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	<title>duelo archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>duelo archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>No hay palabras. Asumir la muerte de un hijo</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/11/no-hay-palabras-asumir-la-muerte-de-un-hijo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Nov 2024 14:51:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[Reseña del libro de Francesc Torralba. Editorial Now Books, 2024 Vivir en primera persona la muerte de un hijo es, según quienes la han experimentado, un dolor lacerante, inimaginable, que va más allá de cualquier pérdida y resulta difícil de asimilar. Francesc Torralba (Barcelona, 1967), maestro, filósofo y teólogo, nos presenta en su libro No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo una obra profundamente personal, centrada en sus vivencias, percepciones y sentimientos, y en cómo comprende la realidad a partir de la experiencia traumática de perder a su hijo Oriol en plena juventud adulta. Antes de esta dolorosa vivencia, Torralba ya había escrito sobre la muerte; sin embargo, en esta ocasión, lo hace desde una perspectiva vivencial, encarnando su propio duelo por Oriol. Este es un libro sereno y pragmático, escrito desde el corazón. En la primera parte, Francesc Torralba inicia relatando con detalle aquel fatídico 14 de agosto, cuando él y su hijo emprendieron una travesía retadora, motivadora y cuidadosamente planeada por Oriol. Ambos, apasionados por las caminatas y el deporte, solían compartir estas salidas en complicidad amistosa. En la segunda parte de No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo, el autor explora los temas que le han ayudado a aprender y a sanar durante el proceso de duelo tras la trágica muerte de su hijo. En cada capítulo, presenta reflexiones a través de conceptos emparejados y, en algunos casos, contrapuestos. Cito algunos: Experiencia y autoridad; Hechos y acontecimiento; La situación límite; Relatividad y trascendencia; Apego, sufrimiento y dolor; De la ira a la resignación infinita; Proximidad y continuidad; El valor terapéutico del ritual; Afrontamiento y evasión; El duelo, la risa y la culpa; y, finalmente, La experiencia de la gratitud. Como buen maestro y filósofo, Torralba cierra el libro con un capítulo titulado Las Palabras del Filósofo. En este apartado, reflexiona a partir de la obra Junto a una Tumba de Soren Kierkegaard, un filósofo que ha estudiado y releído y a quien considera un compañero de camino. Inspirado por Kierkegaard, el autor encuentra un bálsamo para su alma atormentada. De modo intimista, expresa: “Mi hijo murió demasiado joven, pero dio mucho mientras vivía, y estos dones que nos regaló son evocados y recordados por sus amigos. Permanecerán siempre en sus recuerdos”. Con No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo, Francesc Torralba busca ofrecer un bálsamo a otras personas que, como él, se encuentran atravesando una situación de duelo y pérdida. Termino esta reseña con una hermosa canción dedicada a Oriol Torralba. En referencia a la «felicidad imperfecta» que su padre, F. Torralba, expone en la tercera parte de No Hay Palabras, su hija Anna, tras este trágico suceso, supo expresar en una canción compuesta por ella misma la &#8216;Felicidad imperfecta&#8217; que compartió con su hermano del alma. Cantar ayuda a asumir la tristeza, el dolor, y a revivir recuerdos y presencias a través de un lenguaje artístico y emotivo.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Reseña del libro de Francesc Torralba. Editorial Now Books, 2024</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivir en primera persona la muerte de un hijo es, según quienes la han experimentado, un dolor lacerante, inimaginable, que va más allá de cualquier pérdida y resulta difícil de asimilar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francesc Torralba (Barcelona, 1967), maestro, filósofo y teólogo, nos presenta en su libro <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em> una obra profundamente personal, centrada en sus vivencias, percepciones y sentimientos, y en cómo comprende la realidad a partir de la experiencia traumática de perder a su hijo Oriol en plena juventud adulta. Antes de esta dolorosa vivencia, Torralba ya había escrito sobre la muerte; sin embargo, en esta ocasión, lo hace desde una perspectiva vivencial, encarnando su propio duelo por Oriol.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un libro sereno y pragmático, escrito desde el corazón. En la primera parte, Francesc Torralba inicia relatando con detalle aquel fatídico 14 de agosto, cuando él y su hijo emprendieron una travesía retadora, motivadora y cuidadosamente planeada por Oriol. Ambos, apasionados por las caminatas y el deporte, solían compartir estas salidas en complicidad amistosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la segunda parte de <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em>, el autor explora los temas que le han ayudado a aprender y a sanar durante el proceso de duelo tras la trágica muerte de su hijo. En cada capítulo, presenta reflexiones a través de conceptos emparejados y, en algunos casos, contrapuestos. Cito algunos: Experiencia y autoridad; Hechos y acontecimiento; La situación límite; Relatividad y trascendencia; Apego, sufrimiento y dolor; De la ira a la resignación infinita; Proximidad y continuidad; El valor terapéutico del ritual; Afrontamiento y evasión; El duelo, la risa y la culpa; y, finalmente, La experiencia de la gratitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como buen maestro y filósofo, Torralba cierra el libro con un capítulo titulado <em>Las Palabras del Filósofo</em>. En este apartado, reflexiona a partir de la obra <em>Junto a una Tumba</em> de Soren Kierkegaard, un filósofo que ha estudiado y releído y a quien considera un compañero de camino. Inspirado por Kierkegaard, el autor encuentra un bálsamo para su alma atormentada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De modo intimista, expresa: “Mi hijo murió demasiado joven, pero dio mucho mientras vivía, y estos dones que nos regaló son evocados y recordados por sus amigos. Permanecerán siempre en sus recuerdos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em>, Francesc Torralba busca ofrecer un bálsamo a otras personas que, como él, se encuentran atravesando una situación de duelo y pérdida.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Termino esta reseña con una hermosa canción dedicada a Oriol Torralba. En referencia a la «felicidad imperfecta» que su padre, F. Torralba, expone en la tercera parte de <em>No Hay Palabras</em>, su hija Anna, tras este trágico suceso, supo expresar en una canción compuesta por ella misma la <a href="https://youtu.be/8qBDc_iATWc" data-type="link" data-id="https://youtu.be/8qBDc_iATWc">&#8216;Felicidad imperfecta&#8217;</a> que compartió con su hermano del alma. Cantar ayuda a asumir la tristeza, el dolor, y a revivir recuerdos y presencias a través de un lenguaje artístico y emotivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="981" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-981x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4536" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-981x1024.jpg 981w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-287x300.jpg 287w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-768x802.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1472x1536.jpg 1472w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1962x2048.jpg 1962w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1320x1378.jpg 1320w" sizes="(max-width: 981px) 100vw, 981px" /></figure>
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		<title>Laura, desduelo en dos pasos</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/laura-desduelo-en-dos-pasos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elisabet Juanola Soria]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Feb 2023 19:07:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[cuestionarse]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[Primer paso Solía ser más alegre que ahora. Quizá si hubiera sido una persona más huraña antaño y hoy se viera a sí misma más dicharachera, no le pesaría, pero sentía que era una doble pérdida la suya: por un lado la ausencia de su otrora chispa y por otro el ir a menos. “Claro” -se decía- “que también estaba más vieja”, ¡cómo si ello fuera consuelo! Sabía de sobras que no tenía que ver una cosa con la otra, o por lo menos no era condición. ¿Qué era pues lo que le amargaba el ánimo?Se sentía sola. No obstante tener un buen compañero, hijos atentos y las amigas&#8230; Pero sí, había ido despidiendo a hermanos y no le quedaba ni uno. Eso, que en cierto modo era ley de vida, a ella no le consolaba. Y bueno, sin querer queriendo encontró dos ayudas a su propia comprensión de ausencias en esos días de descanso en Junquillar, a minutos de Constitución, en la costa del Maule. Una, muy cotidiana, se la regaló la Rena, una perrita más lista que el hambre, cuidadora de la casa, sus gallinas y cuanto movimiento hubiese cercano, pero que cuando su ama y su amo (de amor), se ausentaban, quedaba ella, cuerpo entero, entregado al manto de la pena y ojos cabizbajos, a media asta, a la deriva, como felpudo, casi sin gusto, olfato, ni oído.La Rena fue para la protagonista de esta historia, un verdadero espejo.&#160; “Laura”, -se dijo- “hete aquí, doliendo ausencias, aferrada a lo que se fue, esperando cual Machiko el retorno de tu amigo-amado-amo”. Y vio, por primera vez en su duelo de hermanos, que tal como la Rena, estaba ella perdiendo el día (el sentido) en lamentarse un poco más por lo que, mientras duró, fue bello. Y fíjate tú… que parece que se le alegró un poco algo muy orgánico, dentro de su cuerpo, entre el intestino, las caderas y como por la parte posterior del estómago hasta el pulmón, como un ensanchamiento, ¿sería del alma? Segundo paso&#160; Lo otro fue, conversando con Tati, su amiga y anfitriona, hablando de todo un poco, escucharle una expresión similar a: “Todos llevamos uno o dos muertitos colgados de los brazos”, y le sonó a ella ese “a colgado” liviano, no cargando un peso,&#160; sino como presencia eternamente liviana y que los propios muertos la acompañaban, escudaban, angelaban y de hecho, encontró muy lógico, que eran, en su caso, los mismos que hasta ese mismo día había, ingratamente, dolido su ausencia y casi dado la espalda. Le pareció de repente, ser la persona mejor acompañada del universo. Lo sintió de forma evidente y durmió esa noche en la gloria. Así pues, ese duelo horizontal, de aquellos con quienes forjó los primeros pasos, cuyos muros existenciales compartió tan estrechamente y partieron antes que ella al infinito-más allá -digamos Cielo- en el caso de Laura, empezaron a ser torreones con luz, faros para ver y alumbrar caminos oscuros y hasta iluminar a otros. Elisabet Juanola Soria Fuente: http://pliegotante.blogspot.com/2022/02/pliego-n-157.html]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3581" width="593" height="889" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-683x1024.jpg 683w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-200x300.jpg 200w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-768x1152.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-1024x1536.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-1365x2048.jpg 1365w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-1320x1980.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 593px) 100vw, 593px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Duong Nhan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primer paso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Solía ser más alegre que ahora. Quizá si hubiera sido una persona más huraña antaño y hoy se viera a sí misma más dicharachera, no le pesaría, pero sentía que era una doble pérdida la suya: por un lado la ausencia de su otrora chispa y por otro el ir a menos. “Claro” -se decía- “que también estaba más vieja”, ¡cómo si ello fuera consuelo! Sabía de sobras que no tenía que ver una cosa con la otra, o por lo menos no era condición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué era pues lo que le amargaba el ánimo?<br>Se sentía sola. No obstante tener un buen compañero, hijos atentos y las amigas&#8230; Pero sí, había ido despidiendo a hermanos y no le quedaba ni uno. Eso, que en cierto modo era ley de vida, a ella no le consolaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y bueno, sin querer queriendo encontró dos ayudas a su propia comprensión de ausencias en esos días de descanso en Junquillar, a minutos de Constitución, en la costa del Maule. Una, muy cotidiana, se la regaló la Rena, una perrita más lista que el hambre, cuidadora de la casa, sus gallinas y cuanto movimiento hubiese cercano, pero que cuando su ama y su amo (de amor), se ausentaban, quedaba ella, cuerpo entero, entregado al manto de la pena y ojos cabizbajos, a media asta, a la deriva, como felpudo, casi sin gusto, olfato, ni oído.<br>La Rena fue para la protagonista de esta historia, un verdadero espejo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Laura”, -se dijo- “hete aquí, doliendo ausencias, aferrada a lo que se fue, esperando cual Machiko el retorno de tu amigo-amado-amo”. Y vio, por primera vez en su duelo de hermanos, que tal como la Rena, estaba ella perdiendo el día (el sentido) en lamentarse un poco más por lo que, mientras duró, fue bello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y fíjate tú… que parece que se le alegró un poco algo muy orgánico, dentro de su cuerpo, entre el intestino, las caderas y como por la parte posterior del estómago hasta el pulmón, como un ensanchamiento, ¿sería del alma?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segundo paso</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo otro fue, conversando con Tati, su amiga y anfitriona, hablando de todo un poco, escucharle una expresión similar a:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todos llevamos uno o dos muertitos colgados de los brazos”, y le sonó a ella ese “a colgado” liviano, no cargando un peso,&nbsp; sino como presencia eternamente liviana y que los propios muertos la acompañaban, escudaban, angelaban y de hecho, encontró muy lógico, que eran, en su caso, los mismos que hasta ese mismo día había, ingratamente, dolido su ausencia y casi dado la espalda.<br><br>Le pareció de repente, ser la persona mejor acompañada del universo. Lo sintió de forma evidente y durmió esa noche en la gloria.<br><br>Así pues, ese duelo horizontal, de aquellos con quienes forjó los primeros pasos, cuyos muros existenciales compartió tan estrechamente y partieron antes que ella al infinito-más allá -digamos Cielo- en el caso de Laura, empezaron a ser torreones con luz, faros para ver y alumbrar caminos oscuros y hasta iluminar a otros.<br><br>Elisabet Juanola Soria</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="http://pliegotante.blogspot.com/2022/02/pliego-n-157.html">http://pliegotante.blogspot.com/2022/02/pliego-n-157.html</a></p>
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