Santo de Israel habitó en ti! &#160;Y gracias a ti, habita en nuestro mundo maltratado. Él desea, hoy y siempre ser primavera para nosotros y la creación. Dejemos que se mezclen las ofrendas con la luz del sol, el aroma de esencias con el sudor del trabajo humano, el agua con la sed, el silencio sonoro con la algarabía del viento susurrando Vida nueva. Y que, dónde cada uno de nosotros estemos, tengamos presencia, participación, abierta y fecunda como la de María. https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/562-la-mirada-de-isabel.html]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/05/Mario-Hofer-lemons-pixabay-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-4977" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/05/Mario-Hofer-lemons-pixabay-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/05/Mario-Hofer-lemons-pixabay-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/05/Mario-Hofer-lemons-pixabay-768x511.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/05/Mario-Hofer-lemons-pixabay-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/05/Mario-Hofer-lemons-pixabay.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Mario Hofer, Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Un relato bíblico de la religiosa, teóloga y profesora en Sagrada Escritura, Dolores Aleixandre -en Fe Adulta- que a los cristianos nos remite al pasaje bíblico de la Visitación, fiesta que conmemoramos el 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el hemisferio boreal estamos en el equinoccio de primavera, propicio para el reverdecimiento de la naturaleza, la floración, la apertura a nuevas temperaturas y condiciones de vida y, metafóricamente, va asociada al renacimiento, la resurrección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primavera nos recarga de optimismo, alegría, vitalidad, esperanza&#8230; Es tiempo de novedad y apertura, como la de María de Nazaret (¡“Aquí estoy&#8230;!”. “Hágase en mí&#8230;!”). </p>



<p class="wp-block-paragraph">María, ¡bienaventurada Arca de la alianza, el Santo de Israel habitó en ti! &nbsp;Y gracias a ti, habita en nuestro mundo maltratado. Él desea, hoy y siempre ser primavera para nosotros y la creación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dejemos que se mezclen las ofrendas con la luz del sol, el aroma de esencias con el sudor del trabajo humano, el agua con la sed, el silencio sonoro con la algarabía del viento susurrando Vida nueva. Y que, dónde cada uno de nosotros estemos, tengamos presencia, participación, abierta y fecunda como la de María.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/562-la-mirada-de-isabel.html">https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/562-la-mirada-de-isabel.html</a></p>



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		<title>Libre tras los muros de una prisión</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/03/libre-tras-los-muros-de-una-prision/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Mar 2025 08:37:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[Leí que algunos definían la libertad interior como la libertad que se desenvuelve en el secreto de nuestra mente; como la libertad de conciencia y de pensamiento. Interna porque el acto de elegir se decide al interior nuestro. Decidir de manera independiente, por sí mismo. Es también la capacidad de llevar hacia adelante la vida conforme a nuestros propios criterios. A veces, esta libertad interior se ejerce al acoger una realidad dura a asumir y transformarla, dándole un sentido. Situaciones que no hemos escogido y que la vida nos trae. ¿Cómo reaccionamos ante lo que nos sucede? ¿Qué actitud elegimos adoptar en la situación que vivimos hoy? Leí un libro sobre un hombre, que personalmente creo da un testimonio de esta libertad interior, en una situación extrema. Está escrito por Pierre Pradervand, sociólogo, periodista y escritor suizo y habla sobre Roger W. McGowen . Roger nació en Houston, Texas, (Estados Unidos) en una familia muy pobre de diez hermanos. Fue encarcelado en 1986. Al final de un proceso que dicen fue una parodia de justicia, Roger fue condenado a muerte en 1987, a la edad de 23 años, por un crimen por el que él clama su inocencia. Sus abogados intentan probar su inocencia y en Suiza hay un grupo de personas que lo apoya. En 2016, gracias al trabajo de un nuevo abogado y al apoyo de muchas personas, Roger fue transferido a una cárcel de prisioneros de derecho común, en Huntsville, Texas. Roger cumple una pena de cadena perpetua y obtendrá la libertad condicional cuando tenga 72 años. Habrá entonces cumplido 50 años de prisión, a menos que se encuentre una prueba de su inocencia. Detrás de los muros de la prisión, Roger ha hecho todo un camino de crecimiento personal y de libertad interior. El libro que Pierre Pradervand &#160;ha escrito, narra el itinerario espiritual de Roger, principalmente a través de sus cartas. Roger comenta que todos los días escucha a la gente quejarse de todo lo que no tienen, pero raramente agradecen a Dios por las bendiciones que han recibido. Y dice que cada día encuentra razones para dar gracias. Roger dice en una de sus cartas: “Mientras haya esperanza, nuestras mentes permanecen libres y nadie puede aprisionar el corazón y el alma de quien ha elegido permanecer libre.» Dice también: “Sólo me pueden aprisionar si yo les doy mi consentimiento. Y yo me niego a darles mi consentimiento.» Roger dice vivir su vida en la prisión como si no estuviera encarcelado, consciente de que ahí donde hay odio, el amor ha de reinar y que donde hay tanta muerte, ha de reinar la vida. Tras los muros de la prisión, Roger ha elegido permanecer libre. María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza Publicado en Revista RE (2018)]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1024x682.jpg" alt="Libre, tras los muros" class="wp-image-4769" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-768x512.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1536x1024.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY-1320x880.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/03/REJA-ROTA-pIXABAY.jpg 1772w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Leí que algunos definían la libertad interior como la libertad que se desenvuelve en el secreto de nuestra mente; como la libertad de conciencia y de pensamiento. Interna porque el acto de elegir se decide al interior nuestro. Decidir de manera independiente, por sí mismo. Es también la capacidad de llevar hacia adelante la vida conforme a nuestros propios criterios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces, esta libertad interior se ejerce al acoger una realidad dura a asumir y transformarla, dándole un sentido. Situaciones que no hemos escogido y que la vida nos trae. ¿Cómo reaccionamos ante lo que nos sucede? ¿Qué actitud elegimos adoptar en la situación que vivimos hoy?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leí un libro sobre un hombre, que personalmente creo da un testimonio de esta libertad interior, en una situación extrema. Está escrito por Pierre Pradervand, sociólogo, periodista y escritor suizo y habla sobre  Roger W. McGowen<sup data-fn="e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f" class="fn"><a href="#e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f" id="e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f-link">1</a></sup> .</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roger nació en Houston, Texas, (Estados Unidos) en una familia muy pobre de diez hermanos. Fue encarcelado en 1986. Al final de un proceso que dicen fue una parodia de justicia, Roger fue condenado a muerte en 1987, a la edad de 23 años, por un crimen por el que él clama su inocencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus abogados intentan probar su inocencia y en Suiza hay un grupo de personas que lo apoya. En 2016, gracias al trabajo de un nuevo abogado y al apoyo de muchas personas, Roger fue transferido a una cárcel de prisioneros de derecho común, en Huntsville, Texas. Roger cumple una pena de cadena perpetua y obtendrá la libertad condicional cuando tenga 72 años. Habrá entonces cumplido 50 años de prisión, a menos que se encuentre una prueba de su inocencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Detrás de los muros de la prisión, Roger ha hecho todo un camino de crecimiento personal y de libertad interior. El libro que Pierre Pradervand &nbsp;ha escrito, narra el itinerario espiritual de Roger, principalmente a través de sus cartas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roger comenta que todos los días escucha a la gente quejarse de todo lo que no tienen, pero raramente agradecen a Dios por las bendiciones que han recibido. Y dice que cada día encuentra razones para dar gracias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roger dice en una de sus cartas: “Mientras haya esperanza, nuestras mentes permanecen libres y nadie puede aprisionar el corazón y el alma de quien ha elegido permanecer libre.»<sup data-fn="aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6" class="fn"><a href="#aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6" id="aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6-link">2</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice también: “Sólo me pueden aprisionar si yo les doy mi consentimiento. Y yo me niego a darles mi consentimiento.»<sup data-fn="867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206" class="fn"><a href="#867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206" id="867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206-link">3</a></sup> </p>



<p class="wp-block-paragraph">Roger dice vivir su vida en la prisión como si no estuviera encarcelado, consciente de que ahí donde hay odio, el amor ha de reinar y que donde hay tanta muerte, ha de reinar la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras los muros de la prisión, Roger ha elegido permanecer libre.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><em>María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Publicado en Revista RE (2018)</em></p>



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<ol class="wp-block-footnotes"><li id="e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f">L&#8217;audace d&#8217;aimer : une voie vers la liberté intérieure (French Edition)  <a href="#e3a668bb-f457-4c9f-b1ed-c80f2bc36f4f-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 1">↩︎</a></li><li id="aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6">Pradervand, Pierre: L’audace d’aimer, une voie vers la liberté intérieure. L’itinéraire spirituel de Roger W. McGowen,  Ed, Jouvence, 2012, p. 72. <a href="#aef142c8-f0c0-4a4b-b894-fdffdc0baab6-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 2">↩︎</a></li><li id="867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206">Ibid, p. 64 <a href="#867eb6a8-4f6b-435b-aac9-fcae4b928206-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 3">↩︎</a></li></ol>


<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE ESPERANZA</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/03/aproximacion-al-concepto-de-esperanza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Inma Calderón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Mar 2025 17:15:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[religion]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[ELPIS, TIKVAH, AMAL: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE ESPERANZA DESDE LA FILOLOGÍA, LA ANTROPOLOGÍA Y LA TEOLOGÍA La esperanza: un elemento antropológico constitutivo del ser humanoHace ya algunos años, en toda España se hizo famosa la historia del perro Canelo. Canelo era un can que había acompañado a su humano hasta la misma puerta de un hospital de Cádiz y permanecía allí día tras día esperando su regreso sin saber que el buen hombre había fallecido. Muchos fueron los que, conmovidos por la situación, intentaron quitar al animal de la calle y darle refugio, pero Canelo, perseverante, volvía una y otra vez al mismo sitio y allí tuvo su hogar hasta el día en que él también cruzó el arcoíris.Cada vez que el hecho se ha relatado, ha sido para hacer hincapié en la lección de fidelidad de Canelo y en su amor incondicional por la persona con la que compartía su vida, elementos, sin duda, determinantes de su actitud. Pero se pasa por alto otro motivo, no menos importante, que lo llevó a no cejar en el empeño de reencontrarse con el que era su compañero: la esperanza.Y es que, incluso en los animales, no se puede entender el principio de resiliencia sin la esperanza. Ante la adversidad, sólo la confianza en el futuro, la certeza de que no todo está perdido porque existen potencialidades que aún no se han desarrollado son los pilares que sostienen las fuerzas para seguir luchando. Podríamos decir, por tanto, que la esperanza es un elemento antropológico constitutivo del ser humano caracterizado como realidad histórica y ser en continuo desarrollo, tanto personal como social. La esperanza: un impulso motivadorEn este sentido, la Asociación Estadounidense de Psicología define la esperanza como «la expectativa de tener experiencias positivas o de que una situación potencialmente amenazadora o negativa no habrá lugar o que, en última instancia, se tornará en un estado de cosas favorable ». Y no podemos olvidar a este respecto, las conclusiones del investigador Martin Seligman, quien, tras haber estudiado el proceso de la indefensión aprendida, en su última publicación, El circuito de la esperanza, concluye que dicho circuito es una estructura cerebral asociada a la corteza prefrontal de funcionamiento complejo por el cual, ante las amenazas y adversidades, el ser humano supera la pasividad de la indefensión y pone en marcha mecanismos de acción y perseverancia a fin de lograr objetivos de superación .Cabe, por tanto, destacar que la esperanza, como impulso motivador del ser humano ha estado presente en todas las culturas, si bien siempre con un aspecto ambivalente: por una parte ha sido valorada por su capacidad de sostén ante la adversidad, pero por otra también denostada como nutricia de falsas expectativas. De ahí que sea importante distinguir muy bien entre la vana ilusión sin fundamento y la esperanza sólida impulsora de la acción. La esperanza salvará al ser humano cuando no encuentre nada más…Para los griegos, la esperanza, Ἐλπίς, era una diosa relacionada con Πίστις, la confianza, y Σωφροσύνη, la moderación, las tres personificaciones de conceptos alegóricos. La esperanza fue lo único que quedó en el ánfora cuando, tras destaparla Pandora todos los males se dispersaron por la tierra. Es lo que nos cuenta Hesíodo en Los trabajos y los días: «Pero aquella mujer, al levantar con sus manos la enorme tapadera de un ánfora, permitió que se esparcieran (los males) y procuró a los hombres lamentables desazones. Sólo quedó allí dentro la Esperanza, aprisionada entre inquebrantables muros bajo los bordes del ánfora pues no pudo volar hacia la salida ya que antes cayó la tapadera del ánfora por voluntad de Zeus portador de la égida y aglutinador de nubes» . Podemos preguntarnos, ¿es la esperanza en el texto de Hesíodo uno más de los males o representa la única oportunidad de la humanidad para hacer frente a estos? ¿Quedó en el ánfora porque Zeus no quiso que el ser humano se abandonara a una falsa ilusión o permaneció allí para recordar que siempre es posible esperar?El texto no nos aclara tal punto. Quien sí lo hace es el poeta Teognis, que da otra versión del mito. Para este autor, cuando la curiosidad llevó a Pandora a destapar el recipiente, salieron los bienes, que volaron al cielo para abandonar la tierra, en donde el único buen espíritu que quedó fue la esperanza: «La Esperanza es el único buen númen que queda entre la humanidad; los demás se han marchado al Olimpo. La Confianza, una deidad poderosa, se fue también, la Moderación se ha alejado de los seres humanos, y las Gracias, mi amigo, han dejado la tierra. Ya no hay confianza alguna en los juramentos de los hombres ni tampoco nadie da culto a los dioses inmortales; la raza de los piadosos ha perecido y la humanidad ya no reconoce las leyes de comportamiento ni los actos de piedad. Pero mientras el hombre viva y vea la luz del sol, que muestre temor a los dioses y cuente con la Esperanza. Que ore a los dioses y queme grandes huesos de muslo, en ofrenda a la Esperanza en primer y último lugar ». A pesar de que la bondad haya abandonado el mundo, Teognis insiste en el valor de la esperanza, es un «buen númen» que salvará al ser humano cuando no encuentre nada más.En Roma, siguiendo esta tradición, se alzaban altares a Spes, la «ultima dea», ya que la esperanza es lo último que queda a la humanidad, lo que permaneció en el fondo de la tinaja cuando todo lo demás había desaparecido. La esperanza: una certeza y una actitudEn hebreo, la palabra esperanza es תִּקְוָה (tikvah), de la raíz verbal KVH, «unir con una cuerda», «recolectar». De hecho, otro de los significados del término es «cuerda», «soga». La esperanza no es algo abstracto, sino que se palpa, se toca con la mano. A la esperanza la persona se tiene que agarrar, debe asirla con fuerza, como quien se aferra a un cabo para no perecer en la tempestad,]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>ELPIS, TIKVAH, AMAL: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE ESPERANZA DESDE LA FILOLOGÍA, LA ANTROPOLOGÍA Y LA TEOLOGÍA</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La esperanza: un elemento antropológico constitutivo del ser humano</strong><br>Hace ya algunos años, en toda España se hizo famosa la historia del perro Canelo. Canelo era un can que había acompañado a su humano hasta la misma puerta de un hospital de Cádiz y permanecía allí día tras día esperando su regreso sin saber que el buen hombre había fallecido. Muchos fueron los que, conmovidos por la situación, intentaron quitar al animal de la calle y darle refugio, pero Canelo, perseverante, volvía una y otra vez al mismo sitio y allí tuvo su hogar hasta el día en que él también cruzó el arcoíris.<br>Cada vez que el hecho se ha relatado, ha sido para hacer hincapié en la lección de fidelidad de Canelo y en su amor incondicional por la persona con la que compartía su vida, elementos, sin duda, determinantes de su actitud. Pero se pasa por alto otro motivo, no menos importante, que lo llevó a no cejar en el empeño de reencontrarse con el que era su compañero: la esperanza.<br>Y es que, incluso en los animales, no se puede entender el principio de resiliencia sin la esperanza. Ante la adversidad, sólo la confianza en el futuro, la certeza de que no todo está perdido porque existen potencialidades que aún no se han desarrollado son los pilares que sostienen las fuerzas para seguir luchando. Podríamos decir, por tanto, que la esperanza es un elemento antropológico constitutivo del ser humano caracterizado como realidad histórica y ser en continuo desarrollo, tanto personal como social.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La esperanza: un impulso motivador</strong><br>En este sentido, la Asociación Estadounidense de Psicología define la esperanza como «la expectativa de tener experiencias positivas o de que una situación potencialmente amenazadora o negativa no habrá lugar o que, en última instancia, se tornará en un estado de cosas favorable ». Y no podemos olvidar a este respecto, las conclusiones del investigador Martin Seligman, quien, tras haber estudiado el proceso de la indefensión aprendida, en su última publicación, El circuito de la esperanza, concluye que dicho circuito es una estructura cerebral asociada a la corteza prefrontal de funcionamiento complejo por el cual, ante las amenazas y adversidades, el ser humano supera la pasividad de la indefensión y pone en marcha mecanismos de acción y perseverancia a fin de lograr objetivos de superación .<br>Cabe, por tanto, destacar que la esperanza, como impulso motivador del ser humano ha estado presente en todas las culturas, si bien siempre con un aspecto ambivalente: por una parte ha sido valorada por su capacidad de sostén ante la adversidad, pero por otra también denostada como nutricia de falsas expectativas. De ahí que sea importante distinguir muy bien entre la vana ilusión sin fundamento y la esperanza sólida impulsora de la acción.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La esperanza salvará al ser humano cuando no encuentre nada más…</strong><br>Para los griegos, la esperanza, Ἐλπίς, era una diosa relacionada con Πίστις, la confianza, y Σωφροσύνη, la moderación, las tres personificaciones de conceptos alegóricos. La esperanza fue lo único que quedó en el ánfora cuando, tras destaparla Pandora todos los males se dispersaron por la tierra. Es lo que nos cuenta Hesíodo en Los trabajos y los días: «Pero aquella mujer, al levantar con sus manos la enorme tapadera de un ánfora, permitió que se esparcieran (los males) y procuró a los hombres lamentables desazones. Sólo quedó allí dentro la Esperanza, aprisionada entre inquebrantables muros bajo los bordes del ánfora pues no pudo volar hacia la salida ya que antes cayó la tapadera del ánfora por voluntad de Zeus portador de la égida y aglutinador de nubes» . Podemos preguntarnos, ¿es la esperanza en el texto de Hesíodo uno más de los males o representa la única oportunidad de la humanidad para hacer frente a estos? ¿Quedó en el ánfora porque Zeus no quiso que el ser humano se abandonara a una falsa ilusión o permaneció allí para recordar que siempre es posible esperar?<br>El texto no nos aclara tal punto. Quien sí lo hace es el poeta Teognis, que da otra versión del mito. Para este autor, cuando la curiosidad llevó a Pandora a destapar el recipiente, salieron los bienes, que volaron al cielo para abandonar la tierra, en donde el único buen espíritu que quedó fue la esperanza: «La Esperanza es el único buen númen que queda entre la humanidad; los demás se han marchado al Olimpo. La Confianza, una deidad poderosa, se fue también, la Moderación se ha alejado de los seres humanos, y las Gracias, mi amigo, han dejado la tierra. Ya no hay confianza alguna en los juramentos de los hombres ni tampoco nadie da culto a los dioses inmortales; la raza de los piadosos ha perecido y la humanidad ya no reconoce las leyes de comportamiento ni los actos de piedad. Pero mientras el hombre viva y vea la luz del sol, que muestre temor a los dioses y cuente con la Esperanza. Que ore a los dioses y queme grandes huesos de muslo, en ofrenda a la Esperanza en primer y último lugar ». A pesar de que la bondad haya abandonado el mundo, Teognis insiste en el valor de la esperanza, es un «buen númen» que salvará al ser humano cuando no encuentre nada más.<br>En Roma, siguiendo esta tradición, se alzaban altares a Spes, la «ultima dea», ya que la esperanza es lo último que queda a la humanidad, lo que permaneció en el fondo de la tinaja cuando todo lo demás había desaparecido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La esperanza: una certeza y una actitud</strong><br>En hebreo, la palabra esperanza es תִּקְוָה (tikvah), de la raíz verbal KVH, «unir con una cuerda», «recolectar». De hecho, otro de los significados del término es «cuerda», «soga». La esperanza no es algo abstracto, sino que se palpa, se toca con la mano. A la esperanza la persona se tiene que agarrar, debe asirla con fuerza, como quien se aferra a un cabo para no perecer en la tempestad, lo cual entraña una acción. La esperanza no es, por tanto, una ilusión pasiva, sino una certeza, un acicate, una actitud más que un sentimiento.<br>Esta actitud en el Antiguo Testamento parte de la confianza en Yahweh. Es lo que encontramos en el salmo 62: «Descansa sólo en Dios, alma mía, porque él es mi esperanza ». O cuando el salmista se pregunta: «Y ahora, Señor, ¿qué espero? En ti está mi esperanza ».<br>Dios se presenta así como el fundamento firme sobre el que reposa la expectación en el futuro del creyente, ya que, como afirma el libro de Job, «Dios salva al pobre de la lengua afilada, de la mano violenta; da esperanza al desvalido y tapa la boca a los malvados ».<br>Que la esperanza no es ilusión banal, sino que tiene razones para su certeza nos habla el salmo 9: «Pues el necesitado no será olvidado para siempre, ni la esperanza de los afligidos perecerá eternamente ».<br>El profeta Jeremías habla de la certeza de un futuro mejor para el pueblo. En eso consiste también la esperanza, en el trabajo con vistas al porvenir colectivo: Pues así dice el Señor: «Reprime tus sollozos, enjuga tus lágrimas -oráculo del Señor- , tu trabajo será pagado, volverán del país enemigo; hay esperanza de un porvenir -oráculo del Señor- , volverán los hijos a la patria ».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La esperanza: una contemplación o un reflejo del futuro</strong><br>La valoración ambivalente de la esperanza volvemos a encontrarla en el Corán. En árabe, la palabra أمــــــل (amal) es de la misma raíz del verbo يتأمـــــــــــل , que significa tanto «contemplar» como «reflejar». La esperanza, por tanto, sería una contemplación o un reflejo del futuro. Pero, a veces, ya se sabe, los reflejos pueden ser espejismos y no siempre el ser humano es capaz de contemplar con mirada certera. Es a lo que se refiere el Sagrado Corán en la aleya 3 de la sura 15: «Déjalos que coman y beban mientras les distrae la falsa esperanza », en donde la expresión «falsa esperanza» es traducción del término أمــــــل (amal).<br>Sin embargo, un sentido muy distinto tiene la misma palabra en la aleya 46 de la sura 18: «La riqueza y los hijos son el adorno de la vida del mundo, pero las palabras y acciones rectas que perduran son mejor ante tu Señor en recompensa y esperanza ». En este caso hay que tener muy en cuenta la secuencia textual en la que el término está empleado. Por una parte, la esperanza no es algo banal ni ilusorio ya que se sustenta en algo real y concreto: las palabras y las acciones rectas. Y por otra parte, para un buen musulmán, la esperanza sólo puede proceder de Dios, que es el garante del futuro en plenitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La esperanza como motor para la transformación</strong><br>La esperanza para los cristianos es, junto con la fe y la caridad, una virtud teologal. Significa que se coloca en el plano espiritual del seguidor de Jesús de Nazaret y, frente a las cardinales, que son de orden moral, parten de la gracia recibida por los dones del Espíritu porque tienen como origen, motivo y objeto a Dios.<br>El Catecismo de la Iglesia Católica define la esperanza como «la virtud teologal por la que aspiramos como nuestra felicidad al Reino de los cielos y a la vida eterna, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no sobre nuestras fuerzas, sino en la ayuda de la gracia del Espíritu Santo ». Se apoya tal definición sobre todo en la teología paulina y en textos de las cartas apostólicas como la Carta a los Hebreos: «Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa », o la de Timoteo: «El Espíritu Santo que Él derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna ».<br>El Catecismo sitúa el origen de la esperanza en las bienaventuranzas, pero, desde mi punto de vista, con una visión excesivamente escatológica, ya que sitúa el horizonte de las mismas «en el cielo» olvidando todo el potencial que el concepto de «Reinado de Dios» tiene en tanto que transformación de la realidad a fin de que la paz, la igualdad y la justicia se enseñoreen en el mundo, pues el Reino anunciado por Jesús no es de este mundo, en el sentido de que no pertenece a estas estructuras opresoras, pero sí es para esta humanidad y para este planeta.<br>En ese sentido, cuando el cristiano habla de «dar razones de su esperanza» en unas sociedades plurales y secularizadas, es a eso y no a otra cosa a lo que se está refiriendo: a que llevado por el Espíritu está llamado a unir sus manos con las de todas las personas de buena voluntad para trabajar por un mundo mejor en el que la vida se derrame en abundancia. Es la esperanza de que, a pesar de las guerras, las injusticias, la degradación de la tierra, el mal no tendrá la última palabra, de que la humanidad camina hacia un mayor grado de conciencia porque su fin último no es la aniquilación, sino la plenitud.<br>No estaría muy lejana esta concepción de la esperanza como motor para la transformación del pensamiento del filósofo Ernst Bloch para quien los seres humanos son sujeto de esperanza porque esta nace en ellos, se desarrolla en ellos y en ellos tiene su origen, por lo que en sus vidas es algo básico que deben aprender . Este principio de esperanza y utopía está encuadrado en lo que Bloch llama «categoría de posibilidad», que es una tendencia primaria al porvenir proveniente de la conciencia humana . La conciencia utópica es horizonte ontológico que debe ser ejercido desde la esperanza que tiene como más apremiante objetivo la paz y la justicia .</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Epílogo</strong><br>Y es que, en un mundo de entrañas descosidas, roto, que nos parece desahuciado mientras sus heridas sangran hiel, sólo la caricia de las manos de la esperanza puede aportar a la humanidad la dosis necesaria de ternura, de confianza y de amor. En resumen, de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Inma Calderón</em><br><em>Sevilla, en vísperas de la celebración de la esperanza</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Teología de la esperanza</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/12/teologia-de-la-esperanza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Dec 2024 18:35:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
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					<description><![CDATA[El 3 de junio 2024 murió un gran teólogo: Jürgen Moltmann. Vale la pena escuchar testimonios sobre su vida y su Teología de la esperanza. Compartimos una entrevista con la Dra. Nancy Bedford, que fue alumna suya.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El 3 de junio 2024 murió un gran teólogo: Jürgen Moltmann. Vale la pena escuchar testimonios sobre su vida y su Teología de la esperanza. Compartimos una entrevista con la Dra. Nancy Bedford, que fue alumna suya.</p>



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		<title>La Esperanza</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/12/la-esperanza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Dec 2024 16:31:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[misterio]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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		<title>¿Qué esperamos?</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/12/que-esperamos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Dec 2024 09:38:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[cristianismo]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[Me pregunto: ¿Qué esperamos? En tiempos de Jesús el pueblo judío esperaba un Mesías… El fundamento de esta esperanza era la convicción que Dios cumple con su promesa. Pero ¿cuál fue esta promesa?En realidad, la percepción de la promesa de Dios fue evolucionando…En un principio no se hablaba de un Mesías. Más bien se trataba de la promesa de una tierra, de una descendencia…El profeta Isaías formula la promesa de Dios de otra manera: habitará el lobo junto al cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el ternero y el leoncillo pacerán juntos, un muchacho pequeño cuidará de ello…Su interpretación es que Dios prometía un mundo sin violencia… Cuando en Israel se instaura la monarquía, empieza la creencia que la promesa se realizará a través de una persona: un rey salvador…Pero resulta que después de cuatro siglos de monarquía no hubo paz, y el pueblo fue deportado a Babilonia. El hecho es que Dios nos sorprende siempre: ¡cumplió su promesa a través de una mujer! Dios anuncia a María de Nazaret que dará a luz un hijo y le pide que le ponga el nombre de Jesús, que significa El Salvador. Ella dice “sí” y, reformula las promesas de Dios proclamando el Magníficat.Los cristianos solemos afirmar que la promesa se ha cumplido en Jesús: que Él con su vida y sus palabras, inauguró el Reino de Dios aquí en la tierra. Me pregunto: ¿qué quiere decir esto cuando el mundo hoy arde de violencia, guerras e injusticias y está lleno de pobres, cautivos, ciegos, oprimidos…?La clave está quizás en María… Ella entendió que Dios, para realizar su promesa espera nuestra adhesión a su proyecto, llamado Reino de Dios; espera nuestro “sí”. Y este “sí” de la humanidad, -de cada uno de nosotros-, a la paz, la justicia, y el amor, tarda en darse. En vez de preguntarnos ¿qué esperamos?, quizás habrá que decir ¿Qué esperamos para dar nuestro “sí”? ¿Por qué tardamos tanto en confiar en el proyecto de Dios? La esperanza cristiana es que cada vez más personas digan “sí” a la invitación de Jesús: “que os améis unos a otros como yo os he amado.” (Jn 15, 12). Pauline Lodder, Pineda de mar]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Me pregunto: ¿Qué esperamos? En tiempos de Jesús el pueblo judío esperaba un Mesías… El fundamento de esta esperanza era la convicción que Dios cumple con su promesa. Pero ¿cuál fue esta promesa?<br>En realidad, la percepción de la promesa de Dios fue evolucionando…En un principio no se hablaba de un Mesías. Más bien se trataba de la promesa de una tierra, de una descendencia…El profeta Isaías formula la promesa de Dios de otra manera: habitará el lobo junto al cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el ternero y el leoncillo pacerán juntos, un muchacho pequeño cuidará de ello…Su interpretación es que Dios prometía un mundo sin violencia…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando en Israel se instaura la monarquía, empieza la creencia que la promesa se realizará a través de una persona: un rey salvador…Pero resulta que después de cuatro siglos de monarquía no hubo paz, y el pueblo fue deportado a Babilonia.<br><br>El hecho es que Dios nos sorprende siempre: ¡cumplió su promesa a través de una mujer! Dios anuncia a María de Nazaret que dará a luz un hijo y le pide que le ponga el nombre de Jesús, que significa El Salvador. Ella dice “sí” y, reformula las promesas de Dios proclamando el Magníficat.<br>Los cristianos solemos afirmar que la promesa se ha cumplido en Jesús: que Él con su vida y sus palabras, inauguró el Reino de Dios aquí en la tierra. Me pregunto: ¿qué quiere decir esto cuando el mundo hoy arde de violencia, guerras e injusticias y está lleno de pobres, cautivos, ciegos, oprimidos…?<br>La clave está quizás en María… Ella entendió que Dios, para realizar su promesa espera nuestra adhesión a su proyecto, llamado Reino de Dios; espera nuestro “sí”. Y este “sí” de la humanidad, -de cada uno de nosotros-, a la paz, la justicia, y el amor, tarda en darse.<br><br>En vez de preguntarnos ¿qué esperamos?, quizás habrá que decir ¿Qué esperamos para dar nuestro “sí”? ¿Por qué tardamos tanto en confiar en el proyecto de Dios? La esperanza cristiana es que cada vez más personas digan “sí” a la invitación de Jesús: “que os améis unos a otros como yo os he amado.” (Jn 15, 12).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder, Pineda de mar</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>¿Quién?</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/03/quien/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Mar 2023 16:16:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
		<category><![CDATA[xcancion]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[fragilidad]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
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					<description><![CDATA[El cantautor Luis Guitarra con su música pretende llegar al corazón de la gente. Nace en Madrid (1968) &#160;y se inicia en la música desde muy joven. Realiza cursos complementarios de guitarra moderna con Pepe Milán y de canción con Pedro Guerra, en la Escuela de Música Creativa (EMC) al tiempo que realiza la carrera de Periodismo. Humanista comprometido, ha viajado y trabajado en diferentes ONG’s tanto en Latinoamérica como en Africa. Cuenta en su haber más de 120 composiciones, algunas de ellas ganadoras en certámenes de composición e interpretación. Con su guitarra y creatividad, une música, trascendencia y solidaridad dándole a las letras ese toque de compromiso y reivindicación que son reflejo de su vida. En sus canciones nos presenta lugares y personas que ha conocido, también sus convicciones más íntimas de que es posible un mundo mejor en paz y sin violencia. La canción ¿Quién? de Luis Guitarra es un montaje musical en 🎬 VÍDEO SOLIDARIO ¡Ver este vídeo no tiene precio, pero tú puedes darle valor y aportar lo creas que es justo&#8230;! El 100% de tu aportación irá destinada a la ong «COMO TÚ, COMO YO» con la que Luis Guitarra colabora desde hace años para mejorar la vida de muchas otras personas en el mundo. ¿Te apuntas a esta cadena de música y solidaridad? 👉 www.comotucomoyo.org/videos Colabora por BIZUM (03562) Info o pedidos de CDs, talleres y conciertos: 🌐 www.luisguitarra.com ➡️ Facebook &#8211; @LuisGuitarraOK ➡️ Twitter &#8211; @LuisGuitarraOK ➡️ Instagram &#8211; @luisguitarraok]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">El cantautor <strong>Luis Guitarra</strong> con su música pretende llegar al corazón de la gente. Nace en Madrid (1968) &nbsp;y se inicia en la música desde muy joven. Realiza cursos complementarios de guitarra moderna con Pepe Milán y de canción con Pedro Guerra, en la Escuela de Música Creativa (EMC) al tiempo que realiza la carrera de Periodismo. Humanista comprometido, ha viajado y trabajado en diferentes ONG’s tanto en Latinoamérica como en Africa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuenta en su haber más de 120 composiciones, algunas de ellas ganadoras en certámenes de composición e interpretación. Con su guitarra y creatividad, une música, trascendencia y solidaridad dándole a las letras ese toque de compromiso y reivindicación que son reflejo de su vida. En sus canciones nos presenta lugares y personas que ha conocido, también sus convicciones más íntimas de que es posible un mundo mejor en paz y sin violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La canción ¿Quién? de <strong>Luis Guitarra</strong> es un montaje musical en 🎬 VÍDEO SOLIDARIO</p>



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<p class="wp-block-paragraph">¡Ver este vídeo no tiene precio, pero tú puedes darle valor y aportar lo creas que es justo&#8230;! El 100% de tu aportación irá destinada a la ong «COMO TÚ, COMO YO» con la que Luis Guitarra colabora desde hace años para mejorar la vida de muchas otras personas en el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Te apuntas a esta cadena de música y solidaridad?</p>



<p class="wp-block-paragraph">👉 www.comotucomoyo.org/videos Colabora por BIZUM (03562)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Info o pedidos de CDs, talleres y conciertos: </p>



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