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	<title>Ana María Ollé, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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	<title>Ana María Ollé, autor en Colegiata Cielo en la Tierra</title>
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		<title>Beguinas, Memoria Herida</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/09/beguinas-memoria-herida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Sep 2025 14:32:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[Un libro apasionante y formativo. Quiere hacer justicia y alzar la voz por un grupo de mujeres relegadas de la historia y de la Iglesia de su tiempo. Fueron tratadas injustamente como brujas y herejes por la Inquisición, y algunas incluso llevadas a la hoguera. Hoy en día, todavía no se ha resarcido públicamente esta nefasta tergiversación histórica. Este libro de la teóloga M. Cristina Inogés Sanz (PPC, 2021) busca hacer memoria y, al menos, ayudar a cicatrizar alguna de las heridas que dejó la injusticia cometida contra estas mujeres: las beguinas. Ellas fueron mujeres valientes, que vivieron a contracorriente. Ni casadas ni religiosas, nunca fueron bien vistas; más bien se las consideró un peligro. Eran profundamente originales en su ser y en su hacer: espirituales, místicas, teólogas, algunas con gran formación, con pensamiento teológico y experiencias místicas. Se sustentaban con su propio trabajo y realizaban acciones humanitarias de ayuda hacia los más desfavorecidos de su tiempo —mujeres, niños, enfermos, viudas, prisioneros y exconvictos— sin pedir nada a cambio. La mayoría vivía en comunidad para protegerse en medio de las ciudades. Desde allí rezaban, trabajaban y se dedicaban al cuidado de los demás. El movimiento de las beguinas, nacido en la Edad Media, traspasó los siglos hasta llegar a nuestros días. Aunque la última beguina falleció en 2013, este modo de vida no terminó con ella. Mujeres —y también hombres— con el deseo de vivir intensamente, de cuidar y atender a los pobres, y de mantener una mirada abierta a lo trascendente, siguen existiendo en el mundo. Son portadores de luz en las penumbras que hoy nos rodean. Como dice la autora:“El misterio siempre tiene vida propia, deberíamos estar más abiertos a esos misterios cotidianos que aún duermen en el lecho de la historia, que somos incapaces de ver y que, sin embargo, nos están esperando”. “Misterio el que todas esas mujeres, y otras muchas de la historia que no aparecen en este libro, nos han legado. Todas ellas han contado con palabras como han sabido, como han podido, como han sentido; desde un templo, desde la vida de cada día, desde la vida vivida en la reforma, desde la vida atropellada, pisoteada y masacrada por las guerras, el hambre, la miseria y el dolor causado por el hombre: la experiencia de ese Absoluto-Misterio-Dios que todos llevamos dentro.” Anna M. Ollé]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un libro apasionante y formativo.</strong> Quiere hacer justicia y alzar la voz por un grupo de mujeres relegadas de la historia y de la Iglesia de su tiempo. Fueron tratadas injustamente como brujas y herejes por la Inquisición, y algunas incluso llevadas a la hoguera. Hoy en día, todavía no se ha resarcido públicamente esta nefasta tergiversación histórica. Este libro de la teóloga M. Cristina Inogés Sanz (PPC, 2021) busca hacer memoria y, al menos, ayudar a cicatrizar alguna de las heridas que dejó la injusticia cometida contra estas mujeres: las beguinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellas fueron mujeres valientes, que vivieron a contracorriente. Ni casadas ni religiosas, nunca fueron bien vistas; más bien se las consideró un peligro. Eran profundamente originales en su ser y en su hacer: espirituales, místicas, teólogas, algunas con gran formación, con pensamiento teológico y experiencias místicas. Se sustentaban con su propio trabajo y realizaban acciones humanitarias de ayuda hacia los más desfavorecidos de su tiempo —mujeres, niños, enfermos, viudas, prisioneros y exconvictos— sin pedir nada a cambio. La mayoría vivía en comunidad para protegerse en medio de las ciudades. Desde allí rezaban, trabajaban y se dedicaban al cuidado de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El movimiento de las beguinas, nacido en la Edad Media, traspasó los siglos hasta llegar a nuestros días. Aunque la última beguina falleció en 2013, este modo de vida no terminó con ella. Mujeres —y también hombres— con el deseo de vivir intensamente, de cuidar y atender a los pobres, y de mantener una mirada abierta a lo trascendente, siguen existiendo en el mundo. Son portadores de luz en las penumbras que hoy nos rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dice la autora:<br>“El misterio siempre tiene vida propia, deberíamos estar más abiertos a esos misterios cotidianos que aún duermen en el lecho de la historia, que somos incapaces de ver y que, sin embargo, nos están esperando”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Misterio el que todas esas mujeres, y otras muchas de la historia que no aparecen en este libro, nos han legado. Todas ellas han contado con palabras como han sabido, como han podido, como han sentido; desde un templo, desde la vida de cada día, desde la vida vivida en la reforma, desde la vida atropellada, pisoteada y masacrada por las guerras, el hambre, la miseria y el dolor causado por el hombre: la experiencia de ese Absoluto-Misterio-Dios que todos llevamos dentro.”</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Anna M. Ollé</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Lo que la Historia exige del presente</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/08/lo-que-la-historia-exige-del-presente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Aug 2025 12:17:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Pedro Pastor canta en Los olvidados a la dignidad de quienes fueron perseguidos durante la dictadura franquista. Un homenaje necesario. Una memoria que interpela. Pero en pleno siglo XXI, esa misma canción me lleva a mirar no solo al pasado, sino al presente sintiéndome responsable de él. Hoy quiero decir con claridad: no olvidaré que la gran mayoría de las personas anhelamos vivir en paz. No solo con paz externa, sino desde la paz interior. Sin embargo, la realidad nos golpea con fuerza. Las fracturas de la paz son visibles en demasiados rincones del mundo. También cerca de nosotros. Sí, es difícil lograr la paz. Y a veces, desmoralizante. Pero no podemos quedarnos paralizados. Cuanto más conozco el pasado, más me siento comprometida con el presente. Con ganas de hacer algo útil; de aportar, aunque sea poco, a un mundo más justo. Sabemos que no es una tarea sencilla. Los obstáculos son muchos: intereses políticos, económicos, ideológicos. A eso se suman heridas históricas que no terminan de cerrar y resentimientos que se heredan, muchas veces sin entender por qué. Por eso propongo detenernos en algunas ideas que podrían ayudar a construir desde otro lugar. Desde el respeto, la justicia, la equidad; y sobre todo, desde la voluntad de avanzar. ¿No olvidar el pasado? Por supuesto que no. Pero que ese recuerdo no sea un lastre o atadura, sino un impulso. Una razón más para construir un presente más justo, más libre y humano.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=xsI90LhZwxs" data-type="link" data-id="https://www.youtube.com/watch?v=xsI90LhZwxs">Pedro Pastor canta en <em>Los olvidados</em></a> a la dignidad de quienes fueron perseguidos durante la dictadura franquista. Un homenaje necesario. Una memoria que interpela. Pero en pleno siglo XXI, esa misma canción me lleva a mirar no solo al pasado, sino al presente sintiéndome responsable de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy quiero decir con claridad: <strong>no olvidaré</strong> que la gran mayoría de las personas anhelamos vivir en paz. No solo con paz externa, sino desde la paz interior. Sin embargo, la realidad nos golpea con fuerza. Las fracturas de la paz son visibles en demasiados rincones del mundo. También cerca de nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, es difícil lograr la paz. Y a veces, desmoralizante. Pero no podemos quedarnos paralizados. Cuanto más conozco el pasado, más me siento comprometida con el presente. Con ganas de hacer algo útil; de aportar, aunque sea poco, a un mundo más justo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabemos que no es una tarea sencilla. Los obstáculos son muchos: intereses políticos, económicos, ideológicos. A eso se suman heridas históricas que no terminan de cerrar y resentimientos que se heredan, muchas veces sin entender por qué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso propongo detenernos en algunas ideas que podrían ayudar a construir desde otro lugar. Desde el respeto, la justicia, la equidad; y sobre todo, desde la voluntad de avanzar.</p>



<ol start="1" class="wp-block-list">
<li><strong>Los que vivimos hoy no somos responsables de los crímenes del pasado.</strong> No podemos cargar con culpas por hechos ocurridos antes de nuestro engendramiento. Simplemente, no estábamos allí.</li>



<li><strong>Entonces, ¿por qué tantos resentimientos heredados?</strong> Desde la familia, la escuela, el entorno, el gobierno, los medios&#8230; se nos transmiten rencores hacia personas o grupos actuales que, al igual que nosotros, nada tuvieron que ver con aquellos hechos. ¿Tiene sentido?</li>



<li><strong>La Historia debe conocerse, no revivirse.</strong> Estudiarla es necesario. Recordar también para no repetir atrocidades. Pero no podemos volver atrás en el tiempo. Si el pasado hubiera sido distinto, ni siquiera nosotros estaríamos aquí. No se trata de justificar el dolor que otros causaron. Todo lo contrario: lo repudiamos. Pero existe una paradoja que no podemos ignorar: nuestra vida es también fruto de aquella historia.</li>



<li><strong>Podemos reparar sin quedarnos atrapados.</strong> Honrar a las víctimas, reconocer los errores, resarcir lo posible. Pero sin alimentar odios interminables. ¿Y si intentamos vernos hoy con más confianza? ¿Y si trabajamos codo a codo por un presente y futuro compartido?</li>



<li><strong>Somos hermanos en la existencia.</strong> Esa es la verdad más simple y poderosa. Sólo por existir ya estamos conectados. Incluso más allá de la sangre, de la cultura, de la historia. Existir es un milagro. Y si estamos aquí, podemos hacerlo mejor.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">¿No olvidar el pasado? Por supuesto que no. Pero que ese recuerdo no sea un lastre o atadura, sino un impulso. Una razón más para construir un presente más justo, más libre y humano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Pedro Pastor ft. Rozalén - Los Olvidados" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/xsI90LhZwxs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>De aquí a Aquí (sabiduría perenne)</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/07/de-aqui-a-aqui-sabiduria-perenne/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 17:42:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
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					<description><![CDATA[Reseña del libro El teólogo y antropólogo, Javier Melloni en su libro De aquí a Aquí, nos conduce hacia el pozo interior que hay en cada ser humano. “Lo que buscamos fuera está en nosotros. Todo está Aquí. No lo alcanzamos hasta que no logramos que el fruto del árbol nazca en nosotros, en lugar de arrebatarlo”. En De aquí a Aquí, ofrece la posibilidad de seguir nuestro peregrinaje vital, invitándonos a traspasar 12 umbrales que, como la cima de una montaña, nos elevan hacia la esencia más pura, humana y divina que hay en cada ser: “Lo que realmente permite traspasar el umbral del aquí autoafirmativo al Aquí abierto a la alteridad es llegar a venerar toda existencia, acoger el carácter sagrado de cada ser”.&#160; Se trata de pasar de la cerrazón a la apertura, del ruido al silencio, de la dispersión a la atención, de la resistencia a la rendición, del escoger a acoger, del hacer al dejarse hacer, del saber al no-saber, del juicio a la bendición, de la exigencia al agradecimiento, de ocupar un sitio a generar un lugar, del aislamiento al inter-ser y, finalmente, de la ausencia a la Presencia. “La llamada que nos llega de tantos modos -dice Melloni- es siempre y para todos la misma: vivir autopresentes en la comunión cosmoteándrica en cada momento y situación, lo cual se abre en tres direcciones: hacia las cosas, haciendo un uso reverencial de ellas; hacia las personas, teniendo un respeto sagrado por cada ser humano y hacia la Presencia silente que se vierte por doquier y que se expresa de tantas maneras como tradiciones religiosas y espirituales existen”. Este libro experiencial de Melloni, además recoge abundantes citas del legado de las diversas tradiciones religiosas y espirituales, ofreciendo sugerencias para traspasar lo superficial de nuestras vidas y dar con la base que sostiene lo real: trascendencia e inmanencia que se encuentran Aquí mismo, en el lugar en el que cada momento nos hallamos. “Tan cerca, tan lejos, Tan lejos, tan cerca… &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; De Ahora y de Aquí mismo”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="661" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo-661x1024.jpg" alt="" class="wp-image-5423" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo-661x1024.jpg 661w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo-194x300.jpg 194w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo-768x1189.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo-992x1536.jpg 992w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo-1323x2048.jpg 1323w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo-1320x2044.jpg 1320w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/Foto-Amo.jpg 1642w" sizes="(max-width: 661px) 100vw, 661px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Amo</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Reseña del libro</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El teólogo y antropólogo, Javier Melloni en su libro <em>De aquí a Aquí, </em>nos conduce hacia el pozo interior que hay en cada ser humano. “Lo que buscamos fuera está en nosotros. Todo está Aquí. No lo alcanzamos hasta que no logramos que el fruto del árbol nazca en nosotros, en lugar de arrebatarlo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>De aquí a Aquí</em>, ofrece la posibilidad de seguir nuestro peregrinaje vital, invitándonos a traspasar 12 umbrales que, como la cima de una montaña, nos elevan hacia la esencia más pura, humana y divina que hay en cada ser: “Lo que realmente permite traspasar el umbral del aquí autoafirmativo al Aquí abierto a la alteridad es llegar a venerar toda existencia, acoger el carácter sagrado de cada ser”.&nbsp; Se trata de pasar de la cerrazón a la apertura, del ruido al silencio, de la dispersión a la atención, de la resistencia a la rendición, del escoger a acoger, del hacer al dejarse hacer, del saber al no-saber, del juicio a la bendición, de la exigencia al agradecimiento, de ocupar un sitio a generar un lugar, del aislamiento al inter-ser y, finalmente, de la ausencia a la Presencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La llamada que nos llega de tantos modos -dice Melloni- es siempre y para todos la misma: vivir autopresentes en la comunión cosmoteándrica en cada momento y situación, lo cual se abre en tres direcciones: hacia las cosas, haciendo un uso reverencial de ellas; hacia las personas, teniendo un respeto sagrado por cada ser humano y hacia la Presencia silente que se vierte por doquier y que se expresa de tantas maneras como tradiciones religiosas y espirituales existen”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro experiencial de Melloni, además recoge abundantes citas del legado de las diversas tradiciones religiosas y espirituales, ofreciendo sugerencias para traspasar lo superficial de nuestras vidas y dar con la base que sostiene lo real: trascendencia e inmanencia que se encuentran <em>Aquí mismo, en el lugar en el que cada momento nos hallamos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tan cerca, tan lejos,</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan lejos, tan cerca…</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De Ahora y de Aquí mismo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Simplicidad elegante, de Satish Kumar.</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/07/simplicidad-elegante-de-satish-kumar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Jul 2025 09:57:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[consciencia]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Lectura para el verano En pleno estío del hemisferio norte, muchos aprovechan las vacaciones para descansar, cambiar de rutina y, por qué no, leer. Entre las recomendaciones para esta temporada podría estar, Simplicidad elegante del pensador y activista indio Satish Kumar. Exmonje jainista, Kumar ingresó al convento a los nueve años por decisión propia. Sin embargo, a los 18, tras leer un libro de Mahatma Gandhi, abandonó la orden para seguir a Vinoba Bhave, uno de los principales discípulos de Gandhi y referente de la no violencia y la reforma agraria en la India. Su compromiso con la paz y el desarme nuclear lo llevó a recorrer a pie más de 12.000 kilómetros por distintos países, en una peregrinación que combinó espiritualidad, acción pública y activismo. Hoy vive en Inglaterra, donde continúa abordando temas sociales, ecológicos y espirituales desde una perspectiva holística. Es fundador del Schumacher College, un centro internacional de estudios ecológicos, y referente global en educación alternativa y sostenibilidad. En Simplicidad elegante, Kumar repasa su vida y sus ideas fundamentales. Escrito en su octava década de vida, el libro ofrece una mirada personal y filosófica sobre cómo la simplicidad puede ser una herramienta de transformación individual y colectiva. Para el autor, vivir con menos no es un acto de carencia, sino de claridad: dejar atrás el ego para reconectarse con el entorno, las relaciones y el sentido profundo de la existencia. El libro propone una «trinidad» para enfrentar las crisis actuales: tierra, alma y sociedad. Kumar llama a salir de la zona de confort para integrar estos tres ámbitos como base de una vida más justa, consciente y sostenible. Más que un manifiesto, Simplicidad elegante es una invitación a una revolución serena, a repensar el modo en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos con el planeta. Una lectura inspiradora, ideal para quienes buscan renovar sus ideas durante este verano. Anna M. Ollé]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Lectura para el verano</p>



<p class="wp-block-paragraph">En pleno estío del hemisferio norte, muchos aprovechan las vacaciones para descansar, cambiar de rutina y, por qué no, leer. Entre las recomendaciones para esta temporada podría estar, <em>Simplicidad elegante</em> del pensador y activista indio Satish Kumar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Exmonje jainista, Kumar ingresó al convento a los nueve años por decisión propia. Sin embargo, a los 18, tras leer un libro de Mahatma Gandhi, abandonó la orden para seguir a Vinoba Bhave, uno de los principales discípulos de Gandhi y referente de la no violencia y la reforma agraria en la India.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su compromiso con la paz y el desarme nuclear lo llevó a recorrer a pie más de 12.000 kilómetros por distintos países, en una peregrinación que combinó espiritualidad, acción pública y activismo. Hoy vive en Inglaterra, donde continúa abordando temas sociales, ecológicos y espirituales desde una perspectiva holística. Es fundador del Schumacher College, un centro internacional de estudios ecológicos, y referente global en educación alternativa y sostenibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Simplicidad elegante</em>, Kumar repasa su vida y sus ideas fundamentales. Escrito en su octava década de vida, el libro ofrece una mirada personal y filosófica sobre cómo la simplicidad puede ser una herramienta de transformación individual y colectiva. Para el autor, vivir con menos no es un acto de carencia, sino de claridad: dejar atrás el ego para reconectarse con el entorno, las relaciones y el sentido profundo de la existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro propone una «trinidad» para enfrentar las crisis actuales: tierra, alma y sociedad. Kumar llama a salir de la zona de confort para integrar estos tres ámbitos como base de una vida más justa, consciente y sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más que un manifiesto, <em>Simplicidad elegante</em> es una invitación a una revolución serena, a repensar el modo en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos con el planeta. Una lectura inspiradora, ideal para quienes buscan renovar sus ideas durante este verano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Anna M. Ollé</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La regeneración del planeta, fuente inagotable de riqueza</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2025/06/la-regeneracion-del-planeta-fuente-inagotable-de-riqueza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jun 2025 18:17:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://colegiatacieloenlatierra.org/?p=5036</guid>

					<description><![CDATA[Participé en una sesión de trabajo organizada por el Centro de Estudios Alfredo Rubio, de la ‘Universitas Albertiana’, para preparar el primer Congreso sobre Realismo Existencial, “Fundamentos para una equidad”. Uno de los ponentes, el economista y auditor de cuentas, David Martínez disertó sobre “Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta”. &#160; Entre sus sugerentes propuestas mencionó el movimiento internacional “HOPE” (esperanza) que muestra, científicamente y en la práctica, la capacidad para encontrar soluciones regenerativas. En ocasiones había visto algunos videos de HOPE. Todos ellos creativos y motivadores para el despertar de las consciencias hacia un giro copernicano, difícil pero viable: detener el cambio climático fruto de la depredación humana, la falta de comunión y fraternidad entre nosotros y con el planeta.&#160; En la Web de HOPE, entre otras propuestas, presentan la serie, Estamos a tiempo, con Javier Peña. Una serie de reportajes que desvelan experiencias reales de que es posible accionar en pro de la vida. Vivimos en un planeta generoso y, en equilibrio, todos ganamos. La esperanza de esta serie y la labor de HOPE está en que, la crisis climática se presenta como una oportunidad única para transformar nuestro futuro. Nos ofrecen valiosísimas iniciativas de regeneración ecológica que, no sólo han restaurado la vida en la Tierra, también han mejorado la calidad de vida de las personas. Estamos a tiempo consta de 6 capítulos (1. La gran oportunidad, 2. El poder de las palabras, 3. Metamorfosis, 4. Lo invisible, 5. La gran transformación, 6. El ingrediente secreto) y puede verse en RTVE – Play, también a través de otras plataformas. Al respecto de la serie y de las transformaciones que en el mundo necesitamos realizar para que sea más justo, solidario y fraterno, el economista David Martínez comentó en su exposición Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta que, “Las soluciones que aportan son soluciones viables y rentables económicamente: pueden hacerse creando millones de empleos. Empleos que, en muchos casos, podrían estar situados en aquellas regiones del planeta donde la desigualdad es más profunda. No se trata de oponer un mundo “tecnificado” a un mundo “naturalizado”, sino de reconciliar ambas dimensiones. De entender que la dignidad no se alcanza solo con conectividad o digitalización, sino también con tierra fértil, agua limpia y comunidades cohesionadas”. Y continuó, “Por eso, abogo por un nuevo modelo de desarrollo. Un modelo que tenga en su centro la regeneración del planeta como fuente inagotable de riqueza. Que use la tecnología no para excluir, sino para integrar. Que genere empleos dignos, sostenibles, arraigados en el territorio. Que revalorice la economía primaria -la agricultura, la pesca, la silvicultura- no como actividades del pasado, sino como el corazón de un futuro viable. En definitiva, un modelo económico que iguale en dignidad, en lugar de separar y segmentar porque todos nos necesitamos para sobrevivir en este planeta”. “No podemos permitirnos seguir corriendo tras una modernidad vacía que convierte todo en mercancía y todo lo desecha. Debemos imaginar otro modo de habitar el planeta. Donde la dignidad de las personas y la salud del planeta no estén en conflicto, sino en armonía”. Cada uno desde nuestro lugar y espacio, tenemos un papel insustituible en la regeneración ecológica y, como la tierra es generosa, esperamos que sus efectos multiplicadores germinen en vida abundante para el planeta y todos sus habitantes. Anna M. Ollé Borque Barcelona]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-5037" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-1024x682.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-300x200.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-768x512.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay-391x260.jpg 391w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2025/06/StockSnap-Pixabay.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">StockSnap, Pixabay</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Participé en una sesión de trabajo organizada por el Centro de Estudios Alfredo Rubio, de la ‘Universitas Albertiana’, para preparar el primer Congreso sobre Realismo Existencial, “<em>Fundamentos para una equidad</em>”. Uno de los ponentes, el economista y auditor de cuentas, David Martínez disertó sobre “<em>Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta”</em>. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre sus sugerentes propuestas mencionó el movimiento internacional “<a href="https://hoperevolution.earth/">HOPE</a>” (esperanza) que muestra, científicamente y en la práctica, la capacidad para encontrar soluciones regenerativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ocasiones había visto algunos videos de HOPE. Todos ellos creativos y motivadores para el despertar de las consciencias hacia un giro copernicano, difícil pero viable: detener el cambio climático fruto de la depredación humana, la falta de comunión y fraternidad entre nosotros y con el planeta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Web de HOPE, entre otras propuestas, presentan la serie, <em><u>Estamos a tiempo</u></em>, con Javier Peña. Una serie de reportajes que desvelan experiencias reales de que es posible accionar en pro de la vida. Vivimos en un planeta generoso y, en equilibrio, todos ganamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza de esta serie y la labor de HOPE está en que, la crisis climática se presenta como una oportunidad única para transformar nuestro futuro. Nos ofrecen valiosísimas iniciativas de regeneración ecológica que, no sólo han restaurado la vida en la Tierra, también han mejorado la calidad de vida de las personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><u>Estamos a tiempo</u></em> consta de 6 capítulos (1. La gran oportunidad, 2. El poder de las palabras, 3. Metamorfosis, 4. Lo invisible, 5. La gran transformación, 6. El ingrediente secreto) y puede verse en RTVE – Play, también a través de otras plataformas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto de la serie y de las transformaciones que en el mundo necesitamos realizar para que sea más justo, solidario y fraterno, el economista David Martínez comentó en su exposición <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=HkNNxWhqHa4&amp;t=391s">Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta</a></em> que, “Las soluciones que aportan son soluciones viables y rentables económicamente: pueden hacerse creando millones de empleos. Empleos que, en muchos casos, podrían estar situados en aquellas regiones del planeta donde la desigualdad es más profunda. No se trata de oponer un mundo “tecnificado” a un mundo “naturalizado”, sino de reconciliar ambas dimensiones. De entender que la dignidad no se alcanza solo con conectividad o digitalización, sino también con tierra fértil, agua limpia y comunidades cohesionadas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y continuó, “Por eso, abogo por un nuevo modelo de desarrollo. Un modelo que tenga en su centro la regeneración del planeta como fuente inagotable de riqueza. Que use la tecnología no para excluir, sino para integrar. Que genere empleos dignos, sostenibles, arraigados en el territorio. Que revalorice la economía primaria -la agricultura, la pesca, la silvicultura- no como actividades del pasado, sino como el corazón de un futuro viable. En definitiva, un modelo económico que iguale en dignidad, en lugar de separar y segmentar porque todos nos necesitamos para sobrevivir en este planeta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No podemos permitirnos seguir corriendo tras una modernidad vacía que convierte todo en mercancía y todo lo desecha. Debemos imaginar otro modo de habitar el planeta. Donde la dignidad de las personas y la salud del planeta no estén en conflicto, sino en armonía”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada uno desde nuestro lugar y espacio, tenemos un papel insustituible en la regeneración ecológica y, como la tierra es generosa, esperamos que sus efectos multiplicadores germinen en vida abundante para el planeta y todos sus habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Anna M. Ollé Borque</p>



<p class="wp-block-paragraph">Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>No hay palabras. Asumir la muerte de un hijo</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2024/11/no-hay-palabras-asumir-la-muerte-de-un-hijo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Nov 2024 14:51:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[Reseña del libro de Francesc Torralba. Editorial Now Books, 2024 Vivir en primera persona la muerte de un hijo es, según quienes la han experimentado, un dolor lacerante, inimaginable, que va más allá de cualquier pérdida y resulta difícil de asimilar. Francesc Torralba (Barcelona, 1967), maestro, filósofo y teólogo, nos presenta en su libro No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo una obra profundamente personal, centrada en sus vivencias, percepciones y sentimientos, y en cómo comprende la realidad a partir de la experiencia traumática de perder a su hijo Oriol en plena juventud adulta. Antes de esta dolorosa vivencia, Torralba ya había escrito sobre la muerte; sin embargo, en esta ocasión, lo hace desde una perspectiva vivencial, encarnando su propio duelo por Oriol. Este es un libro sereno y pragmático, escrito desde el corazón. En la primera parte, Francesc Torralba inicia relatando con detalle aquel fatídico 14 de agosto, cuando él y su hijo emprendieron una travesía retadora, motivadora y cuidadosamente planeada por Oriol. Ambos, apasionados por las caminatas y el deporte, solían compartir estas salidas en complicidad amistosa. En la segunda parte de No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo, el autor explora los temas que le han ayudado a aprender y a sanar durante el proceso de duelo tras la trágica muerte de su hijo. En cada capítulo, presenta reflexiones a través de conceptos emparejados y, en algunos casos, contrapuestos. Cito algunos: Experiencia y autoridad; Hechos y acontecimiento; La situación límite; Relatividad y trascendencia; Apego, sufrimiento y dolor; De la ira a la resignación infinita; Proximidad y continuidad; El valor terapéutico del ritual; Afrontamiento y evasión; El duelo, la risa y la culpa; y, finalmente, La experiencia de la gratitud. Como buen maestro y filósofo, Torralba cierra el libro con un capítulo titulado Las Palabras del Filósofo. En este apartado, reflexiona a partir de la obra Junto a una Tumba de Soren Kierkegaard, un filósofo que ha estudiado y releído y a quien considera un compañero de camino. Inspirado por Kierkegaard, el autor encuentra un bálsamo para su alma atormentada. De modo intimista, expresa: “Mi hijo murió demasiado joven, pero dio mucho mientras vivía, y estos dones que nos regaló son evocados y recordados por sus amigos. Permanecerán siempre en sus recuerdos”. Con No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo, Francesc Torralba busca ofrecer un bálsamo a otras personas que, como él, se encuentran atravesando una situación de duelo y pérdida. Termino esta reseña con una hermosa canción dedicada a Oriol Torralba. En referencia a la «felicidad imperfecta» que su padre, F. Torralba, expone en la tercera parte de No Hay Palabras, su hija Anna, tras este trágico suceso, supo expresar en una canción compuesta por ella misma la &#8216;Felicidad imperfecta&#8217; que compartió con su hermano del alma. Cantar ayuda a asumir la tristeza, el dolor, y a revivir recuerdos y presencias a través de un lenguaje artístico y emotivo.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Reseña del libro de Francesc Torralba. Editorial Now Books, 2024</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivir en primera persona la muerte de un hijo es, según quienes la han experimentado, un dolor lacerante, inimaginable, que va más allá de cualquier pérdida y resulta difícil de asimilar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francesc Torralba (Barcelona, 1967), maestro, filósofo y teólogo, nos presenta en su libro <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em> una obra profundamente personal, centrada en sus vivencias, percepciones y sentimientos, y en cómo comprende la realidad a partir de la experiencia traumática de perder a su hijo Oriol en plena juventud adulta. Antes de esta dolorosa vivencia, Torralba ya había escrito sobre la muerte; sin embargo, en esta ocasión, lo hace desde una perspectiva vivencial, encarnando su propio duelo por Oriol.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un libro sereno y pragmático, escrito desde el corazón. En la primera parte, Francesc Torralba inicia relatando con detalle aquel fatídico 14 de agosto, cuando él y su hijo emprendieron una travesía retadora, motivadora y cuidadosamente planeada por Oriol. Ambos, apasionados por las caminatas y el deporte, solían compartir estas salidas en complicidad amistosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la segunda parte de <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em>, el autor explora los temas que le han ayudado a aprender y a sanar durante el proceso de duelo tras la trágica muerte de su hijo. En cada capítulo, presenta reflexiones a través de conceptos emparejados y, en algunos casos, contrapuestos. Cito algunos: Experiencia y autoridad; Hechos y acontecimiento; La situación límite; Relatividad y trascendencia; Apego, sufrimiento y dolor; De la ira a la resignación infinita; Proximidad y continuidad; El valor terapéutico del ritual; Afrontamiento y evasión; El duelo, la risa y la culpa; y, finalmente, La experiencia de la gratitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como buen maestro y filósofo, Torralba cierra el libro con un capítulo titulado <em>Las Palabras del Filósofo</em>. En este apartado, reflexiona a partir de la obra <em>Junto a una Tumba</em> de Soren Kierkegaard, un filósofo que ha estudiado y releído y a quien considera un compañero de camino. Inspirado por Kierkegaard, el autor encuentra un bálsamo para su alma atormentada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De modo intimista, expresa: “Mi hijo murió demasiado joven, pero dio mucho mientras vivía, y estos dones que nos regaló son evocados y recordados por sus amigos. Permanecerán siempre en sus recuerdos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con <em>No Hay Palabras: Asumir la Muerte de un Hijo</em>, Francesc Torralba busca ofrecer un bálsamo a otras personas que, como él, se encuentran atravesando una situación de duelo y pérdida.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">Termino esta reseña con una hermosa canción dedicada a Oriol Torralba. En referencia a la «felicidad imperfecta» que su padre, F. Torralba, expone en la tercera parte de <em>No Hay Palabras</em>, su hija Anna, tras este trágico suceso, supo expresar en una canción compuesta por ella misma la <a href="https://youtu.be/8qBDc_iATWc" data-type="link" data-id="https://youtu.be/8qBDc_iATWc">&#8216;Felicidad imperfecta&#8217;</a> que compartió con su hermano del alma. Cantar ayuda a asumir la tristeza, el dolor, y a revivir recuerdos y presencias a través de un lenguaje artístico y emotivo.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="981" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-981x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4536" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-981x1024.jpg 981w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-287x300.jpg 287w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-768x802.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1472x1536.jpg 1472w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1962x2048.jpg 1962w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2024/11/muelle-sin-1320x1378.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 981px) 100vw, 981px" /></figure>
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		<title>Hacia el ser ecológico</title>
		<link>https://colegiatacieloenlatierra.org/2023/02/hacia-el-ser-ecologico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ana María Ollé]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 06:15:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente y ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Temas]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[A raíz de la docencia universitaria prolongada y enriquecedora con el documento de la Carta de la Paz &#160;(texto corto de sensibilización que pretende favorecer una cultura de paz, equidad y justicia), inicié una profunda reflexión personal y un largo proceso de transformación en algunos aspectos de mi vida. En mí se despertó algo dormido, fui sintiendo la gran necesidad de ‘desaprender y deconstruir’; seguir otros senderos y abrirme, incluso, hacia lo profundo de mí, para conocer lo que soy, aceptándome&#160;tal y&#160;como soy, con capacidades, límites y circunstancias del entorno. En esta tarea me fui reconociendo como portadora de injusticias, sustentadora de un estilo de vida consumista -devastador para los seres y el planeta-; incoherente ante mis discursos de respeto hacia los otros ‘diferentes y libres’ como yo&#8230;&#160;&#160;Con el paso del tiempo, caí en la cuenta de que me había desconectado de aspectos que, nuevamente, iban tomando relevancia, como por ejemplo: mi cuerpo, sus órganos y funcionamiento; o los elementos de la naturaleza que nos conforman y de los que somos una parte; la unión con el resto de seres vivos o con la fuente energética que nos sostiene. Agradezco estos 15 años. Mientras trataba de enseñar se me abrían horizontes nuevos, otras visiones del mundo, e iba haciendo cambios, recibiendo experiencias y aprendizajes. El punto 5 de la Carta de la Paz&#160;que tanto pregonaba en las aulas, había calado en mis adentros. Me hizo darme cuenta, sentir -no tanto pensar- mis raíces primigenias (existo como única posibilidad de ser lo que soy, fruto de lo que me precedió históricamente: acontecimientos, ancestros, átomos, tiempo y espacio). Se juntaron en mí, un yo soy rescatado de la nada, singular único e irrepetible que podía y puede reír y llorar, amar y odiar junto a todo lo que existe.&#160;&#160;Asimismo, iba creciendo el valor existencial por el otro, aunque esté lejos o no lo conozca -es un tú que existe por gratuidad y carambola cósmica como yo-. Redescubrí el valor de la compleja y rica diversidad cultural que nada tiene que ver con el linaje sanguíneo y sí, con la hermandad, incluso de todo lo existente, que se amplía sin límites hasta fuera de nuestro universo.&#160;&#160;Lentamente, fue una evolución hacia una mayor consciencia de mí, con la imperiosa necesidad de vivir desde el cuido y la conservación en los indivisibles&#160;ámbitos de la vida. Me iba unificando de tal manera que opté por lo ecológico como una alternativa para mí, más austera y sostenible. Empecé a sentir el cántico de san Francisco a las criaturas como una oración de palabras sagradas que me arropaban y se encarnaban. Fruto de este proceso, y tratando de producir el menor impacto funesto en el entorno, decidí apoyar iniciativas de respeto a los seres humanos y al resto de vivientes. Empecé a reciclar, compostar, buscar formas alternativas de menor agresión ambiental; también a colaborar, cuidar y conservar lo que usaba o tenía, fuera una cuchara, un pájaro o una flor. Inicié una dieta vegetariana a favor de la vida y en contra de la industria cárnica que tanto encarecen los alimentos y es la causante de enormes cantidades de gases tóxicos y residuos sólidos. Sí, siento el gozo de reconocerme en lo que soy, una con lo creado -desde sus múltiples formas de vida que apuestan de forma silenciosa y creativa por mejorar el mundo, la subsistencia y la convivencia-. Siento la importancia de continuar por este camino ya que formo parte de ese bello universo donde las personas tenemos la posibilidad de humanizarnos o destruirnos, no solo a nosotros mismos, también a la naturaleza que es nuestra casa común. Los seres humanos sabemos que -por ser imagen y semejanza de Dios-, podemos expresar que somos ‘los preferidos’ (cfr. Gn.1,26), pero también sabemos de nuestra responsabilidad en la evolución planetaria. Formamos parte del universo y el planeta; y en él no somos mucho más que otras especies, podemos llegar a extinguirnos fácilmente por nuestra propia y amenazante inhumanidad con actitudes de preponderancia, poder, vanagloria, injusticia….&#160;&#160;¡Somos responsables de que el Reino de Dios se realice en nosotros y en quienes nos rodean! Todo lo creado es bello, diferente, variado, con diversas funciones, papeles y características dentro del ecosistema universal. Parafraseando a san Pablo podríamos decir, ‘somos un solo cuerpo con muchos miembros…’ (cfr. 1 Corintios, 12). Lo que concierne a la vida, es parte de un sistema conexo que se mueve al unísono y en armonía, si cada uno responde libre y benévolamente desde la paz, la belleza, el bien. Y para eso, tenemos buenos guías: Jesús con sus bienaventuranzas (Mt.5,3-12), San Francisco con su suplica a Dios, ‘hazme un instrumento de tu paz’]&#160;y que nos invita ante cualquier ofensa, a ofrecer amor, perdón, unión, fe, verdad, alegría, luz, consuelo, comprensión; a entregarlo todo, sin mirar a quien. Es un gran reto responder a los desafíos actuales y reconstruir, crear, hacer crecer, florecer y cuidar cuanto existe en nuestra casa común. Anna M. Ollé Borque Fuente: https://colegiatansdc.blogspot.com/search?updated-max=2022-07-09T19:12:00-07:00&#38;max-results=7]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2259" srcset="https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1024x1024.jpg 1024w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-300x300.jpg 300w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-150x150.jpg 150w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-768x768.jpg 768w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1536x1536.jpg 1536w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-2048x2048.jpg 2048w, https://colegiatacieloenlatierra.org/wp-content/uploads/2023/01/1-pauline-lodder-1320x1320.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Pauline Lodder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"> A raíz de la docencia universitaria prolongada y enriquecedora con el documento de la <a href="https://cartadelapaz.org/el-texto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta de la Paz &nbsp;</a>(texto corto de sensibilización que pretende favorecer una cultura de paz, equidad y justicia), inicié una profunda reflexión personal y un largo proceso de transformación en algunos aspectos de mi vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mí se despertó algo dormido, fui sintiendo la gran necesidad de ‘desaprender y deconstruir’; seguir otros senderos y abrirme, incluso, hacia lo profundo de mí, para conocer lo que soy, aceptándome&nbsp;tal y&nbsp;como soy, con capacidades, límites y circunstancias del entorno. En esta tarea me fui reconociendo como portadora de injusticias, sustentadora de un estilo de vida consumista -devastador para los seres y el planeta-; incoherente ante mis discursos de respeto hacia los otros ‘diferentes y libres’ como yo&#8230;&nbsp;&nbsp;Con el paso del tiempo, caí en la cuenta de que me había desconectado de aspectos que, nuevamente, iban tomando relevancia, como por ejemplo: mi cuerpo, sus órganos y funcionamiento; o los elementos de la naturaleza que nos conforman y de los que somos una parte; la unión con el resto de seres vivos o con la fuente energética que nos sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Agradezco estos 15 años. Mientras trataba de enseñar se me abrían horizontes nuevos, otras visiones del mundo, e iba haciendo cambios, recibiendo experiencias y aprendizajes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El punto 5 de la <a href="https://cartadelapaz.org/el-texto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta de la Paz&nbsp;</a>que tanto pregonaba en las aulas, había calado en mis adentros. Me hizo darme cuenta, sentir -no tanto pensar- mis raíces primigenias (existo como única posibilidad de ser lo que soy, fruto de lo que me precedió históricamente: acontecimientos, ancestros, átomos, tiempo y espacio). Se juntaron en mí, un yo soy rescatado de la nada, singular único e irrepetible que podía y puede reír y llorar, amar y odiar junto a todo lo que existe.&nbsp;&nbsp;Asimismo, iba creciendo el valor existencial por el otro, aunque esté lejos o no lo conozca -es un tú que existe por gratuidad y carambola cósmica como yo-. Redescubrí el valor de la compleja y rica diversidad cultural que nada tiene que ver con el linaje sanguíneo y sí, con la hermandad, incluso de todo lo existente, que se amplía sin límites hasta fuera de nuestro universo.&nbsp;&nbsp;Lentamente, fue una evolución hacia una mayor consciencia de mí, con la imperiosa necesidad de vivir desde el cuido y la conservación en los indivisibles&nbsp;ámbitos de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me iba unificando de tal manera que opté por lo ecológico como una alternativa para mí, más austera y sostenible. Empecé a sentir el <a href="https://www.usbcali.edu.co/sites/default/files/cantico.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cántico de san Francisco a las criaturas</a> como una oración de palabras sagradas que me arropaban y se encarnaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fruto de este proceso, y tratando de producir el menor impacto funesto en el entorno, decidí apoyar iniciativas de respeto a los seres humanos y al resto de vivientes. Empecé a reciclar, compostar, buscar formas alternativas de menor agresión ambiental; también a colaborar, cuidar y conservar lo que usaba o tenía, fuera una cuchara, un pájaro o una flor. Inicié una dieta vegetariana a favor de la vida y en contra de la industria cárnica que tanto encarecen los alimentos y es la causante de enormes cantidades de gases tóxicos y residuos sólidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, siento el gozo de reconocerme en lo que soy, una con lo creado -desde sus múltiples formas de vida que apuestan de forma silenciosa y creativa por mejorar el mundo, la subsistencia y la convivencia-. Siento la importancia de continuar por este camino ya que formo parte de ese bello universo donde las personas tenemos la posibilidad de humanizarnos o destruirnos, no solo a nosotros mismos, también a la naturaleza que es nuestra casa común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seres humanos sabemos que -por ser imagen y semejanza de Dios-, podemos expresar que somos ‘los preferidos’ (cfr. Gn.1,26), pero también sabemos de nuestra responsabilidad en la evolución planetaria. Formamos parte del universo y el planeta; y en él no somos mucho más que otras especies, podemos llegar a extinguirnos fácilmente por nuestra propia y amenazante inhumanidad con actitudes de preponderancia, poder, vanagloria, injusticia….&nbsp;&nbsp;¡Somos responsables de que el Reino de Dios se realice en nosotros y en quienes nos rodean!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo creado es bello, diferente, variado, con diversas funciones, papeles y características dentro del ecosistema universal. Parafraseando a san Pablo podríamos decir, ‘somos un solo cuerpo con muchos miembros…’ (cfr. 1 Corintios, 12). Lo que concierne a la vida, es parte de un sistema conexo que se mueve al unísono y en armonía, si cada uno responde libre y benévolamente desde la paz, la belleza, el bien. Y para eso, tenemos buenos guías: Jesús con sus bienaventuranzas (Mt.5,3-12), San Francisco con su suplica a Dios, <a href="https://www.ewtn.com/es/catolicismo/devociones/oracion-de-san-francisco-de-asis-15183" target="_blank" rel="noreferrer noopener">‘hazme un instrumento de tu paz’</a><a href="file:///C:\Users\Talleres\Documents\Colegiata\ARTICULOS%20BLOG\Anna%20M%20Oll%C3%A9\Hacia%20el%20SER%20ECOLOGICO%20-%20Amo%20,%20abril,%202022%20-%20corregido%20gramaticalmente.docx#_ftn4">]</a>&nbsp;y que nos invita ante cualquier ofensa, a ofrecer amor, perdón, unión, fe, verdad, alegría, luz, consuelo, comprensión; a entregarlo todo, sin mirar a quien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un gran reto responder a los desafíos actuales y reconstruir, crear, hacer crecer, florecer y cuidar cuanto existe en nuestra casa común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Anna M. Ollé Borque</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://colegiatansdc.blogspot.com/search?updated-max=2022-07-09T19:12:00-07:00&amp;max-results=7" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://colegiatansdc.blogspot.com/search?updated-max=2022-07-09T19:12:00-07:00&amp;max-results=7</a></p>
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