<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Lourdes Flaviá Forcada, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
	<atom:link href="https://colegiatacieloenlatierra.org/author/lourdes-flavia-forcada/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/author/lourdes-flavia-forcada/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 10 Dec 2025 18:51:39 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.1</generator>

<image>
	<url>https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/cropped-favicon_colegiata_512_2-32x32.png</url>
	<title>Lourdes Flaviá Forcada, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
	<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/author/lourdes-flavia-forcada/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>VIVIR EL PRESENTE EN LO COTIDIANO</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/12/vivir-el-presente-en-lo-cotidiano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lourdes Flaviá Forcada]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Dec 2025 18:48:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Salud, psicologia]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[saborear]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=5816</guid>

					<description><![CDATA[Amanece y los primeros rayos de sol se asoman por la Cordillera de los Andes en el altiplano chileno. Es el naciente, denominación que se da en estas latitudes cuando el sol aparece por el Este. Para los antiguos atacameños “mirar el sol” era calcular el tiempo durante el día. En estas primeras horas de la mañana, el termómetro marca varios grados bajo cero. Es lo habitual en este desierto de altura, como es el Desierto de Atacama, donde la oscilación térmica entre el día y la noche es considerable. Sin embargo, a medida que el astro rey asciende, el ambiente se va entibiando. Salgo a caminar por los senderos que surcan este árido paisaje. El aire es fresco pero no helado. Se agradece su caricia mientras contemplo los volcanes que, majestuosos, se alzan en el horizonte. Son los “mallku” o “apus”,&#160; cerros tutelares que cuidan y protegen a los habitantes de los valles regados por las aguas que provienen de sus nevadas cumbres. Procuro no pensar. Solo contemplar. Pero inevitablemente, mil pensamientos bombardean mi mente. Los dejo estar y vuelvo a la percepción. Sentir la caricia del sol, oír el silbido del viento, mirar y contemplar la cordillera y este cielo de azul intenso, escuchar mis pasos… A medida que me acerco a los campos de cultivo del&#160; pequeño oasis, huelo la tierra recién abonada y regada. De vez en cuando, respiro hondo. &#160;De nuevo, pensamientos vienen y van, van y vienen… &#160; Después de un buen trecho de solitaria caminata, me encuentro con Irene. Está pastoreando sus ovejas. Es boliviana. Habla quechua. Mientras pastorea y camina, hila con la puchka (huso, en lengua quechua). Ella misma esquila la lana de sus ovejas, la escarmena, la hila, la lava y con ella teje hermosos chales y otras prendas de abrigo. No ha tenido una vida fácil. Sin embargo, dice, es feliz. Vive con su esposo, cuatro hijos y dos nietas. Siendo niña tuvo que empezar a pastorear las llamas de sus padres. Largas jornadas de soledad en la inmensidad de la puna altiplánica boliviana. Fue poco a la escuela, pero tiene esa sabiduría que da la vida a quienes saben extraer lecciones de ella. Afirma que con lo que tienen pueden vivir tranquilos y no necesitan más. Sigo mi camino. Me viene a la mente esa concepción cíclica del tiempo que tienen algunos de los pueblos originarios chilenos: aymaras, lickan-antai (atacameños), mapuches. Representan simbólicamente el tiempo como un círculo o rueda que gira en movimiento continuo en dirección contraria a las manecillas del reloj, siguiendo los movimientos del sol y otros astros. Sorprende, por ejemplo, que para los aymaras, el pasado está adelante y el futuro atrás. Una cosmovisión totalmente distinta a la occidental que concibe el tiempo como una flecha disparada hacia delante. Me hace pensar en algo ya dicho por el Dr. Alfredo Rubio acerca de que estamos demasiado influenciados por una filosofía griega, clásica, escolástica en que todo es orden, lógica, claridad. Cuando de hecho, la realidad es compleja, difusa, misteriosa, muchas veces, inabarcable.  Respecto al pasado, presente y futuro, Rubio señalaba: “Otra cosa fruto de nuestra mentalidad (pasado-presente-futuro) es que creemos que el pasado ya está definitivamente hecho. Y no. El pasado está aún haciéndose. Pues depende del presente, y aún del futuro, que el pasado sea de una manera o de otra… O sea que el pasado vive presente y en el presente. En cierto modo, como ya simultaneidad. Es artificial desglosarnos en pasado, presente y futuro, como desglosar en haces de colores la luz blanca con un prisma.”  Similar a la concepción del tiempo  que tiene el mundo andino donde no hay una distinción tajante entre pasado y futuro porque el “presente” los contiene a ambos. Vivir con profundidad y sentido el tiempo que tenemos es un aprendizaje. “No es fácil vivir con hondura lo cotidiano. Es un arte que se ha de aprender”, afirma Pagola. Vivir el día a día con paz y sosiego, sin dejarse arrastrar por el activismo, no necesariamente depende del lugar donde transcurre la cotidianidad. La actitud, el posicionamiento, los valores,  las prioridades que cada uno va tomando ante la realidad es lo que marca la diferencia. Habitar en una gran metrópoli no significa que no se pueda encontrar tiempo para cultivar la vida interior. Del mismo modo, que vivir en un medio rural o desértico no asegura que la persona logre ese saber habitar con uno mismo. El sol, aunque es invierno, ya calienta. Voy llegando a casa. Entro en mi habitación. Cierro la puerta. En la soledad y el silencio me aquieto. Saboreo unos instantes de eternidad. Lourdes Flavià Forcada, Chile]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-5817" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-1024x576.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-300x169.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar-768x432.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/12/CAMINAR-Pixabay-LolaMar.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto, Lola Mar en Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Amanece y los primeros rayos de sol se asoman por la Cordillera de los Andes en el altiplano chileno. Es el <em>naciente</em>, denominación que se da en estas latitudes cuando el sol aparece por el Este. Para los antiguos atacameños “mirar el sol” era calcular el tiempo durante el día. En estas primeras horas de la mañana, el termómetro marca varios grados bajo cero. Es lo habitual en este desierto de altura, como es el Desierto de Atacama, donde la oscilación térmica entre el día y la noche es considerable. Sin embargo, a medida que el astro rey asciende, el ambiente se va entibiando. Salgo a caminar por los senderos que surcan este árido paisaje. El aire es fresco pero no helado. Se agradece su caricia mientras contemplo los volcanes que, majestuosos, se alzan en el horizonte. Son los “mallku” o “apus”,&nbsp; cerros tutelares que cuidan y protegen a los habitantes de los valles regados por las aguas que provienen de sus nevadas cumbres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Procuro no pensar. Solo contemplar. Pero inevitablemente, mil pensamientos bombardean mi mente. Los dejo estar y vuelvo a la percepción. Sentir la caricia del sol, oír el silbido del viento, mirar y contemplar la cordillera y este cielo de azul intenso, escuchar mis pasos… A medida que me acerco a los campos de cultivo del&nbsp; pequeño oasis, huelo la tierra recién abonada y regada. De vez en cuando, respiro hondo. &nbsp;De nuevo, pensamientos vienen y van, van y vienen… &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de un buen trecho de solitaria caminata, me encuentro con Irene. Está pastoreando sus ovejas. Es boliviana. Habla quechua. Mientras pastorea y camina, hila con la puchka (huso, en lengua quechua). Ella misma esquila la lana de sus ovejas, la escarmena, la hila, la lava y con ella teje hermosos chales y otras prendas de abrigo. No ha tenido una vida fácil. Sin embargo, dice, es feliz. Vive con su esposo, cuatro hijos y dos nietas. Siendo niña tuvo que empezar a pastorear las llamas de sus padres. Largas jornadas de soledad en la inmensidad de la puna altiplánica boliviana. Fue poco a la escuela, pero tiene esa sabiduría que da la vida a quienes saben extraer lecciones de ella. Afirma que con lo que tienen pueden vivir tranquilos y no necesitan más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sigo mi camino. Me viene a la mente esa concepción cíclica del tiempo que tienen algunos de los pueblos originarios chilenos: aymaras, lickan-antai (atacameños), mapuches. Representan simbólicamente el tiempo como un círculo o rueda que gira en movimiento continuo en dirección contraria a las manecillas del reloj, siguiendo los movimientos del sol y otros astros. Sorprende, por ejemplo, que para los aymaras, el pasado está adelante y el futuro atrás. Una cosmovisión totalmente distinta a la occidental que concibe el tiempo como una flecha disparada hacia delante. Me hace pensar en algo ya dicho por el Dr. Alfredo Rubio acerca de que estamos demasiado influenciados por una filosofía griega, clásica, escolástica en que todo es orden, lógica, claridad. Cuando de hecho, la realidad es compleja, difusa, misteriosa, muchas veces, inabarcable.  Respecto al pasado, presente y futuro, Rubio señalaba: “<em>Otra cosa fruto de nuestra mentalidad (pasado-presente-futuro) es que creemos que el pasado ya está definitivamente hecho. Y no. El pasado está aún haciéndose. Pues depende del presente, y aún del futuro, que el pasado sea de una manera o de otra… O sea que el pasado vive presente y en el presente. En cierto modo, como ya simultaneidad. Es artificial desglosarnos en pasado, presente y futuro, como desglosar en haces de colores la luz blanca con un prisma.”</em>  Similar a la concepción del tiempo  que tiene el mundo andino donde no hay una distinción tajante entre pasado y futuro porque el “presente” los contiene a ambos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivir con profundidad y sentido el tiempo que tenemos es un aprendizaje. <em>“No es fácil vivir con hondura lo cotidiano. Es un arte que se ha de aprender”</em>, afirma Pagola. Vivir el día a día con paz y sosiego, sin dejarse arrastrar por el activismo, no necesariamente depende del lugar donde transcurre la cotidianidad. La actitud, el posicionamiento, los valores,  las prioridades que cada uno va tomando ante la realidad es lo que marca la diferencia. Habitar en una gran metrópoli no significa que no se pueda encontrar tiempo para cultivar la vida interior. Del mismo modo, que vivir en un medio rural o desértico no asegura que la persona logre ese saber habitar con uno mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sol, aunque es invierno, ya calienta. Voy llegando a casa. Entro en mi habitación. Cierro la puerta. En la soledad y el silencio me aquieto. Saboreo unos instantes de eternidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lourdes Flavià Forcada, Chile</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Lhapka Sherpa</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/08/lhapka-sherpa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lourdes Flaviá Forcada]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Aug 2025 10:29:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=5501</guid>

					<description><![CDATA[“La reina de la montaña. Lhapka Sherpa y la cumbre del Everest”, es el documental de Netflix (2024) que muestra la inspiradora historia de la mujer que tiene el record mundial en lograr la cumbre de la montaña más alta del mundo. A las 6,30 a.m. del 12 de mayo del 2022, Lhakpa Sherpa, de 48 años,&#160; coronó por décima vez la cima del Everest. En la cultura sherpa y en lenguaje tibetano al Everest se le llama&#160;“Chomolungma”.&#160;Significa algo así como&#160;“Diosa madre” o “Madre de la tierra”. En el 2023 hizo cumbre en el K2, una de las montañas más difíciles de los 8 mil. Oriunda del Nepal, proveniente de una humilde familia de once hermanos, es analfabeta ya que de pequeña no pudo ir a la escuela pues solo los hijos varones tenían el derecho de acceder a ella. A los 15 años ya trabajaba como ayudante de cocina y porteadora de los grupos de montañistas. A través del documental, no solo se muestra la heroicidad y valentía de Lhakpa como escaladora y montañista, sino su fortaleza y calidad como ser humano.&#160; Sufrió maltrato por parte del hombre con quien se casó, el rumano Gheorghe Dijmărescu, afincado en Estados Unidos, con quien tuvo dos hijas y con quien hizo varias cumbres.&#160;Trabaja como reponedora en un supermercado en Connecticut. No recibe prácticamente auspicios para sus ascensiones y sigue ocupando equipo antiguo que sería impensable para otros montañistas que pretenden hacer cumbre en el Everest. Usa una máscara de oxigeno que tiene 50 años: “Me encanta mi máscara”, dice Lhakpa. “Funciona.” Su trayectoria es profundamente inspiradora para cualquier persona y especialmente para las mujeres nepalíes, para que tengan&#160;acceso a la educación. En el documental hace referencia varias veces a su analfabetismo por ser mujer. “El Everest es mi doctor, me arregla el alma”, dice Lhakpa Sherpa]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“La reina de la montaña. Lhapka Sherpa y la cumbre del Everest”,</em></strong> es el documental de Netflix (2024) que muestra la inspiradora historia de la mujer que tiene el record mundial en lograr la cumbre de la montaña más alta del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las 6,30 a.m. del 12 de mayo del 2022, Lhakpa Sherpa, de 48 años,&nbsp; coronó por décima vez la cima del Everest. En la cultura sherpa y en lenguaje tibetano al Everest se le llama<strong>&nbsp;“Chomolungma”.&nbsp;</strong>Significa algo así como<strong>&nbsp;“Diosa madre” o “Madre de la tierra”.</strong> En el 2023 hizo cumbre en el K2, una de las montañas más difíciles de los 8 mil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Oriunda del Nepal, proveniente de una humilde familia de once hermanos, es analfabeta ya que de pequeña no pudo ir a la escuela pues solo los hijos varones tenían el derecho de acceder a ella. A los 15 años ya trabajaba como ayudante de cocina y porteadora de los grupos de montañistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través del documental, no solo se muestra la heroicidad y valentía de Lhakpa como escaladora y montañista, sino su fortaleza y calidad como ser humano.&nbsp; Sufrió maltrato por parte del hombre con quien se casó, el rumano Gheorghe Dijmărescu, afincado en Estados Unidos, con quien tuvo dos hijas y con quien hizo varias cumbres.&nbsp;Trabaja como reponedora en un supermercado en Connecticut. No recibe prácticamente auspicios para sus ascensiones y sigue ocupando equipo antiguo que sería impensable para otros montañistas que pretenden hacer cumbre en el Everest. Usa una máscara de oxigeno que tiene 50 años: “Me encanta mi máscara”, dice Lhakpa. “Funciona.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trayectoria es profundamente inspiradora para cualquier persona y especialmente para las mujeres nepalíes, para que tengan&nbsp;<strong>acceso a la educación</strong>. En el documental hace referencia varias veces a su analfabetismo por ser mujer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El Everest es mi doctor, me arregla el alma”, dice Lhakpa Sherpa</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="La reina de la montaña:  Lhakpa Sherpa y la cumbre del Everest   2023   Tráiler Español   Documental" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/jx3sq764puU?list=PLbpouAXJRL6c0hJstmwcW7z11AE1nXgBl" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El cuido de nuestra casa común</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/el-cuido-de-nuestra-casa-comun/</link>
					<comments>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/el-cuido-de-nuestra-casa-comun/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lourdes Flaviá Forcada]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2023 15:59:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
		<category><![CDATA[creación]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=2275</guid>

					<description><![CDATA[La Colegiata Nuestra Señora del Cielo organizó en agosto 2021 un encuentro sobre “La ética y la espiritualidad del cuido”. Lourdes Flavia (antropóloga y responsable de la Murtra Santa María del Silencio en Chiu-Chiu, Chile), desarrolla e interpela sobre la relación entre el cuido de la casa común y la humildad. Cita varios autores y, a la vez, hace referencia a algunos amigos comunes(Alfredo, Juan Miguel), conocidos por todo el público que la escucha.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La Colegiata Nuestra Señora del Cielo organizó en agosto 2021 un encuentro sobre “La ética y la espiritualidad del cuido”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lourdes Flavia</strong> (antropóloga y responsable de la Murtra Santa María del Silencio en Chiu-Chiu, Chile), desarrolla e interpela sobre la relación entre el cuido de la casa común y la humildad. Cita varios autores y, a la vez, hace referencia a algunos amigos comunes(Alfredo, Juan Miguel), conocidos por todo el público que la escucha.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Lourdes Flaviá - El cuido de nuestra casa común" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/gEmhJmK9iOM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/el-cuido-de-nuestra-casa-comun/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El lenguaje de la naturaleza</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/el-lenguaje-de-la-naturaleza/</link>
					<comments>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/el-lenguaje-de-la-naturaleza/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lourdes Flaviá Forcada]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jan 2023 14:29:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=1788</guid>

					<description><![CDATA[Cruzar la cordillera de los Andes, desde el desierto de Atacama (norte de Chile) hacia Argentina es encontrarte con una geografía desafiante, fuerte, hermosa. A 3.775 mts. sobre el nivel del mar se encuentra el pueblo argentino de San Antonio de los Cobres, famoso por su «Tren a las Nubes» que se desliza por entre el abrupto y escarpado paisaje ofreciendo, a lo largo de su recorrido, unas vistas fascinantes. Uno se pregunta cómo se pudo hacer tamaña obra de ingeniería. Y lo sorprendente llega cuando te cuentan que el ingeniero que estuvo a cargo del diseño y trazado de dicho tren, se dedicó en primer lugar a observar durante largos tiempos a las cabras que, con una agilidad sorprendente, iban trepando por esas escarpadas cumbres. Y se dio cuenta de que ellas, en su itinerario pastoril, iban ascendiendo siempre en zig-zag. Ese tiempo de contemplación, de observación de la realidad, dio lugar a lo que hoy es el «Tren a las Nubes». Esta impresionante obra de ingeniería, se diseñó tras contemplar los itinerarios de las cabras en la Cordillera de los Andes. Toda la naturaleza es un&#160;libro abierto&#160;donde el ser humano, con su inteligencia, podría aprender muchas cosas. Pero a veces —demasiadas veces—, las personas, debido a su soberbia, desprecian el estudiar y observar este libro. Por ejemplo, se ha menospreciado estudiar ampliamente y a fondo la psicología de los animales para entender mejor la propia psicología del hombre. La naturaleza está llena de soluciones magníficas para las necesidades del género humano que este aún no ha descubierto porque, mirándose el ombligo, no le presta la debida y humilde atención. Es deformante conocer teorías antes que realidades, debido a una soberbia racionalista que lleva a pensar que, teniendo ideas, ya se sabe todo. Y que lo que es fruto de esas teorías llevadas al laboratorio es mejor que lo que la naturaleza nos ofrece con magnificencia. Tal soberbia nos lleva a: —&#160; tratar la naturaleza y sus recursos como si fueran una gasolinera adonde uno llega, llena el depósito y se va; es decir, a mantener una actitud utilitarista-consumista absolutamente contrapuesta al ser humilde y contemplativo; — a querer tener un dominio absoluto y soberbio de la naturaleza, no respetando su misterio, al punto de, por querer penetrar todo, destruir para que nada quede fuera del alcance de la inteligencia y de la ambición humanas. Si estuviéramos más abiertos a captar el lenguaje de la naturaleza, descubriríamos cosas maravillosas y útiles para la vida humana, sin atentar contra su misterio. Contemplar la naturaleza es fuente de sabiduría y, también, de hermanamiento con todo lo existente. Mientras el espíritu utilitarista-consumista nos llevar a abusar del planeta y sus recursos, el espíritu contemplativo nos conduce a un nuevo trato con la naturaleza y sus riquezas. Se toma lo que se necesita para vivir dignamente pero no para dilapidarla ni poner en jaque su misma existencia. Incluso quizás nos daríamos cuenta que lo producido por nuestra mente en los laboratorios químicos no es la panacea, muchas veces, más bien todo lo contrario. Ahí está, por ejemplo, todo el amplio mundo de las hierbas medicinales, los conocimientos de los pueblos indígenas y tantas terapias que ofrecen valiosas aportaciones para nuestra salud. Sentirnos los seres humanos parte de esa naturaleza nos hace más humildes y más hermanos. Y eso crea una nueva forma de relacionarnos con ella. Escuchar cómo la naturaleza se manifiesta nos hará en verdad más sabios. Lourdes FLAVIÁ FORCADAChiu Chiu (Chile) Foto: Revista RE Fuente: https://www.revistare.com/2018/09/el-lenguaje-de-la-naturaleza/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="623" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/5-1024x623.jpg" alt="" class="wp-image-2272" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/5-1024x623.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/5-300x182.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/5-768x467.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/5-1536x934.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/5-1320x803.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/5.jpg 1999w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Wikimedia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cruzar la cordillera de los Andes, desde el desierto de Atacama (norte de Chile) hacia Argentina es encontrarte con una geografía desafiante, fuerte, hermosa. A 3.775 mts. sobre el nivel del mar se encuentra el pueblo argentino de San Antonio de los Cobres, famoso por su «Tren a las Nubes» que se desliza por entre el abrupto y escarpado paisaje ofreciendo, a lo largo de su recorrido, unas vistas fascinantes. Uno se pregunta cómo se pudo hacer tamaña obra de ingeniería. Y lo sorprendente llega cuando te cuentan que el ingeniero que estuvo a cargo del diseño y trazado de dicho tren, se dedicó en primer lugar a observar durante largos tiempos a las cabras que, con una agilidad sorprendente, iban trepando por esas escarpadas cumbres. Y se dio cuenta de que ellas, en su itinerario pastoril, iban ascendiendo siempre en zig-zag. Ese tiempo de contemplación, de observación de la realidad, dio lugar a lo que hoy es el «Tren a las Nubes».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta impresionante obra de ingeniería, se diseñó tras contemplar los itinerarios de las cabras en la Cordillera de los Andes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la naturaleza es un&nbsp;<em>libro abierto</em>&nbsp;donde el ser humano, con su inteligencia, podría aprender muchas cosas. Pero a veces —demasiadas veces—, las personas, debido a su soberbia, desprecian el estudiar y observar este libro. Por ejemplo, se ha menospreciado estudiar ampliamente y a fondo la psicología de los animales para entender mejor la propia psicología del hombre. La naturaleza está llena de soluciones magníficas para las necesidades del género humano que este aún no ha descubierto porque, mirándose el ombligo, no le presta la debida y humilde atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es deformante conocer teorías antes que realidades, debido a una soberbia racionalista que lleva a pensar que, teniendo ideas, ya se sabe todo. Y que lo que es fruto de esas teorías llevadas al laboratorio es mejor que lo que la naturaleza nos ofrece con magnificencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal soberbia nos lleva a:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—&nbsp; tratar la naturaleza y sus recursos como si fueran una gasolinera adonde uno llega, llena el depósito y se va; es decir, a mantener una actitud utilitarista-consumista absolutamente contrapuesta al ser humilde y contemplativo;</p>



<p class="wp-block-paragraph">— a querer tener un dominio absoluto y soberbio de la naturaleza, no respetando su misterio, al punto de, por querer penetrar todo, destruir para que nada quede fuera del alcance de la inteligencia y de la ambición humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si estuviéramos más abiertos a captar el lenguaje de la naturaleza, descubriríamos cosas maravillosas y útiles para la vida humana, sin atentar contra su misterio. Contemplar la naturaleza es fuente de sabiduría y, también, de hermanamiento con todo lo existente. Mientras el espíritu utilitarista-consumista nos llevar a abusar del planeta y sus recursos, el espíritu contemplativo nos conduce a un nuevo trato con la naturaleza y sus riquezas. Se toma lo que se necesita para vivir dignamente pero no para dilapidarla ni poner en jaque su misma existencia. Incluso quizás nos daríamos cuenta que lo producido por nuestra mente en los laboratorios químicos no es la panacea, muchas veces, más bien todo lo contrario. Ahí está, por ejemplo, todo el amplio mundo de las hierbas medicinales, los conocimientos de los pueblos indígenas y tantas terapias que ofrecen valiosas aportaciones para nuestra salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sentirnos los seres humanos parte de esa naturaleza nos hace más humildes y más hermanos. Y eso crea una nueva forma de relacionarnos con ella. Escuchar cómo la naturaleza se manifiesta nos hará en verdad más sabios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Lourdes FLAVIÁ FORCADA<br>Chiu Chiu (Chile)<br></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Foto: Revista RE</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://www.revistare.com/2018/09/el-lenguaje-de-la-naturaleza/" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow">https://www.revistare.com/2018/09/el-lenguaje-de-la-naturaleza/</a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/el-lenguaje-de-la-naturaleza/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
