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	<title>dignidad archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>dignidad archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Te reconozco</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/03/te-reconozco/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 17:20:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[derecho]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>
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					<description><![CDATA[El concepto de equidad mantiene una estrecha relación con el de igualdad y, fruto de ello, en muchos casos puede llevar a confusión o malas interpretaciones que se funden en una fina línea difícil de diferenciar. La equidad procura mirar a las personas reconociendo y aceptando las diferencias, y cuestionándose qué necesidades tiene cada una. Lógicamente, no todo el mundo tiene las mismas necesidades. Podríamos decir que la igualdad habla de reglas y normas, mientras que la equidad es uno de los principios que justifican el acceso universal al sistema educativo, al sistema de salud, al derecho a la vivienda y a la cobertura de las necesidades básicas. La equidad habla de oportunidades para cualquier ser humano, venga de donde venga y sea quien sea. Hablamos de facilitar caminos hacia una vida mejor, a la cual todos tenemos derecho, pero a la que no todos tenemos acceso de la misma manera. Y he aquí que esto me lleva a reflexionar: en la sociedad actual, una cosa es el uso y el sentido literal de las palabras por sí mismas, y otra, el sentido que se les otorga cuando ponemos en práctica lo que significan. Así, a menudo, su significado se pervierte y se confunde a la hora de aplicarlas. Un claro ejemplo lo encontramos en el valor de la vida humana y, en concreto, en la situación de los migrantes, los refugiados y los solicitantes de asilo. El reconocimiento de la diferencia se construye a partir de la mirada hacia el otro: acogiéndolo, escuchando sus historias, entendiendo sus límites y sus posibilidades, sus desesperaciones y sus esperanzas. Ayudar de forma equitativa no significa eliminar su diferencia para asimilarlo en una falsa integración en nuestra sociedad. Significa poner en valor quién es y responder a la cuestión de qué necesita para poder tener una oportunidad justa, especialmente cuando el punto de partida es muy distinto al nuestro. Porque la equidad implica un trato diferenciado ante situaciones específicas, siempre con el fin de garantizar la igualdad en el ejercicio de los derechos. La diversidad nos enriquece a todos y despierta nuestra imaginación a la hora de ofrecer a cada persona lo que realmente necesita y le será útil para no vivir sumergida en un constante sentimiento de falta de futuro. Por este motivo, en muchas ocasiones será necesario ajustar las reglas, sin que esto implique favoritismo ni privilegios especiales, sino el reconocimiento de que la vida no reparte las cartas de forma justa. En el fondo, la equidad es un valor directamente relacionado con la justicia; es una forma de respeto y de decirle al otro: «te reconozco y estoy aquí para tenderte la mano con las herramientas que necesites para salir adelante». Anna-bel Carbonell Rios, Educadora annabelcarbonell@gmail.com Revista RE, Gener 2026. N. 125]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="769" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/FOTO-Assumpta-Sendra-ARTICLE-ANNA-BEL-PAG-31-954x1536--769x1024.jpg" alt="" class="wp-image-6019" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/FOTO-Assumpta-Sendra-ARTICLE-ANNA-BEL-PAG-31-954x1536--769x1024.jpg 769w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/FOTO-Assumpta-Sendra-ARTICLE-ANNA-BEL-PAG-31-954x1536--225x300.jpg 225w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/FOTO-Assumpta-Sendra-ARTICLE-ANNA-BEL-PAG-31-954x1536--768x1023.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/FOTO-Assumpta-Sendra-ARTICLE-ANNA-BEL-PAG-31-954x1536--300x400.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2026/03/FOTO-Assumpta-Sendra-ARTICLE-ANNA-BEL-PAG-31-954x1536-.jpg 891w" sizes="(max-width: 769px) 100vw, 769px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Assumpta Sendra</figcaption></figure>



<p>El concepto de equidad mantiene una estrecha relación con el de igualdad y, fruto de ello, en muchos casos puede llevar a confusión o malas interpretaciones que se funden en una fina línea difícil de diferenciar.</p>



<p>La equidad procura mirar a las personas reconociendo y aceptando las diferencias, y cuestionándose qué necesidades tiene cada una. Lógicamente, no todo el mundo tiene las mismas necesidades. Podríamos decir que la igualdad habla de reglas y normas, mientras que la equidad es uno de los principios que justifican el acceso universal al sistema educativo, al sistema de salud, al derecho a la vivienda y a la cobertura de las necesidades básicas. La equidad habla de oportunidades para cualquier ser humano, venga de donde venga y sea quien sea. Hablamos de facilitar caminos hacia una vida mejor, a la cual todos tenemos derecho, pero a la que no todos tenemos acceso de la misma manera.</p>



<p>Y he aquí que esto me lleva a reflexionar: en la sociedad actual, una cosa es el uso y el sentido literal de las palabras por sí mismas, y otra, el sentido que se les otorga cuando ponemos en práctica lo que significan. Así, a menudo, su significado se pervierte y se confunde a la hora de aplicarlas. Un claro ejemplo lo encontramos en el valor de la vida humana y, en concreto, en la situación de los migrantes, los refugiados y los solicitantes de asilo.</p>



<p>El reconocimiento de la diferencia se construye a partir de la mirada hacia el otro: acogiéndolo, escuchando sus historias, entendiendo sus límites y sus posibilidades, sus desesperaciones y sus esperanzas. Ayudar de forma equitativa no significa eliminar su diferencia para asimilarlo en una falsa integración en nuestra sociedad. Significa poner en valor quién es y responder a la cuestión de qué necesita para poder tener una oportunidad justa, especialmente cuando el punto de partida es muy distinto al nuestro.</p>



<p>Porque la equidad implica un trato diferenciado ante situaciones específicas, siempre con el fin de garantizar la igualdad en el ejercicio de los derechos. La diversidad nos enriquece a todos y despierta nuestra imaginación a la hora de ofrecer a cada persona lo que realmente necesita y le será útil para no vivir sumergida en un constante sentimiento de falta de futuro. Por este motivo, en muchas ocasiones será necesario ajustar las reglas, sin que esto implique favoritismo ni privilegios especiales, sino el reconocimiento de que la vida no reparte las cartas de forma justa.</p>



<p>En el fondo, la equidad es un valor directamente relacionado con la justicia; es una forma de respeto y de decirle al otro: «te reconozco y estoy aquí para tenderte la mano con las herramientas que necesites para salir adelante».</p>



<p></p>



<p><em>Anna-bel Carbonell Rios</em>, <em>Educadora</em> </p>



<p><em><a href="mailto:annabelcarbonell@gmail.com">annabelcarbonell@gmail.com</a></em></p>



<p><a href="https://ambitmariacorral.org/2026/01/et-reconec/">Revista RE, Gener 2026. N. 125</a></p>



<p></p>
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		<title>Grietas</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/11/grietas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante Enríquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Nov 2025 12:34:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[materialismo]]></category>
		<category><![CDATA[migracion]]></category>
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					<description><![CDATA[En catalán se conoce como “terrissa de volta” (cerámica de bóveda), aunque en otras latitudes se le llama “loza quebrada”. Desde que se comenzaron a construir bóvedas, pero sobretodo a partir del siglo XV, se hizo necesario rellenar aquellos espacios vacíos que se generaban entre la curvatura de dichas bóvedas y el plano liso que correspondía al nivel superior. La solución que se planteaba era la utilización de material ligero, como la ceniza o piezas de cerámica rotas, que ya no servían para su función original. A partir de obras de restauración y reforma en edificaciones antiguas, se han encontrado al interior de las bóvedas restos de cerámica o piezas enteras con “defectos”. Estas piezas resultan de procesos fallidos en la cocción del barro, los cuales ocasionan grietas o fracturas, haciéndolas no practicables para el uso al cual serían destinadas. Son piezas generalmente completas que presentan gran resistencia al estar totalmente cocidas. Suelen encontrarse cántaros, jarras, botijos, cuencos, morteros, orinales… formas que ocupan el máximo espacio con el menor peso posible. Son piezas funcionales, generalmente de factura popular, hechas en serie, sin mayor cuidado estético y acabados sencillos. Los constructores solían encargar a los alfareros partidas de estas piezas defectuosas. Aunque la cerámica perdía su valor de mercado, los productores la conservaban cuidadosamente porque adquirían un valor de “relleno”. Tanto a los alfareros, como a los constructores interesaba que no sufrieran daños, ya que su estructura era importante para el nuevo uso de soporte que adquirirían dentro de las bóvedas. Una reflexión antropológica nos hace cuestionarnos sobre cómo también hay personas que sufren fracturas en su vida por fallos del sistema. Estas personas pierden su “valor de mercado” dentro de la lógica capitalista. Son condenadas a ser piezas de relleno, escondidas a la vista de la estética social, cumpliendo una función de soporte para que no se nos caiga el techo ni se nos hunda el suelo. Traslado esta lectura al hecho migratorio. En este siglo XXI miles de personas se desplazan anualmente desde sus lugares de origen buscando oportunidades laborales. Salen de países que fueron colonizados y cuyos recursos naturales fueron y siguen siendo explotados por intereses extranjeros sin que ellos vean los beneficios. Gravando también sobre aquellos territorios daños ecológicos irreparables. Estas “fracturas”, estos “fallos de origen” expulsan a las personas de sus tierras, orillándolas a viajes que sirven de colador para que sólo lleguen los más fuertes o los que corran con suerte. Convertidos en migrantes, llegan a los mal llamados países desarrollados para convertirse en esas piezas de cerámica que sirven para soportar las cargas pesadas de nuestras sociedades de consumo. Y aquí viven escondiéndose como jarros rotos por no tener papeles, pero llevando a cabo trabajos duros y mal pagados. Cuando estas personas migradas consiguen un mínimo de ingresos, lo destinan a sus familias, aún a expensas de vivir en situaciones infrahumanas entre nosotros. Para ellas es más importante cumplir con este deber moral de ser proveedores, aunque descuiden su propia integridad. Además de realidades como la migración, nuestras sociedades presentan muchas otras grietas. Es importante despertar una sensibilidad que se atreva a mirar a través de estas fracturas, que también son las nuestras. No hay sociedad perfecta, porque todo lo humano es falible. Y, porque es humano, es digno de ser mirado a los ojos y ser llamado por su nombre. Ninguna persona estamos aquí de relleno, aunque estemos pasando por algún proceso vital que comporte fracturas. Javier Bustamante Enríquez Poeta Fuente: Ámbito de Investigación y Difusión María Corral]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="853" height="934" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Hombres-trabajadores-Igorovsyannykov-Pixabay.jpg" alt="" class="wp-image-5776" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Hombres-trabajadores-Igorovsyannykov-Pixabay.jpg 853w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Hombres-trabajadores-Igorovsyannykov-Pixabay-274x300.jpg 274w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/Hombres-trabajadores-Igorovsyannykov-Pixabay-768x841.jpg 768w" sizes="(max-width: 853px) 100vw, 853px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto, Igorovsyannykov, Pixabay.</figcaption></figure>



<p>En catalán se conoce como “<em>terrissa de volta</em>” (cerámica de bóveda), aunque en otras latitudes se le llama “loza quebrada”. Desde que se comenzaron a construir bóvedas, pero sobretodo a partir del siglo XV, se hizo necesario rellenar aquellos espacios vacíos que se generaban entre la curvatura de dichas bóvedas y el plano liso que correspondía al nivel superior. La solución que se planteaba era la utilización de material ligero, como la ceniza o piezas de cerámica rotas, que ya no servían para su función original.</p>



<p>A partir de obras de restauración y reforma en edificaciones antiguas, se han encontrado al interior de las bóvedas restos de cerámica o piezas enteras con “defectos”. Estas piezas resultan de procesos fallidos en la cocción del barro, los cuales ocasionan grietas o fracturas, haciéndolas no practicables para el uso al cual serían destinadas. Son piezas generalmente completas que presentan gran resistencia al estar totalmente cocidas.</p>



<p>Suelen encontrarse cántaros, jarras, botijos, cuencos, morteros, orinales… formas que ocupan el máximo espacio con el menor peso posible. Son piezas funcionales, generalmente de factura popular, hechas en serie, sin mayor cuidado estético y acabados sencillos.</p>



<p>Los constructores solían encargar a los alfareros partidas de estas piezas defectuosas. Aunque la cerámica perdía su valor de mercado, los productores la conservaban cuidadosamente porque adquirían un valor de “relleno”. Tanto a los alfareros, como a los constructores interesaba que no sufrieran daños, ya que su estructura era importante para el nuevo uso de soporte que adquirirían dentro de las bóvedas.</p>



<p>Una reflexión antropológica nos hace cuestionarnos sobre cómo también hay personas que sufren fracturas en su vida por fallos del sistema. Estas personas pierden su “valor de mercado” dentro de la lógica capitalista. Son condenadas a ser piezas de relleno, escondidas a la vista de la estética social, cumpliendo una función de soporte para que no se nos caiga el techo ni se nos hunda el suelo.</p>



<p>Traslado esta lectura al hecho migratorio. En este siglo XXI miles de personas se desplazan anualmente desde sus lugares de origen buscando oportunidades laborales. Salen de países que fueron colonizados y cuyos recursos naturales fueron y siguen siendo explotados por intereses extranjeros sin que ellos vean los beneficios. Gravando también sobre aquellos territorios daños ecológicos irreparables. Estas “fracturas”, estos “fallos de origen” expulsan a las personas de sus tierras, orillándolas a viajes que sirven de colador para que sólo lleguen los más fuertes o los que corran con suerte.</p>



<p>Convertidos en migrantes, llegan a los mal llamados países desarrollados para convertirse en esas piezas de cerámica que sirven para soportar las cargas pesadas de nuestras sociedades de consumo. Y aquí viven escondiéndose como jarros rotos por no tener papeles, pero llevando a cabo trabajos duros y mal pagados.</p>



<p>Cuando estas personas migradas consiguen un mínimo de ingresos, lo destinan a sus familias, aún a expensas de vivir en situaciones infrahumanas entre nosotros. Para ellas es más importante cumplir con este deber moral de ser proveedores, aunque descuiden su propia integridad.</p>



<p>Además de realidades como la migración, nuestras sociedades presentan muchas otras grietas. Es importante despertar una sensibilidad que se atreva a mirar a través de estas fracturas, que también son las nuestras. No hay sociedad perfecta, porque todo lo humano es falible. Y, porque es humano, es digno de ser mirado a los ojos y ser llamado por su nombre. Ninguna persona estamos aquí de relleno, aunque estemos pasando por algún proceso vital que comporte fracturas.</p>



<p>Javier Bustamante Enríquez</p>



<p>Poeta</p>



<p>Fuente: Ámbito de Investigación y Difusión María Corral</p>



<p></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Los movimientos Populares y León XIV</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/11/los-movimientos-populares-y-leon-xiv/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Nov 2025 17:37:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Hábitat]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
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					<description><![CDATA[Re-visitando la Doctrina Social de la Iglesia Sin pretensión de resumir, deseo con estas letras invitarles a leer el contundente mensaje del Papa León XIV a los movimientos populares durante el Quinto Encuentro internacional y la Peregrinación Jubilar, realizado recientemente en Roma, en el cual, además de reconocer el papel crucial de los movimientos populares en la búsqueda de la justicia y en la construcción de una sociedad más equitativa, manifestó su respaldo a “las luchas sociales por la tierra, el techo y el trabajo”, a los que llamó “derechos sagrados esenciales para la dignidad humana por los que vale la pena luchar”. El Pontífice criticó las injusticias, la desigualdad económica, la concentración de la riqueza y el poder, los efectos negativos de la crisis climática y el desarrollo tecnológico; destacó la necesidad de una nueva economía que priorice la dignidad humana y la justicia social, y que aborde las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad. Se refirió al trato inhumano a los migrantes y a la marginación de los mas pobres a quienes llamó: “campeones de la humanidad y testigos de la justicia”; alentó “su caminar juntos para seguir trabajando en la promoción de la solidaridad y la justicia social”, “Ustedes son los poetas de la solidaridad, son los que crean esperanza y unión en la diversidad”. «Los movimientos populares llenan el vacío creado por la falta de amor con el gran milagro de la solidaridad, fundada en el cuidado de los demás y en la reconciliación». Encontramos en el texto, referencias directas a las encíclicas de sus antecesores, a las cuales otorgó total vigencia. La Rerum novarum sobre la cuestión social y laboral, las Fratelli tutti y Sollicitudo rei sociales, centradas en la fraternidad y la solidaridad para resolver los problemas sociales y económicos y a la Laudato sí que aborda la protección de la creación y el cuidado del medio ambiente. Especial referencia hizo el Papa al documento Gaudium et spes del Concilio vaticano II sobre la relación de la iglesia con el mundo moderno: La Iglesia debe ser una institución que se acerca a los pobres y vulnerables, que apoye y acompañe a los movimientos populares y trabaje para promover su dignidad y bienestar. «Estoy con ustedes», «La Iglesia debe estar con ustedes: una Iglesia pobre para los pobres, una Iglesia que se arriesga, una Iglesia valiente, profética y alegre». Este compromiso expreso y manifiesto, nos convoca a mantenernos fieles al evangelio en el amor y a practicar la Doctrina Social de la Iglesia, acompañando&#160; a los más vulnerables y desvalidos. León XIV es un pontífice inserto en el mundo y comprometido en la búsqueda de soluciones a las problemáticas que viven y padecen las comunidades eclesiales del pueblo de Dios, en todo el mundo, dispuesto a denunciar las injusticias y anunciar el evangelio; un pastor dialogante que construye puentes, promueve la comprensión mutua y une esfuerzos entre diferentes sectores de la sociedad para abordar los desafíos globales y alcanzar la justicia y la dignidad humana. Rocío Jiménez B. Colombia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>                          <strong><em>Re-visitando la Doctrina Social de la Iglesia</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="750" height="421" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/cq5dam-thumbnail-cropped-de-HISPANIDAD.com_.jpeg" alt="" class="wp-image-5771" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/cq5dam-thumbnail-cropped-de-HISPANIDAD.com_.jpeg 750w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/11/cq5dam-thumbnail-cropped-de-HISPANIDAD.com_-300x168.jpeg 300w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto, Hispanidad.com</figcaption></figure>



<p>Sin pretensión de resumir, deseo con estas letras invitarles a leer el contundente <a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/october/documents/20251023-movimenti-popolari.html" data-type="link" data-id="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/october/documents/20251023-movimenti-popolari.html">mensaje del Papa León XIV a los movimientos populares</a> durante el Quinto Encuentro internacional y la Peregrinación Jubilar, realizado recientemente en Roma, en el cual, además de reconocer el papel crucial de los movimientos populares en la búsqueda de la justicia y en la construcción de una sociedad más equitativa, manifestó su respaldo a “las luchas sociales por la tierra, el techo y el trabajo”, a los que llamó “derechos sagrados esenciales para la dignidad humana por los que vale la pena luchar”.</p>



<p>El Pontífice criticó las injusticias, la desigualdad económica, la concentración de la riqueza y el poder, los efectos negativos de la crisis climática y el desarrollo tecnológico; destacó la necesidad de una nueva economía que priorice la dignidad humana y la justicia social, y que aborde las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad. Se refirió al trato inhumano a los migrantes y a la marginación de los mas pobres a quienes llamó: “campeones de la humanidad y testigos de la justicia”; alentó “su caminar juntos para seguir trabajando en la promoción de la solidaridad y la justicia social”, “Ustedes son los poetas de la solidaridad, son los que crean esperanza y unión en la diversidad”. «Los movimientos populares llenan el vacío creado por la falta de amor con el gran milagro de la solidaridad, fundada en el cuidado de los demás y en la reconciliación».</p>



<p>Encontramos en el texto, referencias directas a las encíclicas de sus antecesores, a las cuales otorgó total vigencia. La <em>Rerum novarum</em> sobre la cuestión social y laboral, las <em>Fratelli tutti</em> y <em>Sollicitudo rei sociales</em>, centradas en la fraternidad y la solidaridad para resolver los problemas sociales y económicos y a la <em>Laudato sí</em> que aborda la protección de la creación y el cuidado del medio ambiente.</p>



<p>Especial referencia hizo el Papa al documento <em>Gaudium et spes</em> del Concilio vaticano II sobre la relación de la iglesia con el mundo moderno: La Iglesia debe ser una institución que se acerca a los pobres y vulnerables, que apoye y acompañe a los movimientos populares y trabaje para promover su dignidad y bienestar. «Estoy con ustedes», «La Iglesia debe estar con ustedes: una Iglesia pobre para los pobres, una Iglesia que se arriesga, una Iglesia valiente, profética y alegre». Este compromiso expreso y manifiesto, nos convoca a mantenernos fieles al evangelio en el amor y a practicar la Doctrina Social de la Iglesia, acompañando&nbsp; a los más vulnerables y desvalidos.</p>



<p>León XIV es un pontífice inserto en el mundo y comprometido en la búsqueda de soluciones a las problemáticas que viven y padecen las comunidades eclesiales del pueblo de Dios, en todo el mundo, dispuesto a denunciar las injusticias y anunciar el evangelio; un pastor dialogante que construye puentes, promueve la comprensión mutua y une esfuerzos entre diferentes sectores de la sociedad para abordar los desafíos globales y alcanzar la justicia y la dignidad humana.</p>



<p>Rocío Jiménez B.</p>



<p>Colombia</p>



<p></p>



<p></p>
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