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	<title>Pauline Lodder, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>Pauline Lodder, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Entrevista a Magdalena Sánchez Blesa</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/08/entrevista-a-magdalena-sanchez-blesa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Aug 2026 10:14:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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		<title>Novedad: e-books gratis</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/03/novedad-e-books-gratis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 11:23:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[hospitalidad]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Muchas personas han pedido que publiquemos los textos de nuestros podcasts TEOBROTES. Hemos decidido de hacer lo en forma de pdf-interactivo. “Hospitalidad” es el primero que esta gratis a disposición. Si desean apoyar la producción de podcasts y e-books de la Colegiata Cielo en la Tierra, son bienvenidos los donativos a la cuenta: Caixabank&#160; Colegiata Cielo en la Tierra&#160;&#160; &#160;ES56 2100 0963 6502 0051 8238]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Muchas personas han pedido que publiquemos los textos de nuestros podcasts TEOBROTES. Hemos decidido de hacer lo en forma de pdf-interactivo. “Hospitalidad” es el primero que esta gratis a disposición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si desean apoyar la producción de podcasts y e-books de la Colegiata Cielo en la Tierra, son bienvenidos los donativos a la cuenta:<br><br>Caixabank&nbsp; Colegiata Cielo en la Tierra&nbsp;&nbsp; &nbsp;ES56 2100 0963 6502 0051 8238</p>



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		<title>¿Dispuesta a morir?</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/03/dispuesta-a-morir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 12:08:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[morir]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[Las guerras nunca me han dejado indiferente: ¡causan una destrucción y sufrimiento inmensos! Evito tomar partido por uno u otro bando; más bien, busco entender los intereses, lo que está en juego y quiénes son los actores detrás de los conflictos armados. Leo artículos de opinión, escucho podcasts y me documento, aunque también me esfuerzo por limitar el tiempo que dedico a ello. Cuando me preguntan qué pienso sobre una situación, casi siempre comienzo diciendo que el mundo es muy complejo. Además, hay una gran manipulación de la información: la propaganda y las noticias de guerra son herramientas poderosas que impactan nuestras vidas, sembrando odio, miedo y resentimientos. Al mismo tiempo, necesito encontrar mi lugar y saber qué hacer en este mundo del que formo parte. Recientemente, una reflexión sobre el conflicto en Oriente Medio me impactó profundamente. Se decía que, en el mundo musulmán, donde existen numerosas teocracias, hay muchas personas dispuestas al martirio, listas para morir por una causa… Y de ahí surgió una pregunta en lo más profundo de mi ser: ¿y yo, para qué causa estoy dispuesta a morir? Tardé un tiempo en encontrar las palabras que reflejen lo que siento y pienso. Pensé en Jesús de Nazaret: ¿qué haría él? Llegué a la conclusión de que deseo ser una artesana de paz; renuncio a la violencia. Estoy en contra de la producción y venta de armas; quiero vivir desarmada. Algunos dicen que soy ingenua, que entonces nos dominarán, nos invadirán, nos matarán… Pero yo pensé en la cruz. ¿Qué sentido tenía y tiene? Jesús fue fiel a sus convicciones: no entró en la espiral de violencia, siguió amando a todos, incluso a sus enemigos, incluso cuando eso significaba enfrentar una muerte espantosa. Me queda claro que lo único que debo hacer en esta vida es amar en todas las circunstancias. La causa por la cual estoy dispuesta a vivir y morir es el amor. Intento hacerlo con todas mis limitaciones y con todo lo que soy. Deseando aprender a amar cada día más y mejor. Escribo estas palabras, en una fecha cercana de pascua. Estoy feliz de celebrar un año más, en profundidad, esta fiesta que en hebreo se dice Pesah, que significa “paso” o “salto”. Se trata de dar un salto cualitativo en nuestra forma de amar. Pasar de un amor egocéntrico a un amor ecocéntrico, un amor a todo lo que existe. Amar siempre, a todos y a toda la creación. Abandonar una cultura de la destrucción y de muerte, para saltar a una cultura de vida y de amor. Ojalá la fiesta de Pascua sea fuente de inspiración, para vivir una nueva humanidad.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Las guerras nunca me han dejado indiferente: ¡causan una destrucción y sufrimiento inmensos! Evito tomar partido por uno u otro bando; más bien, busco entender los intereses, lo que está en juego y quiénes son los actores detrás de los conflictos armados. Leo artículos de opinión, escucho podcasts y me documento, aunque también me esfuerzo por limitar el tiempo que dedico a ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando me preguntan qué pienso sobre una situación, casi siempre comienzo diciendo que el mundo es muy complejo. Además, hay una gran manipulación de la información: la propaganda y las noticias de guerra son herramientas poderosas que impactan nuestras vidas, sembrando odio, miedo y resentimientos. Al mismo tiempo, necesito encontrar mi lugar y saber qué hacer en este mundo del que formo parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recientemente, una reflexión sobre el conflicto en Oriente Medio me impactó profundamente. Se decía que, en el mundo musulmán, donde existen numerosas teocracias, hay muchas personas dispuestas al martirio, listas para morir por una causa… Y de ahí surgió una pregunta en lo más profundo de mi ser: ¿y yo, para qué causa estoy dispuesta a morir?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tardé un tiempo en encontrar las palabras que reflejen lo que siento y pienso. Pensé en Jesús de Nazaret: ¿qué haría él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué a la conclusión de que deseo ser una artesana de paz; renuncio a la violencia. Estoy en contra de la producción y venta de armas; quiero vivir desarmada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos dicen que soy ingenua, que entonces nos dominarán, nos invadirán, nos matarán… Pero yo pensé en la cruz. ¿Qué sentido tenía y tiene? Jesús fue fiel a sus convicciones: no entró en la espiral de violencia, siguió amando a todos, incluso a sus enemigos, incluso cuando eso significaba enfrentar una muerte espantosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me queda claro que lo único que debo hacer en esta vida es amar en todas las circunstancias. La causa por la cual estoy dispuesta a vivir y morir es el amor. Intento hacerlo con todas mis limitaciones y con todo lo que soy. Deseando aprender a amar cada día más y mejor. Escribo estas palabras, en una fecha cercana de pascua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy feliz de celebrar un año más, en profundidad, esta fiesta que en hebreo se dice Pesah, que significa “paso” o “salto”. Se trata de dar un salto cualitativo en nuestra forma de amar. Pasar de un amor egocéntrico a un amor ecocéntrico, un amor a todo lo que existe. Amar siempre, a todos y a toda la creación. Abandonar una cultura de la destrucción y de muerte, para saltar a una cultura de vida y de amor. Ojalá la fiesta de Pascua sea fuente de inspiración, para vivir una nueva humanidad.</p>
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		<title>Pan y paz</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/03/pan-y-paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 12:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Recientemente leí que se escogió la fecha del 8 de marzo, para la celebración del Día Internacional de la Mujer, por una razón precisa. Fue ese día, que las mujeres rusas, en 1917, se declararon en huelga, en protesta por la muerte de dos millones de soldados rusos en la guerra. Entre ellos, sin duda, estaban sus maridos e hijos. Lo que más me impactó fue su eslogan en la manifestación: pedían “pan y paz”. Las mujeres de hoy tenemos numerosas reivindicaciones legítimas, a causa de las desigualdades que aún persisten en el mundo. Al mismo tiempo, observando la creciente proliferación de guerras y conflictos armados, me parece fundamental retomar esta antigua demanda de “pan y paz”. Este pensamiento me ha recordado a la celebración de la Pascua. Según los Evangelios, Jesús Resucitado saludaba a sus discípulos con las palabras “la paz esté con vosotros”, y ellos lo reconocían a través del gesto de “compartir el pan”. Por esta razón, en cada eucaristía se invita a un gesto de paz y se comparte el pan. La Pascua simboliza el acto de PASAR, es decir, el tránsito de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. Hoy podríamos vivir una nueva pascua: de “hambre y guerra” a “pan y paz”. Dejar atrás la esclavitud de las injusticias, la violencia y las armas. Fue María Magdalena, una mujer, quien anunció por primera vez la resurrección de Jesús. Ojalá que en todas las manifestaciones programadas este año por el Día Internacional de la Mujer se escuche este grito, que expresa nuestro deseo más profundo: ¡PAN Y PAZ! Pauline Lodder, Pineda de Mar]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Recientemente leí que se escogió la fecha del 8 de marzo, para la celebración del Día Internacional de la Mujer, por una razón precisa. Fue ese día, que las mujeres rusas, en 1917, se declararon en huelga, en protesta por la muerte de dos millones de soldados rusos en la guerra. Entre ellos, sin duda, estaban sus maridos e hijos. Lo que más me impactó fue su eslogan en la manifestación: pedían “pan y paz”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las mujeres de hoy tenemos numerosas reivindicaciones legítimas, a causa de las desigualdades que aún persisten en el mundo. Al mismo tiempo, observando la creciente proliferación de guerras y conflictos armados, me parece fundamental retomar esta antigua demanda de “pan y paz”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este pensamiento me ha recordado a la celebración de la Pascua. Según los Evangelios, Jesús Resucitado saludaba a sus discípulos con las palabras “la paz esté con vosotros”, y ellos lo reconocían a través del gesto de “compartir el pan”. Por esta razón, en cada eucaristía se invita a un gesto de paz y se comparte el pan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pascua simboliza el acto de PASAR, es decir, el tránsito de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. Hoy podríamos vivir una nueva pascua: de “hambre y guerra” a “pan y paz”. Dejar atrás la esclavitud de las injusticias, la violencia y las armas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue María Magdalena, una mujer, quien anunció por primera vez la resurrección de Jesús. Ojalá que en todas las manifestaciones programadas este año por el Día Internacional de la Mujer se escuche este grito, que expresa nuestro deseo más profundo: ¡PAN Y PAZ!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder, Pineda de Mar</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>Aprender de los árboles</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2026/01/aprender-de-los-arboles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2026 16:23:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduria]]></category>
		<category><![CDATA[soltar]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando llega el invierno, los árboles comienzan a desnudarse en silencio. Sus hojas caen poco a poco, siguiendo el ritmo sereno de la naturaleza. Resulta interesante comprender las causas de este fenómeno. En otoño y en invierno hay menos horas de luz y, cuando las hojas ya no pueden realizar suficiente fotosíntesis, el árbol deja de sostenerlas. Entonces se desprende de ellas formando una capa especial en la base de la hoja, llamada zona de abscisión, que interrumpe el paso de nutrientes y permite que la hoja se seque y caiga. De este modo, el árbol se aligera. Ahorra energía, se resguarda del frío y evita que el peso de la nieve quiebre sus ramas. La caída de las hojas no es una pérdida, sino un acto de cuidado: una manera de protegerse, de resistir y de atravesar lo difícil para volver a florecer. Es, en esencia, un mecanismo de defensa y sabiduría natural. Al observarlos, no puedo evitar preguntarme: ¿qué hacemos los seres humanos cuando llega nuestro propio invierno? Tal vez también nosotros necesitamos soltar. Desprendernos de lo que pesa, de lo que ya no nos nutre, y reunir nuestra energía en lo verdaderamente esencial…Y así estar preparado para acoger la primavera que llegará… Pauline Lodder]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/arboles-pl-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-5822" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/arboles-pl-768x1024.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/arboles-pl-225x300.jpg 225w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/arboles-pl-300x400.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/arboles-pl-1152x1536.jpg 1152w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/arboles-pl.jpg 1200w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando llega el invierno, los árboles comienzan a desnudarse en silencio. Sus hojas caen poco a poco, siguiendo el ritmo sereno de la naturaleza. Resulta interesante comprender las causas de este fenómeno. En otoño y en invierno hay menos horas de luz y, cuando las hojas ya no pueden realizar suficiente fotosíntesis, el árbol deja de sostenerlas. Entonces se desprende de ellas formando una capa especial en la base de la hoja, llamada <em>zona de abscisión</em>, que interrumpe el paso de nutrientes y permite que la hoja se seque y caiga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, el árbol se aligera. Ahorra energía, se resguarda del frío y evita que el peso de la nieve quiebre sus ramas. La caída de las hojas no es una pérdida, sino un acto de cuidado: una manera de protegerse, de resistir y de atravesar lo difícil para volver a florecer. Es, en esencia, un mecanismo de defensa y sabiduría natural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al observarlos, no puedo evitar preguntarme: ¿qué hacemos los seres humanos cuando llega nuestro propio invierno? Tal vez también nosotros necesitamos soltar. Desprendernos de lo que pesa, de lo que ya no nos nutre, y reunir nuestra energía en lo verdaderamente esencial…Y así estar preparado para acoger la primavera que llegará…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder<strong></strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Caminando por la vida</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/07/caminando-por-la-vida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jul 2025 05:25:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[caminar]]></category>
		<category><![CDATA[limites]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Caminando por la vida Hace unos años, en 2019, una amiga me propuso hacer juntas el Camino de San Benito. Se trataba de recorrer a pie unos 300 km por Italia, desde Nursia, donde nació San Benito, pasando por Subiaco, donde vivió retirado unos treinta años, hasta llegar a Montecassino, donde pasó la última etapa de su vida. Por temas laborales, vimos que teníamos días disponibles para realizar este proyecto en dos etapas, y así lo hicimos, sin imaginar en ese momento que pasarían seis años entre una y otra. En general, cuando hay un camino, es porque alguien ya ha pasado por allí antes que tú. Seguir los pasos de San Benito, descubrir su forma de vida, fue un regalo en muchos sentidos. Me preparé leyendo su historia; el camino fue una manera de nutrirme del pasado, pero siempre avanzando, sin quedarme atrapada en el pasado. Caminar implicó renunciar a instalarme; me recordó que cada día hay que dar pasos hacia la novedad del momento. La vida es una peregrinación… Al ir a pie, el ritmo fue lento, adaptándome al suelo sobre el que caminaba. ¡Qué importante es tocar de pies a tierra!&#160; No se puede hacer abstracción de la realidad. Me caí tres veces durante el camino; me impactó muchísimo. De todas maneras, sé que lo importante no es el hecho de caerse. Lo importante es no quedarte en el suelo, lo importante es levantarte… Llevar una mochila me hizo darme cuenta de que el peso que puedo soportar es limitado. Soy un ser limitado, y no puedo cargar con todo el peso del mundo… Pasar días en medio de la naturaleza, sintiendo el sol, la lluvia y el viento sobre mi piel, disfrutando de la belleza de los árboles y las flores, me llevó a una actitud de agradecimiento por la creación y a un deseo más profundo de cuidar todo lo que existe. Cuando en septiembre de 2019 llegamos a Nursia, nos encontramos con las ruinas del terremoto ocurrido allí un mes antes. Y cuando en abril de 2025 regresamos a casa, después de terminar la segunda etapa, nos sorprendió el caos causado por un apagón eléctrico que dejó a toda España sin luz durante 24 horas. Hubo seis años entre la primera y la segunda etapa del camino, porque la pandemia del COVID-19 trastocó nuestra planificación. Todo ello también forma parte de mi caminar por la vida. Quizás lo más importante fue redescubrir que no camino sola por la vida. Caminaba con amigas, y también camino con Dios. En la Biblia hay muchas frases que indican que Dios camina con el ser humano… Confío profundamente en ello. Quizás por eso, mi vida es un sendero de esperanza, un caminar hacia una nueva humanidad que, a pesar de todas las dificultades, está surgiendo. Pauline Lodder, Pineda de Mar]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Caminando por la vida</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos años, en 2019, una amiga me propuso hacer juntas el Camino de San Benito. Se trataba de recorrer a pie unos 300 km por Italia, desde Nursia, donde nació San Benito, pasando por Subiaco, donde vivió retirado unos treinta años, hasta llegar a Montecassino, donde pasó la última etapa de su vida. Por temas laborales, vimos que teníamos días disponibles para realizar este proyecto en dos etapas, y así lo hicimos, sin imaginar en ese momento que pasarían seis años entre una y otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En general, cuando hay un camino, es porque alguien ya ha pasado por allí antes que tú. Seguir los pasos de San Benito, descubrir su forma de vida, fue un regalo en muchos sentidos. Me preparé leyendo su historia; el camino fue una manera de nutrirme del pasado, pero siempre avanzando, sin quedarme atrapada en el pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Caminar implicó renunciar a instalarme; me recordó que cada día hay que dar pasos hacia la novedad del momento. La vida es una peregrinación…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ir a pie, el ritmo fue lento, adaptándome al suelo sobre el que caminaba. ¡Qué importante es tocar de pies a tierra!&nbsp; No se puede hacer abstracción de la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me caí tres veces durante el camino; me impactó muchísimo. De todas maneras, sé que lo importante no es el hecho de caerse. Lo importante es no quedarte en el suelo, lo importante es levantarte…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llevar una mochila me hizo darme cuenta de que el peso que puedo soportar es limitado. Soy un ser limitado, y no puedo cargar con todo el peso del mundo…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasar días en medio de la naturaleza, sintiendo el sol, la lluvia y el viento sobre mi piel, disfrutando de la belleza de los árboles y las flores, me llevó a una actitud de agradecimiento por la creación y a un deseo más profundo de cuidar todo lo que existe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando en septiembre de 2019 llegamos a Nursia, nos encontramos con las ruinas del terremoto ocurrido allí un mes antes. Y cuando en abril de 2025 regresamos a casa, después de terminar la segunda etapa, nos sorprendió el caos causado por un apagón eléctrico que dejó a toda España sin luz durante 24 horas. Hubo seis años entre la primera y la segunda etapa del camino, porque la pandemia del COVID-19 trastocó nuestra planificación. Todo ello también forma parte de mi caminar por la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás lo más importante fue redescubrir que no camino sola por la vida. Caminaba con amigas, y también camino con Dios. En la Biblia hay muchas frases que indican que Dios camina con el ser humano… Confío profundamente en ello. Quizás por eso, mi vida es un sendero de esperanza, un caminar hacia una nueva humanidad que, a pesar de todas las dificultades, está surgiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder, Pineda de Mar</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Vivificar nuestra zarza ardiente interior</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/06/vivificar-nuestra-zarza-ardiente-interior/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jun 2025 19:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>
		<category><![CDATA[espíritu santo]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
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					<description><![CDATA[En muchas representaciones de Pentecostés se ven dibujadas unas llamas de fuego encima de los cabezas de los discípulos. Parece como si estas llamaradas han caído del cielo, desde fuera… Pero tengo la profunda convicción que estamos habitados por el Espíritu Santo desde el principio de nuestra existencia. Somos Templo del Espíritu Santo: todo ser humano está habitado por Él. Es un don, es algo dado con nuestro ser. No depende de haber recibido el bautismo, o de celebrar una fiesta. El texto de los Hechos de los apóstoles nos dice: se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa (Hch 2,2). En nuestro interior hay una zarza ardiente, un “yo soy”, y cuando sopla el viento, se enciende. Las llamas de Pentecostés vienen de nuestro interior. Etty Hillesum en su diario escribe: «Un pozo muy profundo hay dentro de mí. Y Dios está en ese pozo. A veces me sucede alcanzarle, mas a menudo piedra y arena le cubren: entonces Dios está sepultado. Es necesario que lo vuelva a desenterrar»&#160;(Diario, 97). La fiesta de Pentecostés nos invita a desenterrar nuestra zarza ardiente interior, y dejar que el soplo la vivifique. Hemos recibido con nuestro ser todo lo que necesitamos para santificar el mundo, para inundar el mundo con el fuego del amor. La zarza del Horeb no se consumió; nunca se apagará. Por ello siempre hay esperanza que nuestros corazones ardan, y nos impulsen a trabajar para una nueva humanidad. Pauline Lodder]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/4559742469_3feec7a8a6_b.jpg" alt="" class="wp-image-3886" width="840" height="858" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/4559742469_3feec7a8a6_b.jpg 1002w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/4559742469_3feec7a8a6_b-294x300.jpg 294w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/05/4559742469_3feec7a8a6_b-768x785.jpg 768w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Rafa Sanahuja , Flickr</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En muchas representaciones de Pentecostés se ven dibujadas unas llamas de fuego encima de los cabezas de los discípulos. Parece como si estas llamaradas han caído del cielo, desde fuera…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero tengo la profunda convicción que estamos habitados por el Espíritu Santo desde el principio de nuestra existencia. Somos Templo del Espíritu Santo: todo ser humano está habitado por Él. Es un don, es algo dado con nuestro ser. No depende de haber recibido el bautismo, o de celebrar una fiesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El texto de los Hechos de los apóstoles nos dice: <em>se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa (Hch 2,2). </em>En nuestro interior hay una <em>zarza ardiente</em>, un <em>“yo soy”, </em>y cuando sopla el viento, se enciende. Las llamas de Pentecostés vienen de nuestro interior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Etty Hillesum en su diario escribe<em>: </em><em>«Un pozo muy profundo hay dentro de mí. Y Dios está en ese pozo. A veces me sucede alcanzarle, mas a menudo piedra y arena le cubren: entonces Dios está sepultado. Es necesario que lo vuelva a desenterrar»</em>&nbsp;(Diario, 97).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fiesta de Pentecostés nos invita a desenterrar nuestra zarza ardiente interior, y dejar que el soplo la vivifique. Hemos recibido con nuestro ser todo lo que necesitamos para santificar el mundo, para inundar el mundo con el fuego del amor. La zarza del Horeb no se consumió; nunca se apagará. Por ello siempre hay esperanza que nuestros corazones ardan, y nos impulsen a trabajar para una nueva humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder</p>
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		<title>Carnaval</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/02/carnaval/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Feb 2025 17:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[persona]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Carnaval nos disfrazamos. En Cuaresma estamos invitados a llevar el vestido de la Transfiguración. Es un vestido diferente de todos los demás, ¡porque no nos cubre! Este traje es tan luminoso que muestra todo el misterio de la persona; nada queda escondido… Los discípulos Pedro, Santiago y Juan han podido ver la divinidad de Jesús. Han entendido mejor quien era Jesús, el Hijo bien amado. Dios nos invita a todos a una transfiguración, en el sentido de mostrarnos tal como somos, dejando fuera las apariencias… Y así, llevando el vestido de la transparencia, de la desnudez, de la autenticidad, del realismo, de la verdad, lo divino – que tiene cada uno de nosotros – se hace visible. Entonces, ¿quién no quisiera como Pedro, plantar una tienda para quedarse en el Tabor? ¡Pero hace falta bajar y estar dispuestos a dar nuestra vida para transfigurar el mundo! Pauline LodderFuente: Luz de clara esperanza, Edimurtra]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3552" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-768x1024.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-225x300.jpg 225w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-300x400.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-1152x1536.jpg 1152w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-1536x2048.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-1320x1760.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/carnaval-rotated.jpg 1845w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">foto: Pauline Lodder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por Carnaval nos disfrazamos. En Cuaresma estamos invitados a llevar el vestido de la Transfiguración. Es un vestido diferente de todos los demás, ¡porque no nos cubre! Este traje es tan luminoso que muestra todo el misterio de la persona; nada queda escondido… Los discípulos Pedro, Santiago y Juan han podido ver la divinidad de Jesús. Han entendido mejor quien era Jesús, el Hijo bien amado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios nos invita a todos a una transfiguración, en el sentido de mostrarnos tal como somos, dejando fuera las apariencias… Y así, llevando el vestido de la transparencia, de la desnudez, de la autenticidad, del realismo, de la verdad, lo divino – que tiene cada uno de nosotros – se hace visible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿quién no quisiera como Pedro, plantar una tienda para quedarse en el Tabor? ¡Pero hace falta bajar y estar dispuestos a dar nuestra vida para transfigurar el mundo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder<br>Fuente: Luz de clara esperanza, Edimurtra<br><br></p>
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		<title>Teología de la esperanza</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/12/teologia-de-la-esperanza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Dec 2024 18:35:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
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					<description><![CDATA[El 3 de junio 2024 murió un gran teólogo: Jürgen Moltmann. Vale la pena escuchar testimonios sobre su vida y su Teología de la esperanza. Compartimos una entrevista con la Dra. Nancy Bedford, que fue alumna suya.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">El 3 de junio 2024 murió un gran teólogo: Jürgen Moltmann. Vale la pena escuchar testimonios sobre su vida y su Teología de la esperanza. Compartimos una entrevista con la Dra. Nancy Bedford, que fue alumna suya.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p class="wp-block-paragraph"><br></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>¿Qué esperamos?</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/12/que-esperamos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pauline Lodder]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Dec 2024 09:38:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[cristianismo]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[Me pregunto: ¿Qué esperamos? En tiempos de Jesús el pueblo judío esperaba un Mesías… El fundamento de esta esperanza era la convicción que Dios cumple con su promesa. Pero ¿cuál fue esta promesa?En realidad, la percepción de la promesa de Dios fue evolucionando…En un principio no se hablaba de un Mesías. Más bien se trataba de la promesa de una tierra, de una descendencia…El profeta Isaías formula la promesa de Dios de otra manera: habitará el lobo junto al cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el ternero y el leoncillo pacerán juntos, un muchacho pequeño cuidará de ello…Su interpretación es que Dios prometía un mundo sin violencia… Cuando en Israel se instaura la monarquía, empieza la creencia que la promesa se realizará a través de una persona: un rey salvador…Pero resulta que después de cuatro siglos de monarquía no hubo paz, y el pueblo fue deportado a Babilonia. El hecho es que Dios nos sorprende siempre: ¡cumplió su promesa a través de una mujer! Dios anuncia a María de Nazaret que dará a luz un hijo y le pide que le ponga el nombre de Jesús, que significa El Salvador. Ella dice “sí” y, reformula las promesas de Dios proclamando el Magníficat.Los cristianos solemos afirmar que la promesa se ha cumplido en Jesús: que Él con su vida y sus palabras, inauguró el Reino de Dios aquí en la tierra. Me pregunto: ¿qué quiere decir esto cuando el mundo hoy arde de violencia, guerras e injusticias y está lleno de pobres, cautivos, ciegos, oprimidos…?La clave está quizás en María… Ella entendió que Dios, para realizar su promesa espera nuestra adhesión a su proyecto, llamado Reino de Dios; espera nuestro “sí”. Y este “sí” de la humanidad, -de cada uno de nosotros-, a la paz, la justicia, y el amor, tarda en darse. En vez de preguntarnos ¿qué esperamos?, quizás habrá que decir ¿Qué esperamos para dar nuestro “sí”? ¿Por qué tardamos tanto en confiar en el proyecto de Dios? La esperanza cristiana es que cada vez más personas digan “sí” a la invitación de Jesús: “que os améis unos a otros como yo os he amado.” (Jn 15, 12). Pauline Lodder, Pineda de mar]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Me pregunto: ¿Qué esperamos? En tiempos de Jesús el pueblo judío esperaba un Mesías… El fundamento de esta esperanza era la convicción que Dios cumple con su promesa. Pero ¿cuál fue esta promesa?<br>En realidad, la percepción de la promesa de Dios fue evolucionando…En un principio no se hablaba de un Mesías. Más bien se trataba de la promesa de una tierra, de una descendencia…El profeta Isaías formula la promesa de Dios de otra manera: habitará el lobo junto al cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el ternero y el leoncillo pacerán juntos, un muchacho pequeño cuidará de ello…Su interpretación es que Dios prometía un mundo sin violencia…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando en Israel se instaura la monarquía, empieza la creencia que la promesa se realizará a través de una persona: un rey salvador…Pero resulta que después de cuatro siglos de monarquía no hubo paz, y el pueblo fue deportado a Babilonia.<br><br>El hecho es que Dios nos sorprende siempre: ¡cumplió su promesa a través de una mujer! Dios anuncia a María de Nazaret que dará a luz un hijo y le pide que le ponga el nombre de Jesús, que significa El Salvador. Ella dice “sí” y, reformula las promesas de Dios proclamando el Magníficat.<br>Los cristianos solemos afirmar que la promesa se ha cumplido en Jesús: que Él con su vida y sus palabras, inauguró el Reino de Dios aquí en la tierra. Me pregunto: ¿qué quiere decir esto cuando el mundo hoy arde de violencia, guerras e injusticias y está lleno de pobres, cautivos, ciegos, oprimidos…?<br>La clave está quizás en María… Ella entendió que Dios, para realizar su promesa espera nuestra adhesión a su proyecto, llamado Reino de Dios; espera nuestro “sí”. Y este “sí” de la humanidad, -de cada uno de nosotros-, a la paz, la justicia, y el amor, tarda en darse.<br><br>En vez de preguntarnos ¿qué esperamos?, quizás habrá que decir ¿Qué esperamos para dar nuestro “sí”? ¿Por qué tardamos tanto en confiar en el proyecto de Dios? La esperanza cristiana es que cada vez más personas digan “sí” a la invitación de Jesús: “que os améis unos a otros como yo os he amado.” (Jn 15, 12).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pauline Lodder, Pineda de mar</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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