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	<title>convivencia archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>convivencia archivos - Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Se han repartido el mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Mar 2025 08:58:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
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					<description><![CDATA[La canción &#8216;Plus Rien Ne M&#8217;étonne&#8217; de Tiken Jah Fakoly es una crítica a la división geopolítica del mundo. Incluyendo la partición de África, que se efectuó por las potencias coloniales. Pienso que hoy, con la creciente desconfianza en los gobernantes de muchos países, lamentablemente podemos decir, en muchas partes, que “ya nada nos sorprende”. La canción nos ayuda a tomar conciencia de la necesidad de cambio ético en nuestros sistemas políticos. Las democracias tendrán que dar un salto cualitativo.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">La canción &#8216;Plus Rien Ne M&#8217;étonne&#8217; de Tiken Jah Fakoly es una crítica a la división geopolítica del mundo. Incluyendo la partición de África, que se efectuó por las potencias coloniales. Pienso que hoy, con la creciente desconfianza en los gobernantes de muchos países, lamentablemente podemos decir, en muchas partes, que “ya nada nos sorprende”. La canción nos ayuda a tomar conciencia de la necesidad de cambio ético en nuestros sistemas políticos. Las democracias tendrán que dar un salto cualitativo.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Se han repartido el mundo (Plus rien ne m&#039;étonne) - TIKEN JAH FAKOLY &amp; Le Grand Choral (2024)" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/ILVml115v7A?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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		<title>El silencio de la Vida</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/05/el-silencio-de-la-vida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 May 2024 21:35:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Caseidad y convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
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					<description><![CDATA[Hablamos “del arte”, pero no hay un solo arte, más bien personas que sienten arte y viven artísticamente. Y, quien vive así, extrae de la realidad, de la vida, de la Creación, la materia prima para transformarla en una expresión personal de su sentir. Esa vivencia artística es transformadora, tanto para quien la produce, como para quien la contempla. Dicha transformación puede ser creadora o destructora. De ahí que el arte pueda ser susceptible de ser instrumentalizado. El arte nos puede llevar al Cielo, entendido este como un estado de comunión con la Creación, donde lo temporal y lo sempiterno cohabitan porosamente. Pero también una instrumentalización del arte nos puede encerrar en nosotros mismos, aislándonos de la comunión con lo creado, produciendo sentimientos de temor y terror que devienen destructores. Una manera de conectar con la realidad y percibirla de manera artística es el silencio, muchas veces acompañado de soledad. La perspectiva que ofrecen estas coordenadas vitales (la de la soledad y el silencio), nos ayuda a descalzarnos de falsas percepciones de la realidad y sentir nuestra filiación con la vida, descubriéndonos seres felizmente vulnerables. El hábitat humano, las casas, los pueblos, las ciudades son una respuesta de la vulnerabilidad de nuestra especie. Construimos una casa para guarecernos del frío, del calor, para crear intimidad, para sentirnos seguros ante otros seres de nuestra especie y de otras especies. Estos hábitats, de los cuales se desprenden relaciones interpersonales que pueden desembocar en distanciamiento de la naturaleza, relaciones de poder y desigualdad, necesitan ser ajardinados, es decir, repoblados de naturaleza para impedir que la vulnerabilidad natural se convierta en una vulnerabilidad instrumentalizada. En este sentido, ajardinar la sociedad tiene que ver con propiciar condiciones de reconocimiento a la diversidad como un valor que aporta sinergia y nutrientes al crecimiento colectivo. Para llegar a la consciencia de unicidad propia y diversidad necesaria y reconocer que nacemos en la vulnerabilidad, el silencio es un medio propicio. Silencio no como mutismo o inactividad, sino como apertura y escucha desde todo el ser. Silencio como actitud de permeabilidad con la realidad de la cual formo parte. Silencio que habla de Vida. Javier Bustamante EnriquezNació en la Ciudad de México en 1973 y llegó a vivir a Catalunya en 1996. Hizo estudios de Psicología Social en la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha trabajado en la creación de textos literarios, poéticos y publicitarios, colaborando como articulista en medios digitales e impresos. Durante 26 años vivió en el antiguo monasterio Sant Jeroni de la Murtra, Badalona, colaborando en la gestión cultural y promoción de la soledad y el silencio. Actualmente colabora en un proyecto para personas sin techo en la ciudad de Badalona. También se forma continuamente en diversas disciplinas artísticas como la danza contemporánea, la encuadernación artesanal y más recientemente la cerámica. Ha publicado diversos poemarios y todo su trabajo literario lo recoge en la web: www.javierbustamante.info]]></description>
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<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="II Encuentro Teologico. Ajardinar el mundo. Repensar nuestras cosmovisiones" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/0N4FTjQiv6w?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Hablamos “del arte”, pero no hay un solo arte, más bien personas que sienten arte y viven artísticamente. Y, quien vive así, extrae de la realidad, de la vida, de la Creación, la materia prima para transformarla en una expresión personal de su sentir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa vivencia artística es transformadora, tanto para quien la produce, como para quien la contempla. Dicha transformación puede ser creadora o destructora. De ahí que el arte pueda ser susceptible de ser instrumentalizado. El arte nos puede llevar al Cielo, entendido este como un estado de comunión con la Creación, donde lo temporal y lo sempiterno cohabitan porosamente. Pero también una instrumentalización del arte nos puede encerrar en nosotros mismos, aislándonos de la comunión con lo creado, produciendo sentimientos de temor y terror que devienen destructores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una manera de conectar con la realidad y percibirla de manera artística es el silencio, muchas veces acompañado de soledad. La perspectiva que ofrecen estas coordenadas vitales (la de la soledad y el silencio), nos ayuda a descalzarnos de falsas percepciones de la realidad y sentir nuestra filiación con la vida, descubriéndonos seres felizmente vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hábitat humano, las casas, los pueblos, las ciudades son una respuesta de la vulnerabilidad de nuestra especie. Construimos una casa para guarecernos del frío, del calor, para crear intimidad, para sentirnos seguros ante otros seres de nuestra especie y de otras especies. Estos hábitats, de los cuales se desprenden relaciones interpersonales que pueden desembocar en distanciamiento de la naturaleza, relaciones de poder y desigualdad, necesitan ser ajardinados, es decir, repoblados de naturaleza para impedir que la vulnerabilidad natural se convierta en una vulnerabilidad instrumentalizada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este sentido, ajardinar la sociedad tiene que ver con propiciar condiciones de reconocimiento a la diversidad como un valor que aporta sinergia y nutrientes al crecimiento colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para llegar a la consciencia de unicidad propia y diversidad necesaria y reconocer que nacemos en la vulnerabilidad, el silencio es un medio propicio. Silencio no como mutismo o inactividad, sino como apertura y escucha desde todo el ser. Silencio como actitud de permeabilidad con la realidad de la cual formo parte. Silencio que habla de Vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Javier Bustamante Enriquez</strong><br>Nació en la Ciudad de México en 1973 y llegó a vivir a Catalunya en 1996. Hizo estudios de Psicología Social en la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha trabajado en la creación de textos literarios, poéticos y publicitarios, colaborando como articulista en medios digitales e impresos. Durante 26 años vivió en el antiguo monasterio Sant Jeroni de la Murtra, Badalona, colaborando en la gestión cultural y promoción de la soledad y el silencio. Actualmente colabora en un proyecto para personas sin techo en la ciudad de Badalona. También se forma continuamente en diversas disciplinas artísticas como la danza contemporánea, la encuadernación artesanal y más recientemente la cerámica. Ha publicado diversos poemarios y todo su trabajo literario lo recoge en la web: <a href="http://www.javierbustamante.info">www.javierbustamante.info</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Como hablar con otros que piensan distinto</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/10/como-hablar-con-otros-que-piensan-distinto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Colegiata Cielo en la Tierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Oct 2023 10:16:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[En este Ted Talk, que dura 15 minutos, Guadalupe Nogués nos recuerda la importancia de saber conversar. Recuperar nuestra capacidad de dialogar es esencial para una sana convivencia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En este Ted Talk, que dura 15 minutos, Guadalupe Nogués nos recuerda la importancia de saber conversar. Recuperar nuestra capacidad de dialogar es esencial para una sana convivencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Cómo hablar con otros que piensan distinto | Guadalupe Nogués | TEDxRiodelaPlata" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/ESwDIXXyh_Y?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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		<title>Cosas que no se olvidan</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/cosas-que-no-se-olvidan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Maria Aguilera]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Feb 2023 18:51:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Cosas que no se olvidan&#160;es el título de una de las películas del director de cine estadounidense Todd Solondz, conocido por sus sátiras oscuras y reflexivas sobre la sociedad. Transcribo una secuencia de la película: La escena muestra una típica familia de clase media americana dispuesta a compartir la cena. Uno de los hijos explica –para romper el ambiente de tensión que reina en la mesa, que en el instituto están estudiando el Holocausto. La madre se interesa por el tema y le pide al hijo que explique cuál es la opinión del profesor sobre el tema. El hijo explica que tienen que hacer una entrevista a algún superviviente de un campo de concentración; y pregunta a su padre si conoce alguno. La madre salta enseguida:–Tu abuelo es un superviviente.–¿Cómo el abuelo? Si él vino a América.–Bueno, vino a América huyendo de Hitler. Se salvó porque huyó. Si no hubiera huido, habría muerto en los campos de concentración, como su hermano y sus hijos. El hijo mayor, que todavía no ha abierto la boca dice:–¿Y él es un superviviente?–Sí, claro… tuvo que huir.–Superviviente habría sido el tío que fue al campo de concentración si hubiera salido con vida.–… Tu abuelo, y nosotros… todos somos supervivientes… Silencio. Ambiente tenso. El hijo mayor dice:–Pero, si Hitler no hubiera perseguido a los judíos, el abuelo no hubiera huido a América, y tú no hubieras conocido a papá…–Si no es por Hitler… ¡yo no nazco! El padre, atónito, lo echa de la mesa:–¡Vete! ¡Vete! ¡¡Fuera de la mesa!! (Tellingstories. Director: Todd Solondz. EEUU, 2001). Lo miremos desde el ángulo que lo miremos, somos históricos: somos seres que, para haber empezado a ser, hemos dependido de la historia. Como apunta Alfredo Rubio, co-autor de la&#160;Carta de la Paz dirigida a la ONU, “cualquier cosa distinta de las que incidieron en nuestro origen habría ocasionado que no existiéramos”. Esta evidencia, que se nos muestra tan clara y diáfana, para el padre de este adolescente, le supone un puñetazo de tal calibre que lo único que atina a decir es: “¡Vete! ¡Fuera de la mesa!”. Otra película, la&#160;Dama de Oro (Woman in gold. Director: Simon Curtis. UK, 2015), toca el tema de la Historia y la Memoria sobre el Holocausto a partir de los descendientes de supervivientes, aunque desde otro ángulo complementario: en este caso una anciana judía que vive en Los Ángeles reclama al estado austríaco la devolución del retrato de su tía judía Adèle Bloch-Bauer, pintado por Gustav Klimt y robado por el régimen nazi en Viena: en una escena que transcurre también en una mesa, en este caso en una mesa del proceso de mediación entre la anciana sobrina y el representante del estado austríaco, la reclamante le llega a decir al representante estatal que está dispuesta a renunciar a la propiedad del cuadro si el representante estatal reconoce el mal histórico causado a su familia y a los ciudadanos austríacos causado por el régimen nazi y las complicidades del estado austríaco con el nazismo antes y durante la segunda guerra mundial. Ante el intercambio de palabras sobre la historia y la memoria el resultado acaba siendo el mismo: ante la negativa del representante austríaco la anciana se siente expulsada de la mesa y acaba el proceso de mediación. La&#160;Carta de la Paz dirigida a la ONU, en su punto IV, señala que «es fructuoso conocer la Historia lo más posible. Pero vemos que no podemos volverla hacia atrás. Vemos, también, que si la Historia hubiera sido distinta -mejor o peor-, el devenir habría sido diferente. Se habrían producido a lo largo de los tiempos otros encuentros, otros enlaces; habrían nacido otras personas, nosotros no. Ninguno de los que hoy tenemos el tesoro de existir, existiríamos». Esto no quiere insinuar en absoluto que los males desencadenados por nuestros antepasados no fueran realmente males. Los censuramos, repudiamos y no hemos de querer repetirlos. La sorpresa de existir facilitará que los presentes nos esforcemos con alegría para arreglar las consecuencias actuales de los males anteriores a nosotros. Si descubrimos la existencia como el mayor bien que poseemos –pues sin ella no puede darse ningún otro bien posible como la vida, el amor, la amistad, la libertad, la paz…–, y aceptamos que somos seres históricos, fruto de esta historia concreta, tal y como pasó y no otra… estaremos inmunizados contra cualquier resentimiento histórico que pudiera colarse al hacer un mal uso o abuso de la memoria [histórica]. Entonces, desearemos que nos muestren y enseñen nuestra historia de la manera más objetiva posible. La historia familiar, grupal, colectiva, nacional… los aciertos, errores, incluso las maldades y las injusticias… todo toma otro cariz cuando uno cae en la cuenta que sólo esta historia –y no otra– posibilitó mi existencia. Y, al mismo tiempo, con la certeza que no podemos cambiar los hechos históricos y centrados en el hoy podemos tomar conciencia de las potencialidades del presente: reconocer el mal causado tanto a nivel individual como del tejido social y explorar vías de reparación moral y material no cambian los hechos históricos pero pueden diluir resentimientos y cambiar creativamente el presente y, sobre todo, transformar a personas y pueblos para una convivencia más fértil y madura. La revalorización y el reconocimiento de las personas y los colectivos aparecen como ejes claves para enfrentar juntos y transformarse juntos en la gestión –en tiempo presente– de los hechos conflictivos, violentos o dañosos del pasado, como destacan reconocidos estudiosos de conflictos y de la mediación transformativa como Bush y Folguer (Barush Bush, R.A. y Folger, J.P.&#160;La promesa de mediación: cómo afrontar el conflicto a través del fortalecimiento propio y el reconocimiento de los otros.&#160;Editorial Granica, 1993). Hoy en día, ya nadie niega que es bueno y necesario conocer la Historia. Pero no por eso, tenemos que dejar de precavernos sobre los abusos que de ella se puedan hacer. Tzvetan Todorov, dice que estamos en una época en que los occidentales, y más concretamente los europeos, parecemos obsesionados por el culto a la]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="620" height="867" data-id="3534" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/cosas-que-no-se-olvidan-RE.jpg" alt="" class="wp-image-3534" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/cosas-que-no-se-olvidan-RE.jpg 620w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/cosas-que-no-se-olvidan-RE-215x300.jpg 215w" sizes="auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Cartelera de la pelicula</figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Cosas que no se olvidan</em>&nbsp;es el título de una de las películas del director de cine estadounidense Todd Solondz, conocido por sus sátiras oscuras y reflexivas sobre la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Transcribo una secuencia de la película: La escena muestra una típica familia de clase media americana dispuesta a compartir la cena. Uno de los hijos explica –para romper el ambiente de tensión que reina en la mesa, que en el instituto están estudiando el Holocausto. La madre se interesa por el tema y le pide al hijo que explique cuál es la opinión del profesor sobre el tema. El hijo explica que tienen que hacer una entrevista a algún superviviente de un campo de concentración; y pregunta a su padre si conoce alguno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La madre salta enseguida:<br>–Tu abuelo es un superviviente.<br>–¿Cómo el abuelo? Si él vino a América.<br>–Bueno, vino a América huyendo de Hitler. Se salvó porque huyó. Si no hubiera huido, habría muerto en los campos de concentración, como su hermano y sus hijos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hijo mayor, que todavía no ha abierto la boca dice:<br>–¿Y él es un superviviente?<br>–Sí, claro… tuvo que huir.<br>–Superviviente habría sido el tío que fue al campo de concentración si hubiera salido con vida.<br>–… Tu abuelo, y nosotros… todos somos supervivientes…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Silencio. Ambiente tenso. El hijo mayor dice:<br>–Pero, si Hitler no hubiera perseguido a los judíos, el abuelo no hubiera huido a América, y tú no hubieras conocido a papá…<br>–Si no es por Hitler… ¡yo no nazco!</p>



<p class="wp-block-paragraph">El padre, atónito, lo echa de la mesa:<br>–¡Vete! ¡Vete! ¡¡Fuera de la mesa!! (<em>Tellingstories</em>. Director: Todd Solondz. EEUU, 2001).</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo miremos desde el ángulo que lo miremos, somos históricos: somos seres que, para haber empezado a ser, hemos dependido de la historia. Como apunta Alfredo Rubio, co-autor de la&nbsp;<em>Carta de la Paz dirigida a la ONU</em>, “cualquier cosa distinta de las que incidieron en nuestro origen habría ocasionado que no existiéramos”. Esta evidencia, que se nos muestra tan clara y diáfana, para el padre de este adolescente, le supone un puñetazo de tal calibre que lo único que atina a decir es: “¡Vete! ¡Fuera de la mesa!”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra película, la&nbsp;<em>Dama de Oro (Woman in gold</em>. Director: Simon Curtis. UK, 2015), toca el tema de la Historia y la Memoria sobre el Holocausto a partir de los descendientes de supervivientes, aunque desde otro ángulo complementario: en este caso una anciana judía que vive en Los Ángeles reclama al estado austríaco la devolución del retrato de su tía judía Adèle Bloch-Bauer, pintado por Gustav Klimt y robado por el régimen nazi en Viena: en una escena que transcurre también en una mesa, en este caso en una mesa del proceso de mediación entre la anciana sobrina y el representante del estado austríaco, la reclamante le llega a decir al representante estatal que está dispuesta a renunciar a la propiedad del cuadro si el representante estatal reconoce el mal histórico causado a su familia y a los ciudadanos austríacos causado por el régimen nazi y las complicidades del estado austríaco con el nazismo antes y durante la segunda guerra mundial. Ante el intercambio de palabras sobre la historia y la memoria el resultado acaba siendo el mismo: ante la negativa del representante austríaco la anciana se siente expulsada de la mesa y acaba el proceso de mediación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<em><a href="http://cartadelapaz.org/el-texto/">Carta de la Paz dirigida a la ONU</a></em>, en su punto IV, señala que «es fructuoso conocer la Historia lo más posible. Pero vemos que no podemos volverla hacia atrás. Vemos, también, que si la Historia hubiera sido distinta -mejor o peor-, el devenir habría sido diferente. Se habrían producido a lo largo de los tiempos otros encuentros, otros enlaces; habrían nacido otras personas, nosotros no. Ninguno de los que hoy tenemos el tesoro de existir, existiríamos». Esto no quiere insinuar en absoluto que los males desencadenados por nuestros antepasados no fueran realmente males. Los censuramos, repudiamos y no hemos de querer repetirlos. La sorpresa de existir facilitará que los presentes nos esforcemos con alegría para arreglar las consecuencias actuales de los males anteriores a nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si descubrimos la existencia como el mayor bien que poseemos –pues sin ella no puede darse ningún otro bien posible como la vida, el amor, la amistad, la libertad, la paz…–, y aceptamos que somos seres históricos, fruto de esta historia concreta, tal y como pasó y no otra… estaremos inmunizados contra cualquier resentimiento histórico que pudiera colarse al hacer un mal uso o abuso de la memoria [histórica]. Entonces, desearemos que nos muestren y enseñen nuestra historia de la manera más objetiva posible. La historia familiar, grupal, colectiva, nacional… los aciertos, errores, incluso las maldades y las injusticias… todo toma otro cariz cuando uno cae en la cuenta que sólo esta historia –y no otra– posibilitó mi existencia. Y, al mismo tiempo, con la certeza que no podemos cambiar los hechos históricos y centrados en el hoy podemos tomar conciencia de las potencialidades del presente: reconocer el mal causado tanto a nivel individual como del tejido social y explorar vías de reparación moral y material no cambian los hechos históricos pero pueden diluir resentimientos y cambiar creativamente el presente y, sobre todo, transformar a personas y pueblos para una convivencia más fértil y madura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La revalorización y el reconocimiento de las personas y los colectivos aparecen como ejes claves para enfrentar juntos y transformarse juntos en la gestión –en tiempo presente– de los hechos conflictivos, violentos o dañosos del pasado, como destacan reconocidos estudiosos de conflictos y de la mediación transformativa como Bush y Folguer (Barush Bush, R.A. y Folger, J.P.&nbsp;<em>La promesa de mediación: cómo afrontar el conflicto a través del fortalecimiento propio y el reconocimiento de los otros.</em>&nbsp;Editorial Granica, 1993).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy en día, ya nadie niega que es bueno y necesario conocer la Historia. Pero no por eso, tenemos que dejar de precavernos sobre los abusos que de ella se puedan hacer. Tzvetan Todorov, dice que estamos en una época en que los occidentales, y más concretamente los europeos, parecemos obsesionados por el culto a la memoria. Señala que, aunque hay que procurar que el recuerdo se mantenga vivo, la sacralización de la memoria es algo discutible. Debemos permanecer alerta para que nada pueda apartarnos del presente, y también para que el futuro no se nos escape de las manos (Todorov, T.&nbsp;<em>Los abusos de la memoria.</em>&nbsp;Paidós , 2000).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro autor contemporáneo, el historiador francés Jacques Le Goff, reconocido medievalista y de gran trayectoria interdisciplinar, nos recuerda que: La memoria intenta preservar el pasado sólo para que le sea útil al presente y a los tiempos venideros. Procuremos que la memoria colectiva sirva para la liberación de los hombres y no para su sometimiento (Le Goff, Jacques. (1988)&nbsp;<em>Histoire et mémoire.</em>&nbsp;Paris: Gallimard).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un momento como el actual en que en tantos lugares del mundo se están desarrollando leyes para la recuperación de la memoria histórica, esta evidencia que señala la Carta de la Paz en su punto IV, es el marco por donde podemos recuperar la historia, estudiarla, profundizar en ella, pero “vacunados” de todo resentimiento histórico que nos ciegue y aparte de nuestra finalidad primordial, tal como señalan Todorof y Le Goff: el presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>María AGUILERA / Jordi PALOU-LOVERDOS</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: http://www.revistare.com/2018/12/cosas-que-no-se-olvidan/</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Hacia una cultura de los cuidados</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/hacia-una-cultura-de-los-cuidados/</link>
					<comments>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/hacia-una-cultura-de-los-cuidados/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Remedios Ortiz Jurado]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 06:27:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Caseidad y convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
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		<category><![CDATA[intergeneracional]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy, las personas mayores (65 años o más) constituyen el grupo de edad que crece más rápido en el mundo. Según la ONU, globalmente y por primera vez en 2018,&#160;las personas mayores superaron en número a la de los niños menores de 5 años, y para 2050 el número de personas mayores superará al de adolescentes y jóvenes (entre los 15 y los 24 años). Algunas regiones, como Europa y Asia Oriental, ya se enfrentan a un reto considerable a la hora de apoyar y atender a esas personas. A medida que la&#160;esperanza de vida&#160;sigue&#160;aumentando, puede que&#160;el papel&#160;de las personas&#160;mayores&#160;en las sociedades y las economías&#160;sea más importante. Debemos adaptar los sistemas de educación, atención sanitaria y protección social para proporcionar una red de protección social a este grupo etario cada vez mayor. Los&#160;modelos de cuidados&#160;han ido evolucionando desde una atención&#160;centrada en el seno de la familia, en la que las personas cuidadoras principalmente eran mujeres, a una&#160;socialización de los cuidados&#160;en la que la&#160;institucionalización&#160;es el recurso más habitual ante la&#160;pérdida de autonomía&#160;de una parte y la dificultad del entorno familiar para&#160;compatibilizar&#160;la atención y cuidados necesarios, con otras realidades familiares o profesionales.&#160; En un estudio realizado hace unos años por el Programa de mayores de la Obra Social de la Caixa, se concluía que&#160;la mitad de los ancianos encuestados&#160;expresaban el deseo de&#160;continuar en su domicilio&#160;en el caso de requerir cuidados.&#160; Además, es elocuente la experiencia vivida&#160;durante la pandemia&#160;de coronavirus en tantas&#160;residencias de ancianos, donde la concentración en el mismo lugar de tantas personas frágiles y la dificultad para atenderlas por falta de medios humanos y materiales, generó&#160;situaciones muy difíciles&#160;de gestionar, a&#160;pesar de la abnegación&#160;y el buen hacer de muchos&#160;profesionales&#160;dedicados a la asistencia.&#160; Este nuevo escenario ha hecho más visibles las&#160;carencias&#160;en el modelo de cuidados y el grave problema de salud pública que supone. Parece necesario y deseable avanzar en una reflexión que configure&#160;un nuevo paradigma&#160;en el&#160;modo de convivir entre las distintas generaciones, dando prioridad a los&#160;más vulnerables. Posiblemente se trate de&#160;un giro copernicano, que como en el caso de aquellos descubrimientos científicos de Copérnico&#160;revolucionaron&#160;el modo de entender los movimientos de los astros en el siglo XIV, en nuestro tiempo los acontecimientos vividos nos proponen un&#160;cambio en la mirada, tomarse tiempo para identificar las inercias que hasta ahora nos han guiado y reconsiderar los&#160;nuevos caminos a transitar.&#160;&#160; Entender que la experiencia de los cuidados se desarrolla en un contexto de&#160;interdependencia, de&#160;realidad compartida&#160;en la que, por&#160;ambas partes, personas que precisan cuidados y personas que cuidan, se ha de replantear la autonomía y el devenir cotidiano de cada una de ellas y de todas en su conjunto.&#160; Un salto cualitativo hacia la cultura del cuidado Se necesita un&#160;giro copernicano&#160;a partir de una&#160;mirada innovadora&#160;en la gestión del&#160;tiempo, de los&#160;espacios, de los&#160;estilos de vida. Veamos por ejemplo cómo: Necesitamos avanzar hacia una&#160;cultura de los cuidados, comenzando desde la infancia en las familias y en los centros educativos; promover el&#160;acercamiento intergeneracional&#160;que permita entender nuestra vejez, a la que posiblemente llegaremos. Promover más visibilidad en los medios de iniciativas que acerquen y permitan conocer mejor la diversidad contenida en esta etapa vital y los valores que ofrece.&#160; La vejez es nuestra vejez, la de cada persona que ya llevamos dentro el anciano o anciana que posiblemente llegaremos a ser. Reconozcamos el giro copernicano para caminar hacia una sociedad en donde&#160;nadie sobra;&#160;todos sumamos.&#160; Remedios ORTIZ JURADO Fuente: https://www.revistare.com/2022/04/hacia-una-cultura-de-los-cuidados/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/15.jpg" alt="" class="wp-image-2297" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/15.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/15-300x169.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/15-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, las personas mayores (65 años o más) constituyen el grupo de edad que crece más rápido en el mundo. Según la ONU, globalmente y por primera vez en 2018,&nbsp;las personas mayores superaron en número a la de los niños menores de 5 años, y para 2050 el número de personas mayores superará al de adolescentes y jóvenes (entre los 15 y los 24 años). Algunas regiones, como Europa y Asia Oriental, ya se enfrentan a un reto considerable a la hora de apoyar y atender a esas personas. A medida que la&nbsp;esperanza de vida&nbsp;sigue&nbsp;aumentando, puede que&nbsp;el papel&nbsp;de las personas&nbsp;mayores&nbsp;en las sociedades y las economías&nbsp;sea más importante. Debemos adaptar los sistemas de educación, atención sanitaria y protección social para proporcionar una red de protección social a este grupo etario cada vez mayor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los&nbsp;modelos de cuidados&nbsp;han ido evolucionando desde una atención&nbsp;centrada en el seno de la familia, en la que las personas cuidadoras principalmente eran mujeres, a una&nbsp;socialización de los cuidados&nbsp;en la que la&nbsp;institucionalización&nbsp;es el recurso más habitual ante la&nbsp;pérdida de autonomía&nbsp;de una parte y la dificultad del entorno familiar para&nbsp;compatibilizar&nbsp;la atención y cuidados necesarios, con otras realidades familiares o profesionales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un estudio realizado hace unos años por el Programa de mayores de la Obra Social de la Caixa, se concluía que&nbsp;la mitad de los ancianos encuestados&nbsp;expresaban el deseo de&nbsp;continuar en su domicilio&nbsp;en el caso de requerir cuidados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, es elocuente la experiencia vivida&nbsp;durante la pandemia&nbsp;de coronavirus en tantas&nbsp;residencias de ancianos, donde la concentración en el mismo lugar de tantas personas frágiles y la dificultad para atenderlas por falta de medios humanos y materiales, generó&nbsp;situaciones muy difíciles&nbsp;de gestionar, a&nbsp;pesar de la abnegación&nbsp;y el buen hacer de muchos&nbsp;profesionales&nbsp;dedicados a la asistencia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este nuevo escenario ha hecho más visibles las&nbsp;carencias&nbsp;en el modelo de cuidados y el grave problema de salud pública que supone. Parece necesario y deseable avanzar en una reflexión que configure&nbsp;un nuevo paradigma&nbsp;en el&nbsp;modo de convivir entre las distintas generaciones, dando prioridad a los&nbsp;más vulnerables. Posiblemente se trate de&nbsp;un giro copernicano, que como en el caso de aquellos descubrimientos científicos de Copérnico&nbsp;revolucionaron&nbsp;el modo de entender los movimientos de los astros en el siglo XIV, en nuestro tiempo los acontecimientos vividos nos proponen un&nbsp;cambio en la mirada, tomarse tiempo para identificar las inercias que hasta ahora nos han guiado y reconsiderar los&nbsp;nuevos caminos a transitar.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entender que la experiencia de los cuidados se desarrolla en un contexto de&nbsp;interdependencia, de&nbsp;realidad compartida&nbsp;en la que, por&nbsp;ambas partes, personas que precisan cuidados y personas que cuidan, se ha de replantear la autonomía y el devenir cotidiano de cada una de ellas y de todas en su conjunto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un salto cualitativo hacia la cultura del cuidado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se necesita un&nbsp;giro copernicano&nbsp;a partir de una&nbsp;mirada innovadora&nbsp;en la gestión del&nbsp;tiempo, de los&nbsp;espacios, de los&nbsp;estilos de vida. Veamos por ejemplo cómo:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Tiempos con&nbsp;ritmos menos acelerados, más armónicos que favorezcan la&nbsp;conciliación laboral&nbsp;y familiar; tiempos que propicien la&nbsp;promoción profesional&nbsp;a la vez que favorezcan el&nbsp;desarrollo personal&nbsp;tratando de minimizar las renuncias; tiempos para la&nbsp;convivencia intergeneracional&nbsp;que favorezcan el intercambio de experiencias y propicien la aproximación sin reparo,&nbsp;sin miedo a lo frágil, a lo débil, a lo sufriente.</li>



<li>Repensar los&nbsp;espacios: el diseño de las viviendas donde puedan convivir varias generaciones; adaptar las ciudades, los espacios abiertos, facilitar la accesibilidad a los desplazamientos en las ciudades y en los ámbitos rurales</li>



<li>Ahondar en el&nbsp;sentido y propósito de la vejez&nbsp;es una de las tareas pendientes de la sociedad actual, al menos en Occidente, donde se valora sobre todo la niñez y la juventud por lo que muestran de esperanza, de proyectos, de sueños. Pero la vejez&nbsp;no puede no tener sentido. El&nbsp;miedo&nbsp;o el reparo a traspasar esa superficie de arrugas, de lentitud, de limitaciones físicas, nos&nbsp;impide&nbsp;descubrir y&nbsp;extraer los tesoros escondidos, ignotos que posiblemente no sabríamos utilizarlos por su novedad, porque son valores de futuro que nos interpelan y aún no comprendemos su significado o éstos nos invitan a cambios profundos que demandan un enorme esfuerzo social.&nbsp;&nbsp;</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos avanzar hacia una&nbsp;cultura de los cuidados, comenzando desde la infancia en las familias y en los centros educativos; promover el&nbsp;acercamiento intergeneracional&nbsp;que permita entender nuestra vejez, a la que posiblemente llegaremos. Promover más visibilidad en los medios de iniciativas que acerquen y permitan conocer mejor la diversidad contenida en esta etapa vital y los valores que ofrece.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vejez es nuestra vejez, la de cada persona que ya llevamos dentro el anciano o anciana que posiblemente llegaremos a ser. Reconozcamos el giro copernicano para caminar hacia una sociedad en donde&nbsp;nadie sobra;&nbsp;todos sumamos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Remedios ORTIZ JURADO</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://www.revistare.com/2022/04/hacia-una-cultura-de-los-cuidados/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.revistare.com/2022/04/hacia-una-cultura-de-los-cuidados/</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Artesana de paz</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/artesana-de-paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Feb 2023 18:17:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[persona]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/Cada-persona-tiene-una-manera-unica-de-ser-artesana-de-paz-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-3194" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/Cada-persona-tiene-una-manera-unica-de-ser-artesana-de-paz-1024x1024.png 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/Cada-persona-tiene-una-manera-unica-de-ser-artesana-de-paz-300x300.png 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/Cada-persona-tiene-una-manera-unica-de-ser-artesana-de-paz-150x150.png 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/Cada-persona-tiene-una-manera-unica-de-ser-artesana-de-paz-768x768.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/Cada-persona-tiene-una-manera-unica-de-ser-artesana-de-paz.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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		<item>
		<title>El arte de preguntar en los procesos de mediación</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/el-arte-de-preguntar-en-los-procesos-de-mediacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marinés Suares]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Feb 2023 08:57:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[La técnica o intervención más usada por los mediadores en los procesos de mediación es la pregunta. Una de las razones fundamentales para su utilización es que genera protagonismo. Los mediadores no podemos dar consejos ni realizar propuestas (como lo hacen los conciliadores), y sólo en casos muy especiales podemos formular alguna sugerencia. Por ello el modo afirmativo es poco utilizado por los buenos mediadores. Nuestra tarea específica consiste en ayudar a los participantes de la mediación a reflexionar, ya sea sobre: el problema, los objetivos futuros que quieren alcanzar, la relación que tienen y la que desean tener con la otra parte, así como sobre los llamados «intereses propios» y los de la otra parte, a efectos que puedan tomar decisiones que les permitan salir de la situación conflictiva. Para poder realizar esta tarea es preciso que previamente «comprendamos» el punto de vista de los participantes. Dado que nuestra función no es juzgar, en la mediación no buscamos la verdad de los hechos o acontecimientos. Por esto la forma de preguntar en mediación es diferente de la que se utiliza en otras profesiones. Los mediadores no indagamos, repito, preguntamos para comprender y generar reflexiones. El arte de preguntar se basa en la posibilidad de escuchar y observar. El mediador debe estar sumamente atento a lo que dicen y cómo lo dicen, es decir a los componentes digitales —las palabras— y los componentes analógicos —comúnmente denominados no verbales— de la comunicación. Además es necesario también tener en cuenta el momento del proceso, ya que la misma pregunta puede resultar muy operativa al comienzo de la mediación y ser contraproducente si se realiza en la etapa final de la misma. Al comienzo de la mediación, los mediadores tenemos la intención de&#160;explorar&#160;la perspectiva de cada una de las partes. No deseamos producir modificaciones sino solamente comprender. Para ello utilizamos preguntas&#160;cerradas&#160;(que deben ser contestadas por sí o por no),&#160;abiertas&#160;(que tienen infinitas respuestas) y&#160;aclaratorias. Desde mi perspectiva es sumamente importante que el mediador «comprenda» la narrativa de cada uno de los participantes. Entiendo por comprender, no sólo entender con la razón lo que le están contando, sino también con el corazón. Esto ha dado lugar a las preguntas&#160;aclaratorias, que tienen como objetivo no dar por supuesto nada sino incentivar a las personas para que se expliquen con la mayor claridad posible. Para ello es preciso que nos centremos en las «palabras clave»: las negaciones, generalizaciones, ausencia de sujeto de la enunciación, ambigüedades, etcétera, y también en los cambios de la comunicación no verbal y en los dobles mensajes. Las aclaraciones que nos dan los mediados como respuesta a estas preguntas no sólo son válidas para que los comprendamos, sino que además, y quizá esto sea lo más importante, permite que la otra parte logre la comprensión del punto de vista de quien está hablando. Cuando este objetivo ha sido alcanzado, los mediadores realizamos nuevas preguntas pero nuestra intención en este momento es producir&#160;transformaciones&#160;a partir de las reflexiones que las preguntas generan. Con este objetivo utilizamos preguntas circulares, hipotéticas y reflexivas. Las preguntas circulares, fundamentalmente las llamadas «preguntas circulares de personajes»&#160;son sumamente útiles. Si bien ellas provienen del modelo narrativo, han resultado muy operativas también para el modelo tradicional de Harvard, cuando los mediadores que siguen este modelo necesitan que una de las partes reflexione sobre los intereses, opciones, criterios objetivos y M.A.A.N.&#160;(Mejor Alternativa al Acuerdo Negociado)&#160;de la otra parte. Si bien el formato típico de estas preguntas es «¿Qué piensa Ud., qué piensa él?», pueden realizarse diversas combinaciones no sólo con el «pensar» sino también con el hacer, sentir y decir, por ejemplo «¿Qué cree que&#160;haría&#160;él si Ud. le&#160;dice&#160;que no acepta esta propuesta?» La respuesta a esta pregunta lleva a que la parte piense en cuál es el M.A.A.N. del otro, sin necesidad de que conozca qué es lo que conceptualizamos con este concepto. El gran valor de este tipo de preguntas es que a quien se les realizan no puede contestarla en automático desde sí mismo, sino que es preciso que se ponga en los «zapatos del otro», y desde ese lugar las responda. No obstante la gran utilidad de las mismas, también presentan algunas dificultades, no sólo en su construcción, sino fundamentalmente para quien debe responderla, ya que exigen un alto grado de abstracción y un descentramiento de uno mismo para poder contestarla. O sea, las personas con un bajo nivel abstracción y aquéllas muy narcisistas, tienen dificultades a la hora de elaborar la respuesta. Las preguntas&#160;hipotéticas&#160;se utilizan fundamentalmente en el momento en el cual se están explorando las alternativas y opciones generadas en el proceso. Su utilidad radica en generar escenarios futuros posibles en los cuales el cumplimiento de lo propuesto puede generar dificultades y hacer que el acuerdo no sea sustentable. Son muy utilizadas cuando los mediadores actúan como «abogado del diablo» o «agentes de la realidad». Y por último, las preguntas&#160;reflexivas, son aquellas que los mediadores realizamos con el objetivo de producir reflexiones y las partes reflexionan. Esta clasificación es sólo a efectos didácticos ya que, si tenemos en cuenta que la pregunta-respuesta es la unidad comunicacional que he denominado&#160;pregunder&#160;(preguntar-responder), la pregunta es sólo una parte de esta unidad, la cual únicamente se completa con la respuesta del mediado. Esto lleva a que muchas veces en el hecho viviente de la mediación, uno realiza una pregunta aclaratoria, con el objetivo de explorar, y el participante con su respuesta la convierte en una transformadora, ya que le genera una reflexión sobre algún punto que él no había tenido en cuenta. Hay un principio básico que debemos respetar en nuestra calidad de mediadores: Siempre es necesario esperar la respuesta. Porque solamente a partir de ella podremos formular la siguiente pregunta. De este principio básico se desprende un corolario, también fundamental: sólo debemos realizar una pregunta por vez, pues cuando realizamos dos o tres preguntas seguidas generalmente los participantes responden a la última pregunta y muchas veces los mediadores creemos que nos han contestado las anteriores. Si queremos preguntar como mediadores]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="960" height="369" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/el-arte-de-preguntar-pixabay.jpg" alt="" class="wp-image-3159" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/el-arte-de-preguntar-pixabay.jpg 960w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/el-arte-de-preguntar-pixabay-300x115.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/el-arte-de-preguntar-pixabay-768x295.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La técnica o intervención más usada por los mediadores en los procesos de mediación es la pregunta. Una de las razones fundamentales para su utilización es que genera protagonismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los mediadores no podemos dar consejos ni realizar propuestas (como lo hacen los conciliadores), y sólo en casos muy especiales podemos formular alguna sugerencia. Por ello el modo afirmativo es poco utilizado por los buenos mediadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra tarea específica consiste en ayudar a los participantes de la mediación a reflexionar, ya sea sobre: el problema, los objetivos futuros que quieren alcanzar, la relación que tienen y la que desean tener con la otra parte, así como sobre los llamados «intereses propios» y los de la otra parte, a efectos que puedan tomar decisiones que les permitan salir de la situación conflictiva. Para poder realizar esta tarea es preciso que previamente «comprendamos» el punto de vista de los participantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dado que nuestra función no es juzgar, en la mediación no buscamos la verdad de los hechos o acontecimientos. Por esto la forma de preguntar en mediación es diferente de la que se utiliza en otras profesiones. Los mediadores no indagamos, repito, preguntamos para comprender y generar reflexiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arte de preguntar se basa en la posibilidad de escuchar y observar. El mediador debe estar sumamente atento a lo que dicen y cómo lo dicen, es decir a los componentes digitales —las palabras— y los componentes analógicos —comúnmente denominados no verbales— de la comunicación. Además es necesario también tener en cuenta el momento del proceso, ya que la misma pregunta puede resultar muy operativa al comienzo de la mediación y ser contraproducente si se realiza en la etapa final de la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al comienzo de la mediación, los mediadores tenemos la intención de&nbsp;<em>explorar</em>&nbsp;la perspectiva de cada una de las partes. No deseamos producir modificaciones sino solamente comprender. Para ello utilizamos preguntas&nbsp;<em>cerradas</em>&nbsp;(que deben ser contestadas por sí o por no),&nbsp;<em>abiertas</em>&nbsp;(que tienen infinitas respuestas) y&nbsp;<em>aclaratorias</em>. Desde mi perspectiva es sumamente importante que el mediador «comprenda» la narrativa de cada uno de los participantes. Entiendo por comprender, no sólo entender con la razón lo que le están contando, sino también con el corazón. Esto ha dado lugar a las preguntas&nbsp;<em>aclaratorias</em>, que tienen como objetivo no dar por supuesto nada sino incentivar a las personas para que se expliquen con la mayor claridad posible. Para ello es preciso que nos centremos en las «palabras clave»: las negaciones, generalizaciones, ausencia de sujeto de la enunciación, ambigüedades, etcétera, y también en los cambios de la comunicación no verbal y en los dobles mensajes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las aclaraciones que nos dan los mediados como respuesta a estas preguntas no sólo son válidas para que los comprendamos, sino que además, y quizá esto sea lo más importante, permite que la otra parte logre la comprensión del punto de vista de quien está hablando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando este objetivo ha sido alcanzado, los mediadores realizamos nuevas preguntas pero nuestra intención en este momento es producir&nbsp;<em>transformaciones</em>&nbsp;a partir de las reflexiones que las preguntas generan. Con este objetivo utilizamos preguntas circulares, hipotéticas y reflexivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las preguntas circulares, fundamentalmente las llamadas «<em>preguntas circulares de personajes»</em>&nbsp;son sumamente útiles. Si bien ellas provienen del modelo narrativo, han resultado muy operativas también para el modelo tradicional de Harvard, cuando los mediadores que siguen este modelo necesitan que una de las partes reflexione sobre los intereses, opciones, criterios objetivos y M.A.A.N.&nbsp;<em>(Mejor Alternativa al Acuerdo Negociado)</em>&nbsp;de la otra parte. Si bien el formato típico de estas preguntas es «¿Qué piensa Ud., qué piensa él?», pueden realizarse diversas combinaciones no sólo con el «pensar» sino también con el hacer, sentir y decir, por ejemplo «¿Qué cree que&nbsp;<em>haría</em>&nbsp;él si Ud. le&nbsp;<em>dice</em>&nbsp;que no acepta esta propuesta?» La respuesta a esta pregunta lleva a que la parte piense en cuál es el M.A.A.N. del otro, sin necesidad de que conozca qué es lo que conceptualizamos con este concepto. El gran valor de este tipo de preguntas es que a quien se les realizan no puede contestarla en automático desde sí mismo, sino que es preciso que se ponga en los «zapatos del otro», y desde ese lugar las responda. No obstante la gran utilidad de las mismas, también presentan algunas dificultades, no sólo en su construcción, sino fundamentalmente para quien debe responderla, ya que exigen un alto grado de abstracción y un descentramiento de uno mismo para poder contestarla. O sea, las personas con un bajo nivel abstracción y aquéllas muy narcisistas, tienen dificultades a la hora de elaborar la respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las preguntas&nbsp;<em>hipotéticas</em>&nbsp;se utilizan fundamentalmente en el momento en el cual se están explorando las alternativas y opciones generadas en el proceso. Su utilidad radica en generar escenarios futuros posibles en los cuales el cumplimiento de lo propuesto puede generar dificultades y hacer que el acuerdo no sea sustentable. Son muy utilizadas cuando los mediadores actúan como «abogado del diablo» o «agentes de la realidad».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y por último, las preguntas&nbsp;<em>reflexivas</em>, son aquellas que los mediadores realizamos con el objetivo de producir reflexiones y las partes reflexionan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta clasificación es sólo a efectos didácticos ya que, si tenemos en cuenta que la pregunta-respuesta es la unidad comunicacional que he denominado<em>&nbsp;pregunder</em>&nbsp;(<em>pregun</em>tar-respon<em>der</em>), la pregunta es sólo una parte de esta unidad, la cual únicamente se completa con la respuesta del mediado. Esto lleva a que muchas veces en el hecho viviente de la mediación, uno realiza una pregunta aclaratoria, con el objetivo de explorar, y el participante con su respuesta la convierte en una transformadora, ya que le genera una reflexión sobre algún punto que él no había tenido en cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay un principio básico que debemos respetar en nuestra calidad de mediadores: Siempre es necesario esperar la respuesta. Porque solamente a partir de ella podremos formular la siguiente pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este principio básico se desprende un corolario, también fundamental: sólo debemos realizar una pregunta por vez, pues cuando realizamos dos o tres preguntas seguidas generalmente los participantes responden a la última pregunta y muchas veces los mediadores creemos que nos han contestado las anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si queremos preguntar como mediadores para generar protagonismo en los participantes a fin de que puedan tomar decisiones que les permitan encontrar alguna salida a la situación que los trae a la mediación, y que ésta sea sustentable, o sea que perdure en el tiempo, lo más importante, desde mi punto de vista es saber «escuchar y observar», para poder comprender el punto de vista de los participantes y generar reflexiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Marinés SUARES, Mediadora<br>Castelar, Argentina</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://www.revistare.com/2017/06/el-arte-de-preguntar-en-los-procesos-de-mediacion/">https://www.revistare.com/2017/06/el-arte-de-preguntar-en-los-procesos-de-mediacion/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Llámame</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/llamame/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Esther Borrego Linares]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Feb 2023 08:21:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
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		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace unos días me llegó un mensaje de whatsapp, pensé que sería una felicitación tan común en estos días de año nuevo, pero al leerlo me sorprendió tristemente la noticia de la muerte de la pareja, compañera de vida de una persona muy querida. Quedamos enseguida para poder compartir lo que había sucedido y cómo estaba ante tal dolor. Las conversaciones complejas lo son menos con las personas queridas y con las que ya se han podido compartir en otros momentos, salvando las distancias, sentimientos difíciles de explicar y de razonar. Así que pasamos un rato de sincero compartir desde lo que estábamos viviendo en estos días cada uno y, por supuesto, de cómo afrontar lo que se viene después de una pérdida como la de la persona elegida para caminar juntas. Agradecí ese reencuentro y con ello poder estar presente en ese momento. Al despedirnos mi amigo me dijo algo tan simple como “llámame”, mi respuesta fue “si necesitas algo ya sabes, llama” de repente, me dijo “ahora pido a mis amigos que me llamen”. Ante esta situación me di cuenta de lo importante que es saber pedir ayuda cuando una sabe que la va a necesitar, y de lo esencial de aquello que decía Vicente de Paul de que nadie sale de una situación vulnerable si no sabe que hay alguien esperándole, si no le importamos a nadie para qué esforzarnos, … ¡qué importante sabernos queridas, esperadas! Y a la vez pensé en la generosidad que supone estar atentas a lo que sucede a nuestro alrededor, no esperar que la persona nos pida lo que necesita sino estar con esa mirada atenta que permite captar el sentir de la otra persona e intentar estar dispuesta para ofrecer lo mejor de una misma en esa situación. En general al pensar en solidaridad nos vienen a la mente actitudes relacionadas con ofrecer lo material, con dar más que pensar en darse, en estar, en acompañar, … el otro día pude darme cuenta de lo importante que es dar tiempo, dedicación, compañía, … en darse una misma más que en dar nada, al menos en algunas ocasiones tan especiales como la del duelo. Nos despedimos con la tranquilidad de haber compartido lo más esencial tiempo y el ser de cada uno en ese momento. Esther BORREGO LINARESTrabajadora social Fuente: https://www.revistare.com/2023/01/llamame/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LLamama-pixabay-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-3153" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LLamama-pixabay-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LLamama-pixabay-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LLamama-pixabay-768x512.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LLamama-pixabay-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LLamama-pixabay.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos días me llegó un mensaje de whatsapp, pensé que sería una felicitación tan común en estos días de año nuevo, pero al leerlo me sorprendió tristemente la noticia de la muerte de la pareja, compañera de vida de una persona muy querida. Quedamos enseguida para poder compartir lo que había sucedido y cómo estaba ante tal dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las conversaciones complejas lo son menos con las personas queridas y con las que ya se han podido compartir en otros momentos, salvando las distancias, sentimientos difíciles de explicar y de razonar. Así que pasamos un rato de sincero compartir desde lo que estábamos viviendo en estos días cada uno y, por supuesto, de cómo afrontar lo que se viene después de una pérdida como la de la persona elegida para caminar juntas. Agradecí ese reencuentro y con ello poder estar presente en ese momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al despedirnos mi amigo me dijo algo tan simple como “llámame”, mi respuesta fue “si necesitas algo ya sabes, llama” de repente, me dijo “ahora pido a mis amigos que me llamen”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante esta situación me di cuenta de lo importante que es saber pedir ayuda cuando una sabe que la va a necesitar, y de lo esencial de aquello que decía Vicente de Paul de que nadie sale de una situación vulnerable si no sabe que hay alguien esperándole, si no le importamos a nadie para qué esforzarnos, … ¡qué importante sabernos queridas, esperadas!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a la vez pensé en la generosidad que supone estar atentas a lo que sucede a nuestro alrededor, no esperar que la persona nos pida lo que necesita sino estar con esa mirada atenta que permite captar el sentir de la otra persona e intentar estar dispuesta para ofrecer lo mejor de una misma en esa situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En general al pensar en solidaridad nos vienen a la mente actitudes relacionadas con ofrecer lo material, con dar más que pensar en darse, en estar, en acompañar, … el otro día pude darme cuenta de lo importante que es dar tiempo, dedicación, compañía, … en darse una misma más que en dar nada, al menos en algunas ocasiones tan especiales como la del duelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos despedimos con la tranquilidad de haber compartido lo más esencial tiempo y el ser de cada uno en ese momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esther BORREGO LINARES<br>Trabajadora social<br><br>Fuente: <a href="https://www.revistare.com/2023/01/llamame/">https://www.revistare.com/2023/01/llamame/</a></p>
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		<title>AMISTAD</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/amistad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Feb 2023 06:23:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LA-AMISTAD-SE-CONSTRUYE...-2-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-2957" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LA-AMISTAD-SE-CONSTRUYE...-2-1024x1024.png 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LA-AMISTAD-SE-CONSTRUYE...-2-300x300.png 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LA-AMISTAD-SE-CONSTRUYE...-2-150x150.png 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LA-AMISTAD-SE-CONSTRUYE...-2-768x768.png 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/LA-AMISTAD-SE-CONSTRUYE...-2.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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		<title>Interculturalidad no es comodidad</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/interculturalidad-no-es-comodidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabet Juanola Soria]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2023 15:36:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caseidad y convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[tolerancia]]></category>
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					<description><![CDATA[Lo irreversible del proceso de interculturalidad que vivimos se hace naturalidad en la vida de los jóvenes Afortunadamente la lengua está viva y seguimos creando conceptos a la par con nuestros cambios. Unas veces conviven palabras antiguas y conceptos nuevos con bastante soltura; otras, los sonidos resultan extraños y obsoletos. Por ejemplo, éste parece ser el caso de la&#160;indulgencia, concepto vigente al que conviene apelar a pesar de la reticencia que produce el sonido de la palabra. Y como ésta, muchas palabras más. En cambio, un concepto bastante nuevo, como es el de&#160;interculturalidad, combina bien con un sonido familiar a nuestros oídos, la palabra&#160;cultura. La interculturalidad es algo nuevo y que se renueva constantemente, porque se trata de la convivencia activa, de construir algo con lo que yo tengo y lo que tú tienes. Hoy, cuando las fronteras tienden a desaparecer y en vez de devaluarse la moneda nacional lo hace el petróleo, la interculturalidad es lo más normal del mundo. Por ejemplo, Occidente convive con el mundo árabe-musulmán; y los pueblos andinos, por su parte, habitan las costas hablando en una mezcla que conjuga los idiomas de las costas con los de la región andina, al tiempo que degustan sus propios platos junto con la «comida chatarra». La interculturalidad no tiene nada de comodidad, y no por ello es&#160;mala&#160;o&#160;fea&#160;(conceptos que están en cuarentena porque ya nada es tan absoluto). Convivir codo a codo con culturas, costumbres, convicciones muy diversas obliga a tomar partido. La&#160;tolerancia&#160;—concepto que hace menos de una década estuvo sobre el tapete—, hoy no sirve. Recordemos que&#160;tolerancia&#160;es sinónimo de soportar, ni siquiera es respetar; solamente soportar la existencia de algo que no me gusta. La tolerancia hoy por hoy es breve y transitoria, porque por obligación hay que tomar partido: o me inculturizo (me adapto y comparto cosas) o vivo contra el mundo que me resulta adverso, porque no me adapto a él (pero eso, por el momento, es una enfermedad, o varias). Antes —no hace mucho tiempo— los niños casi no contaban en las decisiones de los adultos; ellos tenían que aprender a adaptarse (a veces sobrevivir) a las decisiones —o a las no-decisiones— de los adultos; decisiones que configuraban el entorno en el que vivían. Sin embargo, hoy, los jóvenes toman parte en las decisiones y nos dan grandes lecciones. Su capacidad de aprendizaje y su poco aferramiento a las costumbres hacen que se den pasos en la convivencia intercultural que nos empujan a tener que sonreír al vecino: ¿cómo no hacerlo, si mi hijo se da besos con su hija? Pero el camino es largo: la dosis de profundidad para entender un beso requiere de muchos pasos previos, de respeto, de lectura, de observación y de silencio. Por eso, la inculturalidad —que también es un negocio, que responde a injusticias que obligan a las personas a irse de sus lugares de origen—, es, por sobre todas las cosas, un ejercicio de la libertad. Somos tan libres que podemos desarrollar nuestra propia vida con todo lo que el otro me muestra de la suya y eso, además, es profundamente bello. Elisabet JUANOLA Fuente: https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay.jpg" alt="" class="wp-image-2305" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay-300x225.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Lo irreversible del proceso de interculturalidad que vivimos se hace naturalidad en la vida de los jóvenes</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Afortunadamente la lengua está viva y seguimos creando conceptos a la par con nuestros cambios. Unas veces conviven palabras antiguas y conceptos nuevos con bastante soltura; otras, los sonidos resultan extraños y obsoletos. Por ejemplo, éste parece ser el caso de la&nbsp;<em>indulgencia</em>, concepto vigente al que conviene apelar a pesar de la reticencia que produce el sonido de la palabra. Y como ésta, muchas palabras más. En cambio, un concepto bastante nuevo, como es el de&nbsp;<em>interculturalidad</em>, combina bien con un sonido familiar a nuestros oídos, la palabra&nbsp;<em>cultura</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La interculturalidad es algo nuevo y que se renueva constantemente, porque se trata de la convivencia activa, de construir algo con lo que yo tengo y lo que tú tienes. Hoy, cuando las fronteras tienden a desaparecer y en vez de devaluarse la moneda nacional lo hace el petróleo, la interculturalidad es lo más normal del mundo. Por ejemplo, Occidente convive con el mundo árabe-musulmán; y los pueblos andinos, por su parte, habitan las costas hablando en una mezcla que conjuga los idiomas de las costas con los de la región andina, al tiempo que degustan sus propios platos junto con la «comida chatarra».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La interculturalidad no tiene nada de comodidad, y no por ello es&nbsp;<em>mala</em>&nbsp;o&nbsp;<em>fea</em>&nbsp;(conceptos que están en cuarentena porque ya nada es tan absoluto). Convivir codo a codo con culturas, costumbres, convicciones muy diversas obliga a tomar partido. La&nbsp;<em>tolerancia</em>&nbsp;—concepto que hace menos de una década estuvo sobre el tapete—, hoy no sirve. Recordemos que&nbsp;<em>tolerancia</em>&nbsp;es sinónimo de soportar, ni siquiera es respetar; solamente soportar la existencia de algo que no me gusta. La tolerancia hoy por hoy es breve y transitoria, porque por obligación hay que tomar partido: o me inculturizo (me adapto y comparto cosas) o vivo contra el mundo que me resulta adverso, porque no me adapto a él (pero eso, por el momento, es una enfermedad, o varias).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes —no hace mucho tiempo— los niños casi no contaban en las decisiones de los adultos; ellos tenían que aprender a adaptarse (a veces sobrevivir) a las decisiones —o a las no-decisiones— de los adultos; decisiones que configuraban el entorno en el que vivían. Sin embargo, hoy, los jóvenes toman parte en las decisiones y nos dan grandes lecciones. Su capacidad de aprendizaje y su poco aferramiento a las costumbres hacen que se den pasos en la convivencia intercultural que nos empujan a tener que sonreír al vecino: ¿cómo no hacerlo, si mi hijo se da besos con su hija?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el camino es largo: la dosis de profundidad para entender un beso requiere de muchos pasos previos, de respeto, de lectura, de observación y de silencio. Por eso, la inculturalidad —que también es un negocio, que responde a injusticias que obligan a las personas a irse de sus lugares de origen—, es, por sobre todas las cosas, un ejercicio de la libertad. Somos tan libres que podemos desarrollar nuestra propia vida con todo lo que el otro me muestra de la suya y eso, además, es profundamente bello.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Elisabet JUANOLA</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/</a></p>
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