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	<title>Elisabet Juanola Soria, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>Elisabet Juanola Soria, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Abrazo de cabezas blancas </title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabet Juanola Soria]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Sep 2023 17:35:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
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					<description><![CDATA[Una amistad que data de los años 60, cuando César viajó desde Lima a Santiago de Chile a perfeccionar sus estudios de flauta con los hermanos Alberto y Fernando Harms Saa. En esta imagen los vemos en un escenario en el contexto del 38 Festival Internacional de Flautas de Lima, celebrado recientemente, donde César y Fernando se abrazan de manera emocionada. Un abrazo que además de gratitud y amistad entre ellos, es un aliento para entusiasmar a otros flautistas, especialmente los más jóvenes, a seguir en una profesión que entrega belleza, celebración, agrado y una gran fraternidad.&#160; Pero la profesión musical, es rigor, el músico tiene que aplicar mucha disciplina, varias horas diarias de estudio, aprender y manejar técnicas distintas, perseverancia, dedicación, organización del tiempo y maestros que guíen. El sonido tiene técnicas que comprometen respiración, postura, mucho estudio, puesta en escena, trabajo en equipo. Todo ello implica apertura personal y crecimiento interior. La inversión de un músico apuesta por la belleza, por valores que son imponderables y que de retorno tienen aplausos. El abrazo de estas dos cabezas blancas significa, además de la entrañable imagen de dos seres que son amigos por años, la entrega generosa por un arte sublime, generosidad y esfuerzo.&#160; El Festival Internacional de Flautas de Lima, organizado por César Vivanco Sánchez de manera ininterrumpida desde hace 38 años en el mes de mayo, congrega profesionales de distintas partes del mundo que durante una semana dedican generosamente clases magistrales a estudiantes más jóvenes y comparten experiencias y aprendizajes entre ellos, puro crecimiento y experiencia que se traduce en lazos fraternos también. De esos días en Lima surgen alianzas, fraternidad y compromiso con la música.&#160; Todas las tardes ofrecen un concierto abierto a la comunidad de manera gratuita. Belleza, que a veces parece efímera, pero que nos ayuda a ser mejores personas y que cada uno lleva a sus casas desde lo más profundo de su ser.&#160; Elisabeth Juanola SoriaFuente: Nuestra Sra. de la Paz y la Alegría]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/09/Foto-Rocio-Vivanco-para-articlo-elisabet-x.jpg" alt="" class="wp-image-4235" style="width:436px;height:438px" width="436" height="438" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/09/Foto-Rocio-Vivanco-para-articlo-elisabet-x.jpg 682w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/09/Foto-Rocio-Vivanco-para-articlo-elisabet-x-300x300.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/09/Foto-Rocio-Vivanco-para-articlo-elisabet-x-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 436px) 100vw, 436px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Rocío Vivanco B.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una amistad que data de los años 60, cuando César viajó desde Lima a Santiago de Chile a perfeccionar sus estudios de flauta con los hermanos Alberto y Fernando Harms Saa. En esta imagen los vemos en un escenario en el contexto del 38 Festival Internacional de Flautas de Lima, celebrado recientemente, donde César y Fernando se abrazan de manera emocionada. Un abrazo que además de gratitud y amistad entre ellos, es un aliento para entusiasmar a otros flautistas, especialmente los más jóvenes, a seguir en una profesión que entrega belleza, celebración, agrado y una gran fraternidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la profesión musical, es rigor, el músico tiene que aplicar mucha disciplina, varias horas diarias de estudio, aprender y manejar técnicas distintas, perseverancia, dedicación, organización del tiempo y maestros que guíen. El sonido tiene técnicas que comprometen respiración, postura, mucho estudio, puesta en escena, trabajo en equipo. Todo ello implica apertura personal y crecimiento interior. La inversión de un músico apuesta por la belleza, por valores que son imponderables y que de retorno tienen aplausos. El abrazo de estas dos cabezas blancas significa, además de la entrañable imagen de dos seres que son amigos por años, la entrega generosa por un arte sublime, generosidad y esfuerzo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Festival Internacional de Flautas de Lima, organizado por César Vivanco Sánchez de manera ininterrumpida desde hace 38 años en el mes de mayo, congrega profesionales de distintas partes del mundo que durante una semana dedican generosamente clases magistrales a estudiantes más jóvenes y comparten experiencias y aprendizajes entre ellos, puro crecimiento y experiencia que se traduce en lazos fraternos también. De esos días en Lima surgen alianzas, fraternidad y compromiso con la música.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las tardes ofrecen un concierto abierto a la comunidad de manera gratuita. Belleza, que a veces parece efímera, pero que nos ayuda a ser mejores personas y que cada uno lleva a sus casas desde lo más profundo de su ser.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Elisabeth Juanola Soria<br>Fuente: <a href="http://pliegotante.blogspot.com/2023/06/pliego-n-173.html(abre en una nueva pestaña)pliegotante.blogspot.com/2023/06/pliego-n-173.html">Nuestra Sra. de la Paz y la Alegría</a></p>
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		<title>Laura, desduelo en dos pasos</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/laura-desduelo-en-dos-pasos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elisabet Juanola Soria]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Feb 2023 19:07:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[cuestionarse]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[Primer paso Solía ser más alegre que ahora. Quizá si hubiera sido una persona más huraña antaño y hoy se viera a sí misma más dicharachera, no le pesaría, pero sentía que era una doble pérdida la suya: por un lado la ausencia de su otrora chispa y por otro el ir a menos. “Claro” -se decía- “que también estaba más vieja”, ¡cómo si ello fuera consuelo! Sabía de sobras que no tenía que ver una cosa con la otra, o por lo menos no era condición. ¿Qué era pues lo que le amargaba el ánimo?Se sentía sola. No obstante tener un buen compañero, hijos atentos y las amigas&#8230; Pero sí, había ido despidiendo a hermanos y no le quedaba ni uno. Eso, que en cierto modo era ley de vida, a ella no le consolaba. Y bueno, sin querer queriendo encontró dos ayudas a su propia comprensión de ausencias en esos días de descanso en Junquillar, a minutos de Constitución, en la costa del Maule. Una, muy cotidiana, se la regaló la Rena, una perrita más lista que el hambre, cuidadora de la casa, sus gallinas y cuanto movimiento hubiese cercano, pero que cuando su ama y su amo (de amor), se ausentaban, quedaba ella, cuerpo entero, entregado al manto de la pena y ojos cabizbajos, a media asta, a la deriva, como felpudo, casi sin gusto, olfato, ni oído.La Rena fue para la protagonista de esta historia, un verdadero espejo.&#160; “Laura”, -se dijo- “hete aquí, doliendo ausencias, aferrada a lo que se fue, esperando cual Machiko el retorno de tu amigo-amado-amo”. Y vio, por primera vez en su duelo de hermanos, que tal como la Rena, estaba ella perdiendo el día (el sentido) en lamentarse un poco más por lo que, mientras duró, fue bello. Y fíjate tú… que parece que se le alegró un poco algo muy orgánico, dentro de su cuerpo, entre el intestino, las caderas y como por la parte posterior del estómago hasta el pulmón, como un ensanchamiento, ¿sería del alma? Segundo paso&#160; Lo otro fue, conversando con Tati, su amiga y anfitriona, hablando de todo un poco, escucharle una expresión similar a: “Todos llevamos uno o dos muertitos colgados de los brazos”, y le sonó a ella ese “a colgado” liviano, no cargando un peso,&#160; sino como presencia eternamente liviana y que los propios muertos la acompañaban, escudaban, angelaban y de hecho, encontró muy lógico, que eran, en su caso, los mismos que hasta ese mismo día había, ingratamente, dolido su ausencia y casi dado la espalda. Le pareció de repente, ser la persona mejor acompañada del universo. Lo sintió de forma evidente y durmió esa noche en la gloria. Así pues, ese duelo horizontal, de aquellos con quienes forjó los primeros pasos, cuyos muros existenciales compartió tan estrechamente y partieron antes que ella al infinito-más allá -digamos Cielo- en el caso de Laura, empezaron a ser torreones con luz, faros para ver y alumbrar caminos oscuros y hasta iluminar a otros. Elisabet Juanola Soria Fuente: http://pliegotante.blogspot.com/2022/02/pliego-n-157.html]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3581" width="593" height="889" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-683x1024.jpg 683w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-200x300.jpg 200w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-768x1152.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-1024x1536.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-1365x2048.jpg 1365w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-1320x1980.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/02/soledad-pexels-duong-nhan-1510149-1-1-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 593px) 100vw, 593px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Duong Nhan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primer paso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Solía ser más alegre que ahora. Quizá si hubiera sido una persona más huraña antaño y hoy se viera a sí misma más dicharachera, no le pesaría, pero sentía que era una doble pérdida la suya: por un lado la ausencia de su otrora chispa y por otro el ir a menos. “Claro” -se decía- “que también estaba más vieja”, ¡cómo si ello fuera consuelo! Sabía de sobras que no tenía que ver una cosa con la otra, o por lo menos no era condición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué era pues lo que le amargaba el ánimo?<br>Se sentía sola. No obstante tener un buen compañero, hijos atentos y las amigas&#8230; Pero sí, había ido despidiendo a hermanos y no le quedaba ni uno. Eso, que en cierto modo era ley de vida, a ella no le consolaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y bueno, sin querer queriendo encontró dos ayudas a su propia comprensión de ausencias en esos días de descanso en Junquillar, a minutos de Constitución, en la costa del Maule. Una, muy cotidiana, se la regaló la Rena, una perrita más lista que el hambre, cuidadora de la casa, sus gallinas y cuanto movimiento hubiese cercano, pero que cuando su ama y su amo (de amor), se ausentaban, quedaba ella, cuerpo entero, entregado al manto de la pena y ojos cabizbajos, a media asta, a la deriva, como felpudo, casi sin gusto, olfato, ni oído.<br>La Rena fue para la protagonista de esta historia, un verdadero espejo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Laura”, -se dijo- “hete aquí, doliendo ausencias, aferrada a lo que se fue, esperando cual Machiko el retorno de tu amigo-amado-amo”. Y vio, por primera vez en su duelo de hermanos, que tal como la Rena, estaba ella perdiendo el día (el sentido) en lamentarse un poco más por lo que, mientras duró, fue bello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y fíjate tú… que parece que se le alegró un poco algo muy orgánico, dentro de su cuerpo, entre el intestino, las caderas y como por la parte posterior del estómago hasta el pulmón, como un ensanchamiento, ¿sería del alma?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segundo paso</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo otro fue, conversando con Tati, su amiga y anfitriona, hablando de todo un poco, escucharle una expresión similar a:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todos llevamos uno o dos muertitos colgados de los brazos”, y le sonó a ella ese “a colgado” liviano, no cargando un peso,&nbsp; sino como presencia eternamente liviana y que los propios muertos la acompañaban, escudaban, angelaban y de hecho, encontró muy lógico, que eran, en su caso, los mismos que hasta ese mismo día había, ingratamente, dolido su ausencia y casi dado la espalda.<br><br>Le pareció de repente, ser la persona mejor acompañada del universo. Lo sintió de forma evidente y durmió esa noche en la gloria.<br><br>Así pues, ese duelo horizontal, de aquellos con quienes forjó los primeros pasos, cuyos muros existenciales compartió tan estrechamente y partieron antes que ella al infinito-más allá -digamos Cielo- en el caso de Laura, empezaron a ser torreones con luz, faros para ver y alumbrar caminos oscuros y hasta iluminar a otros.<br><br>Elisabet Juanola Soria</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="http://pliegotante.blogspot.com/2022/02/pliego-n-157.html">http://pliegotante.blogspot.com/2022/02/pliego-n-157.html</a></p>
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		<title>Interculturalidad no es comodidad</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/01/interculturalidad-no-es-comodidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabet Juanola Soria]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2023 15:36:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caseidad y convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Familias y relaciones humanas]]></category>
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		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<category><![CDATA[tolerancia]]></category>
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					<description><![CDATA[Lo irreversible del proceso de interculturalidad que vivimos se hace naturalidad en la vida de los jóvenes Afortunadamente la lengua está viva y seguimos creando conceptos a la par con nuestros cambios. Unas veces conviven palabras antiguas y conceptos nuevos con bastante soltura; otras, los sonidos resultan extraños y obsoletos. Por ejemplo, éste parece ser el caso de la&#160;indulgencia, concepto vigente al que conviene apelar a pesar de la reticencia que produce el sonido de la palabra. Y como ésta, muchas palabras más. En cambio, un concepto bastante nuevo, como es el de&#160;interculturalidad, combina bien con un sonido familiar a nuestros oídos, la palabra&#160;cultura. La interculturalidad es algo nuevo y que se renueva constantemente, porque se trata de la convivencia activa, de construir algo con lo que yo tengo y lo que tú tienes. Hoy, cuando las fronteras tienden a desaparecer y en vez de devaluarse la moneda nacional lo hace el petróleo, la interculturalidad es lo más normal del mundo. Por ejemplo, Occidente convive con el mundo árabe-musulmán; y los pueblos andinos, por su parte, habitan las costas hablando en una mezcla que conjuga los idiomas de las costas con los de la región andina, al tiempo que degustan sus propios platos junto con la «comida chatarra». La interculturalidad no tiene nada de comodidad, y no por ello es&#160;mala&#160;o&#160;fea&#160;(conceptos que están en cuarentena porque ya nada es tan absoluto). Convivir codo a codo con culturas, costumbres, convicciones muy diversas obliga a tomar partido. La&#160;tolerancia&#160;—concepto que hace menos de una década estuvo sobre el tapete—, hoy no sirve. Recordemos que&#160;tolerancia&#160;es sinónimo de soportar, ni siquiera es respetar; solamente soportar la existencia de algo que no me gusta. La tolerancia hoy por hoy es breve y transitoria, porque por obligación hay que tomar partido: o me inculturizo (me adapto y comparto cosas) o vivo contra el mundo que me resulta adverso, porque no me adapto a él (pero eso, por el momento, es una enfermedad, o varias). Antes —no hace mucho tiempo— los niños casi no contaban en las decisiones de los adultos; ellos tenían que aprender a adaptarse (a veces sobrevivir) a las decisiones —o a las no-decisiones— de los adultos; decisiones que configuraban el entorno en el que vivían. Sin embargo, hoy, los jóvenes toman parte en las decisiones y nos dan grandes lecciones. Su capacidad de aprendizaje y su poco aferramiento a las costumbres hacen que se den pasos en la convivencia intercultural que nos empujan a tener que sonreír al vecino: ¿cómo no hacerlo, si mi hijo se da besos con su hija? Pero el camino es largo: la dosis de profundidad para entender un beso requiere de muchos pasos previos, de respeto, de lectura, de observación y de silencio. Por eso, la inculturalidad —que también es un negocio, que responde a injusticias que obligan a las personas a irse de sus lugares de origen—, es, por sobre todas las cosas, un ejercicio de la libertad. Somos tan libres que podemos desarrollar nuestra propia vida con todo lo que el otro me muestra de la suya y eso, además, es profundamente bello. Elisabet JUANOLA Fuente: https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay.jpg" alt="" class="wp-image-2305" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay-300x225.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/14-pixabay-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Lo irreversible del proceso de interculturalidad que vivimos se hace naturalidad en la vida de los jóvenes</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Afortunadamente la lengua está viva y seguimos creando conceptos a la par con nuestros cambios. Unas veces conviven palabras antiguas y conceptos nuevos con bastante soltura; otras, los sonidos resultan extraños y obsoletos. Por ejemplo, éste parece ser el caso de la&nbsp;<em>indulgencia</em>, concepto vigente al que conviene apelar a pesar de la reticencia que produce el sonido de la palabra. Y como ésta, muchas palabras más. En cambio, un concepto bastante nuevo, como es el de&nbsp;<em>interculturalidad</em>, combina bien con un sonido familiar a nuestros oídos, la palabra&nbsp;<em>cultura</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La interculturalidad es algo nuevo y que se renueva constantemente, porque se trata de la convivencia activa, de construir algo con lo que yo tengo y lo que tú tienes. Hoy, cuando las fronteras tienden a desaparecer y en vez de devaluarse la moneda nacional lo hace el petróleo, la interculturalidad es lo más normal del mundo. Por ejemplo, Occidente convive con el mundo árabe-musulmán; y los pueblos andinos, por su parte, habitan las costas hablando en una mezcla que conjuga los idiomas de las costas con los de la región andina, al tiempo que degustan sus propios platos junto con la «comida chatarra».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La interculturalidad no tiene nada de comodidad, y no por ello es&nbsp;<em>mala</em>&nbsp;o&nbsp;<em>fea</em>&nbsp;(conceptos que están en cuarentena porque ya nada es tan absoluto). Convivir codo a codo con culturas, costumbres, convicciones muy diversas obliga a tomar partido. La&nbsp;<em>tolerancia</em>&nbsp;—concepto que hace menos de una década estuvo sobre el tapete—, hoy no sirve. Recordemos que&nbsp;<em>tolerancia</em>&nbsp;es sinónimo de soportar, ni siquiera es respetar; solamente soportar la existencia de algo que no me gusta. La tolerancia hoy por hoy es breve y transitoria, porque por obligación hay que tomar partido: o me inculturizo (me adapto y comparto cosas) o vivo contra el mundo que me resulta adverso, porque no me adapto a él (pero eso, por el momento, es una enfermedad, o varias).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes —no hace mucho tiempo— los niños casi no contaban en las decisiones de los adultos; ellos tenían que aprender a adaptarse (a veces sobrevivir) a las decisiones —o a las no-decisiones— de los adultos; decisiones que configuraban el entorno en el que vivían. Sin embargo, hoy, los jóvenes toman parte en las decisiones y nos dan grandes lecciones. Su capacidad de aprendizaje y su poco aferramiento a las costumbres hacen que se den pasos en la convivencia intercultural que nos empujan a tener que sonreír al vecino: ¿cómo no hacerlo, si mi hijo se da besos con su hija?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el camino es largo: la dosis de profundidad para entender un beso requiere de muchos pasos previos, de respeto, de lectura, de observación y de silencio. Por eso, la inculturalidad —que también es un negocio, que responde a injusticias que obligan a las personas a irse de sus lugares de origen—, es, por sobre todas las cosas, un ejercicio de la libertad. Somos tan libres que podemos desarrollar nuestra propia vida con todo lo que el otro me muestra de la suya y eso, además, es profundamente bello.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Elisabet JUANOLA</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/</a></p>
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